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Isaías
Capítulo 01
1:1
Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vio acerca de Judá y Jerusalén
en días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá.
1:2 Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí.
1:3 El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento.
1:4
¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos,
hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de
Israel, se volvieron atrás.
1:5 ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente.
1:6
Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino
herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni
suavizadas con aceite.
1:7 Vuestra tierra está destruida, vuestras
ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por
extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños.
1:8 Y queda la hija de Sion como enramada en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada.
1:9 Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra.
1:10 Príncipes de Sodoma, oíd la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra.
1:11
¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios?
Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos;
no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.
1:12 ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?
1:13
No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna
nueva y día de reposo, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son
iniquidad vuestras fiestas solemnes.
1:14 Vuestras lunas nuevas y
vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son
gravosas; cansado estoy de soportarlas.
1:15 Cuando extendáis
vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando
multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras
manos.
1:16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo;
1:17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.
1:18
Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados
fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren
rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
1:19 Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra;
1:20 si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho.
1:21
¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de
justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas.
1:22 Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua.
1:23
Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el
soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni
llega a ellos la causa de la viuda.
1:24 Por tanto, dice el Señor,
Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción
de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios;
1:25 y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza.
1:26
Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran
antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel.
1:27 Sion será rescatada con juicio, y los convertidos de ella con justicia.
1:28 Pero los rebeldes y pecadores a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos.
1:29 Entonces os avergonzarán las encinas que amasteis, y os afrentarán los huertos que escogisteis.
1:30 Porque seréis como encina a la que se le cae la hoja, y como huerto al que le faltan las aguas.
1:31 Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos serán encendidos juntamente, y no habrá quien apague.
Isaías
Capítulo 02
2:1 Lo que vio Isaías hijo de Amoz acerca de Judá y de Jerusalén.
2:2
Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte
de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre
los collados, y correrán a él todas las naciones.
2:3 Y vendrán
muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, a la casa
del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus
sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de
Jehová.
2:4 Y juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos
pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en
hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más
para la guerra.
2:5 Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová.
2:6
Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque están
llenos de costumbres traídas del oriente, y de agoreros, como los
filisteos; y pactan con hijos de extranjeros.
2:7 Su tierra está
llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. También está su tierra
llena de caballos, y sus carros son innumerables.
2:8 Además su tierra está llena de ídolos, y se han arrodillado ante la obra de sus manos y ante lo que fabricaron sus dedos.
2:9 Y se ha inclinado el hombre, y el varón se ha humillado; por tanto, no los perdones.
2:10 Métete en la peña, escóndete en el polvo, de la presencia temible de Jehová, y del resplandor de su majestad.
2:11
La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los
hombres será humillada; y Jehová solo será exaltado en aquel día.
2:12 Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido, y será abatido;
2:13 sobre todos los cedros del Líbano altos y erguidos, y sobre todas las encinas de Basán;
2:14 sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados elevados;
2:15 sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte;
2:16 sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas las pinturas preciadas.
2:17 La altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y solo Jehová será exaltado en aquel día.
2:18 Y quitará totalmente los ídolos.
2:19
Y se meterán en las cavernas de las peñas y en las aberturas de la
tierra, por la presencia temible de Jehová, y por el resplandor de su
majestad, cuando él se levante para castigar la tierra.
2:20 Aquel
día arrojará el hombre a los topos y murciélagos sus ídolos de plata y
sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase,
2:21 y se
meterá en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas,
por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su
majestad, cuando se levante para castigar la tierra.
2:22 Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?
Isaías
Capítulo 03
3:1
Porque he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos quita de Jerusalén
y de Judá al sustentador y al fuerte, todo sustento de pan y todo
socorro de agua;
3:2 el valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el anciano;
3:3 el capitán de cincuenta y el hombre de respeto, el consejero, el artífice excelente y el hábil orador.
3:4 Y les pondré jóvenes por príncipes, y muchachos serán sus señores.
3:5
Y el pueblo se hará violencia unos a otros, cada cual contra su vecino;
el joven se levantará contra el anciano, y el villano contra el noble.
3:6
Cuando alguno tomare de la mano a su hermano, de la familia de su
padre, y le dijere: Tú tienes vestido, tú serás nuestro príncipe, y
toma en tus manos esta ruina;
3:7 él jurará aquel día, diciendo:
No tomaré ese cuidado; porque en mi casa ni hay pan, ni qué vestir; no
me hagáis príncipe del pueblo.
3:8 Pues arruinada está Jerusalén,
y Judá ha caído; porque la lengua de ellos y sus obras han sido contra
Jehová para irritar los ojos de su majestad.
3:9 La apariencia de
sus rostros testifica contra ellos; porque como Sodoma publican su
pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque amontonaron mal
para sí.
3:10 Decid al justo que le irá bien, porque comerá de los frutos de sus manos.
3:11 ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado.
3:12
Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de
él. Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen el curso de tus
caminos.
3:13 Jehová está en pie para litigar, y está para juzgar a los pueblos.
3:14
Jehová vendrá a juicio contra los ancianos de su pueblo y contra sus
príncipes; porque vosotros habéis devorado la viña, y el despojo del
pobre está en vuestras casas.
3:15 ¿Qué pensáis vosotros que majáis mi pueblo y moléis las caras de los pobres? dice el Señor, Jehová de los ejércitos.
3:16
Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen, y
andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van
danzando, y haciendo son con los pies;
3:17 por tanto, el Señor raerá la cabeza de las hijas de Sion, y Jehová descubrirá sus vergüenzas.
3:18 Aquel día quitará el Señor el atavío del calzado, las redecillas, las lunetas,
3:19 los collares, los pendientes y los brazaletes,
3:20 las cofias, los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos,
3:21 los anillos, y los joyeles de las narices,
3:22 las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas,
3:23 los espejos, el lino fino, las gasas y los tocados.
3:24
Y en lugar de los perfumes aromáticos vendrá hediondez; y cuerda en
lugar de cinturón, y cabeza rapada en lugar de la compostura del
cabello; en lugar de ropa de gala ceñimiento de cilicio, y quemadura en
vez de hermosura.
3:25 Tus varones caerán a espada, y tu fuerza en la guerra.
3:26 Sus puertas se entristecerán y enlutarán, y ella, desamparada, se sentará en tierra.
Isaías
Capítulo 04
4:1
Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo:
Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas;
solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio.
4:2 En
aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el
fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de
Israel.
4:3 Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que
fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en
Jerusalén estén registrados entre los vivientes,
4:4 cuando el
Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de
Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de
devastación.
4:5 Y creará Jehová sobre toda la morada del monte de
Sion, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de
día, y de noche resplandor de fuego que eche llamas; porque sobre toda
gloria habrá un dosel,
4:6 y habrá un abrigo para sombra contra el calor del día, para refugio y escondedero contra el turbión y contra el aguacero.
Isaías
Capítulo 05
5:1 Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil.
5:2
La había cercado y despedregado y plantado de vides escogidas; había
edificado en medio de ella una torre, y hecho también en ella un lagar;
y esperaba que diese uvas, y dio uvas silvestres.
5:3 Ahora, pues, vecinos de Jerusalén y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi viña.
5:4
¿Qué más se podía hacer a mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo,
esperando yo que diese uvas, ha dado uvas silvestres?
5:5 Os
mostraré, pues, ahora lo que haré yo a mi viña: Le quitaré su vallado,
y será consumida; aportillaré su cerca, y será hollada.
5:6 Haré
que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerán el cardo y los
espinos; y aun a las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.
5:7
Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y
los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí
vileza; justicia, y he aquí clamor.
5:8 ¡Ay de los que juntan casa a
casa, y añaden heredad a heredad hasta ocuparlo todo! ¿Habitaréis
vosotros solos en medio de la tierra?
5:9 Ha llegado a mis oídos
de parte de Jehová de los ejércitos, que las muchas casas han de quedar
asoladas, sin morador las grandes y hermosas.
5:10 Y diez yugadas de viña producirán un bato, y un homer de semilla producirá un efa.
5:11
¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se
están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!
5:12 Y en
sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino, y no
miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos.
5:13
Por tanto, mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo conocimiento;
y su gloria pereció de hambre, y su multitud se secó de sed.
5:14
Por eso ensanchó su interior el Seol, y sin medida extendió su boca; y
allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el
que en él se regocijaba.
5:15 Y el hombre será humillado, y el varón será abatido, y serán bajados los ojos de los altivos.
5:16 Pero Jehová de los ejércitos será exaltado en juicio, y el Dios Santo será santificado con justicia.
5:17 Y los corderos serán apacentados según su costumbre; y extraños devorarán los campos desolados de los ricos.
5:18 ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como con coyundas de carreta,
5:19
los cuales dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y veamos; acérquese, y
venga el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!
5:20
¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de
la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por
dulce, y lo dulce por amargo!
5:21 ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos!
5:22 ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida;
5:23 los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho!
5:24
Por tanto, como la lengua del fuego consume el rastrojo, y la llama
devora la paja, así será su raíz como podredumbre, y su flor se
desvanecerá como polvo; porque desecharon la ley de Jehová de los
ejércitos, y abominaron la palabra del Santo de Israel.
5:25 Por
esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió
contra él su mano, y le hirió; y se estremecieron los montes, y sus
cadáveres fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha
cesado su furor, sino que todavía su mano está extendida.
5:26
Alzará pendón a naciones lejanas, y silbará al que está en el extremo
de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente.
5:27 No
habrá entre ellos cansado, ni quien tropiece; ninguno se dormirá, ni le
tomará sueño; a ninguno se le desatará el cinto de los lomos, ni se le
romperá la correa de sus sandalias.
5:28 Sus saetas estarán
afiladas, y todos sus arcos entesados; los cascos de sus caballos
parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino.
5:29 Su rugido será como de león; rugirá a manera de leoncillo,
crujirá los dientes, y arrebatará la presa; se la llevará con
seguridad, y nadie se la quitará.
5:30 Y bramará sobre él en aquel
día como bramido del mar; entonces mirará hacia la tierra, y he aquí
tinieblas de tribulación, y en sus cielos se oscurecerá la luz.
Isaías
Capítulo 06
6:1 En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo.
6:2
Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos
cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.
6:3
Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de
los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.
6:4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.
6:5
Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo
de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos,
han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos.
6:6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas;
6:7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
6:8
Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá
por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
6:9 Y dijo: Anda, y di a este pueblo: Oíd bien, y no entendáis; ved por cierto, mas no comprendáis.
6:10
Engruesa el corazón de este pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus
ojos, para que no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su
corazón entienda, ni se convierta, y haya para él sanidad.
6:11 Y yo
dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades
estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la
tierra esté hecha un desierto;
6:12 hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra.
6:13
Y si quedare aún en ella la décima parte, ésta volverá a ser destruida;
pero como el roble y la encina, que al ser cortados aún queda el
tronco, así será el tronco, la simiente santa.
Isaías
Capítulo 07
7:1
Aconteció en los días de Acaz hijo de Jotam, hijo de Uzías, rey de
Judá, que Rezín rey de Siria y Peka hijo de Remalías, rey de Israel,
subieron contra Jerusalén para combatirla; pero no la pudieron tomar.
7:2
Y vino la nueva a la casa de David, diciendo: Siria se ha confederado
con Efraín. Y se le estremeció el corazón, y el corazón de su pueblo,
como se estremecen los árboles del monte a causa del viento.
7:3
Entonces dijo Jehová a Isaías: Sal ahora al encuentro de Acaz, tú, y
Sear-jasub tu hijo, al extremo del acueducto del estanque de arriba, en
el camino de la heredad del Lavador,
7:4 y dile: Guarda, y
repósate; no temas, ni se turbe tu corazón a causa de estos dos cabos
de tizón que humean, por el ardor de la ira de Rezín y de Siria, y del
hijo de Remalías.
7:5 Ha acordado maligno consejo contra ti el sirio, con Efraín y con el hijo de Remalías, diciendo:
7:6 Vamos contra Judá y aterroricémosla, y repartámosla entre nosotros, y pongamos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel.
7:7 Por tanto, Jehová el Señor dice así: No subsistirá, ni será.
7:8
Porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rezín; y
dentro de sesenta y cinco años Efraín será quebrantado hasta dejar de
ser pueblo.
7:9 Y la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de
Samaria el hijo de Remalías. Si vosotros no creyereis, de cierto no
permaneceréis.
7:10 Habló también Jehová a Acaz, diciendo:
7:11 Pide para ti señal de Jehová tu Dios, demandándola ya sea de abajo en lo profundo, o de arriba en lo alto.
7:12 Y respondió Acaz: No pediré, y no tentaré a Jehová.
7:13
Dijo entonces Isaías: Oíd ahora, casa de David. ¿Os es poco el ser
molestos a los hombres, sino que también lo seáis a mi Dios?
7:14
Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen
concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.
7:15 Comerá mantequilla y miel, hasta que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.
7:16
Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la
tierra de los dos reyes que tú temes será abandonada.
7:17 Jehová
hará venir sobre ti, sobre tu pueblo y sobre la casa de tu padre, días
cuales nunca vinieron desde el día que Efraín se apartó de Judá, esto
es, al rey de Asiria.
7:18 Y acontecerá que aquel día silbará
Jehová a la mosca que está en el fin de los ríos de Egipto, y a la
abeja que está en la tierra de Asiria;
7:19 y vendrán y acamparán
todos en los valles desiertos, y en las cavernas de las piedras, y en
todos los zarzales, y en todas las matas.
7:20 En aquel día el
Señor raerá con navaja alquilada, con los que habitan al otro lado del
río, esto es, con el rey de Asiria, cabeza y pelo de los pies, y aun la
barba también quitará.
7:21 Acontecerá en aquel tiempo, que criará un hombre una vaca y dos ovejas;
7:22
y a causa de la abundancia de leche que darán, comerá mantequilla;
ciertamente mantequilla y miel comerá el que quede en medio de la
tierra.
7:23 Acontecerá también en aquel tiempo, que el lugar
donde había mil vides que valían mil siclos de plata, será para espinos
y cardos.
7:24 Con saetas y arco irán allá, porque toda la tierra será espinos y cardos.
7:25
Y a todos los montes que se cavaban con azada, no llegarán allá por el
temor de los espinos y de los cardos, sino que serán para pasto de
bueyes y para ser hollados de los ganados.
Isaías
Capítulo 08
8:1 Me dijo Jehová: Toma una tabla grande, y escribe en ella con caracteres legibles tocante a Maher-salal-hasbaz.
8:2 Y junté conmigo por testigos fieles al sacerdote Urías y a Zacarías hijo de Jeberequías.
8:3 Y me llegué a la profetisa, la cual concibió, y dio a luz un hijo. Y me dijo Jehová: Ponle por nombre Maher-salal-hasbaz.
8:4
Porque antes que el niño sepa decir: Padre mío, y Madre mía, será
quitada la riqueza de Damasco y los despojos de Samaria delante del rey
de Asiria.
8:5 Otra vez volvió Jehová a hablarme, diciendo:
8:6
Por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé, que corren
mansamente, y se regocijó con Rezín y con el hijo de Remalías;
8:7
he aquí, por tanto, que el Señor hace subir sobre ellos aguas de ríos,
impetuosas y muchas, esto es, al rey de Asiria con todo su poder; el
cual subirá sobre todos sus ríos, y pasará sobre todas sus riberas;
8:8
y pasando hasta Judá, inundará y pasará adelante, y llegará hasta la
garganta; y extendiendo sus alas, llenará la anchura de tu tierra, oh
Emanuel.
8:9 Reuníos, pueblos, y seréis quebrantados; oíd, todos
los que sois de lejanas tierras; ceñíos, y seréis quebrantados;
disponeos, y seréis quebrantados.
8:10 Tomad consejo, y será anulado; proferid palabra, y no será firme, porque Dios está con nosotros.
8:11 Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte, y me enseñó que no caminase por el camino de este pueblo, diciendo:
8:12
No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama
conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo.
8:13 A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.
8:14
Entonces él será por santuario; pero a las dos casas de Israel, por
piedra para tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red
al morador de Jerusalén.
8:15 Y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y serán quebrantados; y se enredarán y serán apresados.
8:16 Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos.
8:17 Esperaré, pues, a Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y en él confiaré.
8:18
He aquí, yo y los hijos que me dio Jehová somos por señales y presagios
en Israel, de parte de Jehová de los ejércitos, que mora en el monte de
Sion.
8:19 Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los
adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a
su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?
8:20 ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.
8:21
Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que
teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios,
levantando el rostro en alto.
8:22 Y mirarán a la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas.
Isaías
Capítulo 09
9:1
Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal
como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la
primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al
fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en
Galilea de los gentiles.
9:2 El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.
9:3
Multiplicaste la gente, y aumentaste la alegría. Se alegrarán delante
de ti como se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten
despojos.
9:4 Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su opresor, como en el día de Madián.
9:5
Porque todo calzado que lleva el guerrero en el tumulto de la batalla,
y todo manto revolcado en sangre, serán quemados, pasto del fuego.
9:6
Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre
su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte,
Padre Eterno, Príncipe de Paz.
9:7 Lo dilatado de su imperio y la
paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino,
disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y
para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
9:8 El Señor envió palabra a Jacob, y cayó en Israel.
9:9 Y la sabrá todo el pueblo, Efraín y los moradores de Samaria, que con soberbia y con altivez de corazón dicen:
9:10 Los ladrillos cayeron, pero edificaremos de cantería; cortaron los cabrahigos, pero en su lugar pondremos cedros.
9:11 Pero Jehová levantará los enemigos de Rezín contra él, y juntará a sus enemigos;
9:12
del oriente los sirios, y los filisteos del poniente; y a boca llena
devorarán a Israel. Ni con todo eso ha cesado su furor, sino que
todavía su mano está extendida.
9:13 Pero el pueblo no se convirtió al que lo castigaba, ni buscó a Jehová de los ejércitos.
9:14 Y Jehová cortará de Israel cabeza y cola, rama y caña en un mismo día.
9:15 El anciano y venerable de rostro es la cabeza; el profeta que enseña mentira, es la cola.
9:16 Porque los gobernadores de este pueblo son engañadores, y sus gobernados se pierden.
9:17
Por tanto, el Señor no tomará contentamiento en sus jóvenes, ni de sus
huérfanos y viudas tendrá misericordia; porque todos son falsos y
malignos, y toda boca habla despropósitos. Ni con todo esto ha cesado
su furor, sino que todavía su mano está extendida.
9:18 Porque la
maldad se encendió como fuego, cardos y espinos devorará; y se
encenderá en lo espeso del bosque, y serán alzados como remolinos de
humo.
9:19 Por la ira de Jehová de los ejércitos se oscureció la
tierra, y será el pueblo como pasto del fuego; el hombre no tendrá
piedad de su hermano.
9:20 Cada uno hurtará a la mano derecha, y
tendrá hambre, y comerá a la izquierda, y no se saciará; cada cual
comerá la carne de su brazo;
9:21 Manasés a Efraín, y Efraín a
Manasés, y ambos contra Judá. Ni con todo esto ha cesado su furor, sino
que todavía su mano está extendida.
Isaías
Capítulo 10
10:1 ¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía,
10:2
para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los
afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los
huérfanos!
10:3 ¿Y qué haréis en el día del castigo? ¿A quién os
acogeréis para que os ayude, cuando venga de lejos el asolamiento? ¿En
dónde dejaréis vuestra gloria?
10:4 Sin mí se inclinarán entre los
presos, y entre los muertos caerán. Ni con todo esto ha cesado su
furor, sino que todavía su mano está extendida.
10:5 Oh Asiria, vara y báculo de mi furor, en su mano he puesto mi ira.
10:6
Le mandaré contra una nación pérfida, y sobre el pueblo de mi ira le
enviaré, para que quite despojos, y arrebate presa, y lo ponga para ser
hollado como lodo de las calles.
10:7 Aunque él no lo pensará así,
ni su corazón lo imaginará de esta manera, sino que su pensamiento será
desarraigar y cortar naciones no pocas.
10:8 Porque él dice: Mis príncipes, ¿no son todos reyes?
10:9 ¿No es Calno como Carquemis, Hamat como Arfad, y Samaria como Damasco?
10:10 Como halló mi mano los reinos de los ídolos, siendo sus imágenes más que las de Jerusalén y de Samaria;
10:11 como hice a Samaria y a sus ídolos, ¿no haré también así a Jerusalén y a sus ídolos?
10:12
Pero acontecerá que después que el Señor haya acabado toda su obra en
el monte de Sion y en Jerusalén, castigará el fruto de la soberbia del
corazón del rey de Asiria, y la gloria de la altivez de sus ojos.
10:13
Porque dijo: Con el poder de mi mano lo he hecho, y con mi sabiduría,
porque he sido prudente; quité los territorios de los pueblos, y saqueé
sus tesoros, y derribé como valientes a los que estaban sentados;
10:14
y halló mi mano como nido las riquezas de los pueblos; y como se
recogen los huevos abandonados, así me apoderé yo de toda la tierra; y
no hubo quien moviese ala, ni abriese boca y graznase.
10:15 ¿Se
gloriará el hacha contra el que con ella corta? ¿Se ensoberbecerá la
sierra contra el que la mueve? ¡Como si el báculo levantase al que lo
levanta; como si levantase la vara al que no es leño!
10:16 Por
esto el Señor, Jehová de los ejércitos, enviará debilidad sobre sus
robustos, y debajo de su gloria encenderá una hoguera como ardor de
fuego.
10:17 Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por llama, que abrase y consuma en un día sus cardos y sus espinos.
10:18
La gloria de su bosque y de su campo fértil consumirá totalmente, alma
y cuerpo, y vendrá a ser como abanderado en derrota.
10:19 Y los árboles que queden en su bosque serán en número que un niño los pueda contar.
10:20
Acontecerá en aquel tiempo, que los que hayan quedado de Israel y los
que hayan quedado de la casa de Jacob, nunca más se apoyarán en el que
los hirió, sino que se apoyarán con verdad en Jehová, el Santo de
Israel.
10:21 El remanente volverá, el remanente de Jacob volverá al Dios fuerte.
10:22
Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas del mar, el
remanente de él volverá; la destrucción acordada rebosará justicia.
10:23 Pues el Señor, Jehová de los ejércitos, hará consumación ya determinada en medio de la tierra.
10:24
Por tanto el Señor, Jehová de los ejércitos, dice así: Pueblo mío,
morador de Sion, no temas de Asiria. Con vara te herirá, y contra ti
alzará su palo, a la manera de Egipto;
10:25 mas de aquí a muy poco tiempo se acabará mi furor y mi enojo, para destrucción de ellos.
10:26
Y levantará Jehová de los ejércitos azote contra él como la matanza de
Madián en la peña de Oreb, y alzará su vara sobre el mar como hizo por
la vía de Egipto.
10:27 Acontecerá en aquel tiempo que su carga
será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá
a causa de la unción.
10:28 Vino hasta Ajat, pasó hasta Migrón; en Micmas contará su ejército.
10:29 Pasaron el vado; se alojaron en Geba; Ramá tembló; Gabaa de Saúl huyó.
10:30 Grita en alta voz, hija de Galim; haz que se oiga hacia Lais, pobrecilla Anatot.
10:31 Madmena se alborotó; los moradores de Gebim huyen.
10:32 Aún vendrá día cuando reposará en Nob; alzará su mano al monte de la hija de Sion, al collado de Jerusalén.
10:33
He aquí el Señor, Jehová de los ejércitos, desgajará el ramaje con
violencia, y los árboles de gran altura serán cortados, y los altos
serán humillados.
10:34 Y cortará con hierro la espesura del bosque, y el Líbano caerá con estruendo.
Isaías
Capítulo 11
11:1 Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.
11:2
Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de
inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento
y de temor de Jehová.
11:3 Y le hará entender diligente en el
temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por
lo que oigan sus oídos;
11:4 sino que juzgará con justicia a los
pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la
tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará
al impío.
11:5 Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.
11:6
Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se
acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y
un niño los pastoreará.
11:7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja.
11:8 Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora.
11:9
No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será
llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.
11:10
Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta
por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación
será gloriosa.
11:11 Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que
Jehová alzará otra vez su mano para recobrar el remanente de su pueblo
que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y Hamat,
y en las costas del mar.
11:12 Y levantará pendón a las naciones,
y juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá
de los cuatro confines de la tierra.
11:13 Y se disipará la
envidia de Efraín, y los enemigos de Judá serán destruidos. Efraín no
tendrá envidia de Judá, ni Judá afligirá a Efraín;
11:14 sino que
volarán sobre los hombros de los filisteos al occidente, saquearán
también a los de oriente; Edom y Moab les servirán, y los hijos de Amón
los obedecerán.
11:15 Y secará Jehová la lengua del mar de Egipto;
y levantará su mano con el poder de su espíritu sobre el río, y lo
herirá en sus siete brazos, y hará que pasen por él con sandalias.
11:16
Y habrá camino para el remanente de su pueblo, el que quedó de Asiria,
de la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de
Egipto.
Isaías
Capítulo 12
12:1 En aquel día
dirás: Cantaré a ti, oh Jehová; pues aunque te enojaste contra mí, tu
indignación se apartó, y me has consolado.
12:2 He aquí Dios es
salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi
canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.
12:3 Sacaréis con gozo aguas de las fuentes de la salvación.
12:4
Y diréis en aquel día: Cantad a Jehová, aclamad su nombre, haced
célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es
engrandecido.
12:5 Cantad salmos a Jehová, porque ha hecho cosas magníficas; sea sabido esto por toda la tierra.
12:6 Regocíjate y canta, oh moradora de Sion; porque grande es en medio de ti el Santo de Israel.
Isaías
Capítulo 13
13:1 Profecía sobre Babilonia, revelada a Isaías hijo de Amoz.
13:2
Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz a ellos, alzad la
mano, para que entren por puertas de príncipes. Yo mandé a mis
consagrados, asimismo llamé a mis valientes para mi ira, a los que se
alegran con mi gloria.
13:4 Estruendo de multitud en los montes,
como de mucho pueblo; estruendo de ruido de reinos, de naciones
reunidas; Jehová de los ejércitos pasa revista a las tropas para la
batalla.
13:5 Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos, Jehová y los instrumentos de su ira, para destruir toda la tierra.
13:6 Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del Todopoderoso.
13:7 Por tanto, toda mano se debilitará, y desfallecerá todo corazón de hombre,
13:8
y se llenarán de terror; angustias y dolores se apoderarán de ellos;
tendrán dolores como mujer de parto; se asombrará cada cual al mirar a
su compañero; sus rostros, rostros de llamas.
13:9 He aquí el día
de Jehová viene, terrible, y de indignación y ardor de ira, para
convertir la tierra en soledad, y raer de ella a sus pecadores.
13:10
Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no darán su luz;
y el sol se oscurecerá al nacer, y la luna no dará su resplandor.
13:11
Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y
haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de
los fuertes.
13:12 Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ofir al hombre.
13:13
Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar,
en la indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día del ardor de
su ira.
13:14 Y como gacela perseguida, y como oveja sin pastor, cada cual mirará hacia su pueblo, y cada uno huirá a su tierra.
13:15 Cualquiera que sea hallado será alanceado; y cualquiera que por ellos sea tomado, caerá a espada.
13:16 Sus niños serán estrellados delante de ellos; sus casas serán saqueadas, y violadas sus mujeres.
13:17 He aquí que yo despierto contra ellos a los medos, que no se ocuparán de la plata, ni codiciarán oro.
13:18 Con arco tirarán a los niños, y no tendrán misericordia del fruto del vientre, ni su ojo perdonará a los hijos.
13:19
Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los
caldeos, será como Sodoma y Gomorra, a las que trastornó Dios.
13:20
Nunca más será habitada, ni se morará en ella de generación en
generación; ni levantará allí tienda el árabe, ni pastores tendrán allí
majada;
13:21 sino que dormirán allí las fieras del desierto, y
sus casas se llenarán de hurones;allí habitarán avestruces, y allí
saltarán las cabras salvajes.
13:22 En sus palacios aullarán
hienas, y chacales en sus casas de deleite; y cercano a llegar está su
tiempo, y sus días no se alargarán.
Isaías
Capítulo 14
14:1
Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo
hará reposar en su tierra; y a ellos se unirán extranjeros, y se
juntarán a la familia de Jacob.
14:2 Y los tomarán los pueblos, y
los traerán a su lugar; y la casa de Israel los poseerá por siervos y
criadas en la tierra de Jehová; y cautivarán a los que los cautivaron,
y señorearán sobre los que los oprimieron.
14:3 Y en el día que Jehová te dé reposo de tu trabajo y de tu temor, y de la dura servidumbre en que te hicieron servir,
14:4
pronunciarás este proverbio contra el rey de Babilonia, y dirás: ¡Cómo
paró el opresor, cómo acabó la ciudad codiciosa de oro!
14:5 Quebrantó Jehová el báculo de los impíos, el cetro de los señores;
14:6
el que hería a los pueblos con furor, con llaga permanente, el que se
enseñoreaba de las naciones con ira, y las perseguía con crueldad.
14:7 Toda la tierra está en reposo y en paz; se cantaron alabanzas.
14:8
Aun los cipreses se regocijaron a causa de ti, y los cedros del Líbano,
diciendo: Desde que tú pereciste, no ha subido cortador contra
nosotros.
14:9 El Seol abajo se espantó de ti; despertó muertos
que en tu venida saliesen a recibirte, hizo levantar de sus sillas a
todos los príncipes de la tierra, a todos los reyes de las naciones.
14:10 Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también te debilitaste como nosotros, y llegaste a ser como nosotros?
14:11 Descendió al Seol tu soberbia, y el sonido de tus arpas; gusanos serán tu cama, y gusanos te cubrirán.
14:12 ¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones.
14:13
Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las
estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me
sentaré, a los lados del norte;
14:14 sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
14:15 Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo.
14:16
Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es
éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los
reinos;
14:17 que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel?
14:18 Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra cada uno en su morada;
14:19
pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago abominable, como
vestido de muertos pasados a espada, que descendieron al fondo de la
sepultura; como cuerpo muerto hollado.
14:20 No serás contado con
ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu tierra, mataste a tu
pueblo. No será nombrada para siempre la descendencia de los malignos.
14:21
Preparad sus hijos para el matadero, por la maldad de sus padres; no se
levanten, ni posean la tierra, ni llenen de ciudades la faz del mundo.
14:22
Porque yo me levantaré contra ellos, dice Jehová de los ejércitos, y
raeré de Babilonia el nombre y el remanente, hijo y nieto, dice Jehová.
14:23 Y la convertiré en posesión de erizos, y en lagunas de agua;
y la barreré con escobas de destrucción, dice Jehová de los ejércitos.
14:24
Jehová de los ejércitos juró diciendo: Ciertamente se hará de la manera
que lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado;
14:25
que quebrantaré al asirio en mi tierra, y en mis montes lo hollaré; y
su yugo será apartado de ellos, y su carga será quitada de su hombro.
14:26 Este es el consejo que está acordado sobre toda la tierra, y esta, la mano extendida sobre todas las naciones.
14:27 Porque Jehová de los ejércitos lo ha determinado, ¿y quién lo impedirá? Y su mano extendida, ¿quién la hará retroceder?
14:28 En el año que murió el rey Acazfue esta profecía:
14:29
No te alegres tú, Filistea toda, por haberse quebrado la vara del que
te hería; porque de la raíz de la culebra saldrá áspid, y su fruto,
serpiente voladora.
14:30 Y los primogénitos de los pobres serán
apacentados, y los menesterosos se acostarán confiados; mas yo haré
morir de hambre tu raíz, y destruiré lo que de ti quedare.
14:31
Aúlla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta estás toda tú, Filistea;
porque humo vendrá del norte, no quedará uno solo en sus asambleas.
14:32
¿Y qué se responderá a los mensajeros de las naciones? Que Jehová fundó
a Sion, y que a ella se acogerán los afligidos de su pueblo.
Isaías
Capítulo 15
15:1
Profecía sobre Moab. Cierto, de noche fue destruida Ar de Moab, puesta
en silencio. Cierto, de noche fue destruida Kir de Moab, reducida a
silencio.
15:2 Subió a Bayit y a Dibón, lugares altos, a llorar;
sobre Nebo y sobre Medeba aullará Moab; toda cabeza de ella será
rapada, y toda barba rasurada.
15:3 Se ceñirán de cilicio en sus calles; en sus terrados y en sus plazas aullarán todos, deshaciéndose en llanto.
15:4
Hesbón y Eleale gritarán, hasta Jahaza se oirá su voz; por lo que
aullarán los guerreros de Moab, se lamentará el alma de cada uno dentro
de él.
15:5 Mi corazón dará gritos por Moab; sus fugitivos huirán
hasta Zoar, como novilla de tres años. Por la cuesta de Luhit subirán
llorando, y levantarán grito de quebrantamiento por el camino de
Horonaim.
15:6 Las aguas de Nimrim serán consumidas, y se secará la hierba, se marchitarán los retoños, todo verdor perecerá.
15:7 Por tanto, las riquezas que habrán adquirido, y las que habrán reservado, las llevarán al torrente de los sauces.
15:8 Porque el llanto rodeó los límites de Moab; hasta Eglaim llegó su alarido, y hasta Beer-elim su clamor.
15:9
Y las aguas de Dimón se llenarán de sangre; porque yo traeré sobre
Dimón males mayores, leones a los que escaparen de Moab, y a los
sobrevivientes de la tierra.
Isaías
Capítulo 16
16:1 Enviad cordero al señor de la tierra, desde Sela del desierto al monte de la hija de Sion.
16:2 Y cual ave espantada que huye de su nido, así serán las hijas de Moab en los vados de Arnón.
16:3
Reúne consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del día como la
noche; esconde a los desterrados, no entregues a los que andan
errantes.
16:4 Moren contigo mis desterrados, oh Moab; sé para
ellos escondedero de la presencia del devastador; porque el
atormentador fenecerá, el devastador tendrá fin, el pisoteador será
consumido de sobre la tierra.
16:5 Y se dispondrá el trono en
misericordia; y sobre él se sentará firmemente, en el tabernáculo de
David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia.
16:6
Hemos oído la soberbia de Moab; muy grandes son su soberbia, su
arrogancia y su altivez; pero sus mentiras no serán firmes.
16:7 Por tanto, aullará Moab, todo él aullará; gemiréis en gran manera abatidos, por las tortas de uvas de Kir-hareset.
16:8
Porque los campos de Hesbón fueron talados, y las vides de Sibma;
señores de naciones pisotearon sus generosos sarmientos; habían llegado
hasta Jazer, y se habían extendido por el desierto; se extendieron sus
plantas, pasaron el mar.
16:9 Por lo cual lamentaré con lloro de
Jazer por la viña de Sibma; te regaré con mis lágrimas, oh Hesbón y
Eleale; porque sobre tus cosechas y sobre tu siega caerá el grito de
guerra.
16:10 Quitado es el gozo y la alegría del campo fértil; en
las viñas no cantarán, ni se regocijarán; no pisará vino en los lagares
el pisador; he hecho cesar el grito del lagarero.
16:11 Por tanto, mis entrañas vibrarán como arpa por Moab, y mi corazón por Kir-hareset.
16:12 Y cuando apareciere Moab cansado sobre los lugares altos, cuando venga a su santuario a orar, no le valdrá.
16:13 Esta es la palabra que pronunció Jehová sobre Moab desde aquel tiempo;
16:14
pero ahora Jehová ha hablado, diciendo: Dentro de tres años, como los
años de un jornalero, será abatida la gloria de Moab, con toda su gran
multitud; y los sobrevivientes serán pocos, pequeños y débiles.
Isaías
Capítulo 17
17:1 Profecía sobre Damasco. He aquí que Damasco dejará de ser ciudad, y será montón de ruinas.
17:2 Las ciudades de Aroer están desamparadas, en majadas se convertirán; dormirán allí, y no habrá quien los espante.
17:3
Y cesará el socorro de Efraín, y el reino de Damasco; y lo que quede de
Siria será como la gloria de los hijos de Israel, dice Jehová de los
ejércitos.
17:4 En aquel tiempo la gloria de Jacob se atenuará, y se enflaquecerá la grosura de su carne.
17:5
Y será como cuando el segador recoge la mies, y con su brazo siega las
espigas; será también como el que recoge espigas en el valle de Refaim.
17:6 Y quedarán en él rebuscos, como cuando sacuden el olivo; dos o
tres frutos en la punta de la rama, cuatro o cinco en sus ramas más
fructíferas, dice Jehová Dios de Israel.
17:7 En aquel día mirará el hombre a su Hacedor, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel.
17:8
Y no mirará a los altares que hicieron sus manos, ni mirará a lo que
hicieron sus dedos, ni a los símbolos de Asera, ni a las imágenes del
sol.
17:9 En aquel día sus ciudades fortificadas serán como los
frutos que quedan en los renuevos y en las ramas, los cuales fueron
dejados a causa de los hijos de Israel; y habrá desolación.
17:10
Porque te olvidaste del Dios de tu salvación, y no te acordaste de la
roca de tu refugio; por tanto, sembrarás plantas hermosas, y plantarás
sarmiento extraño.
17:11 El día que las plantes, las harás crecer,
y harás que su simiente brote de mañana; pero la cosecha será
arrebatada en el día de la angustia, y del dolor desesperado.
17:12
¡Ay! multitud de muchos pueblos que harán ruido como estruendo del mar,
y murmullo de naciones que harán alboroto como bramido de muchas aguas.
17:13 Los pueblos harán estrépito como de ruido de muchas aguas;
pero Dios los reprenderá, y huirán lejos; serán ahuyentados como el
tamo de los montes delante del viento, y como el polvo delante del
torbellino.
17:14 Al tiempo de la tarde, he aquí la turbación,
pero antes de la mañana el enemigo ya no existe. Esta es la parte de
los que nos aplastan, y la suerte de los que nos saquean.
Isaías
Capítulo 18
18:1 ¡Ay de la tierra que hace sombra con las alas, que está tras los ríos de Etiopía;
18:2
que envía mensajeros por el mar, y en naves de junco sobre las aguas!
Andad, mensajeros veloces, a la nación de elevada estatura y tez
brillante, al pueblo temible desde su principio y después, gente fuerte
y conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos.
18:3 Vosotros,
todos los moradores del mundo y habitantes de la tierra, cuando se
levante bandera en los montes, mirad; y cuando se toque trompeta,
escuchad.
18:4 Porque Jehová me dijo así: Me estaré quieto, y los
miraré desde mi morada, como sol claro después de la lluvia, como nube
de rocío en el calor de la siega.
18:5 Porque antes de la siega,
cuando el fruto sea perfecto, y pasada la flor se maduren los frutos,
entonces podará con podaderas las ramitas, y cortará y quitará las
ramas.
18:6 Y serán dejados todos para las aves de los montes y
para las bestias de la tierra; sobre ellos tendrán el verano las aves,
e invernarán todas las bestias de la tierra.
18:7 En aquel tiempo
será traída ofrenda a Jehová de los ejércitos, del pueblo de elevada
estatura y tez brillante, del pueblo temible desde su principio y
después, gente fuerte y conquistadora, cuya tierra es surcada por ríos,
al lugar del nombre de Jehová de los ejércitos, al monte de Sion.
Isaías
Capítulo 19
19:1
Profecía sobre Egipto. He aquí que Jehová monta sobre una ligera nube,
y entrará en Egipto; y los ídolos de Egipto temblarán delante de él, y
desfallecerá el corazón de los egipcios dentro de ellos.
19:2
Levantaré egipcios contra egipcios, y cada uno peleará contra su
hermano, cada uno contra su prójimo; ciudad contra ciudad, y reino
contra reino.
19:3 Y el espíritu de Egipto se desvanecerá en medio
de él, y destruiré su consejo; y preguntarán a sus imágenes, a sus
hechiceros, a sus evocadores y a sus adivinos.
19:4 Y entregaré a
Egipto en manos de señor duro, y rey violento se enseñoreará de ellos,
dice el Señor, Jehová de los ejércitos.
19:5 Y las aguas del mar faltarán, y el río se agotará y secará.
19:6 Y se alejarán los ríos, se agotarán y secarán las corrientes de los fosos; la caña y el carrizo serán cortados.
19:7
La pradera de junto al río, de junto a la ribera del río, y toda
sementera del río, se secarán, se perderán, y no serán más.
19:8
Los pescadores también se entristecerán; harán duelo todos los que
echan anzuelo en el río, y desfallecerán los que extienden red sobre
las aguas.
19:9 Los que labran lino fino y los que tejen redes serán confundidos,
19:10 porque todas sus redes serán rotas; y se entristecerán todos los que hacen viveros para peces.
19:11
Ciertamente son necios los príncipes de Zoán; el consejo de los
prudentes consejeros de Faraón se ha desvanecido. ¿Cómo diréis a
Faraón: Yo soy hijo de los sabios, e hijo de los reyes antiguos?
19:12
¿Dónde están ahora aquellos tus sabios? Que te digan ahora, o te hagan
saber qué es lo que Jehová de los ejércitos ha determinado sobre
Egipto.
19:13 Se han desvanecido los príncipes de Zoán, se han
engañado los príncipes de Menfis; engañaron a Egipto los que son la
piedra angular de sus familias.
19:14 Jehová mezcló espíritu de
vértigo en medio de él; e hicieron errar a Egipto en toda su obra, como
tambalea el ebrio en su vómito.
19:15 Y no aprovechará a Egipto cosa que haga la cabeza o la cola, la rama o el junco.
19:16
En aquel día los egipcios serán como mujeres; porque se asombrarán y
temerán en la presencia de la mano alta de Jehová de los ejércitos, que
él levantará contra ellos.
19:17 Y la tierra de Judá será de
espanto a Egipto; todo hombre que de ella se acordare temerá por causa
del consejo que Jehová de los ejércitos acordó sobre aquél.
19:18
En aquel tiempo habrá cinco ciudades en la tierra de Egipto que hablen
la lengua de Canaán, y que juren por Jehová de los ejércitos; una será
llamada la ciudad de Herez.
19:19 En aquel tiempo habrá altar para Jehová en medio de la tierra de Egipto, y monumento a Jehová junto a su frontera.
19:20
Y será por señal y por testimonio a Jehová de los ejércitos en la
tierra de Egipto; porque clamarán a Jehová a causa de sus opresores, y
él les enviará salvador y príncipe que los libre.
19:21 Y Jehová
será conocido de Egipto, y los de Egipto conocerán a Jehová en aquel
día, y harán sacrificio y oblación; y harán votos a Jehová, y los
cumplirán.
19:22 Y herirá Jehová a Egipto; herirá y sanará, y se convertirán a Jehová, y les será clemente y los sanará.
19:23
En aquel tiempo habrá una calzada de Egipto a Asiria, y asirios
entrarán en Egipto, y egipcios en Asiria; y los egipcios servirán con
los asirios a Jehová.
19:24 En aquel tiempo Israel será tercero con Egipto y con Asiria para bendición en medio de la tierra;
19:25
porque Jehová de los ejércitos los bendecirá diciendo: Bendito el
pueblo mío Egipto, y el asirio obra de mis manos, e Israel mi heredad.
Isaías
Capítulo 20
20:1 En el año que vino el Tartán a Asdod, cuando lo envió Sargón rey de Asiria, y peleó contra Asdod y la tomó;
20:2
en aquel tiempo habló Jehová por medio de Isaías hijo de Amoz,
diciendo: Ve y quita el cilicio de tus lomos, y descalza las sandalias
de tus pies. Y lo hizo así, andando desnudo y descalzo.
20:3 Y
dijo Jehová: De la manera que anduvo mi siervo Isaías desnudo y
descalzo tres años, por señal y pronóstico sobre Egipto y sobre
Etiopía,
20:4 así llevará el rey de Asiria a los cautivos de
Egipto y los deportados de Etiopía, a jóvenes y a ancianos, desnudos y
descalzos, y descubiertas las nalgas para vergüenza de Egipto.
20:5 Y se turbarán y avergonzarán de Etiopía su esperanza, y de Egipto su gloria.
20:6
Y dirá en aquel día el morador de esta costa: Mirad qué tal fue nuestra
esperanza, a donde nos acogimos por socorro para ser libres de la
presencia del rey de Asiria; ¿y cómo escaparemos nosotros?
Isaías
Capítulo 21
21:1 Profecía sobre el desierto del mar. Como torbellino del Neguev, así viene del desierto, de la tierra horrenda.
21:2
Visión dura me ha sido mostrada. El prevaricador prevarica, y el
destructor destruye. Sube, oh Elam; sitia, oh Media. Todo su gemido
hice cesar.
21:3 Por tanto, mis lomos se han llenado de dolor;
angustias se apoderaron de mí, como angustias de mujer de parto; me
agobié oyendo, y al ver me he espantado.
21:4 Se pasmó mi corazón, el horror me ha intimidado; la noche de mi deseo se me volvió en espanto.
21:5 Ponen la mesa, extienden tapices; comen, beben. ¡Levantaos, oh príncipes, ungid el escudo!
21:6 Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela que haga saber lo que vea.
21:7 Y vio hombres montados, jinetes de dos en dos, montados sobre asnos, montados sobre camellos; y miró más atentamente,
21:8 y gritó como un león: Señor, sobre la atalaya estoy yo continuamente de día, y las noches enteras sobre mi guarda;
21:9
y he aquí vienen hombres montados, jinetes de dos en dos. Después habló
y dijo: Cayó, cayó Babilonia; y todos los ídolos de sus dioses
quebrantó en tierra.
21:10 Oh pueblo mío, trillado y aventado, os he dicho lo que oí de Jehová de los ejércitos, Dios de Israel.
21:11 Profecía sobre Duma. Me dan voces de Seir: Guarda, ¿qué de la noche? Guarda, ¿qué de la noche?
21:12 El guarda respondió: La mañana viene, y después la noche; preguntad si queréis, preguntad; volved, venid.
21:13 Profecía sobre Arabia. En el bosque pasaréis la noche en Arabia, oh caminantes de Dedán.
21:14 Salid a encontrar al sediento; llevadle agua, moradores de tierra de Tema, socorred con pan al que huye.
21:15 Porque ante la espada huye, ante la espada desnuda, ante el arco entesado, ante el peso de la batalla.
21:16 Porque así me ha dicho Jehová: De aquí a un año, semejante a años de jornalero, toda la gloria de Cedar será deshecha;
21:17
y los sobrevivientes del número de los valientes flecheros, hijos de
Cedar, serán reducidos; porque Jehová Dios de Israel lo ha dicho.
Isaías
Capítulo 22
22:1 Profecía sobre el valle de la visión. ¿Qué tienes ahora, que con todos los tuyos has subido sobre los terrados?
22:2 Tú, llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre; tus muertos no son muertos a espada, ni muertos en guerra.
22:3
Todos tus príncipes juntos huyeron del arco, fueron atados; todos los
que en ti se hallaron, fueron atados juntamente, aunque habían huido
lejos.
22:4 Por esto dije: Dejadme, lloraré amargamente; no os afanéis por consolarme de la destrucción de la hija de mi pueblo.
22:5
Porque día es de alboroto, de angustia y de confusión, de parte del
Señor, Jehová de los ejércitos, en el valle de la visión, para derribar
el muro, y clamar al monte.
22:6 Y Elam tomó aljaba, con carros y con jinetes, y Kir sacó el escudo.
22:7 Tus hermosos valles fueron llenos de carros, y los de a caballo acamparon a la puerta.
22:8 Y desnudó la cubierta de Judá; y miraste en aquel día hacia la casa de armas del bosque.
22:9 Visteis las brechas de la ciudad de David, que se multiplicaron; y recogisteis las aguas del estanque de abajo.
22:10 Y contasteis las casas de Jerusalén, y derribasteis casas para fortificar el muro.
22:11
Hicisteis foso entre los dos muros para las aguas del estanque viejo; y
no tuvisteis respeto al que lo hizo, ni mirasteis de lejos al que lo
labró.
22:12 Por tanto, el Señor, Jehová de los ejércitos, llamó
en este día a llanto y a endechas, a raparse el cabello y a vestir
cilicio;
22:13 y he aquí gozo y alegría, matando vacas y
degollando ovejas, comiendo carne y bebiendo vino, diciendo: Comamos y
bebamos, porque mañana moriremos.
22:14 Esto fue revelado a mis
oídos de parte de Jehová de los ejércitos: Que este pecado no os será
perdonado hasta que muráis, dice el Señor, Jehová de los ejércitos.
22:15 Jehová de los ejércitos dice así: Ve, entra a este tesorero, a Sebna el mayordomo, y dile:
22:16
¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro
para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe
para sí morada en una peña?
22:17 He aquí que Jehová te transportará en duro cautiverio, y de cierto te cubrirá el rostro.
22:18
Te echará a rodar con ímpetu, como a bola por tierra extensa; allá
morirás, y allá estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la
casa de tu señor.
22:19 Y te arrojaré de tu lugar, y de tu puesto te empujaré.
22:20 En aquel día llamaré a mi siervo Eliaquim hijo de Hilcías,
22:21
y lo vestiré de tus vestiduras, y lo ceñiré de tu talabarte, y
entregaré en sus manos tu potestad; y será padre al morador de
Jerusalén, y a la casa de Judá.
22:22 Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie cerrará; cerrará, y nadie abrirá.
22:23 Y lo hincaré como clavo en lugar firme; y será por asiento de honra a la casa de su padre.
22:24
Colgarán de él toda la honra de la casa de su padre, los hijos y los
nietos, todos los vasos menores, desde las tazas hasta toda clase de
jarros.
22:25 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, el clavo
hincado en lugar firme será quitado; será quebrado y caerá, y la carga
que sobre él se puso se echará a perder; porque Jehová habló.
Isaías
Capítulo 23
23:1
Profecía sobre Tiro. Aullad, naves de Tarsis, porque destruida es Tiro
hasta no quedar casa, ni a donde entrar; desde la tierra de Quitim les
es revelado.
23:2 Callad, moradores de la costa, mercaderes de Sidón, que pasando el mar te abastecían.
23:3
Su provisión procedía de las sementeras que crecen con las muchas aguas
del Nilo, de la mies del río. Fue también emporio de las naciones.
23:4
Avergüénzate, Sidón, porque el mar, la fortaleza del mar habló,
diciendo: Nunca estuve de parto, ni di a luz, ni crié jóvenes, ni
levanté vírgenes.
23:5 Cuando llegue la noticia a Egipto, tendrán dolor de las nuevas de Tiro.
23:6 Pasaos a Tarsis; aullad, moradores de la costa.
23:7 ¿No era ésta vuestra ciudad alegre, con muchos días de antigüedad? Sus pies la llevarán a morar lejos.
23:8
¿Quién decretó esto sobre Tiro, la que repartía coronas, cuyos
negociantes eran príncipes, cuyos mercaderes eran los nobles de la
tierra?
23:9 Jehová de los ejércitos lo decretó, para envilecer la
soberbia de toda gloria, y para abatir a todos los ilustres de la
tierra.
23:10 Pasa cual río de tu tierra, oh hija de Tarsis, porque no tendrás ya más poder.
23:11
Extendió su mano sobre el mar, hizo temblar los reinos; Jehová mandó
respecto a Canaán, que sus fortalezas sean destruidas.
23:12 Y
dijo: No te alegrarás más, oh oprimida virgen hija de Sidón. Levántate
para pasar a Quitim, y aun allí no tendrás reposo.
23:13 Mira la
tierra de los caldeos. Este pueblo no existía; Asiria la fundó para los
moradores del desierto. Levantaron sus fortalezas, edificaron sus
palacios; él la convirtió en ruinas.
23:14 Aullad, naves de Tarsis, porque destruida es vuestra fortaleza.
23:15
Acontecerá en aquel día, que Tiro será puesta en olvido por setenta
años, como días de un rey. Después de los setenta años, cantará Tiro
canción como de ramera.
23:16 Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada; haz buena melodía, reitera la canción, para que seas recordada.
23:17
Y acontecerá que al fin de los setenta años visitará Jehová a Tiro; y
volverá a comerciar, y otra vez fornicará con todos los reinos del
mundo sobre la faz de la tierra.
23:18 Pero sus negocios y
ganancias serán consagrados a Jehová; no se guardarán ni se atesorarán,
porque sus ganancias serán para los que estuvieren delante de Jehová,
para que coman hasta saciarse, y vistan espléndidamente.
Isaías
Capítulo 24
24:1 He aquí que Jehová vacía la tierra y la desnuda, y trastorna su faz, y hace esparcir a sus moradores.
24:2
Y sucederá así como al pueblo, también al sacerdote; como al siervo,
así a su amo; como a la criada, a su ama; como al que compra, al que
vende; como al que presta, al que toma prestado; como al que da a
logro, así al que lo recibe.
24:3 La tierra será enteramente vaciada, y completamente saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra.
24:4 Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra.
24:5
Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las
leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno.
24:6
Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron
asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra,
y disminuyeron los hombres.
24:7 Se perdió el vino, enfermó la vid, gimieron todos los que eran alegres de corazón.
24:8 Cesó el regocijo de los panderos, se acabó el estruendo de los que se alegran, cesó la alegría del arpa.
24:9 No beberán vino con cantar; la sidra les será amarga a los que la bebieren.
24:10 Quebrantada está la ciudad por la vanidad; toda casa se ha cerrado, para que no entre nadie.
24:11 Hay clamores por falta de vino en las calles; todo gozo se oscureció, se desterró la alegría de la tierra.
24:12 La ciudad quedó desolada, y con ruina fue derribada la puerta.
24:13
Porque así será en medio de la tierra, en medio de los pueblos, como
olivo sacudido, como rebuscos después de la vendimia.
24:14 Estos alzarán su voz, cantarán gozosos por la grandeza de Jehová; desde el mar darán voces.
24:15 Glorificad por esto a Jehová en los valles; en las orillas del mar sea nombrado Jehová Dios de Israel.
24:16
De lo postrero de la tierra oímos cánticos: Gloria al justo. Y yo dije:
¡Mi desdicha, mi desdicha, ay de mí! Prevaricadores han prevaricado; y
han prevaricado con prevaricación de desleales.
24:17 Terror, foso y red sobre ti, oh morador de la tierra.
24:18
Y acontecerá que el que huyere de la voz del terror caerá en el foso; y
el que saliere de en medio del foso será preso en la red; porque de lo
alto se abrirán ventanas, y temblarán los cimientos de la tierra.
24:19 Será quebrantada del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida.
24:20
Temblará la tierra como un ebrio, y será removida como una choza; y se
agravará sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará.
24:21
Acontecerá en aquel día, que Jehová castigará al ejército de los cielos
en lo alto, y a los reyes de la tierra sobre la tierra.
24:22 Y
serán amontonados como se amontona a los encarcelados en mazmorra, y en
prisión quedarán encerrados, y serán castigados después de muchos días.
24:23 La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Jehová
de los ejércitos reine en el monte de Sion y en Jerusalén, y delante de
sus ancianos sea glorioso.
Isaías
Capítulo 25
25:1
Jehová, tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré tu nombre, porque has
hecho maravillas; tus consejos antiguos son verdad y firmeza.
25:2
Porque convertiste la ciudad en montón, la ciudad fortificada en ruina;
el alcázar de los extraños para que no sea ciudad, ni nunca jamás sea
reedificado.
25:3 Por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá la ciudad de gentes robustas.
25:4
Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su
aflicción, refugio contra el turbión, sombra contra el calor; porque el
ímpetu de los violentos es como turbión contra el muro.
25:5 Como
el calor en lugar seco, así humillarás el orgullo de los extraños; y
como calor debajo de nube harás marchitar el renuevo de los robustos.
25:6
Y Jehová de los ejércitos hará en este monte a todos los pueblos
banquete de manjares suculentos, banquete de vinos refinados, de
gruesos tuétanos y de vinos purificados.
25:7 Y destruirá en este
monte la cubierta con que están cubiertos todos los pueblos, y el velo
que envuelve a todas las naciones.
25:8 Destruirá a la muerte para
siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros;
y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo
ha dicho.
25:9 Y se dirá en aquel día: He aquí, éste es nuestro
Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos
esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación.
25:10
Porque la mano de Jehová reposará en este monte; pero Moab será hollado
en su mismo sitio, como es hollada la paja en el muladar.
25:11 Y
extenderá su mano por en medio de él, como la extiende el nadador para
nadar; y abatirá su soberbia y la destreza de sus manos;
25:12 Y abatirá la fortaleza de tus altos muros; la humillará y la echará a tierra, hasta el polvo.
Isaías
Capítulo 26
26:1 En aquel día cantarán este cántico en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos; salvación puso Dios por muros y antemuro.
26:2 Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades.
26:3 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.
26:4 Confiad en Jehová perpetuamente, porque en Jehová el Señor está la fortaleza de los siglos.
26:5
Porque derribó a los que moraban en lugar sublime; humilló a la ciudad
exaltada, la humilló hasta la tierra, la derribó hasta el polvo.
26:6 La hollará pie, los pies del afligido, los pasos de los menesterosos.
26:7 El camino del justo es rectitud; tú, que eres recto, pesas el camino del justo.
26:8 También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado; tu nombre y tu memoria son el deseo de nuestra alma.
26:9
Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el
espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay
juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.
26:10
Se mostrará piedad al malvado, y no aprenderá justicia; en tierra de
rectitud hará iniquidad, y no mirará a la majestad de Jehová.
26:11
Jehová, tu mano está alzada, pero ellos no ven; verán al fin, y se
avergonzarán los que envidian a tu pueblo; y a tus enemigos fuego los
consumirá.
26:12 Jehová, tú nos darás paz, porque también hiciste en nosotros todas nuestras obras.
26:13
Jehová Dios nuestro, otros señores fuera de ti se han enseñoreado de
nosotros; pero en ti solamente nos acordaremos de tu nombre.
26:14
Muertos son, no vivirán; han fallecido, no resucitarán; porque los
castigaste, y destruiste y deshiciste todo su recuerdo.
26:15 Aumentaste el pueblo, oh Jehová, aumentaste el pueblo; te hiciste glorioso; ensanchaste todos los confines de la tierra.
26:16 Jehová, en la tribulación te buscaron; derramaron oración cuando los castigaste.
26:17
Como la mujer encinta cuando se acerca el alumbramiento gime y da
gritos en sus dolores, así hemos sido delante de ti, oh Jehová.
26:18
Concebimos, tuvimos dolores de parto, dimos a luz viento; ninguna
liberación hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo.
26:19
Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad,
moradores del polvo! porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la
tierra dará sus muertos.
26:20 Anda, pueblo mío, entra en tus
aposentos, cierra tras ti tus puertas; escóndete un poquito, por un
momento, en tanto que pasa la indignación.
26:21 Porque he aquí
que Jehová sale de su lugar para castigar al morador de la tierra por
su maldad contra él; y la tierra descubrirá la sangre derramada sobre
ella, y no encubrirá ya más a sus muertos.
Isaías
Capítulo 27
27:1
En aquel día Jehová castigará con su espada dura, grande y fuerte al
leviatán serpiente veloz, y al leviatán serpiente tortuosa; y matará al
dragón que está en el mar.
27:2 En aquel día cantad acerca de la viña del vino rojo.
27:3 Yo Jehová la guardo, cada momento la regaré; la guardaré de noche y de día, para que nadie la dañe.
27:4 No hay enojo en mí. ¿Quién pondrá contra mí en batalla espinos y cardos? Yo los hollaré, los quemaré a una.
27:5 ¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz; sí, haga paz conmigo.
27:6 Días vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá y echará renuevos Israel, y la faz del mundo llenará de fruto.
27:7 ¿Acaso ha sido herido como quien lo hirió, o ha sido muerto como los que lo mataron?
27:8 Con medida lo castigarás en sus vástagos. El los remueve con su recio viento en el día del aire solano.
27:9
De esta manera, pues, será perdonada la iniquidad de Jacob, y este será
todo el fruto, la remoción de su pecado; cuando haga todas las piedras
del altar como piedras de cal desmenuzadas, y no se levanten los
símbolos de Asera ni las imágenes del sol.
27:10 Porque la ciudad
fortificada será desolada, la ciudad habitada será abandonada y dejada
como un desierto; allí pastará el becerro, allí tendrá su majada, y
acabará sus ramas.
27:11 Cuando sus ramas se sequen, serán
quebradas; mujeres vendrán a encenderlas; porque aquel no es pueblo de
entendimiento; por tanto, su Hacedor no tendrá de él misericordia, ni
se compadecerá de él el que lo formó.
27:12 Acontecerá en aquel
día, que trillará Jehová desde el río Eufrates hasta el torrente de
Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seréis reunidos uno a uno.
27:13
Acontecerá también en aquel día, que se tocará con gran trompeta, y
vendrán los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los
que habían sido desterrados a Egipto, y adorarán a Jehová en el monte
santo, en Jerusalén.
Isaías
Capítulo 28
28:1 ¡Ay de la
corona de soberbia de los ebrios de Efraín, y de la flor caduca de la
hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de
los aturdidos del vino!
28:2 He aquí, Jehová tiene uno que es
fuerte y poderoso; como turbión de granizo y como torbellino
trastornador, como ímpetu de recias aguas que inundan, con fuerza
derriba a tierra.
28:3 Con los pies será pisoteada la corona de soberbia de los ebrios de Efraín.
28:4
Y será la flor caduca de la hermosura de su gloria que está sobre la
cabeza del valle fértil, como la fruta temprana, la primera del verano,
la cual, apenas la ve el que la mira, se la traga tan luego como la
tiene a mano.
28:5 En aquel día Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de hermosura al remanente de su pueblo;
28:6 y por espíritu de juicio al que se sienta en juicio, y por fuerzas a los que rechacen la batalla en la puerta.
28:7
Pero también éstos erraron con el vino, y con sidra se entontecieron;
el sacerdote y el profeta erraron con sidra, fueron trastornados por el
vino; se aturdieron con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en
el juicio.
28:8 Porque toda mesa está llena de vómito y suciedad, hasta no haber lugar limpio.
28:9 ¿A quién se enseñará ciencia, o a quién se hará entender doctrina? ¿A los destetados? ¿a los arrancados de los pechos?
28:10
Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón
tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá;
28:11 porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo,
28:12 a los cuales él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oir.
28:13
La palabra, pues, de Jehová les será mandamiento tras mandamiento,
mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un
poquito allí, otro poquito allá; hasta que vayan y caigan de espaldas,
y sean quebrantados, enlazados y presos.
28:14 Por tanto, varones burladores que gobernáis a este pueblo que está en Jerusalén, oíd la palabra de Jehová.
28:15
Por cuanto habéis dicho: Pacto tenemos hecho con la muerte, e hicimos
convenio con el Seol; cuando pase el turbión del azote, no llegará a
nosotros, porque hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la
falsedad nos esconderemos;
28:16 por tanto, Jehová el Señor dice
así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra
probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se
apresure.
28:17 Y ajustaré el juicio a cordel, y a nivel la
justicia; y granizo barrerá el refugio de la mentira, y aguas
arrollarán el escondrijo.
28:18 Y será anulado vuestro pacto con
la muerte, y vuestro convenio con el Seol no será firme; cuando pase el
turbión del azote, seréis de él pisoteados.
28:19 Luego que
comience a pasar, él os arrebatará; porque de mañana en mañana pasará,
de día y de noche; y será ciertamente espanto el entender lo oído.
28:20 La cama será corta para poder estirarse, y la manta estrecha para poder envolverse.
28:21
Porque Jehová se levantará como en el monte Perazim, como en el valle
de Gabaón se enojará; para hacer su obra, su extraña obra, y para hacer
su operación, su extraña operación.
28:22 Ahora, pues, no os
burléis, para que no se aprieten más vuestras ataduras; porque
destrucción ya determinada sobre toda la tierra he oído del Señor,
Jehová de los ejércitos.
28:23 Estad atentos, y oíd mi voz; atended, y oíd mi dicho.
28:24 El que ara para sembrar, ¿arará todo el día? ¿Romperá y quebrará los terrones de la tierra?
28:25
Cuando ha igualado su superficie, ¿no derrama el eneldo, siembra el
comino, pone el trigo en hileras, y la cebada en el lugar señalado, y
la avena en su borde apropiado?
28:26 Porque su Dios le instruye, y le enseña lo recto;
28:27
que el eneldo no se trilla con trillo, ni sobre el comino se pasa rueda
de carreta; sino que con un palo se sacude el eneldo, y el comino con
una vara.
28:28 El grano se trilla; pero no lo trillará para
siempre, ni lo comprime con la rueda de su carreta, ni lo quebranta con
los dientes de su trillo.
28:29 También esto salió de Jehová de los ejércitos, para hacer maravilloso el consejo y engrandecer la sabiduría.
Isaías
Capítulo 29
29:1 ¡Ay de Ariel, de Ariel, ciudad donde habitó David! Añadid un año a otro, las fiestas sigan su curso.
29:2 Mas yo pondré a Ariel en apretura, y será desconsolada y triste; y será a mí como Ariel.
29:3 Porque acamparé contra ti alrededor, y te sitiaré con campamentos, y levantaré contra ti baluartes.
29:4
Entonces serás humillada, hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá
del polvo; y será tu voz de la tierra como la de un fantasma, y tu
habla susurrará desde el polvo.
29:5 Y la muchedumbre de tus
enemigos será como polvo menudo, y la multitud de los fuertes como tamo
que pasa; y será repentinamente, en un momento.
29:6 Por Jehová de
los ejércitos serás visitada con truenos, con terremotos y con gran
ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor.
29:7
Y será como sueño de visión nocturna la multitud de todas las naciones
que pelean contra Ariel, y todos los que pelean contra ella y su
fortaleza, y los que la ponen en apretura.
29:8 Y les sucederá
como el que tiene hambre y sueña, y le parece que come, pero cuando
despierta, su estómago está vacío; o como el que tiene sed y sueña, y
le parece que bebe, pero cuando despierta, se halla cansado y sediento;
así será la multitud de todas las naciones que pelearán contra el monte
de Sion.
29:9 Deteneos y maravillaos; ofuscaos y cegaos; embriagaos, y no de vino; tambalead, y no de sidra.
29:10
Porque Jehová derramó sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró los
ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros
videntes.
29:11 Y os será toda visión como palabras de libro
sellado, el cual si dieren al que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora
esto; él dirá: No puedo, porque está sellado.
29:12 Y si se diere el libro al que no sabe leer, diciéndole: Lee ahora esto; él dirá: No sé leer.
29:13
Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y
con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor
de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;
29:14 por tanto, he aquí que nuevamente excitaré yo la admiración
de este pueblo con un prodigio grande y espantoso; porque perecerá la
sabiduría de sus sabios, y se desvanecerá la inteligencia de sus
entendidos.
29:15 ¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo
el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y
quién nos conoce?
29:16 Vuestra perversidad ciertamente será
reputada como el barro del alfarero. ¿Acaso la obra dirá de su hacedor:
No me hizo? ¿Dirá la vasija de aquel que la ha formado: No entendió?
29:17 ¿No se convertirá de aquí a muy poco tiempo el Líbano en campo fructífero, y el campo fértil será estimado por bosque?
29:18
En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de
los ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas.
29:19
Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y aun los más
pobres de los hombres se gozarán en el Santo de Israel.
29:20
Porque el violento será acabado, y el escarnecedor será consumido;
serán destruidos todos los que se desvelan para hacer iniquidad,
29:21
los que hacen pecar al hombre en palabra; los que arman lazo al que
reprendía en la puerta, y pervierten la causa del justo con vanidad.
29:22
Por tanto, Jehová, que redimió a Abraham, dice así a la casa de Jacob:
No será ahora avergonzado Jacob, ni su rostro se pondrá pálido;
29:23
porque verá a sus hijos, obra de mis manos en medio de ellos, que
santificarán mi nombre; y santificarán al Santo de Jacob, y temerán al
Dios de Israel.
29:24 Y los extraviados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores aprenderán doctrina.
Isaías
Capítulo 30
30:1
¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no
de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo
pecado a pecado!
30:2 Que se apartan para descender a Egipto, y no
han preguntado de mi boca; para fortalecerse con la fuerza de Faraón, y
poner su esperanza en la sombra de Egipto.
30:3 Pero la fuerza de Faraón se os cambiará en vergüenza, y el amparo en la sombra de Egipto en confusión.
30:4 Cuando estén sus príncipes en Zoán, y sus embajadores lleguen a Hanes,
30:5
todos se avergonzarán del pueblo que no les aprovecha, ni los socorre,
ni les trae provecho; antes les será para vergüenza y aun para oprobio.
30:6 Profecía sobre las bestias del Neguev: Por tierra de
tribulación y de angustia, de donde salen la leona y el león, la víbora
y la serpiente que vuela, llevan sobre lomos de asnos sus riquezas, y
sus tesoros sobre jorobas de camellos, a un pueblo que no les será de
provecho.
30:7 Ciertamente Egipto en vano e inútilmente dará ayuda; por tanto yo le di voces, que su fortaleza sería estarse quietos.
30:8
Ve, pues, ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y
regístrala en un libro, para que quede hasta el día postrero,
eternamente y para siempre.
30:9 Porque este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oír la ley de Jehová;
30:10
que dicen a los videntes: No veáis; y a los profetas: No nos
profeticéis lo recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras;
30:11 dejad el camino, apartaos de la senda, quitad de nuestra presencia al Santo de Israel.
30:12
Por tanto, el Santo de Israel dice así: Porque desechasteis esta
palabra, y confiasteis en violencia y en iniquidad, y en ello os habéis
apoyado;
30:13 por tanto, os será este pecado como grieta que
amenaza ruina, extendiéndose en una pared elevada, cuya caída viene
súbita y repentinamente.
30:14 Y se quebrará como se quiebra un
vaso de alfarero, que sin misericordia lo hacen pedazos; tanto, que
entre los pedazos no se halla tiesto para traer fuego del hogar, o para
sacar agua del pozo.
30:15 Porque así dijo Jehová el Señor, el
Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en
confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis,
30:16 sino que
dijisteis: No, antes huiremos en caballos; por tanto, vosotros huiréis.
Sobre corceles veloces cabalgaremos; por tanto, serán veloces vuestros
perseguidores.
30:17 Un millar huirá a la amenaza de uno; a la
amenaza de cinco huiréis vosotros todos, hasta que quedéis como mástil
en la cumbre de un monte, y como bandera sobre una colina.
30:18 Por
tanto, Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto, será
exaltado teniendo de vosotros misericordia; porque Jehová es Dios
justo; bienaventurados todos los que confían en él.
30:19
Ciertamente el pueblo morará en Sion, en Jerusalén; nunca más llorarás;
el que tiene misericordia se apiadará de ti; al oír la voz de tu clamor
te responderá.
30:20 Bien que os dará el Señor pan de congoja y
agua de angustia, con todo, tus maestros nunca más te serán quitados,
sino que tus ojos verán a tus maestros.
30:21 Entonces tus oídos
oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él;
y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda.
30:22
Entonces profanarás la cubierta de tus esculturas de plata, y la
vestidura de tus imágenes fundidas de oro; las apartarás como trapo
asqueroso; ¡Sal fuera! les dirás.
30:23 Entonces dará el Señor
lluvia a tu sementera, cuando siembres la tierra, y dará pan del fruto
de la tierra, y será abundante y pingüe; tus ganados en aquel tiempo
serán apacentados en espaciosas dehesas.
30:24 Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra comerán grano limpio, aventado con pala y criba.
30:25
Y sobre todo monte alto, y sobre todo collado elevado, habrá ríos y
corrientes de aguas el día de la gran matanza, cuando caerán las
torres.
30:26 Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la
luz del sol siete veces mayor, como la luz de siete días, el día que
vendare Jehová la herida de su pueblo, y curare la llaga que él causó.
30:27
He aquí que el nombre de Jehová viene de lejos; su rostro encendido, y
con llamas de fuego devorador; sus labios llenos de ira, y su lengua
como fuego que consume.
30:28 Su aliento, cual torrente que
inunda; llegará hasta el cuello, para zarandear a las naciones con
criba de destrucción; y el freno estará en las quijadas de los pueblos,
haciéndoles errar.
30:29 Vosotros tendréis cántico como de noche
en que se celebra pascua, y alegría de corazón, como el que va con
flauta para venir al monte de Jehová, al Fuerte de Israel.
30:30 Y
Jehová hará oír su potente voz, y hará ver el descenso de su brazo, con
furor de rostro y llama de fuego consumidor, con torbellino, tempestad
y piedra de granizo.
30:31 Porque Asiria que hirió con vara, con la voz de Jehová será quebrantada.
30:32
Y cada golpe de la vara justiciera que asiente Jehová sobre él, será
con panderos y con arpas; y en batalla tumultuosa peleará contra ellos.
30:33 Porque Tofet ya de tiempo está dispuesto y preparado para el
rey, profundo y ancho, cuya pira es de fuego, y mucha leña; el soplo de
Jehová, como torrente de azufre, lo enciende.
Isaías
Capítulo 31
31:1
¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y
su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque
son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová!
31:2
Pero él también es sabio, y traerá el mal, y no retirará sus palabras.
Se levantará, pues, contra la casa de los malignos, y contra el auxilio
de los que hacen iniquidad.
31:3 Y los egipcios hombres son, y no
Dios; y sus caballos carne, y no espíritu; de manera que al extender
Jehová su mano, caerá el ayudador y caerá el ayudado, y todos ellos
desfallecerán a una.
31:4 Porque Jehová me dijo a mí de esta
manera: Como el león y el cachorro de león ruge sobre la presa, y si se
reúne cuadrilla de pastores contra él, no lo espantarán sus voces, ni
se acobardará por el tropel de ellos; así Jehová de los ejércitos
descenderá a pelear sobre el monte de Sion, y sobre su collado.
31:5 Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos a Jerusalén, amparando, librando, preservando y salvando.
31:6 Volved a aquel contra quien se rebelaron profundamente los hijos de Israel.
31:7
Porque en aquel día arrojará el hombre sus ídolos de plata y sus ídolos
de oro, que para vosotros han hecho vuestras manos pecadoras.
31:8
Entonces caerá Asiria por espada no de varón, y la consumirá espada no
de hombre; y huirá de la presencia de la espada, y sus jóvenes serán
tributarios.
31:9 Y de miedo pasará su fortaleza, y sus príncipes,
con pavor, dejarán sus banderas, dice Jehová, cuyo fuego está en Sion,
y su horno en Jerusalén.
Isaías
Capítulo 32
32:1 He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio.
32:2
Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio
contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como
sombra de gran peñasco en tierra calurosa.
32:3 No se ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes oirán atentos.
32:4 Y el corazón de los necios entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos hablará rápida y claramente.
32:5 El ruin nunca más será llamado generoso, ni el tramposo será llamado espléndido.
32:6
Porque el ruin hablará ruindades, y su corazón fabricará iniquidad,
para cometer impiedad y para hablar escarnio contra Jehová, dejando
vacía el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento.
32:7
Las armas del tramposo son malas; trama intrigas inicuas para enredar a
los simples con palabras mentirosas, y para hablar en juicio contra el
pobre.
32:8 Pero el generoso pensará generosidades, y por generosidades será exaltado.
32:9 Mujeres indolentes, levantaos, oíd mi voz; hijas confiadas, escuchad mi razón.
32:10 De aquí a algo más de un año tendréis espanto, oh confiadas; porque la vendimia faltará, y la cosecha no vendrá.
32:11 Temblad, oh indolentes; turbaos, oh confiadas; despojaos, desnudaos, ceñid los lomos con cilicio.
32:12 Golpeándose el pecho lamentarán por los campos deleitosos, por la vid fértil.
32:13
Sobre la tierra de mi pueblo subirán espinos y cardos, y aun sobre
todas las casas en que hay alegría en la ciudad de alegría.
32:14
Porque los palacios quedarán desiertos, la multitud de la ciudad
cesará; las torres y fortalezas se volverán cuevas para siempre, donde
descansen asnos monteses, y ganados hagan majada;
32:15 hasta que
sobre nosotros sea derramado el Espíritu de lo alto, y el desierto se
convierta en campo fértil, y el campo fértil sea estimado por bosque.
32:16 Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo fértil morará la justicia.
32:17 Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre.
32:18 Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras, y en recreos de reposo.
32:19 Y cuando caiga granizo, caerá en los montes; y la ciudad será del todo abatida.
32:20 Dichosos vosotros los que sembráis junto a todas las aguas, y dejáis libres al buey y al asno.
Isaías
Capítulo 33
33:1
¡Ay de ti, que saqueas, y nunca fuiste saqueado; que haces deslealtad,
bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabes de saquear, serás tú
saqueado; y cuando acabes de hacer deslealtad, se hará contra ti.
33:2
Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, a ti hemos esperado; tú, brazo
de ellos en la mañana, sé también nuestra salvación en tiempo de la
tribulación.
33:3 Los pueblos huyeron a la voz del estruendo; las naciones fueron esparcidas al levantarte tú.
33:4
Sus despojos serán recogidos como cuando recogen orugas; correrán sobre
ellos como de una a otra parte corren las langostas.
33:5 Será exaltado Jehová, el cual mora en las alturas; llenó a Sion de juicio y de justicia.
33:6 Y reinarán en tus tiempos la sabiduría y la ciencia, y abundancia de salvación; el temor de Jehová será su tesoro.
33:7 He aquí que sus embajadores darán voces afuera; los mensajeros de paz llorarán amargamente.
33:8
Las calzadas están deshechas, cesaron los caminantes; ha anulado el
pacto, aborreció las ciudades, tuvo en nada a los hombres.
33:9 Se
enlutó, enfermó la tierra; el Líbano se avergonzó, y fue cortado; Sarón
se ha vuelto como desierto, y Basán y el Carmelo fueron sacudidos.
33:10 Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré exaltado, ahora seré engrandecido.
33:11 Concebisteis hojarascas, rastrojo daréis a luz; el soplo de vuestro fuego os consumirá.
33:12 Y los pueblos serán como cal quemada; como espinos cortados serán quemados con fuego.
33:13 Oíd, los que estáis lejos, lo que he hecho; y vosotros los que estáis cerca, conoced mi poder.
33:14
Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los
hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién
de nosotros habitará con las llamas eternas?
33:15 El que camina
en justicia y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de
violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que
tapa sus oídos para no oír propuestas sanguinarias; el que cierra sus
ojos para no ver cosa mala;
33:16 éste habitará en las alturas; fortaleza de rocas será su lugar de refugio; se le dará su pan, y sus aguas serán seguras.
33:17 Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos.
33:18
Tu corazón imaginará el espanto, y dirá: ¿Qué es del escriba? ¿qué del
pesador del tributo? ¿qué del que pone en lista las casas más insignes?
33:19 No verás a aquel pueblo orgulloso, pueblo de lengua difícil de entender, de lengua tartamuda que no comprendas.
33:20
Mira a Sion, ciudad de nuestras fiestas solemnes; tus ojos verán a
Jerusalén, morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán
arrancadas sus estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota.
33:21
Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de
ríos, de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera de remos, ni
por él pasará gran nave.
33:22 Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará.
33:23
Tus cuerdas se aflojaron; no afirmaron su mástil, ni entesaron la vela;
se repartirá entonces botín de muchos despojos; los cojos arrebatarán
el botín.
33:24 No dirá el morador: Estoy enfermo; al pueblo que more en ella le será perdonada la iniquidad.
Isaías
Capítulo 34
34:1
Acercaos, naciones, juntaos para oír; y vosotros, pueblos, escuchad.
Oiga la tierra y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que produce.
34:2
Porque Jehová está airado contra todas las naciones, e indignado contra
todo el ejército de ellas; las destruirá y las entregará al matadero.
34:3
Y los muertos de ellas serán arrojados, y de sus cadáveres se levantará
hedor; y los montes se disolverán por la sangre de ellos.
34:4 Y
todo el ejército de los cielos se disolverá, y se enrollarán los cielos
como un libro; y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la
parra, y como se cae la de la higuera.
34:5 Porque en los cielos se
embriagará mi espada; he aquí que descenderá sobre Edom en juicio, y
sobre el pueblo de mi anatema.
34:6 Llena está de sangre la espada
de Jehová, engrasada está de grosura, de sangre de corderos y de machos
cabríos, de grosura de riñones de carneros; porque Jehová tiene
sacrificios en Bosra, y grande matanza en tierra de Edom.
34:7 Y con ellos caerán búfalos, y toros con becerros; y su tierra se embriagará de sangre, y su polvo se engrasará de grosura.
34:8 Porque es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sion.
34:9 Y sus arroyos se convertirán en brea, y su polvo en azufre, y su tierra en brea ardiente.
34:10
No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo; de
generación en generación será asolada, nunca jamás pasará nadie por
ella.
34:11 Se adueñarán de ella el pelícano y el erizo, la
lechuza y el cuervo morarán en ella; y se extenderá sobre ella cordel
de destrucción, y niveles de asolamiento.
34:12 Llamarán a sus príncipes, príncipes sin reino; y todos sus grandes serán nada.
34:13
En sus alcázares crecerán espinos, y ortigas y cardos en sus
fortalezas; y serán morada de chacales, y patio para los pollos de los
avestruces.
34:14 Las fieras del desierto se encontrarán con las
hienas, y la cabra salvaje gritará a su compañero; la lechuza también
tendrá allí morada, y hallará para sí reposo.
34:15 Allí anidará
el buho, pondrá sus huevos, y sacará sus pollos, y los juntará debajo
de sus alas; también se juntarán allí buitres, cada uno con su
compañera.
34:16 Inquirid en el libro de Jehová, y leed si faltó
alguno de ellos; ninguno faltó con su compañera; porque su boca mandó,
y los reunió su mismo Espíritu.
34:17 Y él les echó suertes, y su
mano les repartió con cordel; para siempre la tendrán por heredad; de
generación en generación morarán allí.
Isaías
Capítulo 35
35:1 Se alegrarán el desierto y la soledad; el yermo se gozará y florecerá como la rosa.
35:2
Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo; la
gloria del Líbano le será dada, la hermosura del Carmelo y de Sarón.
Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro.
35:3 Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles.
35:4
Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que
vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os
salvará.
35:5 Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán.
35:6
Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo;
porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.
35:7
El lugar seco se convertirá en estanque, y el sequedal en manaderos de
aguas; en la morada de chacales, en su guarida, será lugar de cañas y
juncos.
35:8 Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino
de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con
ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se
extraviará.
35:9 No habrá allí león, ni fiera subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen los redimidos.
35:10
Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sion con alegría; y
gozo perpetuo será sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y
huirán la tristeza y el gemido.
Isaías
Capítulo 36
36:1
Aconteció en el año catorce del rey Ezequías, que Senaquerib rey de
Asiria subió contra todas las ciudades fortificadas de Judá, y las
tomó.
36:2 Y el rey de Asiria envió al Rabsaces con un gran
ejército desde Laquis a Jerusalén contra el rey Ezequías; y acampó
junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad
del Lavador.
36:3 Y salió a él Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna, escriba, y Joa hijo de Asaf, canciller,
36:4
a los cuales dijo el Rabsaces: Decid ahora a Ezequías: El gran rey, el
rey de Asiria, dice así: ¿Qué confianza es esta en que te apoyas?
36:5
Yo digo que el consejo y poderío para la guerra, de que tú hablas, no
son más que palabras vacías. Ahora bien, ¿en quién confías para que te
rebeles contra mí?
36:6 He aquí que confías en este báculo de caña
frágil, en Egipto, en el cual si alguien se apoyare, se le entrará por
la mano, y la atravesará. Tal es Faraón rey de Egipto para con todos
los que en él confían.
36:7 Y si me decís: En Jehová nuestro Dios
confiamos; ¿no es éste aquel cuyos lugares altos y cuyos altares hizo
quitar Ezequías, y dijo a Judá y a Jerusalén: Delante de este altar
adoraréis?
36:8 Ahora, pues, yo te ruego que des rehenes al rey de
Asiria mi señor, y yo te daré dos mil caballos, si tú puedes dar
jinetes que cabalguen sobre ellos.
36:9 ¿Cómo, pues, podrás
resistir a un capitán, al menor de los siervos de mi señor, aunque
estés confiado en Egipto con sus carros y su gente de a caballo?
36:10 ¿Acaso vine yo ahora a esta tierra para destruirla sin Jehová? Jehová me dijo: Sube a esta tierra y destrúyela.
36:11
Entonces dijeron Eliaquim, Sebna y Joa al Rabsaces: Te rogamos que
hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos; y no
hables con nosotros en lengua de Judá, porque lo oye el pueblo que está
sobre el muro.
36:12 Y dijo el Rabsaces: ¿Acaso me envió mi señor
a que dijese estas palabras a ti y a tu señor, y no a los hombres que
están sobre el muro, expuestos a comer su estiércol y beber su orina
con vosotros?
36:13 Entonces el Rabsaces se puso en pie y gritó a
gran voz en lengua de Judá, diciendo: Oíd las palabras del gran rey, el
rey de Asiria.
36:14 El rey dice así: No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar.
36:15
Ni os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente Jehová nos
librará; no será entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria.
36:16
No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: Haced
conmigo paz, y salid a mí; y coma cada uno de su viña, y cada uno de su
higuera, y beba cada cual las aguas de su pozo,
36:17 hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas.
36:18
Mirad que no os engañe Ezequías diciendo: Jehová nos librará. ¿Acaso
libraron los dioses de las naciones cada uno su tierra de la mano del
rey de Asiria?
36:19 ¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim? ¿Libraron a Samaria de mi mano?
36:20
¿Qué dios hay entre los dioses de estas tierras que haya librado su
tierra de mi mano, para que Jehová libre de mi mano a Jerusalén?
36:21 Pero ellos callaron, y no le respondieron palabra; porque el rey así lo había mandado, diciendo: No le respondáis.
36:22
Entonces Eliaquim hijo de Hilcías, mayordomo, y Sebna escriba, y Joa
hijo de Asaf, canciller, vinieron a Ezequías, rasgados sus vestidos, y
le contaron las palabras del Rabsaces.
Isaías
Capítulo 37
37:1 Aconteció, pues, que cuando el rey Ezequías oyó esto, rasgó sus vestidos, y cubierto de cilicio vino a la casa de Jehová.
37:2
Y envió a Eliaquim mayordomo, a Sebna escriba y a los ancianos de los
sacerdotes, cubiertos de cilicio, al profeta Isaías hijo de Amoz.
37:3
Los cuales le dijeron: Así ha dicho Ezequías: Día de angustia, de
reprensión y de blasfemia es este día; porque los hijos han llegado
hasta el punto de nacer, y la que da a luz no tiene fuerzas.
37:4
Quizá oirá Jehová tu Dios las palabras del Rabsaces, al cual el rey de
Asiria su señor envió para blasfemar al Dios vivo, y para vituperar con
las palabras que oyó Jehová tu Dios; eleva, pues, oración tú por el
remanente que aún ha quedado.
37:5 Vinieron, pues, los siervos de Ezequías a Isaías.
37:6
Y les dijo Isaías: Diréis así a vuestro señor: Así ha dicho Jehová: No
temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado
los siervos del rey de Asiria.
37:7 He aquí que yo pondré en él un espíritu, y oirá un rumor, y volverá a su tierra; y haré que en su tierra perezca a espada.
37:8
Vuelto, pues, el Rabsaces, halló al rey de Asiria que combatía contra
Libna; porque ya había oído que se había apartado de Laquis.
37:9
Mas oyendo decir de Tirhaca rey de Etiopía: He aquí que ha salido para
hacerte guerra; al oírlo, envió embajadores a Ezequías, diciendo:
37:10
Así diréis a Ezequías rey de Judá: No te engañe tu Dios en quien tú
confías, diciendo: Jerusalén no será entregada en mano del rey de
Asiria.
37:11 He aquí que tú oíste lo que han hecho los reyes de Asiria a todas las tierras, que las destruyeron; ¿y escaparás tú?
37:12
¿Acaso libraron sus dioses a las naciones que destruyeron mis
antepasados, a Gozán, Harán, Resef y a los hijos de Edén que moraban en
Telasar?
37:13 ¿Dónde está el rey de Hamat, el rey de Arfad, y el rey de la ciudad de Sefarvaim, de Hena y de Iva?
37:14
Y tomó Ezequías las cartas de mano de los embajadores, y las leyó; y
subió a la casa de Jehová, y las extendió delante de Jehová.
37:15 Entonces Ezequías oró a Jehová, diciendo:
37:16
Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los
querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra; tú
hiciste los cielos y la tierra.
37:17 Inclina, oh Jehová, tu oído,
y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira; y oye todas las palabras de
Senaquerib, que ha enviado a blasfemar al Dios viviente.
37:18 Ciertamente, oh Jehová, los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y sus comarcas,
37:19
y entregaron los dioses de ellos al fuego; porque no eran dioses, sino
obra de manos de hombre, madera y piedra; por eso los destruyeron.
37:20
Ahora pues, Jehová Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos
los reinos de la tierra conozcan que sólo tú eres Jehová.
37:21
Entonces Isaías hijo de Amoz envió a decir a Ezequías: Así ha dicho
Jehová Dios de Israel: Acerca de lo que me rogaste sobre Senaquerib rey
de Asiria,
37:22 estas son las palabras que Jehová habló contra
él: La virgen hija de Sion te menosprecia, te escarnece; detrás de ti
mueve su cabeza la hija de Jerusalén.
37:23 ¿A quién vituperaste,
y a quién blasfemaste? ¿Contra quién has alzado tu voz, y levantado tus
ojos en alto? Contra el Santo de Israel.
37:24 Por mano de tus
siervos has vituperado al Señor, y dijiste: Con la multitud de mis
carros subiré a las alturas de los montes, a las laderas del Líbano;
cortaré sus altos cedros, sus cipreses escogidos; llegaré hasta sus más
elevadas cumbres, al bosque de sus feraces campos.
37:25 Yo cavé, y bebí las aguas, y con las pisadas de mis pies secaré todos los ríos de Egipto.
37:26
¿No has oído decir que desde tiempos antiguos yo lo hice, que desde los
días de la antigüedad lo tengo ideado? Y ahora lo he hecho venir, y tú
serás para reducir las ciudades fortificadas a montones de escombros.
37:27
Sus moradores fueron de corto poder; fueron acobardados y confusos,
fueron como hierba del campo y hortaliza verde, como heno de los
terrados, que antes de sazón se seca.
37:28 He conocido tu condición, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí.
37:29
Porque contra mí te airaste, y tu arrogancia ha subido a mis oídos;
pondré, pues, mi garfio en tu nariz, y mi freno en tus labios, y te
haré volver por el camino por donde viniste.
37:30 Y esto te será
por señal: Comeréis este año lo que nace de suyo, y el año segundo lo
que nace de suyo; y el año tercero sembraréis y segaréis, y plantaréis
viñas, y comeréis su fruto.
37:31 Y lo que hubiere quedado de la casa de Judá y lo que hubiere escapado, volverá a echar raíz abajo, y dará fruto arriba.
37:32
Porque de Jerusalén saldrá un remanente, y del monte de Sion los que se
salven. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
37:33 Por
tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria: No entrará en esta
ciudad, ni arrojará saeta en ella; no vendrá delante de ella con
escudo, ni levantará contra ella baluarte.
37:34 Por el camino que vino, volverá, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová.
37:35 Porque yo ampararé a esta ciudad para salvarla, por amor de mí mismo, y por amor de David mi siervo.
37:36
Y salió el ángel de Jehová y mató a ciento ochenta y cinco mil en el
campamento de los asirios; y cuando se levantaron por la mañana, he
aquí que todo era cuerpos de muertos.
37:37 Entonces Senaquerib rey de Asiria se fue, e hizo su morada en Nínive.
37:38
Y aconteció que mientras adoraba en el templo de Nisroc su dios, sus
hijos Adramelec y Sarezer le mataron a espada, y huyeron a la tierra de
Ararat; y reinó en su lugar Esarhadón su hijo.
Isaías
Capítulo 38
38:1
En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta
Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque
morirás, y no vivirás.
38:2 Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová,
38:3
y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante
de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido
agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro.
38:4 Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo:
38:5
Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu
oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince
años.
38:6 Y te libraré a ti y a esta ciudad, de mano del rey de Asiria; y a esta ciudad ampararé.
38:7 Y esto te será señal de parte de Jehová, que Jehová hará esto que ha dicho:
38:8
He aquí yo haré volver la sombra por los grados que ha descendido con
el sol, en el reloj de Acaz, diez grados atrás. Y volvió el sol diez
grados atrás, por los cuales había ya descendido.
38:9 Escritura de Ezequías rey de Judá, de cuando enfermó y sanó de su enfermedad:
38:10 Yo dije: A la mitad de mis días iré a las puertas del Seol; privado soy del resto de mis años.
38:11 Dije: No veré a JAH, a JAH en la tierra de los vivientes; ya no veré más hombre con los moradores del mundo.
38:12
Mi morada ha sido movida y traspasada de mí, como tienda de pastor.
Como tejedor corté mi vida; me cortará con la enfermedad; me consumirás
entre el día y la noche.
38:13 Contaba yo hasta la mañana. Como un león molió todos mis huesos; de la mañana a la noche me acabarás.
38:14
Como la grulla y como la golondrina me quejaba; gemía como la paloma;
alzaba en alto mis ojos. Jehová, violencia padezco; fortaléceme.
38:15
¿Qué diré? El que me lo dijo, él mismo lo ha hecho. Andaré humildemente
todos mis años, a causa de aquella amargura de mi alma.
38:16 Oh
Señor, por todas estas cosas los hombres vivirán, y en todas ellas está
la vida de mi espíritu; pues tú me restablecerás, y harás que viva.
38:17
He aquí, amargura grande me sobrevino en la paz, mas a ti agradó librar
mi vida del hoyo de corrupción; porque echaste tras tus espaldas todos
mis pecados.
38:18 Porque el Seol no te exaltará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán tu verdad.
38:19 El que vive, el que vive, éste te dará alabanza, como yo hoy; el padre hará notoria tu verdad a los hijos.
38:20 Jehová me salvará; por tanto cantaremos nuestros cánticos en la casa de Jehová todos los días de nuestra vida.
38:21 Y había dicho Isaías: Tomen masa de higos, y pónganla en la llaga, y sanará.
38:22 Había asimismo dicho Ezequías: ¿Qué señal tendré de que subiré a la casa de Jehová?
Isaías
Capítulo 39
39:1
En aquel tiempo Merodac-baladán hijo de Baladán, rey de Babilonia,
envió cartas y presentes a Ezequías; porque supo que había estado
enfermo, y que había convalecido.
39:2 Y se regocijó con ellos
Ezequías, y les mostró la casa de su tesoro, plata y oro, especias,
ungüentos preciosos, toda su casa de armas, y todo lo que se hallaba en
sus tesoros; no hubo cosa en su casa y en todos sus dominios, que
Ezequías no les mostrase.
39:3 Entonces el profeta Isaías vino al
rey Ezequías, y le dijo: ¿Qué dicen estos hombres, y de dónde han
venido a ti? Y Ezequías respondió: De tierra muy lejana han venido a
mí, de Babilonia.
39:4 Dijo entonces: ¿Qué han visto en tu casa? Y
dijo Ezequías: Todo lo que hay en mi casa han visto, y ninguna cosa hay
en mis tesoros que no les haya mostrado.
39:5 Entonces dijo Isaías a Ezequías: Oye palabra de Jehová de los ejércitos:
39:6
He aquí vienen días en que será llevado a Babilonia todo lo que hay en
tu casa, y lo que tus padres han atesorado hasta hoy; ninguna cosa
quedará, dice Jehová.
39:7 De tus hijos que saldrán de ti, y que habrás engendrado, tomarán, y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia.
39:8
Y dijo Ezequías a Isaías: La palabra de Jehová que has hablado es
buena. Y añadió: A lo menos, haya paz y seguridad en mis días.
Isaías
Capítulo 40
40:1 Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.
40:2
Hablad al corazón de Jerusalén; decidle a voces que su tiempo es ya
cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano
de Jehová por todos sus pecados.
40:3 Voz que clama en el desierto: Preparad camino a Jehová; enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios.
40:4 Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.
40:5 Y se manifestará la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; porque la boca de Jehová ha hablado.
40:6
Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo que decir a voces?
Que toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo.
40:7 La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento de Jehová sopló en ella; ciertamente como hierba es el pueblo.
40:8 Sécase la hierba, marchítase la flor; mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.
40:9
Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sion; levanta fuertemente tu
voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades
de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro!
40:10 He aquí que Jehová el
Señor vendrá con poder, y su brazo señoreará; he aquí que su recompensa
viene con él, y su paga delante de su rostro.
40:11 Como pastor
apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno
los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.
40:12
¿Quién midió las aguas con el hueco de su mano y los cielos con su
palmo, con tres dedos juntó el polvo de la tierra, y pesó los montes
con balanza y con pesas los collados?
40:13 ¿Quién enseñó al Espíritu de Jehová, o le aconsejó enseñándole?
40:14
¿A quién pidió consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del
juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia?
40:15
He aquí que las naciones le son como la gota de agua que cae del cubo,
y como menudo polvo en las balanzas le son estimadas; he aquí que hace
desaparecer las islas como polvo.
40:16 Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio.
40:17
Como nada son todas las naciones delante de él; y en su comparación
serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es.
40:18 ¿A qué, pues, haréis semejante a Dios, o qué imagen le compondréis?
40:19 El artífice prepara la imagen de talla, el platero le extiende el oro y le funde cadenas de plata.
40:20
El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se apolille; se busca un
maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva.
40:21
¿No sabéis? ¿No habéis oído? ¿Nunca os lo han dicho desde el principio?
¿No habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?
40:22 El
está sentado sobre el círculo de la tierra, cuyos moradores son como
langostas; él extiende los cielos como una cortina, los despliega como
una tienda para morar.
40:23 El convierte en nada a los poderosos, y a los que gobiernan la tierra hace como cosa vana.
40:24
Como si nunca hubieran sido plantados, como si nunca hubieran sido
sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra;
tan pronto como sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como
hojarasca.
40:25 ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo.
40:26
Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién creó estas cosas; él saca
y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará;
tal es la grandeza de su fuerza, y el poder de su dominio.
40:27 ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino está escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?
40:28
¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó
los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y
su entendimiento no hay quien lo alcance.
40:29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
40:30 Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;
40:31
pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas
como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se
fatigarán.
Isaías
Capítulo 41
41:1 Escuchadme, costas, y esfuércense los pueblos; acérquense, y entonces hablen; estemos juntamente a juicio.
41:2
¿Quién despertó del oriente al justo, lo llamó para que le siguiese,
entregó delante de él naciones, y le hizo enseñorear de reyes; los
entregó a su espada como polvo, como hojarasca que su arco arrebata?
41:3 Los siguió, pasó en paz por camino por donde sus pies nunca habían entrado.
41:4
¿Quién hizo y realizó esto? ¿Quién llama las generaciones desde el
principio? Yo Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros.
41:5 Las costas vieron, y tuvieron temor; los confines de la tierra se espantaron; se congregaron, y vinieron.
41:6 Cada cual ayudó a su vecino, y a su hermano dijo: Esfuérzate.
41:7
El carpintero animó al platero, y el que alisaba con martillo al que
batía en el yunque, diciendo: Buena está la soldadura; y lo afirmó con
clavos, para que no se moviese.
41:8 Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo.
41:9
Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te
llamé, y te dije: Mi siervo eres tú; te escogí, y no te deseché.
41:10
No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios
que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la
diestra de mi justicia.
41:11 He aquí que todos los que se enojan
contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán
los que contienden contigo.
41:12 Buscarás a los que tienen
contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que
no es, aquellos que te hacen la guerra.
41:13 Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo.
41:14
No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo soy tu
socorro, dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor.
41:15 He
aquí que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes;
trillarás montes y los molerás, y collados reducirás a tamo.
41:16
Los aventarás, y los llevará el viento, y los esparcirá el torbellino;
pero tú te regocijarás en Jehová, te gloriarás en el Santo de Israel.
41:17
Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está
de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los
desampararé.
41:18 En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio
de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales
de aguas en la tierra seca.
41:19 Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente,
41:20
para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de
Jehová hace esto, y que el Santo de Israel lo creó.
41:21 Alegad por vuestra causa, dice Jehová; presentad vuestras pruebas, dice el Rey de Jacob.
41:22
Traigan, anúnciennos lo que ha de venir; dígannos lo que ha pasado
desde el principio, y pondremos nuestro corazón en ello; sepamos
también su postrimería, y hacednos entender lo que ha de venir.
41:23
Dadnos nuevas de lo que ha de ser después, para que sepamos que
vosotros sois dioses; o a lo menos haced bien, o mal, para que tengamos
qué contar, y juntamente nos maravillemos.
41:24 He aquí que vosotros sois nada, y vuestras obras vanidad; abominación es el que os escogió.
41:25
Del norte levanté a uno, y vendrá; del nacimiento del sol invocará mi
nombre; y pisoteará príncipes como lodo, y como pisa el barro el
alfarero.
41:26 ¿Quién lo anunció desde el principio, para que
sepamos; o de tiempo atrás, y diremos: Es justo? Cierto, no hay quien
anuncie; sí, no hay quien enseñe; ciertamente no hay quien oiga
vuestras palabras.
41:27 Yo soy el primero que he enseñado estas cosas a Sion, y a Jerusalén daré un mensajero de alegres nuevas.
41:28 Miré, y no había ninguno; y pregunté de estas cosas, y ningún consejero hubo; les pregunté, y no respondieron palabra.
41:29 He aquí, todos son vanidad, y las obras de ellos nada; viento y vanidad son sus imágenes fundidas.
Isaías
Capítulo 42
42:1
He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene
contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a
las naciones.
42:2 No gritará, ni alzará su voz, ni la hará oír en las calles.
42:3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare; por medio de la verdad traerá justicia.
42:4 No se cansará ni desmayará, hasta que establezca en la tierra justicia; y las costas esperarán su ley.
42:5
Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el
que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que
mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan:
42:6 Yo
Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te
guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones,
42:7
para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a
los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas.
42:8 Yo Jehová; este es mi nombre; y a otro no daré mi gloria, ni mi alabanza a esculturas.
42:9 He aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.
42:10
Cantad a Jehová un nuevo cántico, su alabanza desde el fin de la
tierra; los que descendéis al mar, y cuanto hay en él, las costas y los
moradores de ellas.
42:11 Alcen la voz el desierto y sus ciudades,
las aldeas donde habita Cedar; canten los moradores de Sela, y desde la
cumbre de los montes den voces de júbilo.
42:12 Den gloria a Jehová, y anuncien sus loores en las costas.
42:13 Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo; gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos.
42:14
Desde el siglo he callado, he guardado silencio, y me he detenido; daré
voces como la que está de parto; asolaré y devoraré juntamente.
42:15 Convertiré en soledad montes y collados, haré secar toda su hierba; los ríos tornaré en islas, y secaré los estanques.
42:16
Y guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por
sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas
en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los
desampararé.
42:17 Serán vueltos atrás y en extremo confundidos
los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición:
Vosotros sois nuestros dioses.
42:18 Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para ver.
42:19
¿Quién es ciego, sino mi siervo? ¿Quién es sordo, como mi mensajero que
envié? ¿Quién es ciego como mi escogido, y ciego como el siervo de
Jehová,
42:20 que ve muchas cosas y no advierte, que abre los oídos y no oye?
42:21 Jehová se complació por amor de su justicia en magnificar la ley y engrandecerla.
42:22
Mas este es pueblo saqueado y pisoteado, todos ellos atrapados en
cavernas y escondidos en cárceles; son puestos para despojo, y no hay
quien libre; despojados, y no hay quien diga: Restituid.
42:23 ¿Quién de vosotros oirá esto? ¿Quién atenderá y escuchará respecto al porvenir?
42:24
¿Quién dio a Jacob en botín, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue
Jehová, contra quien pecamos? No quisieron andar en sus caminos, ni
oyeron su ley.
42:25 Por tanto, derramó sobre él el ardor de su
ira, y fuerza de guerra; le puso fuego por todas partes, pero no
entendió; y le consumió, mas no hizo caso.
Isaías
Capítulo 43
43:1
Ahora, así dice Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh
Israel: No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
43:2
Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te
anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá
en ti.
43:3 Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy
tu Salvador; a Egipto he dado por tu rescate, a Etiopía y a Seba por
ti.
43:4 Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste
honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu
vida.
43:5 No temas, porque yo estoy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré.
43:6 Diré al norte: Da acá; y al sur: No detengas; trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra,
43:7 todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.
43:8 Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que tienen oídos.
43:9
Congréguense a una todas las naciones, y júntense todos los pueblos.
¿Quién de ellos hay que nos dé nuevas de esto, y que nos haga oír las
cosas primeras? Presenten sus testigos, y justifíquense; oigan, y
digan: Verdad es.
43:10 Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y
mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis
que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después
de mí.
43:11 Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve.
43:12
Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros dios ajeno.
Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios.
43:13 Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?
43:14
Así dice Jehová, Redentor vuestro, el Santo de Israel: Por vosotros
envié a Babilonia, e hice descender como fugitivos a todos ellos, aun a
los caldeos en las naves de que se gloriaban.
43:15 Yo Jehová, Santo vuestro, Creador de Israel, vuestro Rey.
43:16 Así dice Jehová, el que abre camino en el mar, y senda en las aguas impetuosas;
43:17 el que saca carro y caballo, ejército y fuerza; caen juntamente para no levantarse; fenecen, como pábilo quedan apagados.
43:18 No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas.
43:19
He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis?
Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
43:20
Las fieras del campo me honrarán, los chacales y los pollos del
avestruz; porque daré aguas en el desierto, ríos en la soledad, para
que beba mi pueblo, mi escogido.
43:21 Este pueblo he creado para mí; mis alabanzas publicará.
43:22 Y no me invocaste a mí, oh Jacob, sino que de mí te cansaste, oh Israel.
43:23
No me trajiste a mí los animales de tus holocaustos, ni a mí me
honraste con tus sacrificios; no te hice servir con ofrenda, ni te hice
fatigar con incienso.
43:24 No compraste para mí caña aromática
por dinero, ni me saciaste con la grosura de tus sacrificios, sino
pusiste sobre mí la carga de tus pecados, me fatigaste con tus
maldades.
43:25 Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados.
43:26 Hazme recordar, entremos en juicio juntamente; habla tú para justificarte.
43:27 Tu primer padre pecó, y tus enseñadores prevaricaron contra mí.
43:28 Por tanto, yo profané los príncipes del santuario, y puse por anatema a Jacob y por oprobio a Israel.
Isaías
Capítulo 44
44:1 Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, Israel, a quien yo escogí.
44:2
Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el
cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo
escogí.
44:3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos
sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi
bendición sobre tus renuevos;
44:4 y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.
44:5
Este dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del nombre de Jacob, y
otro escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará con el nombre de
Israel.
44:6 Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová
de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de
mí no hay Dios.
44:7 ¿Y quién proclamará lo venidero, lo
declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que
establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está
por venir.
44:8 No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír
desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No
hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.
44:9 Los
formadores de imágenes de talla, todos ellos son vanidad, y lo más
precioso de ellos para nada es útil; y ellos mismos son testigos para
su confusión, de que los ídolos no ven ni entienden.
44:10 ¿Quién formó un dios, o quién fundió una imagen que para nada es de provecho?
44:11
He aquí que todos los suyos serán avergonzados, porque los artífices
mismos son hombres. Todos ellos se juntarán, se presentarán, se
asombrarán, y serán avergonzados a una.
44:12 El herrero toma la
tenaza, trabaja en las ascuas, le da forma con los martillos, y trabaja
en ello con la fuerza de su brazo; luego tiene hambre, y le faltan las
fuerzas; no bebe agua, y se desmaya.
44:13 El carpintero tiende la
regla, lo señala con almagre, lo labra con los cepillos, le da figura
con el compás, lo hace en forma de varón, a semejanza de hombre
hermoso, para tenerlo en casa.
44:14 Corta cedros, y toma ciprés y encina, que crecen entre los árboles del bosque; planta pino, que se críe con la lluvia.
44:15
De él se sirve luego el hombre para quemar, y toma de ellos para
calentarse; enciende también el horno, y cuece panes; hace además un
dios, y lo adora; fabrica un ídolo, y se arrodilla delante de él.
44:16
Parte del leño quema en el fuego; con parte de él come carne, prepara
un asado, y se sacia; después se calienta, y dice: ¡Oh! me he
calentado, he visto el fuego;
44:17 y hace del sobrante un dios,
un ídolo suyo; se postra delante de él, lo adora, y le ruega diciendo:
Líbrame, porque mi Dios eres tú.
44:18 No saben ni entienden; porque cerrados están sus ojos para no ver, y su corazón para no entender.
44:19
No discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para decir:
Parte de esto quemé en el fuego, y sobre sus brasas cocí pan, asé
carne, y la comí. ¿Haré del resto de él una abominación? ¿Me postraré
delante de un tronco de árbol?
44:20 De ceniza se alimenta; su
corazón engañado le desvía, para que no libre su alma, ni diga: ¿No es
pura mentira lo que tengo en mi mano derecha?
44:21 Acuérdate de
estas cosas, oh Jacob, e Israel, porque mi siervo eres. Yo te formé,
siervo mío eres tú; Israel, no me olvides.
44:22 Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí.
44:23
Cantad loores, oh cielos, porque Jehová lo hizo; gritad con júbilo,
profundidades de la tierra; prorrumpid, montes, en alabanza; bosque, y
todo árbol que en él está; porque Jehová redimió a Jacob, y en Israel
será glorificado.
44:24 Así dice Jehová, tu Redentor, que te formó
desde el vientre: Yo Jehová, que lo hago todo, que extiendo solo los
cielos, que extiendo la tierra por mí mismo;
44:25 que deshago las
señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago volver
atrás a los sabios, y desvanezco su sabiduría.
44:26 Yo, el que
despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus
mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de
Judá: Reconstruidas serán, y sus ruinas reedificaré;
44:27 que dice a las profundidades: Secaos, y tus ríos haré secar;
44:28
que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo que yo quiero, al
decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado.
Isaías
Capítulo 45
45:1
Así dice Jehová a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano
derecha, para sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes;
para abrir delante de él puertas, y las puertas no se cerrarán:
45:2 Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos; quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos;
45:3
y te daré los tesoros escondidos, y los secretos muy guardados, para
que sepas que yo soy Jehová, el Dios de Israel, que te pongo nombre.
45:4 Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido, te llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no me conociste.
45:5 Yo soy Jehová, y ninguno más hay; no hay Dios fuera de mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste,
45:6
para que se sepa desde el nacimiento del sol, y hasta donde se pone,
que no hay más que yo; yo Jehová, y ninguno más que yo,
45:7 que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy el que hago todo esto.
45:8
Rociad, cielos, de arriba, y las nubes destilen la justicia; ábrase la
tierra, y prodúzcanse la salvación y la justicia; háganse brotar
juntamente. Yo Jehová lo he creado.
45:9 ¡Ay del que pleitea con
su Hacedor! ¡el tiesto con los tiestos de la tierra! ¿Dirá el barro al
que lo labra: ¿Qué haces?; o tu obra: No tiene manos?
45:10 ¡Ay del que dice al padre: ¿Por qué engendraste? y a la mujer: ¿Por qué diste a luz?!
45:11
Así dice Jehová, el Santo de Israel, y su Formador: Preguntadme de las
cosas por venir; mandadme acerca de mis hijos, y acerca de la obra de
mis manos.
45:12 Yo hice la tierra, y creé sobre ella al hombre. Yo, mis manos, extendieron los cielos, y a todo su ejército mandé.
45:13
Yo lo desperté en justicia, y enderezaré todos sus caminos; él
edificará mi ciudad, y soltará mis cautivos, no por precio ni por
dones, dice Jehová de los ejércitos.
45:14 Así dice Jehová: El
trabajo de Egipto, las mercaderías de Etiopía, y los sabeos, hombres de
elevada estatura, se pasarán a ti y serán tuyos; irán en pos de ti,
pasarán con grillos; te harán reverencia y te suplicarán diciendo:
Ciertamente en ti está Dios, y no hay otro fuera de Dios.
45:15 Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas.
45:16 Confusos y avergonzados serán todos ellos; irán con afrenta todos los fabricadores de imágenes.
45:17 Israel será salvo en Jehová con salvación eterna; no os avergonzaréis ni os afrentaréis, por todos los siglos.
45:18
Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó
la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que
fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro.
45:19 No
hablé en secreto, en un lugar oscuro de la tierra; no dije a la
descendencia de Jacob: En vano me buscáis. Yo soy Jehová que hablo
justicia, que anuncio rectitud.
45:20 Reuníos, y venid; juntaos
todos los sobrevivientes de entre las naciones. No tienen conocimiento
aquellos que erigen el madero de su ídolo, y los que ruegan a un dios
que no salva.
45:21 Proclamad, y hacedlos acercarse, y entren
todos en consulta; ¿quién hizo oír esto desde el principio, y lo tiene
dicho desde entonces, sino yo Jehová? Y no hay más Dios que yo; Dios
justo y Salvador; ningún otro fuera de mí.
45:22 Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.
45:23
Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no
será revocada: Que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua.
45:24
Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza; a
él vendrán, y todos los que contra él se enardecen serán avergonzados.
45:25 En Jehová será justificada y se gloriará toda la descendencia de Israel.
Isaías
Capítulo 46
46:1
Se postró Bel, se abatió Nebo; sus imágenes fueron puestas sobre
bestias, sobre animales de carga; esas cosas que vosotros solíais
llevar son alzadas cual carga, sobre las bestias cansadas.
46:2
Fueron humillados, fueron abatidos juntamente; no pudieron escaparse de
la carga, sino que tuvieron ellos mismos que ir en cautiverio.
46:3
Oídme, oh casa de Jacob, y todo el resto de la casa de Israel, los que
sois traídos por mí desde el vientre, los que sois llevados desde la
matriz.
46:4 Y hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo; yo hice, yo llevaré, yo soportaré y guardaré.
46:5 ¿A quién me asemejáis, y me igualáis, y me comparáis, para que seamos semejantes?
46:6 Sacan oro de la bolsa, y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ello; se postran y adoran.
46:7
Se lo echan sobre los hombros, lo llevan, y lo colocan en su lugar;
allí se está, y no se mueve de su sitio. Le gritan, y tampoco responde,
ni libra de la tribulación.
46:8 Acordaos de esto, y tened vergüenza; volved en vosotros, prevaricadores.
46:9
Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy
Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí,
46:10 que
anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que
aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que
quiero;
46:11 que llamo desde el oriente al ave, y de tierra
lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he
pensado, y también lo haré.
46:12 Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia:
46:13
Haré que se acerque mi justicia; no se alejará, y mi salvación no se
detendrá. Y pondré salvación en Sion, y mi gloria en Israel.
Isaías
Capítulo 47
47:1
Desciende y siéntate en el polvo, virgen hija de Babilonia. Siéntate en
la tierra, sin trono, hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán
tierna y delicada.
47:2 Toma el molino y muele harina; descubre tus guedejas, descalza los pies, descubre las piernas, pasa los ríos.
47:3 Será tu vergüenza descubierta, y tu deshonra será vista; haré retribución, y no se librará hombre alguno.
47:4 Nuestro Redentor, Jehová de los ejércitos es su nombre, el Santo de Israel.
47:5 Siéntate, calla, y entra en tinieblas, hija de los caldeos; porque nunca más te llamarán señora de reinos.
47:6
Me enojé contra mi pueblo, profané mi heredad, y los entregué en tu
mano; no les tuviste compasión; sobre el anciano agravaste mucho tu
yugo.
47:7 Dijiste: Para siempre seré señora; y no has pensado en esto, ni te acordaste de tu postrimería.
47:8
Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, tú que estás sentada
confiadamente, tú que dices en tu corazón: Yo soy, y fuera de mí no hay
más; no quedaré viuda, ni conoceré orfandad.
47:9 Estas dos cosas
te vendrán de repente en un mismo día, orfandad y viudez; en toda su
fuerza vendrán sobre ti, a pesar de la multitud de tus hechizos y de
tus muchos encantamientos.
47:10 Porque te confiaste en tu maldad,
diciendo: Nadie me ve. Tu sabiduría y tu misma ciencia te engañaron, y
dijiste en tu corazón: Yo, y nadie más.
47:11 Vendrá, pues, sobre
ti mal, cuyo nacimiento no sabrás; caerá sobre ti quebrantamiento, el
cual no podrás remediar; y destrucción que no sepas vendrá de repente
sobre ti.
47:12 Estate ahora en tus encantamientos y en la
multitud de tus hechizos, en los cuales te fatigaste desde tu juventud;
quizá podrás mejorarte, quizá te fortalecerás.
47:13 Te has
fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y te defiendan los
contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que
cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti.
47:14
He aquí que serán como tamo; fuego los quemará, no salvarán sus vidas
del poder de la llama; no quedará brasa para calentarse, ni lumbre a la
cual se sienten.
47:15 Así te serán aquellos con quienes te
fatigaste, los que traficaron contigo desde tu juventud; cada uno irá
por su camino, no habrá quien te salve.
Isaías
Capítulo 48
48:1
Oíd esto, casa de Jacob, que os llamáis del nombre de Israel, los que
salieron de las aguas de Judá, los que juran en el nombre de Jehová, y
hacen memoria del Dios de Israel, mas no en verdad ni en justicia;
48:2 porque de la santa ciudad se nombran, y en el Dios de Israel confían; su nombre es Jehová de los ejércitos.
48:3 Lo que pasó, ya antes lo dije, y de mi boca salió; lo publiqué, lo hice pronto, y fue realidad.
48:4 Por cuanto conozco que eres duro, y barra de hierro tu cerviz, y tu frente de bronce,
48:5
te lo dije ya hace tiempo; antes que sucediera te lo advertí, para que
no dijeras: Mi ídolo lo hizo, mis imágenes de escultura y de fundición
mandaron estas cosas.
48:6 Lo oíste, y lo viste todo; ¿y no lo
anunciaréis vosotros? Ahora, pues, te he hecho oír cosas nuevas y
ocultas que tú no sabías.
48:7 Ahora han sido creadas, no en días
pasados, ni antes de este día las habías oído, para que no digas: He
aquí que yo lo sabía.
48:8 Sí, nunca lo habías oído, ni nunca lo
habías conocido; ciertamente no se abrió antes tu oído; porque sabía
que siendo desleal habías de desobedecer, por tanto te llamé rebelde
desde el vientre.
48:9 Por amor de mi nombre diferiré mi ira, y para alabanza mía la reprimiré para no destruirte.
48:10 He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción.
48:11 Por mí, por amor de mí mismo lo haré, para que no sea amancillado mi nombre, y mi honra no la daré a otro.
48:12 Oyeme, Jacob, y tú, Israel, a quien llamé: Yo mismo, yo el primero, yo también el postrero.
48:13
Mi mano fundó también la tierra, y mi mano derecha midió los cielos con
el palmo; al llamarlos yo, comparecieron juntamente.
48:14 Juntaos
todos vosotros, y oíd. ¿Quién hay entre ellos que anuncie estas cosas?
Aquel a quien Jehová amó ejecutará su voluntad en Babilonia, y su brazo
estará sobre los caldeos.
48:15 Yo, yo hablé, y le llamé y le traje; por tanto, será prosperado su camino.
48:16
Acercaos a mí, oíd esto: desde el principio no hablé en secreto; desde
que eso se hizo, allí estaba yo; y ahora me envió Jehová el Señor, y su
Espíritu.
48:17 Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de
Israel: Yo soy Jehová Dios tuyo, que te enseña provechosamente, que te
encamina por el camino que debes seguir.
48:18 ¡Oh, si hubieras atendido a mis mandamientos! Fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas del mar.
48:19
Fuera como la arena tu descendencia, y los renuevos de tus entrañas
como los granos de arena; nunca su nombre sería cortado, ni raído de mi
presencia.
48:20 Salid de Babilonia, huid de entre los caldeos;
dad nuevas de esto con voz de alegría, publicadlo, llevadlo hasta lo
postrero de la tierra; decid: Redimió Jehová a Jacob su siervo.
48:21
No tuvieron sed cuando los llevó por los desiertos; les hizo brotar
agua de la piedra; abrió la peña, y corrieron las aguas.
48:22 No hay paz para los malos, dijo Jehová.
Isaías
Capítulo 49
49:1
Oídme, costas, y escuchad, pueblos lejanos. Jehová me llamó desde el
vientre, desde las entrañas de mi madre tuvo mi nombre en memoria.
49:2 Y puso mi boca como espada aguda, me cubrió con la sombra de su mano; y me puso por saeta bruñida, me guardó en su aljaba;
49:3 y me dijo: Mi siervo eres, oh Israel, porque en ti me gloriaré.
49:4
Pero yo dije: Por demás he trabajado, en vano y sin provecho he
consumido mis fuerzas; pero mi causa está delante de Jehová, y mi
recompensa con mi Dios.
49:5 Ahora pues, dice Jehová, el que me
formó desde el vientre para ser su siervo, para hacer volver a él a
Jacob y para congregarle a Israel (porque estimado seré en los ojos de
Jehová, y el Dios mío será mi fuerza);
49:6 dice: Poco es para mí
que tú seas mi siervo para levantar las tribus de Jacob, y para que
restaures el remanente de Israel; también te di por luz de las
naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.
49:7
Así ha dicho Jehová, Redentor de Israel, el Santo suyo, al
menospreciado de alma, al abominado de las naciones, al siervo de los
tiranos: Verán reyes, y se levantarán príncipes, y adorarán por Jehová;
porque fiel es el Santo de Israel, el cual te escogió.
49:8 Así dijo
Jehová: En tiempo aceptable te oí, y en el día de salvación te ayudé; y
te guardaré, y te daré por pacto al pueblo, para que restaures la
tierra, para que heredes asoladas heredades;
49:9 para que digas a
los presos: Salid; y a los que están en tinieblas: Mostraos. En los
caminos serán apacentados, y en todas las alturas tendrán sus pastos.
49:10
No tendrán hambre ni sed, ni el calor ni el sol los afligirá; porque el
que tiene de ellos misericordia los guiará, y los conducirá a
manantiales de aguas.
49:11 Y convertiré en camino todos mis montes, y mis calzadas serán levantadas.
49:12 He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim.
49:13
Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en
alabanzas, oh montes; porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus
pobres tendrá misericordia.
49:14 Pero Sion dijo: Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí.
49:15
¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse
del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.
49:16 He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.
49:17 Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti.
49:18
Alza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han reunido, han venido
a ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura de honra,
serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia.
49:19 Porque tu
tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la
multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos.
49:20 Aun los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos: Estrecho es para mí este lugar; apártate, para que yo more.
49:21
Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo había sido
privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues,
crió éstos? He aquí yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos?
49:22
Así dijo Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones, y
a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y
tus hijas serán traídas en hombros.
49:23 Reyes serán tus ayos, y
sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán,
y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no
se avergonzarán los que esperan en mí.
49:24 ¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será rescatado el cautivo de un tirano?
49:25
Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del
valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo
defenderé, y yo salvaré a tus hijos.
49:26 Y a los que te
despojaron haré comer sus propias carnes, y con su sangre serán
embriagados como con vino; y conocerá todo hombre que yo Jehová soy
Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.
Isaías
Capítulo 50
50:1
Así dijo Jehová: ¿Qué es de la carta de repudio de vuestra madre, con
la cual yo la repudié? ¿O quiénes son mis acreedores, a quienes yo os
he vendido? He aquí que por vuestras maldades sois vendidos, y por
vuestras rebeliones fue repudiada vuestra madre.
50:2 ¿Por qué
cuando vine, no hallé a nadie, y cuando llamé, nadie respondió? ¿Acaso
se ha acortado mi mano para no redimir? ¿No hay en mí poder para
librar? He aquí que con mi reprensión hago secar el mar; convierto los
ríos en desierto; sus peces se pudren por falta de agua, y mueren de
sed.
50:3 Visto de oscuridad los cielos, y hago como cilicio su cubierta.
50:4
Jehová el Señor me dio lengua de sabios, para saber hablar palabras al
cansado; despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que
oiga como los sabios.
50:5 Jehová el Señor me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me volví atrás.
50:6 Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos.
50:7
Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso
puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado.
50:8
Cercano está de mí el que me salva; ¿quién contenderá conmigo?
Juntémonos. ¿Quién es el adversario de mi causa? Acérquese a mí.
50:9
He aquí que Jehová el Señor me ayudará; ¿quién hay que me condene? He
aquí que todos ellos se envejecerán como ropa de vestir, serán comidos
por la polilla.
50:10 ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová,
y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz,
confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios.
50:11 He aquí
que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la
luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano os
vendrá esto; en dolor seréis sepultados.
Isaías
Capítulo 51
51:1
Oídme, los que seguís la justicia, los que buscáis a Jehová. Mirad a la
piedra de donde fuisteis cortados, y al hueco de la cantera de donde
fuisteis arrancados.
51:2 Mirad a Abraham vuestro padre, y a Sara
que os dio a luz; porque cuando no era más que uno solo lo llamé, y lo
bendije y lo multipliqué.
51:3 Ciertamente consolará Jehová a
Sion; consolará todas sus soledades, y cambiará su desierto en paraíso,
y su soledad en huerto de Jehová; se hallará en ella alegría y gozo,
alabanza y voces de canto.
51:4 Estad atentos a mí, pueblo mío, y oídme, nación mía; porque de mí saldrá la ley, y mi justicia para luz de los pueblos.
51:5
Cercana está mi justicia, ha salido mi salvación, y mis brazos juzgarán
a los pueblos; a mí me esperan los de la costa, y en mi brazo ponen su
esperanza.
51:6 Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a
la tierra; porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra se
envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus
moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no
perecerá.
51:7 Oídme, los que conocéis justicia, pueblo en cuyo
corazón está mi ley. No temáis afrenta de hombre, ni desmayéis por sus
ultrajes.
51:8 Porque como a vestidura los comerá polilla, como a
lana los comerá gusano; pero mi justicia permanecerá perpetuamente, y
mi salvación por siglos de siglos.
51:9 Despiértate, despiértate,
vístete de poder, oh brazo de Jehová; despiértate como en el tiempo
antiguo, en los siglos pasados. ¿No eres tú el que cortó a Rahab, y el
que hirió al dragón?
51:10 ¿No eres tú el que secó el mar, las
aguas del gran abismo; el que transformó en camino las profundidades
del mar para que pasaran los redimidos?
51:11 Ciertamente volverán
los redimidos de Jehová; volverán a Sion cantando, y gozo perpetuo
habrá sobre sus cabezas; tendrán gozo y alegría, y el dolor y el gemido
huirán.
51:12 Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para
que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que
es como heno?
51:13 Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor, que
extendió los cielos y fundó la tierra; y todo el día temiste
continuamente del furor del que aflige, cuando se disponía para
destruir. ¿Pero en dónde está el furor del que aflige?
51:14 El preso agobiado será libertado pronto; no morirá en la mazmorra, ni le faltará su pan.
51:15 Porque yo Jehová, que agito el mar y hago rugir sus ondas, soy tu Dios, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.
51:16
Y en tu boca he puesto mis palabras, y con la sombra de mi mano te
cubrí, extendiendo los cielos y echando los cimientos de la tierra, y
diciendo a Sion: Pueblo mío eres tú.
51:17 Despierta, despierta,
levántate, oh Jerusalén, que bebiste de la mano de Jehová el cáliz de
su ira; porque el cáliz de aturdimiento bebiste hasta los sedimentos.
51:18 De todos los hijos que dio a luz, no hay quien la guíe; ni quien la tome de la mano, de todos los hijos que crió.
51:19
Estas dos cosas te han acontecido: asolamiento y quebrantamiento,
hambre y espada. ¿Quién se dolerá de ti? ¿Quién te consolará?
51:20
Tus hijos desmayaron, estuvieron tendidos en las encrucijadas de todos
los caminos, como antílope en la red, llenos de la indignación de
Jehová, de la ira del Dios tuyo.
51:21 Oye, pues, ahora esto, afligida, ebria, y no de vino:
51:22
Así dijo Jehová tu Señor, y tu Dios, el cual aboga por su pueblo: He
aquí he quitado de tu mano el cáliz de aturdimiento, los sedimentos del
cáliz de mi ira; nunca más lo beberás.
51:23 Y lo pondré en mano
de tus angustiadores, que dijeron a tu alma: Inclínate, y pasaremos por
encima de ti. Y tú pusiste tu cuerpo como tierra, y como camino, para
que pasaran.
Isaías
Capítulo 52
52:1 Despierta,
despierta, vístete de poder, oh Sion; vístete tu ropa hermosa, oh
Jerusalén, ciudad santa; porque nunca más vendrá a ti incircunciso ni
inmundo.
52:2 Sacúdete del polvo; levántate y siéntate, Jerusalén; suelta las ataduras de tu cuello, cautiva hija de Sion.
52:3 Porque así dice Jehová: De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados.
52:4
Porque así dijo Jehová el Señor: Mi pueblo descendió a Egipto en tiempo
pasado, para morar allá, y el asirio lo cautivó sin razón.
52:5 Y
ahora ¿qué hago aquí, dice Jehová, ya que mi pueblo es llevado
injustamente? Y los que en él se enseñorean, lo hacen aullar, dice
Jehová, y continuamente es blasfemado mi nombre todo el día.
52:6 Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he aquí estaré presente.
52:7
¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres
nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que
publica salvación, del que dice a Sion: ¡Tu Dios reina!
52:8 ¡Voz
de tus atalayas! Alzarán la voz, juntamente darán voces de júbilo;
porque ojo a ojo verán que Jehová vuelve a traer a Sion.
52:9
Cantad alabanzas, alegraos juntamente, soledades de Jerusalén; porque
Jehová ha consolado a su pueblo, a Jerusalén ha redimido.
52:10
Jehová desnudó su santo brazo ante los ojos de todas las naciones, y
todos los confines de la tierra verán la salvación del Dios nuestro.
52:11
Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis cosa inmunda; salid de en
medio de ella; purificaos los que lleváislos utensilios de Jehová.
52:12
Porque no saldréis apresurados, ni iréis huyendo; porque Jehová irá
delante de vosotros, y os congregará el Dios de Israel.
52:13 He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido y exaltado, y será puesto muy en alto.
52:14
Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los
hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los
hombres,
52:15 así asombrará él a muchas naciones; los reyes
cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue contado, y
entenderán lo que jamás habían oído.
Isaías
Capítulo 53
53:1 ¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?
53:2
Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay
parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le
deseemos.
53:3 Despreciado y desechado entre los hombres, varón de
dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el
rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
53:4 Ciertamente
llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros
le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
53:5 Mas él
herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el
castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros
curados.
53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual
se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos
nosotros.
53:7 Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como
cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus
trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
53:8 Por cárcel y
por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue
cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo
fue herido.
53:9 Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con
los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en
su boca.
53:10 Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole
a padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación por el pecado,
verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su
mano prosperada.
53:11 Verá el fruto de la aflicción de su alma, y
quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a
muchos, y llevará las iniquidades de ellos.
53:12 Por tanto, yo le
daré parte con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por
cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con los
pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y orado por los
transgresores.
Isaías
Capítulo 54
54:1
Regocíjate, oh estéril, la que no daba a luz; levanta canción y da
voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto; porque más son los hijos
de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová.
54:2
Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean
extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas.
54:3 Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda;
y tu descendencia heredará naciones, y habitará las ciudades asoladas.
54:4
No temas, pues no serás confundida; y no te avergüences, porque no
serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud,
y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria.
54:5 Porque
tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu
Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado.
54:6
Porque como a mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, y
como a la esposa de la juventud que es repudiada, dijo el Dios tuyo.
54:7 Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias.
54:8
Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con
misericordia eterna tendré compasión de ti, dijo Jehová tu Redentor.
54:9
Porque esto me será como en los días de Noé, cuando juré que nunca más
las aguas de Noé pasarían sobre la tierra; así he jurado que no me
enojaré contra ti, ni te reñiré.
54:10 Porque los montes se
moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi
misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que
tiene misericordia de ti.
54:11 Pobrecita, fatigada con tempestad,
sin consuelo; he aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo, y
sobre zafiros te fundaré.
54:12 Tus ventanas pondré de piedras preciosas, tus puertas de piedras de carbunclo, y toda tu muralla de piedras preciosas.
54:13 Y todos tus hijos serán enseñados por Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos.
54:14 Con justicia serás adornada; estarás lejos de opresión, porque no temerás, y de temor, porque no se acercará a ti.
54:15 Si alguno conspirare contra ti, lo hará sin mí; el que contra ti conspirare, delante de ti caerá.
54:16
He aquí que yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego, y que
saca la herramienta para su obra; y yo he creado al destruidor para
destruir.
54:17 Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y
condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la
herencia de los siervos de Jehová, y su salvación de mí vendrá, dijo
Jehová.
Isaías
Capítulo 55
55:1 A todos los
sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid,
comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche.
55:2
¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo
que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará
vuestra alma con grosura.
55:3 Inclinad vuestro oído, y venid a
mí; oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las
misericordias firmes a David.
55:4 He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones.
55:5
He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te
conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de
Israel que te ha honrado.
55:6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.
55:7
Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y
vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios
nuestro, el cual será amplio en perdonar.
55:8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
55:9
Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más
altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros
pensamientos.
55:10 Porque como desciende de los cielos la lluvia
y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace
germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,
55:11
así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino
que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la
envié.
55:12 Porque con alegría saldréis, y con paz seréis
vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de
vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.
55:13
En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá
arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será
raída.
Isaías
Capítulo 56
56:1 Así dijo Jehová:
Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está mi salvación
para venir, y mi justicia para manifestarse.
56:2 Bienaventurado
el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda
el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo
mal.
56:3 Y el extranjero que sigue a Jehová no hable diciendo: Me
apartará totalmente Jehová de su pueblo. Ni diga el eunuco: He aquí yo
soy árbol seco.
56:4 Porque así dijo Jehová: A los eunucos que guarden mis días de reposo, y escojan lo que yo quiero, y abracen mi pacto,
56:5
yo les daré lugar en mi casa y dentro de mis muros, y nombre mejor que
el de hijos e hijas; nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.
56:6
Y a los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, y
que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que
guarden el día de reposo para no profanarlo, y abracen mi pacto,
56:7
yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración;
sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque
mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.
56:8 Dice Jehová el Señor, el que reúne a los dispersos de Israel: Aún juntaré sobre él a sus congregados.
56:9 Todas las bestias del campo, todas las fieras del bosque, venid a devorar.
56:10
Sus atalayas son ciegos, todos ellos ignorantes; todos ellos perros
mudos, no pueden ladrar; soñolientos, echados, aman el dormir.
56:11
Y esos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben
entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su
propio provecho, cada uno por su lado.
56:12 Venid, dicen, tomemos vino, embriaguémonos de sidra; y será el día de mañana como este, o mucho más excelente.
Isaías
Capítulo 57
57:1
Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren,
y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el
justo.
57:2 Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos los que andan delante de Dios.
57:3 Mas vosotros llegaos acá, hijos de la hechicera, generación del adúltero y de la fornicaria.
57:4
¿De quién os habéis burlado? ¿Contra quién ensanchasteis la boca, y
alargasteis la lengua? ¿No sois vosotros hijos rebeldes, generación
mentirosa,
57:5 que os enfervorizáis con los ídolos debajo de todo
árbol frondoso, que sacrificáis los hijos en los valles, debajo de los
peñascos?
57:6 En las piedras lisas del valle está tu parte;
ellas, ellas son tu suerte; y a ellas derramaste libación, y ofreciste
presente. ¿No habré de castigar estas cosas?
57:7 Sobre el monte alto y empinado pusiste tu cama; allí también subiste a hacer sacrificio.
57:8
Y tras la puerta y el umbral pusiste tu recuerdo; porque a otro, y no a
mí, te descubriste, y subiste, y ensanchaste tu cama, e hiciste con
ellos pacto; amaste su cama dondequiera que la veías.
57:9 Y
fuiste al rey con ungüento, y multiplicaste tus perfumes, y enviaste
tus embajadores lejos, y te abatiste hasta la profundidad del Seol.
57:10
En la multitud de tus caminos te cansaste, pero no dijiste: No hay
remedio; hallaste nuevo vigor en tu mano, por tanto, no te
desalentaste.
57:11 ¿Y de quién te asustaste y temiste, que has
faltado a la fe, y no te has acordado de mí, ni te vino al pensamiento?
¿No he guardado silencio desde tiempos antiguos, y nunca me has temido?
57:12 Yo publicaré tu justicia y tus obras, que no te aprovecharán.
57:13
Cuando clames, que te libren tus ídolos; pero a todos ellos llevará el
viento, un soplo los arrebatará; mas el que en mí confía tendrá la
tierra por heredad, y poseerá mi santo monte.
57:14 Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los tropiezos del camino de mi pueblo.
57:15
Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo
nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el
quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los
humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.
57:16
Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues
decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he creado.
57:17
Por la iniquidad de su codicia me enojé, y le herí, escondí mi rostro y
me indigné; y él siguió rebelde por el camino de su corazón.
57:18 He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé, y le daré consuelo a él y a sus enlutados;
57:19 produciré fruto de labios: Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo Jehová; y lo sanaré.
57:20 Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo.
57:21 No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.
Isaías
Capítulo 58
58:1
Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y
anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.
58:2
Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que
hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me
piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios.
58:3 ¿Por qué,
dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te
diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis
vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.
58:4
He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño
inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo
alto.
58:5 ¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el
hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de
cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Jehová?
58:6
¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de
impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los
quebrantados, y que rompáis todo yugo?
58:7 ¿No es que partas tu
pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que
cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano?
58:8
Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver
pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu
retaguardia.
58:9 Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás,
y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo
amenazador, y el hablar vanidad;
58:10 y si dieres tu pan al
hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu
luz, y tu oscuridad será como el mediodía.
58:11 Jehová te
pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a
tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas,
cuyas aguas nunca faltan.
58:12 Y los tuyos edificarán las ruinas
antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás
llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar.
58:13
Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día
santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo
venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad,
ni hablando tus propias palabras,
58:14 entonces te deleitarás en
Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a
comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha
hablado.
Isaías
Capítulo 59
59:1 He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír;
59:2
pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro
Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para
no oír.
59:3 Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y
vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla
maldad vuestra lengua.
59:4 No hay quien clame por la justicia, ni
quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades;
conciben maldades, y dan a luz iniquidad.
59:5 Incuban huevos de
áspides, y tejen telas de arañas; el que comiere de sus huevos, morirá;
y si los apretaren, saldrán víboras.
59:6 Sus telas no servirán
para vestir, ni de sus obras serán cubiertos; sus obras son obras de
iniquidad, y obra de rapiña está en sus manos.
59:7 Sus pies
corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus
pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento
hay en sus caminos.
59:8 No conocieron camino de paz, ni hay
justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por
ellas fuere, no conocerá paz.
59:9 Por esto se alejó de nosotros
la justicia, y no nos alcanzó la rectitud; esperamos luz, y he aquí
tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad.
59:10 Palpamos la
pared como ciegos, y andamos a tientas como sin ojos; tropezamos a
mediodía como de noche; estamos en lugares oscuros como muertos.
59:11
Gruñimos como osos todos nosotros, y gemimos lastimeramente como
palomas; esperamos justicia, y no la hay; salvación, y se alejó de
nosotros.
59:12 Porque nuestras rebeliones se han multiplicado
delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros;
porque con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros
pecados:
59:13 el prevaricar y mentir contra Jehová, y el
apartarse de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelión,
concebir y proferir de corazón palabras de mentira.
59:14 Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir.
59:15
Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en
prisión; y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el
derecho.
59:16 Y vio que no había hombre, y se maravilló que no
hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su
misma justicia.
59:17 Pues de justicia se vistió como de una coraza,
con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por
vestidura, y se cubrió de celo como de manto,
59:18 como para
vindicación, como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago
a sus adversarios; el pago dará a los de la costa.
59:19 Y temerán
desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol
su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová
levantará bandera contra él.
59:20 Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová.
59:21
Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está
sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca,
ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos,
dijo Jehová, desde ahora y para siempre.
Isaías
Capítulo 60
60:1 Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.
60:2
Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las
naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su
gloria.
60:3 Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.
60:4
Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a
ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.
60:5
Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu
corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas
de las naciones hayan venido a ti.
60:6 Multitud de camellos te
cubrirá; dromedarios de Madián y de Efa; vendrán todos los de Sabá;
traerán oro e incienso, y publicarán alabanzas de Jehová.
60:7
Todo el ganado de Cedar será juntado para ti; carneros de Nebaiot te
serán servidos; serán ofrecidos con agrado sobre mi altar, y
glorificaré la casa de mi gloria.
60:8 ¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas?
60:9
Ciertamente a mí esperarán los de la costa, y las naves de Tarsis desde
el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con
ellos, al nombre de Jehová tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha
glorificado.
60:10 Y extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes
te servirán; porque en mi ira te castigué, mas en mi buena voluntad
tendré de ti misericordia.
60:11 Tus puertas estarán de continuo
abiertas; no se cerrarán de día ni de noche, para que a ti sean traídas
las riquezas de las naciones, y conducidos a ti sus reyes.
60:12 Porque la nación o el reino que no te sirviere perecerá, y del todo será asolado.
60:13
La gloria del Líbano vendrá a ti, cipreses, pinos y bojes juntamente,
para decorar el lugar de mi santuario; y yo honraré el lugar de mis
pies.
60:14 Y vendrán a ti humillados los hijos de los que te
afligieron, y a las pisadas de tus pies se encorvarán todos los que te
escarnecían, y te llamarán Ciudad de Jehová, Sion del Santo de Israel.
60:15
En vez de estar abandonada y aborrecida, tanto que nadie pasaba por ti,
haré que seas una gloria eterna, el gozo de todos los siglos.
60:16
Y mamarás la leche de las naciones, el pecho de los reyes mamarás; y
conocerás que yo Jehová soy el Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte
de Jacob.
60:17 En vez de bronce traeré oro, y por hierro plata, y
por madera bronce, y en lugar de piedras hierro; y pondré paz por tu
tributo, y justicia por tus opresores.
60:18 Nunca más se oirá en
tu tierra violencia, destrucción ni quebrantamiento en tu territorio,
sino que a tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas Alabanza.
60:19
El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la
luna te alumbrará, sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios
tuyo por tu gloria.
60:20 No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu
luna; porque Jehová te será por luz perpetua, y los días de tu luto
serán acabados.
60:21 Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para
siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos,
para glorificarme.
60:22 El pequeño vendrá a ser mil, el menor, un pueblo fuerte. Yo Jehová, a su tiempo haré que esto sea cumplido pronto.
Isaías
Capítulo 61
61:1
El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová;
me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los
quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los
presos apertura de la cárcel;
61:2 a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados;
61:3
a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de
ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del
espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de
Jehová, para gloria suya.
61:4 Reedificarán las ruinas antiguas, y
levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades
arruinadas, los escombros de muchas generaciones.
61:5 Y extranjeros apacentarán vuestras ovejas, y los extraños serán vuestros labradores y vuestros viñadores.
61:6
Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros de nuestro
Dios seréis llamados; comeréis las riquezas de las naciones, y con su
gloria seréis sublimes.
61:7 En lugar de vuestra doble confusión y
de vuestra deshonra, os alabarán en sus heredades; por lo cual en sus
tierras poseerán doble honra, y tendrán perpetuo gozo.
61:8 Porque
yo Jehová soy amante del derecho, aborrecedor del latrocinio para
holocausto; por tanto, afirmaré en verdad su obra, y haré con ellos
pacto perpetuo.
61:9 Y la descendencia de ellos será conocida
entre las naciones, y sus renuevos en medio de los pueblos; todos los
que los vieren, reconocerán que son linaje bendito de Jehová.
61:10
En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios;
porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de
justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas.
61:11
Porque como la tierra produce su renuevo, y como el huerto hace brotar
su semilla, así Jehová el Señor hará brotar justicia y alabanza delante
de todas las naciones.
Isaías
Capítulo 62
62:1 Por
amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no descansaré, hasta
que salga como resplandor su justicia, y su salvación se encienda como
una antorcha.
62:2 Entonces verán las gentes tu justicia, y todos
los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de
Jehová nombrará.
62:3 Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo.
62:4
Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada;
sino que serás llamada Hefzi-bá, y tu tierra, Beula; porque el amor de
Jehová estará en ti, y tu tierra será desposada.
62:5 Pues como el
joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como
el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo.
62:6
Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la
noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis,
62:7 ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra.
62:8
Juró Jehová por su mano derecha, y por su poderoso brazo: Que jamás
daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni beberán los extraños el
vino que es fruto de tu trabajo;
62:9 sino que los que lo cosechan
lo comerán, y alabarán a Jehová; y los que lo vendimian, lo beberán en
los atrios de mi santuario.
62:10 Pasad, pasad por las puertas;
barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las
piedras, alzad pendón a los pueblos.
62:11 He aquí que Jehová hizo
oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí
viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su
obra.
62:12 Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová; y a ti te llamarán Ciudad Deseada, no desamparada.
Isaías
Capítulo 63
63:1
¿Quién es éste que viene de Edom, de Bosra, con vestidos rojos? ¿éste
hermoso en su vestido, que marcha en la grandeza de su poder? Yo, el
que hablo en justicia, grande para salvar.
63:2 ¿Por qué es rojo tu vestido, y tus ropas como del que ha pisado en lagar?
63:3
He pisado yo solo el lagar, y de los pueblos nadie había conmigo; los
pisé con mi ira, y los hollé con mi furor; y su sangre salpicó mis
vestidos, y manché todas mis ropas.
63:4 Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado.
63:5 Miré, y no había quien ayudara, y me maravillé que no hubiera quien sustentase; y me salvó mi brazo, y me sostuvo mi ira.
63:6 Y con mi ira hollé los pueblos, y los embriagué en mi furor, y derramé en tierra su sangre.
63:7
De las misericordias de Jehová haré memoria, de las alabanzas de
Jehová, conforme a todo lo que Jehová nos ha dado, y de la grandeza de
sus beneficios hacia la casa de Israel, que les ha hecho según sus
misericordias, y según la multitud de sus piedades.
63:8 Porque dijo: Ciertamente mi pueblo son, hijos que no mienten; y fue su Salvador.
63:9
En toda angustia de ellos él fue angustiado, y el ángel de su faz los
salvó; en su amor y en su clemencia los redimió, y los trajo, y los
levantó todos los días de la antigüedad.
63:10 Mas ellos fueron
rebeldes, e hicieron enojar su santo espíritu; por lo cual se les
volvió enemigo, y él mismo peleó contra ellos.
63:11 Pero se
acordó de los días antiguos, de Moisés y de su pueblo, diciendo: ¿Dónde
está el que les hizo subir del mar con el pastor de su rebaño? ¿dónde
el que puso en medio de él su santo espíritu,
63:12 el que los
guió por la diestra de Moisés con el brazo de su gloria; el que dividió
las aguas delante de ellos, haciéndose así nombre perpetuo,
63:13 el que los condujo por los abismos, como un caballo por el desierto, sin que tropezaran?
63:14
El Espíritu de Jehová los pastoreó, como a una bestia que desciende al
valle; así pastoreaste a tu pueblo, para hacerte nombre glorioso.
63:15
Mira desde el cielo, y contempla desde tu santa y gloriosa morada.
¿Dónde está tu celo, y tu poder, la conmoción de tus entrañas y tus
piedades para conmigo? ¿Se han estrechado?
63:16 Pero tú eres
nuestro padre, si bien Abraham nos ignora, e Israel no nos conoce; tú,
oh Jehová, eres nuestro padre; nuestro Redentor perpetuo es tu nombre.
63:17
¿Por qué, oh Jehová, nos has hecho errar de tus caminos, y endureciste
nuestro corazón a tu temor? Vuélvete por amor de tus siervos, por las
tribus de tu heredad.
63:18 Por poco tiempo lo poseyó tu santo pueblo; nuestros enemigos han hollado tu santuario.
63:19 Hemos venido a ser como aquellos de quienes nunca te enseñoreaste, sobre los cuales nunca fue llamado tu nombre.
Isaías
Capítulo 64
64:1 ¡Oh, si rompieses los cielos, y descendieras, y a tu presencia se escurriesen los montes,
64:2
como fuego abrasador de fundiciones, fuego que hace hervir las aguas,
para que hicieras notorio tu nombre a tus enemigos, y las naciones
temblasen a tu presencia!
64:3 Cuando, haciendo cosas terribles cuales nunca esperábamos, descendiste, fluyeron los montes delante de ti.
64:4 Ni nunca oyeron, ni oídos percibieron, ni ojo ha visto a Dios fuera de ti, que hiciese por el que en él espera.
64:5
Saliste al encuentro del que con alegría hacía justicia, de los que se
acordaban de ti en tus caminos; he aquí, tú te enojaste porque pecamos;
en los pecados hemos perseverado por largo tiempo; ¿podremos acaso ser
salvos?
64:6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas
nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros
como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.
64:7
Nadie hay que invoque tu nombre, que se despierte para apoyarse en ti;
por lo cual escondiste de nosotros tu rostro, y nos dejaste marchitar
en poder de nuestras maldades.
64:8 Ahora pues, Jehová, tú eres
nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; así que obra
de tus manos somos todos nosotros.
64:9 No te enojes sobremanera,
Jehová, ni tengas perpetua memoria de la iniquidad; he aquí, mira
ahora, pueblo tuyo somos todos nosotros.
64:10 Tus santas ciudades están desiertas, Sion es un desierto, Jerusalén una soledad.
64:11
La casa de nuestro santuario y de nuestra gloria, en la cual te
alabaron nuestros padres, fue consumida al fuego; y todas nuestras
cosas preciosas han sido destruidas.
64:12 ¿Te estarás quieto, oh Jehová, sobre estas cosas? ¿Callarás, y nos afligirás sobremanera?
Isaías
Capítulo 65
65:1
Fui buscado por los que no preguntaban por mí; fui hallado por los que
no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí, heme
aquí.
65:2 Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos;
65:3 pueblo que en mi rostro me provoca de continuo a ira, sacrificando en huertos, y quemando incienso sobre ladrillos;
65:4
que se quedan en los sepulcros, y en lugares escondidos pasan la noche;
que comen carne de cerdo, y en sus ollas hay caldo de cosas inmundas;
65:5
que dicen: Estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque soy más
santo que tú; éstos son humo en mi furor, fuego que arde todo el día.
65:6 He aquí que escrito está delante de mí; no callaré, sino que recompensaré, y daré el pago en su seno
65:7
por vuestras iniquidades, dice Jehová, y por las iniquidades de
vuestros padres juntamente, los cuales quemaron incienso sobre los
montes, y sobre los collados me afrentaron; por tanto, yo les mediré su
obra antigua en su seno.
65:8 Así ha dicho Jehová: Como si alguno
hallase mosto en un racimo, y dijese: No lo desperdicies, porque
bendición hay en él; así haré yo por mis siervos, que no lo destruiré
todo.
65:9 Sacaré descendencia de Jacob, y de Judá heredero de mis
montes; y mis escogidos poseerán por heredad la tierra, y mis siervos
habitarán allí.
65:10 Y será Sarón para habitación de ovejas, y el valle de Acor para majada de vacas, para mi pueblo que me buscó.
65:11
Pero vosotros los que dejáis a Jehová, que olvidáis mi santo monte, que
ponéis mesa para la Fortuna, y suministráis libaciones para el Destino;
65:12 yo también os destinaré a la espada, y todos vosotros os
arrodillaréis al degolladero, por cuanto llamé, y no respondisteis;
hablé, y no oísteis, sino que hicisteis lo malo delante de mis ojos, y
escogisteis lo que me desagrada.
65:13 Por tanto, así dijo Jehová
el Señor: He aquí que mis siervos comerán, y vosotros tendréis hambre;
he aquí que mis siervos beberán, y vosotros tendréis sed; he aquí que
mis siervos se alegrarán, y vosotros seréis avergonzados;
65:14 he
aquí que mis siervos cantarán por júbilo del corazón, y vosotros
clamaréis por el dolor del corazón, y por el quebrantamiento de
espíritu aullaréis.
65:15 Y dejaréis vuestro nombre por maldición
a mis escogidos, y Jehová el Señor te matará, y a sus siervos llamará
por otro nombre.
65:16 El que se bendijere en la tierra, en el
Dios de verdad se bendecirá; y el que jurare en la tierra, por el Dios
de verdad jurará; porque las angustias primeras serán olvidadas, y
serán cubiertas de mis ojos.
65:17 Porque he aquí que yo crearé
nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más
vendrá al pensamiento.
65:18 Mas os gozaréis y os alegraréis para
siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo a
Jerusalén alegría, y a su pueblo gozo.
65:19 Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor.
65:20
No habrá más allí niño que muera de pocos días, ni viejo que sus días
no cumpla; porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien
años será maldito.
65:21 Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas.
65:22
No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma;
porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis
escogidos disfrutarán la obra de sus manos.
65:23 No trabajarán en
vano, ni darán a luz para maldición; porque son linaje de los benditos
de Jehová, y sus descendientes con ellos.
65:24 Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.
65:25
El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja
como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No
afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.
Isaías
Capítulo 66
66:1
Jehová dijo así: El cielo es mi trono, y la tierra estrado de mis pies;
¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde el lugar de mi
reposo?
66:2 Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas
fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de
espíritu, y que tiembla a mi palabra.
66:3 El que sacrifica buey
es como si matase a un hombre; el que sacrifica oveja, como si
degollase un perro; el que hace ofrenda, como si ofreciese sangre de
cerdo; el que quema incienso, como si bendijese a un ídolo. Y porque
escogieron sus propios caminos, y su alma amó sus abominaciones,
66:4
también yo escogeré para ellos escarnios, y traeré sobre ellos lo que
temieron; porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron, sino que
hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que me desagrada.
66:5 Oíd palabra de Jehová, vosotros los que tembláis a su palabra:
Vuestros hermanos que os aborrecen, y os echan fuera por causa de mi
nombre, dijeron: Jehová sea glorificado. Pero él se mostrará para
alegría vuestra, y ellos serán confundidos.
66:6 Voz de alboroto de la ciudad, voz del templo, voz de Jehová que da el pago a sus enemigos.
66:7 Antes que estuviese de parto, dio a luz; antes que le viniesen dolores, dio a luz hijo.
66:8
¿Quién oyó cosa semejante? ¿quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en
un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de
parto, dio a luz sus hijos.
66:9 Yo que hago dar a luz, ¿no haré nacer? dijo Jehová. Yo que hago engendrar, ¿impediré el nacimiento? dice tu Dios.
66:10
Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis;
llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutáis por ella;
66:11
para que maméis y os saciéis de los pechos de sus consolaciones; para
que bebáis, y os deleitéis con el resplandor de su gloria.
66:12
Porque así dice Jehová: He aquí que yo extiendo sobre ella paz como un
río, y la gloria de las naciones como torrente que se desborda; y
mamaréis, y en los brazos seréis traídos, y sobre las rodillas seréis
mimados.
66:13 Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.
66:14
Y veréis, y se alegrará vuestro corazón, y vuestros huesos reverdecerán
como la hierba; y la mano de Jehová para con sus siervos será conocida,
y se enojará contra sus enemigos.
66:15 Porque he aquí que Jehová
vendrá con fuego, y sus carros como torbellino, para descargar su ira
con furor, y su reprensión con llama de fuego.
66:16 Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados.
66:17
Los que se santifican y los que se purifican en los huertos, unos tras
otros, los que comen carne de cerdo y abominación y ratón, juntamente
serán talados, dice Jehová.
66:18 Porque yo conozco sus obras y
sus pensamientos; tiempo vendrá para juntar a todas las naciones y
lenguas; y vendrán, y verán mi gloria.
66:19 Y pondré entre ellos
señal, y enviaré de los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a
Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas
que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre
las naciones.
66:20 Y traerán a todos vuestros hermanos de entre
todas las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en carros, en
literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice
Jehová, al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios
limpios a la casa de Jehová.
66:21 Y tomaré también de ellos para sacerdotes y levitas, dice Jehová.
66:22
Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago
permanecerán delante de mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra
descendencia y vuestro nombre.
66:23 Y de mes en mes, y de día de reposo en día de reposo, vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová.
66:24
Y saldrán, y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra
mí; porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará, y serán
abominables a todo hombre.
Jeremías
Capítulo 01
1:1 Las palabras de Jeremías hijo de Hilcías, de los sacerdotes que estuvieron en Anatot, en tierra de Benjamín.
1:2 Palabra de Jehová que le vino en los días de Josías hijo de Amón, rey de Judá, en el año decimotercero de su reinado.
1:3
Le vino también en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, hasta el
fin del año undécimo de Sedequías hijo de Josías, rey de Judá, hasta la
cautividad de Jerusalén en el mes quinto.
1:4 Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo:
1:5 Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.
1:6 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño.
1:7 Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande.
1:8 No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.
1:9 Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo Jehová: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.
1:10
Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para
arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar
y para plantar.
1:11 La palabra de Jehová vino a mí, diciendo: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Veo una vara de almendro.
1:12 Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro mi palabra para ponerla por obra.
1:13
Vino a mí la palabra de Jehová por segunda vez, diciendo: ¿Qué ves tú?
Y dije: Veo una olla que hierve; y su faz está hacia el norte.
1:14 Me dijo Jehová: Del norte se soltará el mal sobre todos los moradores de esta tierra.
1:15
Porque he aquí que yo convoco a todas las familias de los reinos del
norte, dice Jehová; y vendrán, y pondrá cada uno su campamento a la
entrada de las puertas de Jerusalén, y junto a todos sus muros en
derredor, y contra todas las ciudades de Judá.
1:16 Y a causa de
toda su maldad, proferiré mis juicios contra los que me dejaron, e
incensaron a dioses extraños, y la obra de sus manos adoraron.
1:17
Tú, pues, ciñe tus lomos, levántate, y háblales todo cuanto te mande;
no temas delante de ellos, para que no te haga yo quebrantar delante de
ellos.
1:18 Porque he aquí que yo te he puesto en este día como
ciudad fortificada, como columna de hierro, y como muro de bronce
contra toda esta tierra, contra los reyes de Judá, sus príncipes, sus
sacerdotes, y el pueblo de la tierra.
1:19 Y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo, dice Jehová, para librarte.
Jeremías
Capítulo 02
2:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
2:2
Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he
acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu
desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no
sembrada.
2:3 Santo era Israel a Jehová, primicias de sus nuevos
frutos. Todos los que le devoraban eran culpables; mal venía sobre
ellos, dice Jehová.
2:4 Oíd la palabra de Jehová, casa de Jacob, y todas las familias de la casa de Israel.
2:5
Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se
alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?
2:6
Y no dijeron: ¿Dónde está Jehová, que nos hizo subir de la tierra de
Egipto, que nos condujo por el desierto, por una tierra desierta y
despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por
la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre?
2:7 Y os introduje
en tierra de abundancia, para que comieseis su fruto y su bien; pero
entrasteis y contaminasteis mi tierra, e hicisteis abominable mi
heredad.
2:8 Los sacerdotes no dijeron: ¿Dónde está Jehová? y los
que tenían la ley no me conocieron; y los pastores se rebelaron contra
mí, y los profetas profetizaron en nombre de Baal, y anduvieron tras lo
que no aprovecha.
2:9 Por tanto, contenderé aún con vosotros, dijo Jehová, y con los hijos de vuestros hijos pleitearé.
2:10
Porque pasad a las costas de Quitim y mirad; y enviad a Cedar, y
considerad cuidadosamente, y ved si se ha hecho cosa semejante a esta.
2:11
¿Acaso alguna nación ha cambiado sus dioses, aunque ellos no son
dioses? Sin embargo, mi pueblo ha trocado su gloria por lo que no
aprovecha.
2:12 Espantaos, cielos, sobre esto, y horrorizaos; desolaos en gran manera, dijo Jehová.
2:13
Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua
viva, y cavaron para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen
agua.
2:14 ¿Es Israel siervo? ¿es esclavo? ¿Por qué ha venido a ser presa?
2:15 Los cachorros del león rugieron contra él, alzaron su voz, y asolaron su tierra; quemadas están sus ciudades, sin morador.
2:16 Aun los hijos de Menfis y de Tafnes te quebrantaron la coronilla.
2:17 ¿No te acarreó esto el haber dejado a Jehová tu Dios, cuando te conducía por el camino?
2:18
Ahora, pues, ¿qué tienes tú en el camino de Egipto, para que bebas agua
del Nilo? ¿Y qué tienes tú en el camino de Asiria, para que bebas agua
del Eufrates?
2:19 Tu maldad te castigará, y tus rebeldías te
condenarán; sabe, pues, y ve cuán malo y amargo es el haber dejado tú a
Jehová tu Dios, y faltar mi temor en ti, dice el Señor, Jehová de los
ejércitos.
2:20 Porque desde muy atrás rompiste tu yugo y tus
ataduras, y dijiste: No serviré. Con todo eso, sobre todo collado alto
y debajo de todo árbol frondoso te echabas como ramera.
2:21 Te planté de vid escogida, simiente verdadera toda ella; ¿cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid extraña?
2:22
Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu
pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor.
2:23
¿Cómo puedes decir: No soy inmunda, nunca anduve tras los baales? Mira
tu proceder en el valle, conoce lo que has hecho, dromedaria ligera que
tuerce su camino,
2:24 asna montés acostumbrada al desierto, que
en su ardor olfatea el viento. De su lujuria, ¿quién la detendrá? Todos
los que la buscaren no se fatigarán, porque en el tiempo de su celo la
hallarán.
2:25 Guarda tus pies de andar descalzos, y tu garganta
de la sed. Mas dijiste: No hay remedio en ninguna manera, porque a
extraños he amado, y tras ellos he de ir.
2:26 Como se avergüenza
el ladrón cuando es descubierto, así se avergonzará la casa de Israel,
ellos, sus reyes, sus príncipes, sus sacerdotes y sus profetas,
2:27
que dicen a un leño: Mi padre eres tú; y a una piedra: Tú me has
engendrado. Porque me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el
tiempo de su calamidad dicen: Levántate, y líbranos.
2:28 ¿Y dónde
están tus dioses que hiciste para ti? Levántense ellos, a ver si te
podrán librar en el tiempo de tu aflicción; porque según el número de
tus ciudades, oh Judá, fueron tus dioses.
2:29 ¿Por qué porfías conmigo? Todos vosotros prevaricasteis contra mí, dice Jehová.
2:30
En vano he azotado a vuestros hijos; no han recibido corrección.
Vuestra espada devoró a vuestros profetas como león destrozador.
2:31
¡Oh generación! atended vosotros a la palabra de Jehová. ¿He sido yo un
desierto para Israel, o tierra de tinieblas? ¿Por qué ha dicho mi
pueblo: Somos libres; nunca más vendremos a ti?
2:32 ¿Se olvida la virgen de su atavío, o la desposada de sus galas? Pero mi pueblo se ha olvidado de mí por innumerables días.
2:33 ¿Por qué adornas tu camino para hallar amor? Aun a las malvadas enseñaste tus caminos.
2:34
Aun en tus faldas se halló la sangre de los pobres, de los inocentes.
No los hallaste en ningún delito; sin embargo, en todas estas cosas
dices:
2:35 Soy inocente, de cierto su ira se apartó de mí. He aquí yo entraré en juicio contigo, porque dijiste: No he pecado.
2:36 ¿Para qué discurres tanto, cambiando tus caminos? También serás avergonzada de Egipto, como fuiste avergonzada de Asiria.
2:37
También de allí saldrás con tus manos sobre tu cabeza, porque Jehová
desechó a aquellos en quienes tú confiabas, y no prosperarás por ellos.
Jeremías
Capítulo 03
3:1
Dicen: Si alguno dejare a su mujer, y yéndose ésta de él se juntare a
otro hombre, ¿volverá a ella más? ¿No será tal tierra del todo
amancillada? Tú, pues, has fornicado con muchos amigos; mas ¡vuélvete a
mí! dice Jehová.
3:2 Alza tus ojos a las alturas, y ve en qué
lugar no te hayas prostituido. Junto a los caminos te sentabas para
ellos como árabe en el desierto, y con tus fornicaciones y con tu
maldad has contaminado la tierra.
3:3 Por esta causa las aguas han
sido detenidas, y faltó la lluvia tardía; y has tenido frente de
ramera, y no quisiste tener vergüenza.
3:4 A lo menos desde ahora, ¿no me llamarás a mí, Padre mío, guiador de mi juventud?
3:5 ¿Guardará su enojo para siempre? ¿Eternamente lo guardará? He aquí que has hablado y hecho cuantas maldades pudiste.
3:6
Me dijo Jehová en días del rey Josías: ¿Has visto lo que ha hecho la
rebelde Israel? Ella se va sobre todo monte alto y debajo de todo árbol
frondoso, y allí fornica.
3:7 Y dije: Después de hacer todo esto, se volverá a mí; pero no se volvió, y lo vio su hermana la rebelde Judá.
3:8
Ella vio que por haber fornicado la rebelde Israel, yo la había
despedido y dado carta de repudio; pero no tuvo temor la rebelde Judá
su hermana, sino que también fue ella y fornicó.
3:9 Y sucedió que
por juzgar ella cosa liviana su fornicación, la tierra fue contaminada,
y adulteró con la piedra y con el leño.
3:10 Con todo esto, su hermana la rebelde Judá no se volvió a mí de todo corazón, sino fingidamente, dice Jehová.
3:11 Y me dijo Jehová: Ha resultado justa la rebelde Israel en comparación con la desleal Judá.
3:12
Ve y clama estas palabras hacia el norte, y di: Vuélvete, oh rebelde
Israel, dice Jehová; no haré caer mi ira sobre ti, porque
misericordioso soy yo, dice Jehová, no guardaré para siempre el enojo.
3:13
Reconoce, pues, tu maldad, porque contra Jehová tu Dios has
prevaricado, y fornicaste con los extraños debajo de todo árbol
frondoso, y no oíste mi voz, dice Jehová.
3:14 Convertíos, hijos
rebeldes, dice Jehová, porque yo soy vuestro esposo; y os tomaré uno de
cada ciudad, y dos de cada familia, y os introduciré en Sion;
3:15 y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia.
3:16
Y acontecerá que cuando os multipliquéis y crezcáis en la tierra, en
esos días, dice Jehová, no se dirá más: Arca del pacto de Jehová; ni
vendrá al pensamiento, ni se acordarán de ella, ni la echarán de menos,
ni se hará otra.
3:17 En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono
de Jehová, y todas las naciones vendrán a ella en el nombre de Jehová
en Jerusalén; ni andarán más tras la dureza de su malvado corazón.
3:18
En aquellos tiempos irán de la casa de Judá a la casa de Israel, y
vendrán juntamente de la tierra del norte a la tierra que hice heredar
a vuestros padres.
3:19 Yo preguntaba: ¿Cómo os pondré por hijos,
y os daré la tierra deseable, la rica heredad de las naciones? Y dije:
Me llamaréis: Padre mío, y no os apartaréis de en pos de mí.
3:20 Pero como la esposa infiel abandona a su compañero, así prevaricasteis contra mí, oh casa de Israel, dice Jehová.
3:21
Voz fue oída sobre las alturas, llanto de los ruegos de los hijos de
Israel; porque han torcido su camino, de Jehová su Dios se han
olvidado.
3:22 Convertíos, hijos rebeldes, y sanaré vuestras
rebeliones. He aquí nosotros venimos a ti, porque tú eres Jehová
nuestro Dios.
3:23 Ciertamente vanidad son los collados, y el
bullicio sobre los montes; ciertamente en Jehová nuestro Dios está la
salvación de Israel.
3:24 Confusión consumió el trabajo de nuestros padres desde nuestra juventud; sus ovejas, sus vacas, sus hijos y sus hijas.
3:25
Yacemos en nuestra confusión, y nuestra afrenta nos cubre; porque
pecamos contra Jehová nuestro Dios, nosotros y nuestros padres, desde
nuestra juventud y hasta este día, y no hemos escuchado la voz de
Jehová nuestro Dios.
Jeremías
Capítulo 04
4:1 Si te
volvieres, oh Israel, dice Jehová, vuélvete a mí. Y si quitares de
delante de mí tus abominaciones, y no anduvieres de acá para allá,
4:2
y jurares: Vive Jehová, en verdad, en juicio y en justicia, entonces
las naciones serán benditas en él, y en él se gloriarán.
4:3 Porque así dice Jehová a todo varón de Judá y de Jerusalén: Arad campo para vosotros, y no sembréis entre espinos.
4:4
Circuncidaos a Jehová, y quitad el prepucio de vuestro corazón, varones
de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que mi ira salga como fuego, y
se encienda y no haya quien la apague, por la maldad de vuestras obras.
4:5 Anunciad en Judá, y proclamad en Jerusalén, y decid: Tocad
trompeta en la tierra; pregonad, juntaos, y decid: Reuníos, y
entrémonos en las ciudades fortificadas.
4:6 Alzad bandera en Sion, huid, no os detengáis; porque yo hago venir mal del norte, y quebrantamiento grande.
4:7
El león sube de la espesura, y el destruidor de naciones está en
marcha, y ha salido de su lugar para poner tu tierra en desolación; tus
ciudades quedarán asoladas y sin morador.
4:8 Por esto vestíos de cilicio, endechad y aullad; porque la ira de Jehová no se ha apartado de nosotros.
4:9
En aquel día, dice Jehová, desfallecerá el corazón del rey y el corazón
de los príncipes, y los sacerdotes estarán atónitos, y se maravillarán
los profetas.
4:10 Y dije: ¡Ay, ay, Jehová Dios! Verdaderamente en
gran manera has engañado a este pueblo y a Jerusalén, diciendo: Paz
tendréis; pues la espada ha venido hasta el alma.
4:11 En aquel
tiempo se dirá a este pueblo y a Jerusalén: Viento seco de las alturas
del desierto vino a la hija de mi pueblo, no para aventar, ni para
limpiar.
4:12 Viento más vehemente que este vendrá a mí; y ahora yo pronunciaré juicios contra ellos.
4:13
He aquí que subirá como nube, y su carro como torbellino; más ligeros
son sus caballos que las águilas. ¡Ay de nosotros, porque entregados
somos a despojo!
4:14 Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén,
para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los
pensamientos de iniquidad?
4:15 Porque una voz trae las nuevas desde Dan, y hace oír la calamidad desde el monte de Efraín.
4:16
Decid a las naciones: He aquí, haced oír sobre Jerusalén: Guardas
vienen de tierra lejana, y lanzarán su voz contra las ciudades de Judá.
4:17 Como guardas de campo estuvieron en derredor de ella, porque se rebeló contra mí, dice Jehová.
4:18 Tu camino y tus obras te hicieron esto; esta es tu maldad, por lo cual amargura penetrará hasta tu corazón.
4:19
¡Mis entrañas, mis entrañas! Me duelen las fibras de mi corazón; mi
corazón se agita dentro de mí; no callaré; porque sonido de trompeta
has oído, oh alma mía, pregón de guerra.
4:20 Quebrantamiento
sobre quebrantamiento es anunciado; porque toda la tierra es destruida;
de repente son destruidas mis tiendas, en un momento mis cortinas.
4:21 ¿Hasta cuándo he de ver bandera, he de oír sonido de trompeta?
4:22
Porque mi pueblo es necio, no me conocieron; son hijos ignorantes y no
son entendidos; sabios para hacer el mal, pero hacer el bien no
supieron.
4:23 Miré a la tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía; y a los cielos, y no había en ellos luz.
4:24 Miré a los montes, y he aquí que temblaban, y todos los collados fueron destruidos.
4:25 Miré, y no había hombre, y todas las aves del cielo se habían ido.
4:26
Miré, y he aquí el campo fértil era un desierto, y todas sus ciudades
eran asoladas delante de Jehová, delante del ardor de su ira.
4:27 Porque así dijo Jehová: Toda la tierra será asolada; pero no la destruiré del todo.
4:28
Por esto se enlutará la tierra, y los cielos arriba se oscurecerán,
porque hablé, lo pensé, y no me arrepentí, ni desistiré de ello.
4:29
Al estruendo de la gente de a caballo y de los flecheros huyó toda la
ciudad; entraron en las espesuras de los bosques, y subieron a los
peñascos; todas las ciudades fueron abandonadas, y no quedó en ellas
morador alguno.
4:30 Y tú, destruida, ¿qué harás? Aunque te vistas
de grana, aunque te adornes con atavíos de oro, aunque pintes con
antimonio tus ojos, en vano te engalanas; te menospreciarán tus
amantes, buscarán tu vida.
4:31 Porque oí una voz como de mujer
que está de parto, angustia como de primeriza; voz de la hija de Sion
que lamenta y extiende sus manos, diciendo: ¡Ay ahora de mí! que mi
alma desmaya a causa de los asesinos.
Jeremías
Capítulo 05
5:1
Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en
sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia,
que busque verdad; y yo la perdonaré.
5:2 Aunque digan: Vive Jehová, juran falsamente.
5:3
Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les
dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección; endurecieron
sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse.
5:4 Pero yo dije: Ciertamente éstos son pobres, han enloquecido, pues no conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios.
5:5
Iré a los grandes, y les hablaré; porque ellos conocen el camino de
Jehová, el juicio de su Dios. Pero ellos también quebraron el yugo,
rompieron las coyundas.
5:6 Por tanto, el león de la selva los
matará, los destruirá el lobo del desierto, el leopardo acechará sus
ciudades; cualquiera que de ellas saliere será arrebatado; porque sus
rebeliones se han multiplicado, se han aumentado sus deslealtades.
5:7
¿Cómo te he de perdonar por esto? Sus hijos me dejaron, y juraron por
lo que no es Dios. Los sacié, y adulteraron, y en casa de rameras se
juntaron en compañías.
5:8 Como caballos bien alimentados, cada cual relinchaba tras la mujer de su prójimo.
5:9 ¿No había de castigar esto? dijo Jehová. De una nación como esta, ¿no se había de vengar mi alma?
5:10 Escalad sus muros y destruid, pero no del todo; quitad las almenas de sus muros, porque no son de Jehová.
5:11 Porque resueltamente se rebelaron contra mí la casa de Israel y la casa de Judá, dice Jehová.
5:12 Negaron a Jehová, y dijeron: El no es, y no vendrá mal sobre nosotros, ni veremos espada ni hambre;
5:13 antes los profetas serán como viento, porque no hay en ellos palabra; así se hará a ellos.
5:14
Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos: Porque dijeron
esta palabra, he aquí yo pongo mis palabras en tu boca por fuego, y a
este pueblo por leña, y los consumirá.
5:15 He aquí yo traigo
sobre vosotros gente de lejos, oh casa de Israel, dice Jehová; gente
robusta, gente antigua, gente cuya lengua ignorarás, y no entenderás lo
que hablare.
5:16 Su aljaba como sepulcro abierto, todos valientes.
5:17
Y comerá tu mies y tu pan, comerá a tus hijos y a tus hijas; comerá tus
ovejas y tus vacas, comerá tus viñas y tus higueras, y a espada
convertirá en nada tus ciudades fortificadas en que confías.
5:18 No obstante, en aquellos días, dice Jehová, no os destruiré del todo.
5:19
Y cuando dijeren: ¿Por qué Jehová el Dios nuestro hizo con nosotros
todas estas cosas?, entonces les dirás: De la manera que me dejasteis a
mí, y servisteis a dioses ajenos en vuestra tierra, así serviréis a
extraños en tierra ajena.
5:20 Anunciad esto en la casa de Jacob, y haced que esto se oiga en Judá, diciendo:
5:21 Oíd ahora esto, pueblo necio y sin corazón, que tiene ojos y no ve, que tiene oídos y no oye:
5:22
¿A mí no me temeréis? dice Jehová. ¿No os amedrentaréis ante mí, que
puse arena por término al mar, por ordenación eterna la cual no
quebrantará? Se levantarán tempestades, mas no prevalecerán; bramarán
sus ondas, mas no lo pasarán.
5:23 No obstante, este pueblo tiene corazón falso y rebelde; se apartaron y se fueron.
5:24
Y no dijeron en su corazón: Temamos ahora a Jehová Dios nuestro, que da
lluvia temprana y tardía en su tiempo, y nos guarda los tiempos
establecidos de la siega.
5:25 Vuestras iniquidades han estorbado estas cosas, y vuestros pecados apartaron de vosotros el bien.
5:26 Porque fueron hallados en mi pueblo impíos; acechaban como quien pone lazos, pusieron trampa para cazar hombres.
5:27 Como jaula llena de pájaros, así están sus casas llenas de engaño; así se hicieron grandes y ricos.
5:28
Se engordaron y se pusieron lustrosos, y sobrepasaron los hechos del
malo; no juzgaron la causa, la causa del huérfano; con todo, se
hicieron prósperos, y la causa de los pobres no juzgaron.
5:29 ¿No castigaré esto? dice Jehová; ¿y de tal gente no se vengará mi alma?
5:30 Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra;
5:31
los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos
de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el
fin?
Jeremías
Capítulo 06
6:1 Huid, hijos de
Benjamín, de en medio de Jerusalén, y tocad bocina en Tecoa, y alzad
por señal humo sobre Bet-haquerem; porque del norte se ha visto mal, y
quebrantamiento grande.
6:2 Destruiré a la bella y delicada hija de Sion.
6:3 Contra ella vendrán pastores y sus rebaños; junto a ella plantarán sus tiendas alrededor; cada uno apacentará en su lugar.
6:4
Anunciad guerra contra ella; levantaos y asaltémosla a mediodía. ¡Ay de
nosotros! que va cayendo ya el día, que las sombras de la tarde se han
extendido.
6:5 Levantaos y asaltemos de noche, y destruyamos sus palacios.
6:6
Porque así dijo Jehová de los ejércitos: Cortad árboles, y levantad
vallado contra Jerusalén; esta es la ciudad que ha de ser castigada;
toda ella está llena de violencia.
6:7 Como la fuente nunca cesa
de manar sus aguas, así ella nunca cesa de manar su maldad; injusticia
y robo se oyen en ella; continuamente en mi presencia, enfermedad y
herida.
6:8 Corrígete, Jerusalén, para que no se aparte mi alma de ti, para que no te convierta en desierto, en tierra inhabitada.
6:9
Así dijo Jehová de los ejércitos: Del todo rebuscarán como a vid el
resto de Israel; vuelve tu mano como vendimiador entre los sarmientos.
6:10
¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos
son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de
Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.
6:11 Por tanto, estoy
lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de contenerme; la derramaré
sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes
igualmente; porque será preso tanto el marido como la mujer, tanto el
viejo como el muy anciano.
6:12 Y sus casas serán traspasadas a
otros, sus heredades y también sus mujeres; porque extenderé mi mano
sobre los moradores de la tierra, dice Jehová.
6:13 Porque desde
el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia;
y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores.
6:14 Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.
6:15
¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han
avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los
que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.
6:16 Así dijo
Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas
antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso
para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos.
6:17 Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos.
6:18 Por tanto, oíd, naciones, y entended, oh congregación, lo que sucederá.
6:19
Oye, tierra: He aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus
pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley.
6:20 ¿Para qué a mí este incienso de Sabá, y la buena caña olorosa
de tierra lejana? Vuestros holocaustos no son aceptables, ni vuestros
sacrificios me agradan.
6:21 Por tanto, Jehová dice esto: He aquí
yo pongo a este pueblo tropiezos, y caerán en ellos los padres y los
hijos juntamente; el vecino y su compañero perecerán.
6:22 Así ha
dicho Jehová: He aquí que viene pueblo de la tierra del norte, y una
nación grande se levantará de los confines de la tierra.
6:23 Arco
y jabalina empuñarán; crueles son, y no tendrán misericordia; su
estruendo brama como el mar, y montarán a caballo como hombres
dispuestos para la guerra, contra ti, oh hija de Sion.
6:24 Su fama oímos, y nuestras manos se descoyuntaron; se apoderó de nosotros angustia, dolor como de mujer que está de parto.
6:25 No salgas al campo, ni andes por el camino; porque espada de enemigo y temor hay por todas partes.
6:26
Hija de mi pueblo, cíñete de cilicio, y revuélcate en ceniza; ponte
luto como por hijo único, llanto de amarguras; porque pronto vendrá
sobre nosotros el destruidor.
6:27 Por fortaleza te he puesto en mi pueblo, por torre; conocerás, pues, y examinarás el camino de ellos.
6:28 Todos ellos son rebeldes, porfiados, andan chismeando; son bronce y hierro; todos ellos son corruptores.
6:29 Se quemó el fuelle, por el fuego se ha consumido el plomo; en vano fundió el fundidor, pues la escoria no se ha arrancado.
6:30 Plata desechada los llamarán, porque Jehová los desechó.
Jeremías
Capítulo 07
7:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:
7:2
Ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y
di: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas
para adorar a Jehová.
7:3 Así ha dicho Jehová de los ejércitos,
Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré
morar en este lugar.
7:4 No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este.
7:5
Pero si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si
con verdad hiciereis justicia entre el hombre y su prójimo,
7:6 y
no oprimiereis al extranjero, al huérfano y a la viuda, ni en este
lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses
ajenos para mal vuestro,
7:7 os haré morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre.
7:8 He aquí, vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan.
7:9 Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis,
7:10
¿vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es
invocado mi nombre, y diréis: Librados somos; para seguir haciendo
todas estas abominaciones?
7:11 ¿Es cueva de ladrones delante de
vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí
que también yo lo veo, dice Jehová.
7:12 Andad ahora a mi lugar en
Silo, donde hice morar mi nombre al principio, y ved lo que le hice por
la maldad de mi pueblo Israel.
7:13 Ahora, pues, por cuanto
vosotros habéis hecho todas estas obras, dice Jehová, y aunque os hablé
desde temprano y sin cesar, no oísteis, y os llamé, y no respondisteis;
7:14 haré también a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre,
en la que vosotros confiáis, y a este lugar que di a vosotros y a
vuestros padres, como hice a Silo.
7:15 Os echaré de mi presencia, como eché a todos vuestros hermanos, a toda la generación de Efraín.
7:16 Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré.
7:17 ¿No ves lo que éstos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?
7:18
Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres
amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer
ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira.
7:19 ¿Me provocarán ellos a ira? dice Jehová. ¿No obran más bien ellos mismos su propia confusión?
7:20
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que mi furor y mi ira
se derramarán sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales,
sobre los árboles del campo y sobre los frutos de la tierra; se
encenderán, y no se apagarán.
7:21 Así ha dicho Jehová de los
ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros
sacrificios, y comed la carne.
7:22 Porque no hablé yo con
vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas
el día que los saqué de la tierra de Egipto.
7:23 Mas esto les
mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y
vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande,
para que os vaya bien.
7:24 Y no oyeron ni inclinaron su oído;
antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón
malvado, y fueron hacia atrás y no hacia adelante,
7:25 desde el
día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Y os
envié todos los profetas mis siervos, enviándolos desde temprano y sin
cesar;
7:26 pero no me oyeron ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres.
7:27 Tú, pues, les dirás todas estas palabras, pero no te oirán; los llamarás, y no te responderán.
7:28
Les dirás, por tanto: Esta es la nación que no escuchó la voz de Jehová
su Dios, ni admitió corrección; pereció la verdad, y de la boca de
ellos fue cortada.
7:29 Corta tu cabello, y arrójalo, y levanta
llanto sobre las alturas; porque Jehová ha aborrecido y dejado la
generación objeto de su ira.
7:30 Porque los hijos de Judá han
hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová; pusieron sus abominaciones en
la casa sobre la cual fue invocado mi nombre, amancillándola.
7:31
Y han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle del
hijo de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que
yo no les mandé, ni subió en mi corazón.
7:32 Por tanto, he aquí
vendrán días, ha dicho Jehová, en que no se diga más, Tofet, ni valle
del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en
Tofet, por no haber lugar.
7:33 Y serán los cuerpos muertos de
este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la
tierra; y no habrá quien las espante.
7:34 Y haré cesar de las
ciudades de Judá, y de las calles de Jerusalén, la voz de gozo y la voz
de alegría, la voz del esposo y la voz de la esposa; porque la tierra
será desolada.
Jeremías
Capítulo 08
8:1 En aquel
tiempo, dice Jehová, sacarán los huesos de los reyes de Judá, y los
huesos de sus príncipes, y los huesos de los sacerdotes, y los huesos
de los profetas, y los huesos de los moradores de Jerusalén, fuera de
sus sepulcros;
8:2 y los esparcirán al sol y a la luna y a todo el
ejército del cielo, a quienes amaron y a quienes sirvieron, en pos de
quienes anduvieron, a quienes preguntaron, y ante quienes se postraron.
No serán recogidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de
la tierra.
8:3 Y escogerá la muerte antes que la vida todo el
resto que quede de esta mala generación, en todos los lugares adonde
arroje yo a los que queden, dice Jehová de los ejércitos.
8:4 Les dirás asimismo: Así ha dicho Jehová: El que cae, ¿no se levanta? El que se desvía, ¿no vuelve al camino?
8:5 ¿Por qué es este pueblo de Jerusalén rebelde con rebeldía perpetua? Abrazaron el engaño, y no han querido volverse.
8:6
Escuché y oí; no hablan rectamente, no hay hombre que se arrepienta de
su mal, diciendo: ¿Qué he hecho? Cada cual se volvió a su propia
carrera, como caballo que arremete con ímpetu a la batalla.
8:7
Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola y la grulla y
la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo no conoce
el juicio de Jehová.
8:8 ¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la
ley de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en mentira
la pluma mentirosa de los escribas.
8:9 Los sabios se
avergonzaron, se espantaron y fueron consternados; he aquí que
aborrecieron la palabra de Jehová; ¿y qué sabiduría tienen?
8:10
Por tanto, daré a otros sus mujeres, y sus campos a quienes los
conquisten; porque desde el más pequeño hasta el más grande cada uno
sigue la avaricia; desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen
engaño.
8:11 Y curaron la herida de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.
8:12
¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han
avergonzado en lo más mínimo, ni supieron avergonzarse; caerán, por
tanto, entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.
8:13
Los cortaré del todo, dice Jehová. No quedarán uvas en la vid, ni higos
en la higuera, y se caerá la hoja; y lo que les he dado pasará de
ellos.
8:14 ¿Por qué nos estamos sentados? Reuníos, y entremos en
las ciudades fortificadas, y perezcamos allí; porque Jehová nuestro
Dios nos ha destinado a perecer, y nos ha dado a beber aguas de hiel,
porque pecamos contra Jehová.
8:15 Esperamos paz, y no hubo bien; día de curación, y he aquí turbación.
8:16
Desde Dan se oyó el bufido de sus caballos; al sonido de los relinchos
de sus corceles tembló toda la tierra; y vinieron y devoraron la tierra
y su abundancia, a la ciudad y a los moradores de ella.
8:17
Porque he aquí que yo envío sobre vosotros serpientes, áspides contra
los cuales no hay encantamiento, y os morderán, dice Jehová.
8:18 A causa de mi fuerte dolor, mi corazón desfallece en mí.
8:19
He aquí voz del clamor de la hija de mi pueblo, que viene de la tierra
lejana: ¿No está Jehová en Sion? ¿No está en ella su Rey? ¿Por qué me
hicieron airar con sus imágenes de talla, con vanidades ajenas?
8:20 Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos.
8:21 Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo; entenebrecido estoy, espanto me ha arrebatado.
8:22 ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de mi pueblo?
Jeremías
Capítulo 09
9:1
¡Oh, si mi cabeza se hiciese aguas, y mis ojos fuentes de lágrimas,
para que llore día y noche los muertos de la hija de mi pueblo!
9:2
¡Oh, quién me diese en el desierto un albergue de caminantes, para que
dejase a mi pueblo, y de ellos me apartase! Porque todos ellos son
adúlteros, congregación de prevaricadores.
9:3 Hicieron que su
lengua lanzara mentira como un arco, y no se fortalecieron para la
verdad en la tierra; porque de mal en mal procedieron, y me han
desconocido, dice Jehová.
9:4 Guárdese cada uno de su compañero, y
en ningún hermano tenga confianza; porque todo hermano engaña con
falacia, y todo compañero anda calumniando.
9:5 Y cada uno engaña
a su compañero, y ninguno habla verdad; acostumbraron su lengua a
hablar mentira, se ocupan de actuar perversamente.
9:6 Su morada está en medio del engaño; por muy engañadores no quisieron conocerme, dice Jehová.
9:7
Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo los
refinaré y los probaré; porque ¿qué más he de hacer por la hija de mi
pueblo?
9:8 Saeta afilada es la lengua de ellos; engaño habla; con su boca dice paz a su amigo, y dentro de sí pone sus asechanzas.
9:9 ¿No los he de castigar por estas cosas? dice Jehová. De tal nación, ¿no se vengará mi alma?
9:10
Por los montes levantaré lloro y lamentación, y llanto por los
pastizales del desierto; porque fueron desolados hasta no quedar quien
pase, ni oírse bramido de ganado; desde las aves del cielo hasta las
bestias de la tierra huyeron, y se fueron.
9:11 Reduciré a
Jerusalén a un montón de ruinas, morada de chacales; y convertiré las
ciudades de Judá en desolación en que no quede morador.
9:12 ¿Quién
es varón sabio que entienda esto? ¿y a quién habló la boca de Jehová,
para que pueda declararlo? ¿Por qué causa la tierra ha perecido, ha
sido asolada como desierto, hasta no haber quien pase?
9:13 Dijo Jehová: Porque dejaron mi ley, la cual di delante de ellos, y no obedecieron a mi voz, ni caminaron conforme a ella;
9:14 antes se fueron tras la imaginación de su corazón, y en pos de los baales, según les enseñaron sus padres.
9:15
Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He
aquí que a este pueblo yo les daré a comer ajenjo, y les daré a beber
aguas de hiel.
9:16 Y los esparciré entre naciones que ni ellos ni
sus padres conocieron; y enviaré espada en pos de ellos, hasta que los
acabe.
9:17 Así dice Jehová de los ejércitos: Considerad, y llamad plañideras que vengan; buscad a las hábiles en su oficio;
9:18
y dense prisa, y levanten llanto por nosotros, y desháganse nuestros
ojos en lágrimas, y nuestros párpados se destilen en aguas.
9:19
Porque de Sion fue oída voz de endecha: ¡Cómo hemos sido destruidos! En
gran manera hemos sido avergonzados, porque abandonamos la tierra,
porque han destruido nuestras moradas.
9:20 Oíd, pues, oh mujeres,
palabra de Jehová, y vuestro oído reciba la palabra de su boca: Enseñad
endechas a vuestras hijas, y lamentación cada una a su amiga.
9:21
Porque la muerte ha subido por nuestras ventanas, ha entrado en
nuestros palacios, para exterminar a los niños de las calles, a los
jóvenes de las plazas.
9:22 Habla: Así ha dicho Jehová: Los
cuerpos de los hombres muertos caerán como estiércol sobre la faz del
campo, y como manojo tras el segador, que no hay quien lo recoja.
9:23
Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su
valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas.
9:24
Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y
conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia
en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.
9:25 He aquí que vienen días, dice Jehová, en que castigaré a todo circuncidado, y a todo incircunciso;
9:26
a Egipto y a Judá, a Edom y a los hijos de Amón y de Moab, y a todos
los arrinconados en el postrer rincón, los que moran en el desierto;
porque todas las naciones son incircuncisas, y toda la casa de Israel
es incircuncisa de corazón.
Jeremías
Capítulo 10
10:1 Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel.
10:2
Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las
señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman.
10:3 Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril.
10:4 Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva.
10:5
Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no
pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni
para hacer bien tienen poder.
10:6 No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío.
10:7
¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones? Porque a ti es debido el
temor; porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus
reinos, no hay semejante a ti.
10:8 Todos se infatuarán y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el leño.
10:9
Traerán plata batida de Tarsis y oro de Ufaz, obra del artífice, y de
manos del fundidor; los vestirán de azul y de púrpura, obra de peritos
es todo.
10:10 Mas Jehová es el Dios verdadero; él es Dios vivo y
Rey eterno; a su ira tiembla la tierra, y las naciones no pueden sufrir
su indignación.
10:11 Les diréis así: Los dioses que no hicieron los cielos ni la tierra, desaparezcan de la tierra y de debajo de los cielos.
10:12 El que hizo la tierra con su poder, el que puso en orden el mundo con su saber, y extendió los cielos con su sabiduría;
10:13
a su voz se produce muchedumbre de aguas en el cielo, y hace subir las
nubes de lo postrero de la tierra; hace los relámpagos con la lluvia, y
saca el viento de sus depósitos.
10:14 Todo hombre se embrutece, y
le falta ciencia; se avergüenza de su ídolo todo fundidor, porque
mentirosa es su obra de fundición, y no hay espíritu en ella.
10:15 Vanidad son, obra vana; al tiempo de su castigo perecerán.
10:16
No es así la porción de Jacob; porque él es el Hacedor de todo, e
Israel es la vara de su heredad; Jehová de los ejércitos es su nombre.
10:17 Recoge de las tierras tus mercaderías, la que moras en lugar fortificado.
10:18
Porque así ha dicho Jehová: He aquí que esta vez arrojaré con honda los
moradores de la tierra, y los afligiré, para que lo sientan.
10:19
¡Ay de mí, por mi quebrantamiento! mi llaga es muy dolorosa. Pero dije:
Ciertamente enfermedad mía es esta, y debo sufrirla.
10:20 Mi
tienda está destruida, y todas mis cuerdas están rotas; mis hijos me
han abandonado y perecieron; no hay ya más quien levante mi tienda, ni
quien cuelgue mis cortinas.
10:21 Porque los pastores se infatuaron, y no buscaron a Jehová; por tanto, no prosperaron, y todo su ganado se esparció.
10:22
He aquí que voz de rumor viene, y alboroto grande de la tierra del
norte, para convertir en soledad todas las ciudades de Judá, en morada
de chacales.
10:23 Conozco, oh Jehová, que el hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el ordenar sus pasos.
10:24 Castígame, oh Jehová, mas con juicio; no con tu furor, para que no me aniquiles.
10:25
Derrama tu enojo sobre los pueblos que no te conocen, y sobre las
naciones que no invocan tu nombre; porque se comieron a Jacob, lo
devoraron, le han consumido, y han asolado su morada.
Jeremías
Capítulo 11
11:1 Palabra que vino de Jehová a Jeremías, diciendo:
11:2 Oíd las palabras de este pacto, y hablad a todo varón de Judá, y a todo morador de Jerusalén.
11:3 Y les dirás tú: Así dijo Jehová Dios de Israel: Maldito el varón que no obedeciere las palabras de este pacto,
11:4
el cual mandé a vuestros padres el día que los saqué de la tierra de
Egipto, del horno de hierro, diciéndoles: Oíd mi voz, y cumplid mis
palabras, conforme a todo lo que os mando; y me seréis por pueblo, y yo
seré a vosotros por Dios;
11:5 para que confirme el juramento que
hice a vuestros padres, que les daría la tierra que fluye leche y miel,
como en este día. Y respondí y dije: Amén, oh Jehová.
11:6 Y
Jehová me dijo: Pregona todas estas palabras en las ciudades de Judá y
en las calles de Jerusalén, diciendo: Oíd las palabras de este pacto, y
ponedlas por obra.
11:7 Porque solemnemente protesté a vuestros
padres el día que les hice subir de la tierra de Egipto, amonestándoles
desde temprano y sin cesar hasta el día de hoy, diciendo: Oíd mi voz.
11:8
Pero no oyeron, ni inclinaron su oído, antes se fueron cada uno tras la
imaginación de su malvado corazón; por tanto, traeré sobre ellos todas
las palabras de este pacto, el cual mandé que cumpliesen, y no lo
cumplieron.
11:9 Y me dijo Jehová: Conspiración se ha hallado entre los varones de Judá, y entre los moradores de Jerusalén.
11:10
Se han vuelto a las maldades de sus primeros padres, los cuales no
quisieron escuchar mis palabras, y se fueron tras dioses ajenos para
servirles; la casa de Israel y la casa de Judá invalidaron mi pacto, el
cual había yo concertado con sus padres.
11:11 Por tanto, así ha
dicho Jehová: He aquí yo traigo sobre ellos mal del que no podrán
salir; y clamarán a mí, y no los oiré.
11:12 E irán las ciudades
de Judá y los moradores de Jerusalén, y clamarán a los dioses a quienes
queman ellos incienso, los cuales no los podrán salvar en el tiempo de
su mal.
11:13 Porque según el número de tus ciudades fueron tus
dioses, oh Judá; y según el número de tus calles, oh Jerusalén, pusiste
los altares de ignominia, altares para ofrecer incienso a Baal.
11:14
Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni
oración; porque yo no oiré en el día que en su aflicción clamen a mí.
11:15
¿Qué derecho tiene mi amada en mi casa, habiendo hecho muchas
abominaciones? ¿Crees que los sacrificios y las carnes santificadas de
las víctimas pueden evitarte el castigo? ¿Puedes gloriarte de eso?
11:16
Olivo verde, hermoso en su fruto y en su parecer, llamó Jehová tu
nombre. A la voz de recio estrépito hizo encender fuego sobre él, y
quebraron sus ramas.
11:17 Porque Jehová de los ejércitos que te
plantó ha pronunciado mal contra ti, a causa de la maldad que la casa
de Israel y la casa de Judá han hecho, provocándome a ira con incensar
a Baal.
11:18 Y Jehová me lo hizo saber, y lo conocí; entonces me hiciste ver sus obras.
11:19
Y yo era como cordero inocente que llevan a degollar, pues no entendía
que maquinaban designios contra mí, diciendo: Destruyamos el árbol con
su fruto, y cortémoslo de la tierra de los vivientes, para que no haya
más memoria de su nombre.
11:20 Pero, oh Jehová de los ejércitos,
que juzgas con justicia, que escudriñas la mente y el corazón, vea yo
tu venganza de ellos; porque ante ti he expuesto mi causa.
11:21
Por tanto, así ha dicho Jehová acerca de los varones de Anatot que
buscan tu vida, diciendo: No profetices en nombre de Jehová, para que
no mueras a nuestras manos;
11:22 así, pues, ha dicho Jehová de
los ejércitos: He aquí que yo los castigaré; los jóvenes morirán a
espada, sus hijos y sus hijas morirán de hambre,
11:23 y no quedará remanente de ellos, pues yo traeré mal sobre los varones de Anatot, el año de su castigo.
Jeremías
Capítulo 12
12:1
Justo eres tú, oh Jehová, para que yo dispute contigo; sin embargo,
alegaré mi causa ante ti. ¿Por qué es prosperado el camino de los
impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?
12:2 Los plantaste, y echaron raíces; crecieron y dieron fruto; cercano estás tú en sus bocas, pero lejos de sus corazones.
12:3
Pero tú, oh Jehová, me conoces; me viste, y probaste mi corazón para
contigo; arrebátalos como a ovejas para el degolladero, y señálalos
para el día de la matanza.
12:4 ¿Hasta cuándo estará desierta la
tierra, y marchita la hierba de todo el campo? Por la maldad de los que
en ella moran, faltaron los ganados y las aves; porque dijeron: No verá
Dios nuestro fin.
12:5 Si corriste con los de a pie, y te
cansaron, ¿cómo contenderás con los caballos? Y si en la tierra de paz
no estabas seguro, ¿cómo harás en la espesura del Jordán?
12:6
Porque aun tus hermanos y la casa de tu padre, aun ellos se levantaron
contra ti, aun ellos dieron grito en pos de ti. No los creas cuando
bien te hablen.
12:7 He dejado mi casa, desamparé mi heredad, he entregado lo que amaba mi alma en mano de sus enemigos.
12:8 Mi heredad fue para mí como león en la selva; contra mí dio su rugido; por tanto, la aborrecí.
12:9
¿Es mi heredad para mí como ave de rapiña de muchos colores? ¿No están
contra ella aves de rapiña en derredor? Venid, reuníos, vosotras todas
las fieras del campo, venid a devorarla.
12:10 Muchos pastores han destruido mi viña, hollaron mi heredad, convirtieron en desierto y soledad mi heredad preciosa.
12:11 Fue puesta en asolamiento, y lloró sobre mí desolada; fue asolada toda la tierra, porque no hubo hombre que reflexionase.
12:12
Sobre todas las alturas del desierto vinieron destruidores; porque la
espada de Jehová devorará desde un extremo de la tierra hasta el otro;
no habrá paz para ninguna carne.
12:13 Sembraron trigo, y segaron
espinos; tuvieron la heredad, mas no aprovecharon nada; se avergonzarán
de sus frutos, a causa de la ardiente ira de Jehová.
12:14 Así
dijo Jehová contra todos mis malos vecinos, que tocan la heredad que
hice poseer a mi pueblo Israel: He aquí que yo los arrancaré de su
tierra, y arrancaré de en medio de ellos a la casa de Judá.
12:15
Y después que los haya arrancado, volveré y tendré misericordia de
ellos, y los haré volver cada uno a su heredad y cada cual a su tierra.
12:16 Y si cuidadosamente aprendieren los caminos de mi pueblo,
para jurar en mi nombre, diciendo: Vive Jehová, así como enseñaron a mi
pueblo a jurar por Baal, ellos serán prosperados en medio de mi pueblo.
12:17 Mas si no oyeren, arrancaré esa nación, sacándola de raíz y destruyéndola, dice Jehová.
Jeremías
Capítulo 13
13:1 Así me dijo Jehová: Ve y cómprate un cinto de lino, y cíñelo sobre tus lomos, y no lo metas en agua.
13:2 Y compré el cinto conforme a la palabra de Jehová, y lo puse sobre mis lomos.
13:3 Vino a mí segunda vez palabra de Jehová, diciendo:
13:4
Toma el cinto que compraste, que está sobre tus lomos, y levántate y
vete al Eufrates, y escóndelo allá en la hendidura de una peña.
13:5 Fui, pues, y lo escondí junto al Eufrates, como Jehová me mandó.
13:6
Y sucedió que después de muchos días me dijo Jehová: Levántate y vete
al Eufrates, y toma de allí el cinto que te mandé esconder allá.
13:7
Entonces fui al Eufrates, y cavé, y tomé el cinto del lugar donde lo
había escondido; y he aquí que el cinto se había podrido; para ninguna
cosa era bueno.
13:8 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
13:9 Así ha dicho Jehová: Así haré podrir la soberbia de Judá, y la mucha soberbia de Jerusalén.
13:10
Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las
imaginaciones de su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para
servirles, y para postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto,
que para ninguna cosa es bueno.
13:11 Porque como el cinto se
junta a los lomos del hombre, así hice juntar a mí toda la casa de
Israel y toda la casa de Judá, dice Jehová, para que me fuesen por
pueblo y por fama, por alabanza y por honra; pero no escucharon.
13:12
Les dirás, pues, esta palabra: Así ha dicho Jehová, Dios de Israel:
Toda tinaja se llenará de vino. Y ellos te dirán: ¿No sabemos que toda
tinaja se llenará de vino?
13:13 Entonces les dirás: Así ha dicho
Jehová: He aquí que yo lleno de embriaguez a todos los moradores de
esta tierra, y a los reyes de la estirpe de David que se sientan sobre
su trono, a los sacerdotes y profetas, y a todos los moradores de
Jerusalén;
13:14 y los quebrantaré el uno contra el otro, los
padres con los hijos igualmente, dice Jehová; no perdonaré, ni tendré
piedad ni misericordia, para no destruirlos.
13:15 Escuchad y oíd; no os envanezcáis, pues Jehová ha hablado.
13:16
Dad gloria a Jehová Dios vuestro, antes que haga venir tinieblas, y
antes que vuestros pies tropiecen en montes de oscuridad, y esperéis
luz, y os la vuelva en sombra de muerte y tinieblas.
13:17 Mas si
no oyereis esto, en secreto llorará mi alma a causa de vuestra
soberbia; y llorando amargamente se desharán mis ojos en lágrimas,
porque el rebaño de Jehová fue hecho cautivo.
13:18 Di al rey y a la reina: Humillaos, sentaos en tierra; porque la corona de vuestra gloria ha caído de vuestras cabezas.
13:19
Las ciudades del Neguev fueron cerradas, y no hubo quien las abriese;
toda Judá fue transportada, llevada en cautiverio fue toda ella.
13:20 Alzad vuestros ojos, y ved a los que vienen del norte. ¿Dónde está el rebaño que te fue dado, tu hermosa grey?
13:21
¿Qué dirás cuando él ponga como cabeza sobre ti a aquellos a quienes tú
enseñaste a ser tus amigos? ¿No te darán dolores como de mujer que está
de parto?
13:22 Si dijeres en tu corazón: ¿Por qué me ha
sobrevenido esto? Por la enormidad de tu maldad fueron descubiertas tus
faldas, fueron desnudados tus calcañares.
13:23 ¿Mudará el etíope
su piel, y el leopardo sus manchas? Así también, ¿podréis vosotros
hacer bien, estando habituados a hacer mal?
13:24 Por tanto, yo los esparciré al viento del desierto, como tamo que pasa.
13:25 Esta es tu suerte, la porción que yo he medido para ti, dice Jehová, porque te olvidaste de mí y confiaste en la mentira.
13:26 Yo, pues, descubriré también tus faldas delante de tu rostro, y se manifestará tu ignominia,
13:27
tus adulterios, tus relinchos, la maldad de tu fornicación sobre los
collados; en el campo vi tus abominaciones. ¡Ay de ti, Jerusalén! ¿No
serás al fin limpia? ¿Cuánto tardarás tú en purificarte?
Jeremías
Capítulo 14
14:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, con motivo de la sequía.
14:2 Se enlutó Judá, y sus puertas se despoblaron; se sentaron tristes en tierra, y subió el clamor de Jerusalén.
14:3
Los nobles enviaron sus criados al agua; vinieron a las lagunas, y no
hallaron agua; volvieron con sus vasijas vacías; se avergonzaron, se
confundieron, y cubrieron sus cabezas.
14:4 Porque se resquebrajó la tierra por no haber llovido en el país, están confusos los labradores, cubrieron sus cabezas.
14:5 Aun las ciervas en los campos parían y dejaban la cría, porque no había hierba.
14:6
Y los asnos monteses se ponían en las alturas, aspiraban el viento como
chacales; sus ojos se ofuscaron porque no había hierba.
14:7
Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Jehová,
actúa por amor de tu nombre; porque nuestras rebeliones se han
multiplicado, contra ti hemos pecado.
14:8 Oh esperanza de Israel,
Guardador suyo en el tiempo de la aflicción, ¿por qué te has hecho como
forastero en la tierra, y como caminante que se retira para pasar la
noche?
14:9 ¿Por qué eres como hombre atónito, y como valiente que
no puede librar? Sin embargo, tú estás entre nosotros, oh Jehová, y
sobre nosotros es invocado tu nombre; no nos desampares.
14:10 Así
ha dicho Jehová acerca de este pueblo: Se deleitaron en vagar, y no
dieron reposo a sus pies; por tanto, Jehová no se agrada de ellos; se
acordará ahora de su maldad, y castigará sus pecados.
14:11 Me dijo Jehová: No ruegues por este pueblo para bien.
14:12
Cuando ayunen, yo no oiré su clamor, y cuando ofrezcan holocausto y
ofrenda no lo aceptaré, sino que los consumiré con espada, con hambre y
con pestilencia.
14:13 Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí
que los profetas les dicen: No veréis espada, ni habrá hambre entre
vosotros, sino que en este lugar os daré paz verdadera.
14:14 Me
dijo entonces Jehová: Falsamente profetizan los profetas en mi nombre;
no los envié, ni les mandé, ni les hablé; visión mentirosa,
adivinación, vanidad y engaño de su corazón os profetizan.
14:15
Por tanto, así ha dicho Jehová sobre los profetas que profetizan en mi
nombre, los cuales yo no envié, y que dicen: Ni espada ni hambre habrá
en esta tierra; con espada y con hambre serán consumidos esos profetas.
14:16 Y el pueblo a quien profetizan será echado en las calles de
Jerusalén por hambre y por espada, y no habrá quien los entierre a
ellos, a sus mujeres, a sus hijos y a sus hijas; y sobre ellos
derramaré su maldad.
14:17 Les dirás, pues, esta palabra: Derramen
mis ojos lágrimas noche y día, y no cesen; porque de gran
quebrantamiento es quebrantada la virgen hija de mi pueblo, de plaga
muy dolorosa.
14:18 Si salgo al campo, he aquí muertos a espada; y
si entro en la ciudad, he aquí enfermos de hambre; porque tanto el
profeta como el sacerdote anduvieron vagando en la tierra, y no
entendieron.
14:19 ¿Has desechado enteramente a Judá? ¿Ha
aborrecido tu alma a Sion? ¿Por qué nos hiciste herir sin que haya
remedio? Esperamos paz, y no hubo bien; tiempo de curación, y he aquí
turbación.
14:20 Reconocemos, oh Jehová, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres; porque contra ti hemos pecado.
14:21 Por amor de tu nombre no nos deseches, ni deshonres tu glorioso trono; acuérdate, no invalides tu pacto con nosotros.
14:22
¿Hay entre los ídolos de las naciones quien haga llover? ¿y darán los
cielos lluvias? ¿No eres tú, Jehová, nuestro Dios? En ti, pues,
esperamos, pues tú hiciste todas estas cosas.
Jeremías
Capítulo 15
15:1
Me dijo Jehová: Si Moisés y Samuel se pusieran delante de mí, no
estaría mi voluntad con este pueblo; échalos de mi presencia, y salgan.
15:2 Y si te preguntaren: ¿A dónde saldremos? les dirás: Así ha
dicho Jehová: El que a muerte, a muerte; el que a espada, a espada; el
que a hambre, a hambre; y el que a cautiverio, a cautiverio.
15:3 Y
enviaré sobre ellos cuatro géneros de castigo, dice Jehová: espada para
matar, y perros para despedazar, y aves del cielo y bestias de la
tierra para devorar y destruir.
15:4 Y los entregaré para terror a
todos los reinos de la tierra, a causa de Manasés hijo de Ezequías, rey
de Judá, por lo que hizo en Jerusalén.
15:5 Porque ¿quién tendrá
compasión de ti, oh Jerusalén? ¿Quién se entristecerá por tu causa, o
quién vendrá a preguntar por tu paz?
15:6 Tú me dejaste, dice
Jehová; te volviste atrás; por tanto, yo extenderé sobre ti mi mano y
te destruiré; estoy cansado de arrepentirme.
15:7 Aunque los
aventé con aventador hasta las puertas de la tierra, y dejé sin hijos a
mi pueblo y lo desbaraté, no se volvieron de sus caminos.
15:8 Sus
viudas se me multiplicaron más que la arena del mar; traje contra ellos
destruidor a mediodía sobre la madre y sobre los hijos; hice que de
repente cayesen terrores sobre la ciudad.
15:9 Languideció la que
dio a luz siete; se llenó de dolor su alma, su sol se puso siendo aún
de día; fue avergonzada y llena de confusión; y lo que de ella quede,
lo entregaré a la espada delante de sus enemigos, dice Jehová.
15:10
¡Ay de mí, madre mía, que me engendraste hombre de contienda y hombre
de discordia para toda la tierra! Nunca he dado ni tomado en préstamo,
y todos me maldicen.
15:11 ¡Sea así, oh Jehová, si no te he rogado
por su bien, si no he suplicado ante ti en favor del enemigo en tiempo
de aflicción y en época de angustia!
15:12 ¿Puede alguno quebrar el hierro, el hierro del norte y el bronce?
15:13 Tus riquezas y tus tesoros entregaré a la rapiña sin ningún precio, por todos tus pecados, y en todo tu territorio.
15:14
Y te haré servir a tus enemigos en tierra que no conoces; porque fuego
se ha encendido en mi furor, y arderá sobre vosotros.
15:15 Tú lo
sabes, oh Jehová; acuérdate de mí, y visítame, y véngame de mis
enemigos. No me reproches en la prolongación de tu enojo; sabes que por
amor de ti sufro afrenta.
15:16 Fueron halladas tus palabras, y yo
las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón;
porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.
15:17
No me senté en compañía de burladores, ni me engreí a causa de tu
profecía; me senté solo, porque me llenaste de indignación.
15:18
¿Por qué fue perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada no admitió
curación? ¿Serás para mí como cosa ilusoria, como aguas que no son
estables?
15:19 Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo
te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso
de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te
conviertas a ellos.
15:20 Y te pondré en este pueblo por muro
fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán;
porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová.
15:21 Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes.
Jeremías
Capítulo 16
16:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
16:2 No tomarás para ti mujer, ni tendrás hijos ni hijas en este lugar.
16:3
Porque así ha dicho Jehová acerca de los hijos y de las hijas que
nazcan en este lugar, de sus madres que los den a luz y de los padres
que los engendren en esta tierra:
16:4 De dolorosas enfermedades
morirán; no serán plañidos ni enterrados; serán como estiércol sobre la
faz de la tierra; con espada y con hambre serán consumidos, y sus
cuerpos servirán de comida a las aves del cielo y a las bestias de la
tierra.
16:5 Porque así ha dicho Jehová: No entres en casa de
luto, ni vayas a lamentar, ni los consueles; porque yo he quitado mi
paz de este pueblo, dice Jehová, mi misericordia y mis piedades.
16:6
Morirán en esta tierra grandes y pequeños; no se enterrarán, ni los
plañirán, ni se rasgarán ni se raerán los cabellos por ellos;
16:7
ni partirán pan por ellos en el luto para consolarlos de sus muertos;
ni les darán a beber vaso de consolaciones por su padre o por su madre.
16:8 Asimismo no entres en casa de banquete, para sentarte con ellos a comer o a beber.
16:9
Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí
que yo haré cesar en este lugar, delante de vuestros ojos y en vuestros
días, toda voz de gozo y toda voz de alegría, y toda voz de esposo y
toda voz de esposa.
16:10 Y acontecerá que cuando anuncies a este
pueblo todas estas cosas, te dirán ellos: ¿Por qué anuncia Jehová
contra nosotros todo este mal tan grande? ¿Qué maldad es la nuestra, o
qué pecado es el nuestro, que hemos cometido contra Jehová nuestro
Dios?
16:11 Entonces les dirás: Porque vuestros padres me dejaron,
dice Jehová, y anduvieron en pos de dioses ajenos, y los sirvieron, y
ante ellos se postraron, y me dejaron a mí y no guardaron mi ley;
16:12
y vosotros habéis hecho peor que vuestros padres; porque he aquí que
vosotros camináis cada uno tras la imaginación de su malvado corazón,
no oyéndome a mí.
16:13 Por tanto, yo os arrojaré de esta tierra a
una tierra que ni vosotros ni vuestros padres habéis conocido, y allá
serviréis a dioses ajenos de día y de noche; porque no os mostraré
clemencia.
16:14 No obstante, he aquí vienen días, dice Jehová, en
que no se dirá más: Vive Jehová, que hizo subir a los hijos de Israel
de tierra de Egipto;
16:15 sino: Vive Jehová, que hizo subir a los
hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las tierras adonde
los había arrojado; y los volveré a su tierra, la cual di a sus padres.
16:16 He aquí que yo envío muchos pescadores, dice Jehová, y los
pescarán, y después enviaré muchos cazadores, y los cazarán por todo
monte y por todo collado, y por las cavernas de los peñascos.
16:17
Porque mis ojos están sobre todos sus caminos, los cuales no se me
ocultaron, ni su maldad se esconde de la presencia de mis ojos.
16:18
Pero primero pagaré al doble su iniquidad y su pecado; porque
contaminaron mi tierra con los cadáveres de sus ídolos, y de sus
abominaciones llenaron mi heredad.
16:19 Oh Jehová, fortaleza mía
y fuerza mía, y refugio mío en el tiempo de la aflicción, a ti vendrán
naciones desde los extremos de la tierra, y dirán: Ciertamente mentira
poseyeron nuestros padres, vanidad, y no hay en ellos provecho.
16:20 ¿Hará acaso el hombre dioses para sí? Mas ellos no son dioses.
16:21 Por tanto, he aquí les enseñaré esta vez, les haré conocer mi mano y mi poder, y sabrán que mi nombre es Jehová.
Jeremías
Capítulo 17
17:1
El pecado de Judá escrito está con cincel de hierro y con punta de
diamante; esculpido está en la tabla de su corazón, y en los cuernos de
sus altares,
17:2 mientras sus hijos se acuerdan de sus altares y
de sus imágenes de Asera, que están junto a los árboles frondosos y en
los collados altos,
17:3 sobre las montañas y sobre el campo.
Todos tus tesoros entregaré al pillaje por el pecado de tus lugares
altos en todo tu territorio.
17:4 Y perderás la heredad que yo te
di, y te haré servir a tus enemigos en tierra que no conociste; porque
fuego habéis encendido en mi furor, que para siempre arderá.
17:5
Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone
carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová.
17:6 Será
como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que
morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y
deshabitada.
17:7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.
17:8
Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la
corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que
su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará
de dar fruto.
17:9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?
17:10
Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a
cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.
17:11 Como
la perdiz que cubre lo que no puso, es el que injustamente amontona
riquezas; en la mitad de sus días las dejará, y en su postrimería será
insensato.
17:12 Trono de gloria, excelso desde el principio, es el lugar de nuestro santuario.
17:13
¡Oh Jehová, esperanza de Israel! todos los que te dejan serán
avergonzados; y los que se apartan de mí serán escritos en el polvo,
porque dejaron a Jehová, manantial de aguas vivas.
17:14 Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.
17:15 He aquí que ellos me dicen: ¿Dónde está la palabra de Jehová? ¡Que se cumpla ahora!
17:16
Mas yo no he ido en pos de ti para incitarte a su castigo, ni deseé día
de calamidad, tú lo sabes. Lo que de mi boca ha salido, fue en tu
presencia.
17:17 No me seas tú por espanto, pues mi refugio eres tú en el día malo.
17:18
Avergüéncense los que me persiguen, y no me avergüence yo; asómbrense
ellos, y yo no me asombre; trae sobre ellos día malo, y quebrántalos
con doble quebrantamiento.
17:19 Así me ha dicho Jehová: Ve y ponte
a la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los
reyes de Judá, y ponte en todas las puertas de Jerusalén,
17:20 y
diles: Oíd la palabra de Jehová, reyes de Judá, y todo Judá y todos los
moradores de Jerusalén que entráis por estas puertas.
17:21 Así ha
dicho Jehová: Guardaos por vuestra vida de llevar carga en el día de
reposo, y de meterla por las puertas de Jerusalén.
17:22 Ni saquéis
carga de vuestras casas en el día de reposo, ni hagáis trabajo alguno,
sino santificad el día de reposo, como mandé a vuestros padres.
17:23 Pero ellos no oyeron, ni inclinaron su oído, sino endurecieron su cerviz para no oír, ni recibir corrección.
17:24
No obstante, si vosotros me obedeciereis, dice Jehová, no metiendo
carga por las puertas de esta ciudad en el día de reposo, sino que
santificareis el día de reposo, no haciendo en él ningún trabajo,
17:25
entrarán por las puertas de esta ciudad, en carros y en caballos, los
reyes y los príncipes que se sientan sobre el trono de David, ellos y
sus príncipes, los varones de Judá y los moradores de Jerusalén; y esta
ciudad será habitada para siempre.
17:26 Y vendrán de las ciudades
de Judá, de los alrededores de Jerusalén, de tierra de Benjamín, de la
Sefela, de los montes y del Neguev, trayendo holocausto y sacrificio, y
ofrenda e incienso, y trayendo sacrificio de alabanza a la casa de
Jehová.
17:27 Pero si no me oyereis para santificar el día de
reposo, y para no traer carga ni meterla por las puertas de Jerusalén
en día de reposo, yo haré descender fuego en sus puertas, y consumirá
los palacios de Jerusalén, y no se apagará.
Jeremías
Capítulo 18
18:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:
18:2 Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.
18:3 Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda.
18:4
Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió
y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.
18:5 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
18:6
¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel?
dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así
sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.
18:7 En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir.
18:8
Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé,
yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles,
18:9 y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y para plantar.
18:10 Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré del bien que había determinado hacerle.
18:11
Ahora, pues, habla luego a todo hombre de Judá y a los moradores de
Jerusalén, diciendo: Así ha dicho Jehová: He aquí que yo dispongo mal
contra vosotros, y trazo contra vosotros designios; conviértase ahora
cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras.
18:12
Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y
haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón.
18:13
Por tanto, así dijo Jehová: Preguntad ahora a las naciones, quién ha
oído cosa semejante. Gran fealdad ha hecho la virgen de Israel.
18:14 ¿Faltará la nieve del Líbano de la piedra del campo? ¿Faltarán las aguas frías que corren de lejanas tierras?
18:15
Porque mi pueblo me ha olvidado, incensando a lo que es vanidad, y ha
tropezado en sus caminos, en las sendas antiguas, para que camine por
sendas y no por camino transitado,
18:16 para poner su tierra en
desolación, objeto de burla perpetua; todo aquel que pasare por ella se
asombrará, y meneará la cabeza.
18:17 Como viento solano los esparciré delante del enemigo; les mostraré las espaldas y no el rostro, en el día de su perdición.
18:18
Y dijeron: Venid y maquinemos contra Jeremías; porque la ley no faltará
al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Venid e
hirámoslo de lengua, y no atendamos a ninguna de sus palabras.
18:19 Oh Jehová, mira por mí, y oye la voz de los que contienden conmigo.
18:20
¿Se da mal por bien, para que hayan cavado hoyo a mi alma? Acuérdate
que me puse delante de ti para hablar bien por ellos, para apartar de
ellos tu ira.
18:21 Por tanto, entrega sus hijos a hambre,
dispérsalos por medio de la espada, y queden sus mujeres sin hijos, y
viudas; y sus maridos sean puestos a muerte, y sus jóvenes heridos a
espada en la guerra.
18:22 Oigase clamor de sus casas, cuando
traigas sobre ellos ejército de repente; porque cavaron hoyo para
prenderme, y a mis pies han escondido lazos.
18:23 Pero tú, oh
Jehová, conoces todo su consejo contra mí para muerte; no perdones su
maldad, ni borres su pecado de delante de tu rostro; y tropiecen
delante de ti; haz así con ellos en el tiempo de tu enojo.
Jeremías
Capítulo 19
19:1
Así dijo Jehová: Ve y compra una vasija de barro del alfarero, y lleva
contigo de los ancianos del pueblo, y de los ancianos de los
sacerdotes;
19:2 y saldrás al valle del hijo de Hinom, que está a
la entrada de la puerta oriental, y proclamarás allí las palabras que
yo te hablaré.
19:3 Dirás, pues: Oíd palabra de Jehová, oh reyes
de Judá, y moradores de Jerusalén. Así dice Jehová de los ejércitos,
Dios de Israel: He aquí que yo traigo mal sobre este lugar, tal que a
todo el que lo oyere, le retiñan los oídos.
19:4 Porque me
dejaron, y enajenaron este lugar, y ofrecieron en él incienso a dioses
ajenos, los cuales no habían conocido ellos, ni sus padres, ni los
reyes de Judá; y llenaron este lugar de sangre de inocentes.
19:5
Y edificaron lugares altos a Baal, para quemar con fuego a sus hijos en
holocaustos al mismo Baal; cosa que no les mandé, ni hablé, ni me vino
al pensamiento.
19:6 Por tanto, he aquí vienen días, dice Jehová,
que este lugar no se llamará más Tofet, ni valle del hijo de Hinom,
sino Valle de la Matanza.
19:7 Y desvaneceré el consejo de Judá y
de Jerusalén en este lugar, y les haré caer a espada delante de sus
enemigos, y en las manos de los que buscan sus vidas; y daré sus
cuerpos para comida a las aves del cielo y a las bestias de la tierra.
19:8
Pondré a esta ciudad por espanto y burla; todo aquel que pasare por
ella se asombrará, y se burlará sobre toda su destrucción.
19:9 Y
les haré comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas, y cada
uno comerá la carne de su amigo, en el asedio y en el apuro con que los
estrecharán sus enemigos y los que buscan sus vidas.
19:10 Entonces quebrarás la vasija ante los ojos de los varones que van contigo,
19:11
y les dirás: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Así quebrantaré a
este pueblo y a esta ciudad, como quien quiebra una vasija de barro,
que no se puede restaurar más; y en Tofet se enterrarán, porque no
habrá otro lugar para enterrar.
19:12 Así haré a este lugar, dice Jehová, y a sus moradores, poniendo esta ciudad como Tofet.
19:13
Las casas de Jerusalén, y las casas de los reyes de Judá, serán como el
lugar de Tofet, inmundas, por todas las casas sobre cuyos tejados
ofrecieron incienso a todo el ejército del cielo, y vertieron
libaciones a dioses ajenos.
19:14 Y volvió Jeremías de Tofet,
adonde le envió Jehová a profetizar, y se paró en el atrio de la casa
de Jehová y dijo a todo el pueblo:
19:15 Así ha dicho Jehová de
los ejércitos, Dios de Israel: He aquí, yo traigo sobre esta ciudad y
sobre todas sus villas todo el mal que hablé contra ella; porque han
endurecido su cerviz para no oír mis palabras.
Jeremías
Capítulo 20
20:1
El sacerdote Pasur hijo de Imer, que presidía como príncipe en la casa
de Jehová, oyó a Jeremías que profetizaba estas palabras.
20:2 Y
azotó Pasur al profeta Jeremías, y lo puso en el cepo que estaba en la
puerta superior de Benjamín, la cual conducía a la casa de Jehová.
20:3
Y el día siguiente Pasur sacó a Jeremías del cepo. Le dijo entonces
Jeremías: Jehová no ha llamado tu nombre Pasur, sino Magor-misabib.
20:4
Porque así ha dicho Jehová: He aquí, haré que seas un terror a ti mismo
y a todos los que bien te quieren, y caerán por la espada de sus
enemigos, y tus ojos lo verán; y a todo Judá entregaré en manos del rey
de Babilonia, y los llevará cautivos a Babilonia, y los matará a
espada.
20:5 Entregaré asimismo toda la riqueza de esta ciudad,
todo su trabajo y todas sus cosas preciosas; y daré todos los tesoros
de los reyes de Judá en manos de sus enemigos, y los saquearán, y los
tomarán y los llevarán a Babilonia.
20:6 Y tú, Pasur, y todos los
moradores de tu casa iréis cautivos; entrarás en Babilonia, y allí
morirás, y allí serás enterrado tú, y todos los que bien te quieren, a
los cuales has profetizado con mentira.
20:7 Me sedujiste, oh
Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada
día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí.
20:8 Porque
cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque
la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día.
20:9
Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no
obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis
huesos; traté de sufrirlo, y no pude.
20:10 Porque oí la
murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, denunciémosle.
Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y
prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza.
20:11
Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me
persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran
manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás
será olvidada.
20:12 Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los
justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de
ellos; porque a ti he encomendado mi causa.
20:13 Cantad a Jehová, load a Jehová; porque ha librado el alma del pobre de mano de los malignos.
20:14 Maldito el día en que nací; el día en que mi madre me dio a luz no sea bendito.
20:15 Maldito el hombre que dio nuevas a mi padre, diciendo: Hijo varón te ha nacido, haciéndole alegrarse así mucho.
20:16 Y sea el tal hombre como las ciudades que asoló Jehová, y no se arrepintió; oiga gritos de mañana, y voces a mediodía,
20:17 porque no me mató en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre embarazado para siempre.
20:18 ¿Para qué salí del vientre? ¿Para ver trabajo y dolor, y que mis días se gastasen en afrenta?
Jeremías
Capítulo 21
21:1
Palabra de Jehová que vino a Jeremías, cuando el rey Sedequías envió a
él a Pasur hijo de Malquías y al sacerdote Sofonías hijo de Maasías,
para que le dijesen:
21:2 Consulta ahora acerca de nosotros a
Jehová, porque Nabucodonosor rey de Babilonia hace guerra contra
nosotros; quizá Jehová hará con nosotros según todas sus maravillas, y
aquél se irá de sobre nosotros.
21:3 Y Jeremías les dijo: Diréis así a Sedequías:
21:4
Así ha dicho Jehová Dios de Israel: He aquí yo vuelvo atrás las armas
de guerra que están en vuestras manos, con que vosotros peleáis contra
el rey de Babilonia; y a los caldeos que están fuera de la muralla y os
tienen sitiados, yo los reuniré en medio de esta ciudad.
21:5 Pelearé contra vosotros con mano alzada y con brazo fuerte, con furor y enojo e ira grande.
21:6 Y heriré a los moradores de esta ciudad, y los hombres y las bestias morirán de pestilencia grande.
21:7
Después, dice Jehová, entregaré a Sedequías rey de Judá, a sus criados,
al pueblo y a los que queden de la pestilencia, de la espada y del
hambre en la ciudad, en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, en mano
de sus enemigos y de los que buscan sus vidas, y él los herirá a filo
de espada; no los perdonará, ni tendrá compasión de ellos, ni tendrá de
ellos misericordia.
21:8 Y a este pueblo dirás: Así ha dicho Jehová: He aquí pongo delante de vosotros camino de vida y camino de muerte.
21:9
El que quedare en esta ciudad morirá a espada, de hambre o de
pestilencia; mas el que saliere y se pasare a los caldeos que os tienen
sitiados, vivirá, y su vida le será por despojo.
21:10 Porque mi
rostro he puesto contra esta ciudad para mal, y no para bien, dice
Jehová; en mano del rey de Babilonia será entregada, y la quemará a
fuego.
21:11 Y a la casa del rey de Judá dirás: Oíd palabra de Jehová:
21:12
Casa de David, así dijo Jehová: Haced de mañana juicio, y librad al
oprimido de mano del opresor, para que mi ira no salga como fuego, y se
encienda y no haya quien lo apague, por la maldad de vuestras obras.
21:13
He aquí yo estoy contra ti, moradora del valle, y de la piedra de la
llanura, dice Jehová; los que decís: ¿Quién subirá contra nosotros, y
quién entrará en nuestras moradas?
21:14 Yo os castigaré conforme
al fruto de vuestras obras, dice Jehová, y haré encender fuego en su
bosque, y consumirá todo lo que está alrededor de él.
Jeremías
Capítulo 22
22:1 Así dijo Jehová: Desciende a la casa del rey de Judá, y habla allí esta palabra,
22:2
y di: Oye palabra de Jehová, oh rey de Judá que estás sentado sobre el
trono de David, tú, y tus siervos, y tu pueblo que entra por estas
puertas.
22:3 Así ha dicho Jehová: Haced juicio y justicia, y
librad al oprimido de mano del opresor, y no engañéis ni robéis al
extranjero, ni al huérfano ni a la viuda, ni derraméis sangre inocente
en este lugar.
22:4 Porque si efectivamente obedeciereis esta
palabra, los reyes que en lugar de David se sientan sobre su trono,
entrarán montados en carros y en caballos por las puertas de esta casa;
ellos, y sus criados y su pueblo.
22:5 Mas si no oyereis estas palabras, por mí mismo he jurado, dice Jehová, que esta casa será desierta.
22:6
Porque así ha dicho Jehová acerca de la casa del rey de Judá: Como
Galaad eres tú para mí, y como la cima del Líbano; sin embargo, te
convertiré en soledad, y como ciudades deshabitadas.
22:7 Prepararé contra ti destruidores, cada uno con sus armas, y cortarán tus cedros escogidos y los echarán en el fuego.
22:8
Y muchas gentes pasarán junto a esta ciudad, y dirán cada uno a su
compañero: ¿Por qué hizo así Jehová con esta gran ciudad?
22:9 Y se les responderá: Porque dejaron el pacto de Jehová su Dios, y adoraron dioses ajenos y les sirvieron.
22:10
No lloréis al muerto, ni de él os condoláis; llorad amargamente por el
que se va, porque no volverá jamás, ni verá la tierra donde nació.
22:11
Porque así ha dicho Jehová acerca de Salum hijo de Josías, rey de Judá,
el cual reinó en lugar de Josías su padre, y que salió de este lugar:
No volverá más aquí,
22:12 sino que morirá en el lugar adonde lo llevaron cautivo, y no verá más esta tierra.
22:13
¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad,
sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su
trabajo!
22:14 Que dice: Edificaré para mí casa espaciosa, y salas
airosas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de
bermellón.
22:15 ¿Reinarás, porque te rodeas de cedro? ¿No comió y bebió tu padre, e hizo juicio y justicia, y entonces le fue bien?
22:16 El juzgó la causa del afligido y del menesteroso, y entonces estuvo bien. ¿No es esto conocerme a mí? dice Jehová.
22:17
Mas tus ojos y tu corazón no son sino para tu avaricia, y para derramar
sangre inocente, y para opresión y para hacer agravio.
22:18 Por
tanto, así ha dicho Jehová acerca de Joacim hijo de Josías, rey de
Judá: No lo llorarán, diciendo: ¡Ay, hermano mío! y ¡Ay, hermana! ni lo
lamentarán, diciendo: ¡Ay, señor! ¡Ay, su grandeza!
22:19 En sepultura de asno será enterrado, arrastrándole y echándole fuera de las puertas de Jerusalén.
22:20 Sube al Líbano y clama, y en Basán da tu voz, y grita hacia todas partes; porque todos tus enamorados son destruidos.
22:21 Te he hablado en tus prosperidades, mas dijiste: No oiré. Este fue tu camino desde tu juventud, que nunca oíste mi voz.
22:22
A todos tus pastores pastoreará el viento, y tus enamorados irán en
cautiverio; entonces te avergonzarás y te confundirás a causa de toda
tu maldad.
22:23 Habitaste en el Líbano, hiciste tu nido en los
cedros. ¡Cómo gemirás cuando te vinieren dolores, dolor como de mujer
que está de parto!
22:24 Vivo yo, dice Jehová, que si Conías hijo
de Joacim rey de Judá fuera anillo en mi mano derecha, aun de allí te
arrancaría.
22:25 Te entregaré en mano de los que buscan tu vida,
y en mano de aquellos cuya vista temes; sí, en mano de Nabucodonosor
rey de Babilonia, y en mano de los caldeos.
22:26 Te haré llevar cautivo a ti y a tu madre que te dio a luz, a tierra ajena en que no nacisteis; y allá moriréis.
22:27 Y a la tierra a la cual ellos con toda el alma anhelan volver, allá no volverán.
22:28
¿Es este hombre Conías una vasija despreciada y quebrada? ¿Es un trasto
que nadie estima? ¿Por qué fueron arrojados él y su generación, y
echados a tierra que no habían conocido?
22:29 ¡Tierra, tierra, tierra! oye palabra de Jehová.
22:30
Así ha dicho Jehová: Escribid lo que sucederá a este hombre privado de
descendencia, hombre a quien nada próspero sucederá en todos los días
de su vida; porque ninguno de su descendencia logrará sentarse sobre el
trono de David, ni reinar sobre Judá.
Jeremías
Capítulo 23
23:1 ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová.
23:2
Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que
apacientan mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las
espantasteis, y no las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad
de vuestras obras, dice Jehová.
23:3 Y yo mismo recogeré el
remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las
haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán.
23:4 Y
pondré sobre ellas pastores que las apacienten; y no temerán más, ni se
amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová.
23:5 He aquí que
vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y
reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la
tierra.
23:6 En sus días será salvo Judá, e Israel habitará
confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová,
justicia nuestra.
23:7 Por tanto, he aquí que vienen días, dice
Jehová, en que no dirán más: Vive Jehová que hizo subir a los hijos de
Israel de la tierra de Egipto,
23:8 sino: Vive Jehová que hizo
subir y trajo la descendencia de la casa de Israel de tierra del norte,
y de todas las tierras adonde yo los había echado; y habitarán en su
tierra.
23:9 A causa de los profetas mi corazón está quebrantado
dentro de mí, todos mis huesos tiemblan; estoy como un ebrio, y como
hombre a quien dominó el vino, delante de Jehová, y delante de sus
santas palabras.
23:10 Porque la tierra está llena de adúlteros; a
causa de la maldición la tierra está desierta; los pastizales del
desierto se secaron; la carrera de ellos fue mala, y su valentía no es
recta.
23:11 Porque tanto el profeta como el sacerdote son impíos; aun en mi casa hallé su maldad, dice Jehová.
23:12
Por tanto, su camino será como resbaladeros en oscuridad; serán
empujados, y caerán en él; porque yo traeré mal sobre ellos en el año
de su castigo, dice Jehová.
23:13 En los profetas de Samaria he visto desatinos; profetizaban en nombre de Baal, e hicieron errar a mi pueblo de Israel.
23:14
Y en los profetas de Jerusalén he visto torpezas; cometían adulterios,
y andaban en mentiras, y fortalecían las manos de los malos, para que
ninguno se convirtiese de su maldad; me fueron todos ellos como Sodoma,
y sus moradores como Gomorra.
23:15 Por tanto, así ha dicho Jehová
de los ejércitos contra aquellos profetas: He aquí que yo les hago
comer ajenjos, y les haré beber agua de hiel; porque de los profetas de
Jerusalén salió la hipocresía sobre toda la tierra.
23:16 Así ha
dicho Jehová de los ejércitos: No escuchéis las palabras de los
profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan
visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová.
23:17 Dicen
atrevidamente a los que me irritan: Jehová dijo: Paz tendréis; y a
cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá
mal sobre vosotros.
23:18 Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó?
23:19
He aquí que la tempestad de Jehová saldrá con furor; y la tempestad que
está preparada caerá sobre la cabeza de los malos.
23:20 No se
apartará el furor de Jehová hasta que lo haya hecho, y hasta que haya
cumplido los pensamientos de su corazón; en los postreros días lo
entenderéis cumplidamente.
23:21 No envié yo aquellos profetas, pero ellos corrían; yo no les hablé, mas ellos profetizaban.
23:22
Pero si ellos hubieran estado en mi secreto, habrían hecho oír mis
palabras a mi pueblo, y lo habrían hecho volver de su mal camino, y de
la maldad de sus obras.
23:23 ¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y no Dios desde muy lejos?
23:24 ¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?
23:25 Yo he oído lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: Soñé, soñé.
23:26 ¿Hasta cuándo estará esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su corazón?
23:27
¿No piensan cómo hacen que mi pueblo se olvide de mi nombre con sus
sueños que cada uno cuenta a su compañero, al modo que sus padres se
olvidaron de mi nombre por Baal?
23:28 El profeta que tuviere un
sueño, cuente el sueño; y aquel a quien fuere mi palabra, cuente mi
palabra verdadera. ¿Qué tiene que ver la paja con el trigo? dice
Jehová.
23:29 ¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra?
23:30 Por tanto, he aquí que yo estoy contra los profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras cada uno de su más cercano.
23:31 Dice Jehová: He aquí que yo estoy contra los profetas que endulzan sus lenguas y dicen: El ha dicho.
23:32
He aquí, dice Jehová, yo estoy contra los que profetizan sueños
mentirosos, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y
con sus lisonjas, y yo no los envié ni les mandé; y ningún provecho
hicieron a este pueblo, dice Jehová.
23:33 Y cuando te preguntare
este pueblo, o el profeta, o el sacerdote, diciendo: ¿Cuál es la
profecía de Jehová? les dirás: Esta es la profecía: Os dejaré, ha dicho
Jehová.
23:34 Y al profeta, al sacerdote o al pueblo que dijere:
Profecía de Jehová, yo enviaré castigo sobre tal hombre y sobre su
casa.
23:35 Así diréis cada cual a su compañero, y cada cual a su hermano: ¿Qué ha respondido Jehová, y qué habló Jehová?
23:36
Y nunca más os vendrá a la memoria decir: Profecía de Jehová; porque la
palabra de cada uno le será por profecía; pues pervertisteis las
palabras del Dios viviente, de Jehová de los ejércitos, Dios nuestro.
23:37 Así dirás al profeta: ¿Qué te respondió Jehová, y qué habló Jehová?
23:38
Mas si dijereis: Profecía de Jehová; por eso Jehová dice así: Porque
dijisteis esta palabra, Profecía de Jehová, habiendo yo enviado a
deciros: No digáis: Profecía de Jehová,
23:39 por tanto, he aquí
que yo os echaré en olvido, y arrancaré de mi presencia a vosotros y a
la ciudad que di a vosotros y a vuestros padres;
23:40 y pondré sobre vosotros afrenta perpetua, y eterna confusión que nunca borrará el olvido.
Jeremías
Capítulo 24
24:1
Después de haber transportado Nabucodonosor rey de Babilonia a Jeconías
hijo de Joacim, rey de Judá, a los príncipes de Judá y los artesanos y
herreros de Jerusalén, y haberlos llevado a Babilonia, me mostró Jehová
dos cestas de higos puestas delante del templo de Jehová.
24:2 Una cesta tenía higos muy buenos, como brevas; y la otra cesta tenía higos muy malos, que de malos no se podían comer.
24:3
Y me dijo Jehová: ¿Qué ves tú, Jeremías? Y dije: Higos; higos buenos,
muy buenos; y malos, muy malos, que de malos no se pueden comer.
24:4 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
24:5
Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Como a estos higos buenos, así
miraré a los transportados de Judá, a los cuales eché de este lugar a
la tierra de los caldeos, para bien.
24:6 Porque pondré mis ojos
sobre ellos para bien, y los volveré a esta tierra, y los edificaré, y
no los destruiré; los plantaré y no los arrancaré.
24:7 Y les daré
corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y me serán por pueblo,
y yo les seré a ellos por Dios; porque se volverán a mí de todo su
corazón.
24:8 Y como los higos malos, que de malos no se pueden
comer, así ha dicho Jehová, pondré a Sedequías rey de Judá, a sus
príncipes y al resto de Jerusalén que quedó en esta tierra, y a los que
moran en la tierra de Egipto.
24:9 Y los daré por escarnio y por
mal a todos los reinos de la tierra; por infamia, por ejemplo, por
refrán y por maldición a todos los lugares adonde yo los arroje.
24:10
Y enviaré sobre ellos espada, hambre y pestilencia, hasta que sean
exterminados de la tierra que les di a ellos y a sus padres.
Jeremías
Capítulo 25
25:1
Palabra que vino a Jeremías acerca de todo el pueblo de Judá en el año
cuarto de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, el cual era el año
primero de Nabucodonosor rey de Babilonia;
25:2 la cual habló el profeta Jeremías a todo el pueblo de Judá y a todos los moradores de Jerusalén, diciendo:
25:3
Desde el año trece de Josías hijo de Amón, rey de Judá, hasta este día,
que son vientitrés años, ha venido a mí palabra de Jehová, y he hablado
desde temprano y sin cesar; pero no oísteis.
25:4 Y envió Jehová a
vosotros todos sus siervos los profetas, enviándoles desde temprano y
sin cesar; pero no oísteis, ni inclinasteis vuestro oído para escuchar
25:5
cuando decían: Volveos ahora de vuestro mal camino y de la maldad de
vuestras obras, y moraréis en la tierra que os dio Jehová a vosotros y
a vuestros padres para siempre;
25:6 y no vayáis en pos de dioses
ajenos, sirviéndoles y adorándoles, ni me provoquéis a ira con la obra
de vuestras manos; y no os haré mal.
25:7 Pero no me habéis oído, dice Jehová, para provocarme a ira con la obra de vuestras manos para mal vuestro.
25:8 Por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos: Por cuanto no habéis oído mis palabras,
25:9
he aquí enviaré y tomaré a todas las tribus del norte, dice Jehová, y a
Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y los traeré contra esta
tierra y contra sus moradores, y contra todas estas naciones en
derredor; y los destruiré, y los pondré por escarnio y por burla y en
desolación perpetua.
25:10 Y haré que desaparezca de entre ellos
la voz de gozo y la voz de alegría, la voz de desposado y la voz de
desposada, ruido de molino y luz de lámpara.
25:11 Toda esta tierra será puesta en ruinas y en espanto; y servirán estas naciones al rey de Babilonia setenta años.
25:12
Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia
y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los
caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.
25:13 Y traeré
sobre aquella tierra todas mis palabras que he hablado contra ella, con
todo lo que está escrito en este libro, profetizado por Jeremías contra
todas las naciones.
25:14 Porque también ellas serán sojuzgadas
por muchas naciones y grandes reyes; y yo les pagaré conforme a sus
hechos, y conforme a la obra de sus manos.
25:15 Porque así me dijo
Jehová Dios de Israel: Toma de mi mano la copa del vino de este furor,
y da a beber de él a todas las naciones a las cuales yo te envío.
25:16 Y beberán, y temblarán y enloquecerán, a causa de la espada que yo envío entre ellas.
25:17 Y tomé la copa de la mano de Jehová, y di de beber a todas las naciones, a las cuales me envió Jehová:
25:18
a Jerusalén, a las ciudades de Judá y a sus reyes, y a sus príncipes,
para ponerlos en ruinas, en escarnio y en burla y en maldición, como
hasta hoy;
25:19 a Faraón rey de Egipto, a sus siervos, a sus príncipes y a todo su pueblo;
25:20
y a toda la mezcla de naciones, a todos los reyes de tierra de Uz, y a
todos los reyes de la tierra de Filistea, a Ascalón, a Gaza, a Ecrón y
al remanente de Asdod;
25:21 a Edom, a Moab y a los hijos de Amón;
25:22 a todos los reyes de Tiro, a todos los reyes de Sidón, a los reyes de las costas que están de ese lado del mar;
25:23 a Dedán, a Tema y a Buz, y a todos los que se rapan las sienes;
25:24 a todos los reyes de Arabia, a todos los reyes de pueblos mezclados que habitan en el desierto;
25:25 a todos los reyes de Zimri, a todos los reyes de Elam, a todos los reyes de Media;
25:26
a todos los reyes del norte, los de cerca y los de lejos, los unos con
los otros, y a todos los reinos del mundo que están sobre la faz de la
tierra; y el rey de Babilonia beberá después de ellos.
25:27 Les
dirás, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel:
Bebed, y embriagaos, y vomitad, y caed, y no os levantéis, a causa de
la espada que yo envío entre vosotros.
25:28 Y si no quieren tomar
la copa de tu mano para beber, les dirás tú: Así ha dicho Jehová de los
ejércitos: Tenéis que beber.
25:29 Porque he aquí que a la ciudad
en la cual es invocado mi nombre yo comienzo a hacer mal; ¿y vosotros
seréis absueltos? No seréis absueltos; porque espada traigo sobre todos
los moradores de la tierra, dice Jehová de los ejércitos.
25:30
Tú, pues, profetizarás contra ellos todas estas palabras y les dirás:
Jehová rugirá desde lo alto, y desde su morada santa dará su voz;
rugirá fuertemente contra su morada; canción de lagareros cantará
contra todos los moradores de la tierra.
25:31 Llegará el
estruendo hasta el fin de la tierra, porque Jehová tiene juicio contra
las naciones; él es el Juez de toda carne; entregará los impíos a
espada, dice Jehová.
25:32 Así ha dicho Jehová de los ejércitos:
He aquí que el mal irá de nación en nación, y grande tempestad se
levantará de los fines de la tierra.
25:33 Y yacerán los muertos
de Jehová en aquel día desde un extremo de la tierra hasta el otro; no
se endecharán ni se recogerán ni serán enterrados; como estiércol
quedarán sobre la faz de la tierra.
25:34 Aullad, pastores, y
clamad; revolcaos en el polvo, mayorales del rebaño; porque cumplidos
son vuestros días para que seáis degollados y esparcidos, y caeréis
como vaso precioso.
25:35 Y se acabará la huida de los pastores, y el escape de los mayorales del rebaño.
25:36 ¡Voz de la gritería de los pastores, y aullido de los mayorales del rebaño! porque Jehová asoló sus pastos.
25:37 Y los pastos delicados serán destruidos por el ardor de la ira de Jehová.
25:38 Dejó cual leoncillo su guarida; pues asolada fue la tierra de ellos por la ira del opresor, y por el furor de su saña.
Jeremías
Capítulo 26
26:1 En el principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra de Jehová, diciendo:
26:2
Así ha dicho Jehová: Ponte en el atrio de la casa de Jehová, y habla a
todas las ciudades de Judá, que vienen para adorar en la casa de
Jehová, todas las palabras que yo te mandé hablarles; no retengas
palabra.
26:3 Quizá oigan, y se vuelvan cada uno de su mal camino,
y me arrepentiré yo del mal que pienso hacerles por la maldad de sus
obras.
26:4 Les dirás, pues: Así ha dicho Jehová: Si no me oyereis para andar en mi ley, la cual puse ante vosotros,
26:5
para atender a las palabras de mis siervos los profetas, que yo os
envío desde temprano y sin cesar, a los cuales no habéis oído,
26:6 yo pondré esta casa como Silo, y esta ciudad la pondré por maldición a todas las naciones de la tierra.
26:7 Y los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo oyeron a Jeremías hablar estas palabras en la casa de Jehová.
26:8
Y cuando terminó de hablar Jeremías todo lo que Jehová le había mandado
que hablase a todo el pueblo, los sacerdotes y los profetas y todo el
pueblo le echaron mano, diciendo: De cierto morirás.
26:9 ¿Por qué
has profetizado en nombre de Jehová, diciendo: Esta casa será como
Silo, y esta ciudad será asolada hasta no quedar morador? Y todo el
pueblo se juntó contra Jeremías en la casa de Jehová.
26:10 Y los
príncipes de Judá oyeron estas cosas, y subieron de la casa del rey a
la casa de Jehová, y se sentaron en la entrada de la puerta nueva de la
casa de Jehová.
26:11 Entonces hablaron los sacerdotes y los
profetas a los príncipes y a todo el pueblo, diciendo: En pena de
muerte ha incurrido este hombre; porque profetizó contra esta ciudad,
como vosotros habéis oído con vuestros oídos.
26:12 Y habló
Jeremías a todos los príncipes y a todo el pueblo, diciendo: Jehová me
envió a profetizar contra esta casa y contra esta ciudad, todas las
palabras que habéis oído.
26:13 Mejorad ahora vuestros caminos y
vuestras obras, y oíd la voz de Jehová vuestro Dios, y se arrepentirá
Jehová del mal que ha hablado contra vosotros.
26:14 En lo que a mí toca, he aquí estoy en vuestras manos; haced de mí como mejor y más recto os parezca.
26:15
Mas sabed de cierto que si me matáis, sangre inocente echaréis sobre
vosotros, y sobre esta ciudad y sobre sus moradores; porque en verdad
Jehová me envió a vosotros para que dijese todas estas palabras en
vuestros oídos.
26:16 Y dijeron los príncipes y todo el pueblo a
los sacerdotes y profetas: No ha incurrido este hombre en pena de
muerte, porque en nombre de Jehová nuestro Dios nos ha hablado.
26:17 Entonces se levantaron algunos de los ancianos de la tierra y hablaron a toda la reunión del pueblo, diciendo:
26:18
Miqueas de Moreset profetizó en tiempo de Ezequías rey de Judá, y habló
a todo el pueblo de Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová de los
ejércitos: Sion será arada como campo, y Jerusalén vendrá a ser
montones de ruinas, y el monte de la casa como cumbres de bosque.
26:19
¿Acaso lo mataron Ezequías rey de Judá y todo Judá? ¿No temió a Jehová,
y oró en presencia de Jehová, y Jehová se arrepintió del mal que había
hablado contra ellos? ¿Haremos, pues, nosotros tan gran mal contra
nuestras almas?
26:20 Hubo también un hombre que profetizaba en
nombre de Jehová, Urías hijo de Semaías, de Quiriat-jearim, el cual
profetizó contra esta ciudad y contra esta tierra, conforme a todas las
palabras de Jeremías;
26:21 y oyeron sus palabras el rey Joacim y
todos sus grandes, y todos sus príncipes, y el rey procuró matarle;
entendiendo lo cual Urías, tuvo temor, y huyó a Egipto.
26:22 Y el rey Joacim envió hombres a Egipto, a Elnatán hijo de Acbor y otros hombres con él, a Egipto;
26:23
los cuales sacaron a Urías de Egipto y lo trajeron al rey Joacim, el
cual lo mató a espada, y echó su cuerpo en los sepulcros del vulgo.
26:24
Pero la mano de Ahicam hijo de Safán estaba a favor de Jeremías, para
que no lo entregasen en las manos del pueblo para matarlo.
Jeremías
Capítulo 27
27:1 En el principio del reinado de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
27:2 Jehová me ha dicho así: Hazte coyundas y yugos, y ponlos sobre tu cuello;
27:3
y los enviarás al rey de Edom, y al rey de Moab, y al rey de los hijos
de Amón, y al rey de Tiro, y al rey de Sidón, por mano de los
mensajeros que vienen a Jerusalén a Sedequías rey de Judá.
27:4 Y
les mandarás que digan a sus señores: Así ha dicho Jehová de los
ejércitos, Dios de Israel: Así habéis de decir a vuestros señores:
27:5
Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que están sobre la faz de la
tierra, con mi gran poder y con mi brazo extendido, y la di a quien yo
quise.
27:6 Y ahora yo he puesto todas estas tierras en mano de
Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y aun las bestias del campo
le he dado para que le sirvan.
27:7 Y todas las naciones le
servirán a él, a su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que venga también
el tiempo de su misma tierra, y la reduzcan a servidumbre muchas
naciones y grandes reyes.
27:8 Y a la nación y al reino que no
sirviere a Nabucodonosor rey de Babilonia, y que no pusiere su cuello
debajo del yugo del rey de Babilonia, castigaré a tal nación con espada
y con hambre y con pestilencia, dice Jehová, hasta que la acabe yo por
su mano.
27:9 Y vosotros no prestéis oído a vuestros profetas, ni
a vuestros adivinos, ni a vuestros soñadores, ni a vuestros agoreros,
ni a vuestros encantadores, que os hablan diciendo: No serviréis al rey
de Babilonia.
27:10 Porque ellos os profetizan mentira, para haceros alejar de vuestra tierra, y para que yo os arroje y perezcáis.
27:11
Mas a la nación que sometiere su cuello al yugo del rey de Babilonia y
le sirviere, la dejaré en su tierra, dice Jehová, y la labrará y morará
en ella.
27:12 Hablé también a Sedequías rey de Judá conforme a
todas estas palabras, diciendo: Someted vuestros cuellos al yugo del
rey de Babilonia, y servidle a él y a su pueblo, y vivid.
27:13
¿Por qué moriréis tú y tu pueblo a espada, de hambre y de pestilencia,
según ha dicho Jehová de la nación que no sirviere al rey de Babilonia?
27:14 No oigáis las palabras de los profetas que os hablan
diciendo: No serviréis al rey de Babilonia; porque os profetizan
mentira.
27:15 Porque yo no los envié, dice Jehová, y ellos
profetizan falsamente en mi nombre, para que yo os arroje y perezcáis
vosotros y los profetas que os profetizan.
27:16 También a los
sacerdotes y a todo este pueblo hablé diciendo: Así ha dicho Jehová: No
oigáis las palabras de vuestros profetas que os profetizan diciendo: He
aquí que los utensilios de la casa de Jehová volverán de Babilonia
ahora pronto; porque os profetizan mentira.
27:17 No los oigáis; servid al rey de Babilonia y vivid; ¿por qué ha de ser desolada esta ciudad?
27:18
Y si ellos son profetas, y si está con ellos la palabra de Jehová, oren
ahora a Jehová de los ejércitos para que los utensilios que han quedado
en la casa de Jehová y en la casa del rey de Judá y en Jerusalén, no
vayan a Babilonia.
27:19 Porque así ha dicho Jehová de los
ejércitos acerca de aquellas columnas, del estanque, de las basas y del
resto de los utensilios que quedan en esta ciudad,
27:20 que no
quitó Nabucodonosor rey de Babilonia cuando transportó de Jerusalén a
Babilonia a Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los nobles
de Judá y de Jerusalén;
27:21 así, pues, ha dicho Jehová de los
ejércitos, Dios de Israel, acerca de los utensilios que quedaron en la
casa de Jehová, y en la casa del rey de Judá, y en Jerusalén:
27:22
A Babilonia serán transportados, y allí estarán hasta el día en que yo
los visite, dice Jehová; y después los traeré y los restauraré a este
lugar.
Jeremías
Capítulo 28
28:1 Aconteció en el
mismo año, en el principio del reinado de Sedequías rey de Judá, en el
año cuarto, en el quinto mes, que Hananías hijo de Azur, profeta que
era de Gabaón, me habló en la casa de Jehová delante de los sacerdotes
y de todo el pueblo, diciendo:
28:2 Así habló Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Quebranté el yugo del rey de Babilonia.
28:3
Dentro de dos años haré volver a este lugar todos los utensilios de la
casa de Jehová, que Nabucodonosor rey de Babilonia tomó de este lugar
para llevarlos a Babilonia,
28:4 y yo haré volver a este lugar a
Jeconías hijo de Joacim, rey de Judá, y a todos los transportados de
Judá que entraron en Babilonia, dice Jehová; porque yo quebrantaré el
yugo del rey de Babilonia.
28:5 Entonces respondió el profeta
Jeremías al profeta Hananías, delante de los sacerdotes y delante de
todo el pueblo que estaba en la casa de Jehová.
28:6 Y dijo el
profeta Jeremías: Amén, así lo haga Jehová. Confirme Jehová tus
palabras, con las cuales profetizaste que los utensilios de la casa de
Jehová, y todos los transportados, han de ser devueltos de Babilonia a
este lugar.
28:7 Con todo eso, oye ahora esta palabra que yo hablo en tus oídos y en los oídos de todo el pueblo:
28:8
Los profetas que fueron antes de mí y antes de ti en tiempos pasados,
profetizaron guerra, aflicción y pestilencia contra muchas tierras y
contra grandes reinos.
28:9 El profeta que profetiza de paz,
cuando se cumpla la palabra del profeta, será conocido como el profeta
que Jehová en verdad envió.
28:10 Entonces el profeta Hananías quitó el yugo del cuello del profeta Jeremías, y lo quebró.
28:11
Y habló Hananías en presencia de todo el pueblo, diciendo: Así ha dicho
Jehová: De esta manera romperé el yugo de Nabucodonosor rey de
Babilonia, del cuello de todas las naciones, dentro de dos años. Y
siguió Jeremías su camino.
28:12 Y después que el profeta Hananías
rompió el yugo del cuello del profeta Jeremías, vino palabra de Jehová
a Jeremías, diciendo:
28:13 Ve y habla a Hananías, diciendo: Así
ha dicho Jehová: Yugos de madera quebraste, mas en vez de ellos harás
yugos de hierro.
28:14 Porque así ha dicho Jehová de los
ejércitos, Dios de Israel: Yugo de hierro puse sobre el cuello de todas
estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor rey de Babilonia, y han
de servirle; y aun también le he dado las bestias del campo.
28:15
Entonces dijo el profeta Jeremías al profeta Hananías: Ahora oye,
Hananías: Jehová no te envió, y tú has hecho confiar en mentira a este
pueblo.
28:16 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí que yo te
quito de sobre la faz de la tierra; morirás en este año, porque
hablaste rebelión contra Jehová.
28:17 Y en el mismo año murió Hananías, en el mes séptimo.
Jeremías
Capítulo 29
29:1
Estas son las palabras de la carta que el profeta Jeremías envió de
Jerusalén a los ancianos que habían quedado de los que fueron
transportados, y a los sacerdotes y profetas y a todo el pueblo que
Nabucodonosor llevó cautivo de Jerusalén a Babilonia
29:2 (después
que salió el rey Jeconías, la reina, los del palacio, los príncipes de
Judá y de Jerusalén, los artífices y los ingenieros de Jerusalén),
29:3
por mano de Elasa hijo de Safán y de Gemarías hijo de Hilcías, a
quienes envió Sedequías rey de Judá a Babilonia, a Nabucodonosor rey de
Babilonia. Decía:
29:4 Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios
de Israel, a todos los de la cautividad que hice transportar de
Jerusalén a Babilonia:
29:5 Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos.
29:6
Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad
maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos
ahí, y no os disminuyáis.
29:7 Y procurad la paz de la ciudad a la
cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz
tendréis vosotros paz.
29:8 Porque así ha dicho Jehová de los
ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas que están
entre vosotros, ni vuestros adivinos; ni atendáis a los sueños que
soñáis.
29:9 Porque falsamente os profetizan ellos en mi nombre; no los envié, ha dicho Jehová.
29:10
Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta
años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra,
para haceros volver a este lugar.
29:11 Porque yo sé los
pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de
paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
29:12 Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré;
29:13 y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.
29:14
Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra
cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares
adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os
hice llevar.
29:15 Mas habéis dicho: Jehová nos ha levantado profetas en Babilonia.
29:16
Pero así ha dicho Jehová acerca del rey que está sentado sobre el trono
de David, y de todo el pueblo que mora en esta ciudad, de vuestros
hermanos que no salieron con vosotros en cautiverio;
29:17 así ha
dicho Jehová de los ejércitos: He aquí envío yo contra ellos espada,
hambre y pestilencia, y los pondré como los higos malos, que de tan
malos no se pueden comer.
29:18 Los perseguiré con espada, con
hambre y con pestilencia, y los daré por escarnio a todos los reinos de
la tierra, por maldición y por espanto, y por burla y por afrenta para
todas las naciones entre las cuales los he arrojado;
29:19 por
cuanto no oyeron mis palabras, dice Jehová, que les envié por mis
siervos los profetas, desde temprano y sin cesar; y no habéis
escuchado, dice Jehová.
29:20 Oíd, pues, palabra de Jehová, vosotros todos los transportados que envié de Jerusalén a Babilonia.
29:21
Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, acerca de Acab
hijo de Colaías, y acerca de Sedequías hijo de Maasías, que os
profetizan falsamente en mi nombre: He aquí los entrego yo en mano de
Nabucodonosor rey de Babilonia, y él los matará delante de vuestros
ojos.
29:22 Y todos los transportados de Judá que están en
Babilonia harán de ellos una maldición, diciendo: Póngate Jehová como a
Sedequías y como a Acab, a quienes asó al fuego el rey de Babilonia.
29:23
Porque hicieron maldad en Israel, y cometieron adulterio con las
mujeres de sus prójimos, y falsamente hablaron en mi nombre palabra que
no les mandé; lo cual yo sé y testifico, dice Jehová.
29:24 Y a Semaías de Nehelam hablarás, diciendo:
29:25
Así habló Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Tú
enviaste cartas en tu nombre a todo el pueblo que está en Jerusalén, y
al sacerdote Sofonías hijo de Maasías, y a todos los sacerdotes,
diciendo:
29:26 Jehová te ha puesto por sacerdote en lugar del
sacerdote Joiada, para que te encargues en la casa de Jehová de todo
hombre loco que profetice, poniéndolo en el calabozo y en el cepo.
29:27 ¿Por qué, pues, no has reprendido ahora a Jeremías de Anatot, que os profetiza?
29:28
Porque él nos envió a decir en Babilonia: Largo será el cautiverio;
edificad casas, y habitadlas; plantad huertos, y comed el fruto de
ellos.
29:29 Y el sacerdote Sofonías había leído esta carta a oídos del profeta Jeremías.
29:30 Y vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
29:31
Envía a decir a todos los cautivos: Así ha dicho Jehová de Semaías de
Nehelam: Porque os profetizó Semaías, y yo no lo envié, y os hizo
confiar en mentira;
29:32 por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí
que yo castigaré a Semaías de Nehelam y a su descendencia; no tendrá
varón que more entre este pueblo, ni verá el bien que haré yo a mi
pueblo, dice Jehová; porque contra Jehová ha hablado rebelión.
Jeremías
Capítulo 30
30:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:
30:2 Así habló Jehová Dios de Israel, diciendo: Escríbete en un libro todas las palabras que te he hablado.
30:3
Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los
cautivos de mi pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la
tierra que di a sus padres, y la disfrutarán.
30:4 Estas, pues, son las palabras que habló Jehová acerca de Israel y de Judá.
30:5 Porque así ha dicho Jehová: Hemos oído voz de temblor; de espanto, y no de paz.
30:6
Inquirid ahora, y mirad si el varón da a luz; porque he visto que todo
hombre tenía las manos sobre sus lomos, como mujer que está de parto, y
se han vuelto pálidos todos los rostros.
30:7 ¡Ah, cuán grande es
aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia
para Jacob; pero de ella será librado.
30:8 En aquel día, dice
Jehová de los ejércitos, yo quebraré su yugo de tu cuello, y romperé
tus coyundas, y extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre,
30:9 sino que servirán a Jehová su Dios y a David su rey, a quien yo les levantaré.
30:10
Tú, pues, siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová, ni te atemorices,
Israel; porque he aquí que yo soy el que te salvo de lejos a ti y a tu
descendencia de la tierra de cautividad; y Jacob volverá, descansará y
vivirá tranquilo, y no habrá quien le espante.
30:11 Porque yo
estoy contigo para salvarte, dice Jehová, y destruiré a todas las
naciones entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino
que te castigaré con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.
30:12 Porque así ha dicho Jehová: Incurable es tu quebrantamiento, y dolorosa tu llaga.
30:13 No hay quien juzgue tu causa para sanarte; no hay para ti medicamentos eficaces.
30:14
Todos tus enamorados te olvidaron; no te buscan; porque como hiere un
enemigo te herí, con azote de adversario cruel, a causa de la magnitud
de tu maldad y de la multitud de tus pecados.
30:15 ¿Por qué
gritas a causa de tu quebrantamiento? Incurable es tu dolor, porque por
la grandeza de tu iniquidad y por tus muchos pecados te he hecho esto.
30:16
Pero serán consumidos todos los que te consumen; y todos tus
adversarios, todos irán en cautiverio; hollados serán los que te
hollaron, y a todos los que hicieron presa de ti daré en presa.
30:17
Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová;
porque desechada te llamaron, diciendo: Esta es Sion, de la que nadie
se acuerda.
30:18 Así ha dicho Jehová: He aquí yo hago volver los
cautivos de las tiendas de Jacob, y de sus tiendas tendré misericordia,
y la ciudad será edificada sobre su colina, y el templo será asentado
según su forma.
30:19 Y saldrá de ellos acción de gracias, y voz
de nación que está en regocijo, y los multiplicaré, y no serán
disminuidos; los multiplicaré, y no serán menoscabados.
30:20 Y serán sus hijos como antes, y su congregación delante de mí será confirmada; y castigaré a todos sus opresores.
30:21
De ella saldrá su príncipe, y de en medio de ella saldrá su señoreador;
y le haré llegar cerca, y él se acercará a mí; porque ¿quién es aquel
que se atreve a acercarse a mí? dice Jehová.
30:22 Y me seréis por pueblo, y yo seré vuestro Dios.
30:23 He aquí, la tempestad de Jehová sale con furor; la tempestad que se prepara, sobre la cabeza de los impíos reposará.
30:24
No se calmará el ardor de la ira de Jehová, hasta que haya hecho y
cumplido los pensamientos de su corazón; en el fin de los días
entenderéis esto.
Jeremías
Capítulo 31
31:1 En aquel tiempo, dice Jehová, yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a mí por pueblo.
31:2 Así ha dicho Jehová: El pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo.
31:3
Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor
eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.
31:4
Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás
adornada con tus panderos, y saldrás en alegres danzas.
31:5 Aún plantarás viñas en los montes de Samaria; plantarán los que plantan, y disfrutarán de ellas.
31:6 Porque habrá día en que clamarán los guardas en el monte de Efraín: Levantaos, y subamos a Sion, a Jehová nuestro Dios.
31:7
Porque así ha dicho Jehová: Regocijaos en Jacob con alegría, y dad
voces de júbilo a la cabeza de naciones; haced oír, alabad, y decid: Oh
Jehová, salva a tu pueblo, el remanente de Israel.
31:8 He aquí yo
los hago volver de la tierra del norte, y los reuniré de los fines de
la tierra, y entre ellos ciegos y cojos, la mujer que está encinta y la
que dio a luz juntamente; en gran compañía volverán acá.
31:9 Irán
con lloro, mas con misericordia los haré volver, y los haré andar junto
a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque
soy a Israel por padre, y Efraín es mi primogénito.
31:10 Oíd
palabra de Jehová, oh naciones, y hacedlo saber en las costas que están
lejos, y decid: El que esparció a Israel lo reunirá y guardará, como el
pastor a su rebaño.
31:11 Porque Jehová redimió a Jacob, lo redimió de mano del más fuerte que él.
31:12
Y vendrán con gritos de gozo en lo alto de Sion, y correrán al bien de
Jehová, al pan, al vino, al aceite, y al ganado de las ovejas y de las
vacas; y su alma será como huerto de riego, y nunca más tendrán dolor.
31:13
Entonces la virgen se alegrará en la danza, los jóvenes y los viejos
juntamente; y cambiaré su lloro en gozo, y los consolaré, y los
alegraré de su dolor.
31:14 Y el alma del sacerdote satisfaré con abundancia, y mi pueblo será saciado de mi bien, dice Jehová.
31:15
Así ha dicho Jehová: Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo;
Raquel que lamenta por sus hijos, y no quiso ser consolada acerca de
sus hijos, porque perecieron.
31:16 Así ha dicho Jehová: Reprime del
llanto tu voz, y de las lágrimas tus ojos; porque salario hay para tu
trabajo, dice Jehová, y volverán de la tierra del enemigo.
31:17 Esperanza hay también para tu porvenir, dice Jehová, y los hijos volverán a su propia tierra.
31:18
Escuchando, he oído a Efraín que se lamentaba: Me azotaste, y fui
castigado como novillo indómito; conviérteme, y seré convertido, porque
tú eres Jehová mi Dios.
31:19 Porque después que me aparté tuve
arrepentimiento, y después que reconocí mi falta, herí mi muslo; me
avergoncé y me confundí, porque llevé la afrenta de mi juventud.
31:20
¿No es Efraín hijo precioso para mí? ¿no es niño en quien me deleito?
pues desde que hablé de él, me he acordado de él constantemente. Por
eso mis entrañas se conmovieron por él; ciertamente tendré de él
misericordia, dice Jehová.
31:21 Establécete señales, ponte
majanos altos, nota atentamente la calzada; vuélvete por el camino por
donde fuiste, virgen de Israel, vuelve a estas tus ciudades.
31:22
¿Hasta cuándo andarás errante, oh hija contumaz? Porque Jehová creará
una cosa nueva sobre la tierra: la mujer rodeará al varón.
31:23
Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Aún dirán esta
palabra en la tierra de Judá y en sus ciudades, cuando yo haga volver
sus cautivos: Jehová te bendiga, oh morada de justicia, oh monte santo.
31:24 Y habitará allí Judá, y también en todas sus ciudades labradores, y los que van con rebaño.
31:25 Porque satisfaré al alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida.
31:26 En esto me desperté, y vi, y mi sueño me fue agradable.
31:27
He aquí vienen días, dice Jehová, en que sembraré la casa de Israel y
la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal.
31:28
Y así como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar
y perder y afligir, tendré cuidado de ellos para edificar y plantar,
dice Jehová.
31:29 En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agrias y los dientes de los hijos tienen la dentera,
31:30
sino que cada cual morirá por su propia maldad; los dientes de todo
hombre que comiere las uvas agrias, tendrán la dentera.
31:31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.
31:32
No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para
sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto,
aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.
31:33 Pero este
es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días,
dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y
yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
31:34 Y no
enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo:
Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de
ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de
ellos, y no me acordaré más de su pecado.
31:35 Así ha dicho Jehová,
que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y de las estrellas
para luz de la noche, que parte el mar, y braman sus ondas; Jehová de
los ejércitos es su nombre:
31:36 Si faltaren estas leyes delante
de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel faltará para no
ser nación delante de mí eternamente.
31:37 Así ha dicho Jehová:
Si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los
fundamentos de la tierra, también yo desecharé toda la descendencia de
Israel por todo lo que hicieron, dice Jehová.
31:38 He aquí que
vienen días, dice Jehová, en que la ciudad será edificada a Jehová,
desde la torre de Hananeel hasta la puerta del Angulo.
31:39 Y saldrá más allá el cordel de la medida delante de él sobre el collado de Gareb, y rodeará a Goa.
31:40
Y todo el valle de los cuerpos muertos y de la ceniza, y todas las
llanuras hasta el arroyo de Cedrón, hasta la esquina de la puerta de
los caballos al oriente, será santo a Jehová; no será arrancada ni
destruida más para siempre.
Jeremías
Capítulo 32
32:1
Palabra de Jehová que vino a Jeremías, el año décimo de Sedequías rey
de Judá, que fue el año decimoctavo de Nabucodonosor.
32:2
Entonces el ejército del rey de Babilonia tenía sitiada a Jerusalén, y
el profeta Jeremías estaba preso en el patio de la cárcel que estaba en
la casa del rey de Judá.
32:3 Porque Sedequías rey de Judá lo
había puesto preso, diciendo: ¿Por qué profetizas tú diciendo: Así ha
dicho Jehová: He aquí yo entrego esta ciudad en mano del rey de
Babilonia, y la tomará;
32:4 y Sedequías rey de Judá no escapará
de la mano de los caldeos, sino que de cierto será entregado en mano
del rey de Babilonia, y hablará con él boca a boca, y sus ojos verán
sus ojos,
32:5 y hará llevar a Sedequías a Babilonia, y allá
estará hasta que yo le visite; y si peleareis contra los caldeos, no os
irá bien, dice Jehová?
32:6 Dijo Jeremías: Palabra de Jehová vino a mí, diciendo:
32:7
He aquí que Hanameel hijo de Salum tu tío viene a ti, diciendo:
Cómprame mi heredad que está en Anatot; porque tú tienes derecho a ella
para comprarla.
32:8 Y vino a mí Hanameel hijo de mi tío, conforme
a la palabra de Jehová, al patio de la cárcel, y me dijo: Compra ahora
mi heredad, que está en Anatot en tierra de Benjamín, porque tuyo es el
derecho de la herencia, y a ti corresponde el rescate; cómprala para
ti. Entonces conocí que era palabra de Jehová.
32:9 Y compré la heredad de Hanameel, hijo de mi tío, la cual estaba en Anatot, y le pesé el dinero; diecisiete siclos de plata.
32:10 Y escribí la carta y la sellé, y la hice certificar con testigos, y pesé el dinero en balanza.
32:11 Tomé luego la carta de venta, sellada según el derecho y costumbre, y la copia abierta.
32:12
Y di la carta de venta a Baruc hijo de Nerías, hijo de Maasías, delante
de Hanameel el hijo de mi tío, y delante de los testigos que habían
suscrito la carta de venta, delante de todos los judíos que estaban en
el patio de la cárcel.
32:13 Y di orden a Baruc delante de ellos, diciendo:
32:14
Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Toma estas
cartas, esta carta de venta sellada, y esta carta abierta, y ponlas en
una vasija de barro, para que se conserven muchos días.
32:15 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Aún se comprarán casas, heredades y viñas en esta tierra.
32:16 Y después que di la carta de venta a Baruc hijo de Nerías, oré a Jehová, diciendo:
32:17
¡Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu
gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para
ti;
32:18 que haces misericordia a millares, y castigas la maldad
de los padres en sus hijos después de ellos; Dios grande, poderoso,
Jehová de los ejércitos es su nombre;
32:19 grande en consejo, y
magnífico en hechos; porque tus ojos están abiertos sobre todos los
caminos de los hijos de los hombres, para dar a cada uno según sus
caminos, y según el fruto de sus obras.
32:20 Tú hiciste señales y
portentos en tierra de Egipto hasta este día, y en Israel, y entre los
hombres; y te has hecho nombre, como se ve en el día de hoy.
32:21
Y sacaste a tu pueblo Israel de la tierra de Egipto con señales y
portentos, con mano fuerte y brazo extendido, y con terror grande;
32:22 y les diste esta tierra, de la cual juraste a sus padres que se la darías, la tierra que fluye leche y miel;
32:23
y entraron, y la disfrutaron; pero no oyeron tu voz, ni anduvieron en
tu ley; nada hicieron de lo que les mandaste hacer; por tanto, has
hecho venir sobre ellos todo este mal.
32:24 He aquí que con
arietes han acometido la ciudad para tomarla, y la ciudad va a ser
entregada en mano de los caldeos que pelean contra ella, a causa de la
espada, del hambre y de la pestilencia; ha venido, pues, a suceder lo
que tú dijiste, y he aquí lo estás viendo.
32:25 ¡Oh Señor Jehová!
¿y tú me has dicho: Cómprate la heredad por dinero, y pon testigos;
aunque la ciudad sea entregada en manos de los caldeos?
32:26 Y vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
32:27 He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?
32:28
Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí voy a entregar esta ciudad en
mano de los caldeos, y en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, y la
tomará.
32:29 Y vendrán los caldeos que atacan esta ciudad, y la
pondrán a fuego y la quemarán, asimismo las casas sobre cuyas azoteas
ofrecieron incienso a Baal y derramaron libaciones a dioses ajenos,
para provocarme a ira.
32:30 Porque los hijos de Israel y los
hijos de Judá no han hecho sino lo malo delante de mis ojos desde su
juventud; porque los hijos de Israel no han hecho más que provocarme a
ira con la obra de sus manos, dice Jehová.
32:31 De tal manera que
para enojo mío y para ira mía me ha sido esta ciudad desde el día que
la edificaron hasta hoy, para que la haga quitar de mi presencia,
32:32
por toda la maldad de los hijos de Israel y de los hijos de Judá, que
han hecho para enojarme, ellos, sus reyes, sus príncipes, sus
sacerdotes y sus profetas, y los varones de Judá y los moradores de
Jerusalén.
32:33 Y me volvieron la cerviz, y no el rostro; y
cuando los enseñaba desde temprano y sin cesar, no escucharon para
recibir corrección.
32:34 Antes pusieron sus abominaciones en la casa en la cual es invocado mi nombre, contaminándola.
32:35
Y edificaron lugares altos a Baal, los cuales están en el valle del
hijo de Hinom, para hacer pasar por el fuego sus hijos y sus hijas a
Moloc; lo cual no les mandé, ni me vino al pensamiento que hiciesen
esta abominación, para hacer pecar a Judá.
32:36 Y con todo, ahora
así dice Jehová Dios de Israel a esta ciudad, de la cual decís
vosotros: Entregada será en mano del rey de Babilonia a espada, a
hambre y a pestilencia:
32:37 He aquí que yo los reuniré de todas
las tierras a las cuales los eché con mi furor, y con mi enojo e
indignación grande; y los haré volver a este lugar, y los haré habitar
seguramente;
32:38 y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios.
32:39
Y les daré un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente,
para que tengan bien ellos, y sus hijos después de ellos.
32:40 Y
haré con ellos pacto eterno, que no me volveré atrás de hacerles bien,
y pondré mi temor en el corazón de ellos, para que no se aparten de mí.
32:41 Y me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, de todo mi corazón y de toda mi alma.
32:42
Porque así ha dicho Jehová: Como traje sobre este pueblo todo este gran
mal, así traeré sobre ellos todo el bien que acerca de ellos hablo.
32:43
Y poseerán heredad en esta tierra de la cual vosotros decís: Está
desierta, sin hombres y sin animales, es entregada en manos de los
caldeos.
32:44 Heredades comprarán por dinero, y harán escritura y
la sellarán y pondrán testigos, en tierra de Benjamín y en los
contornos de Jerusalén, y en las ciudades de Judá; y en las ciudades de
las montañas, y en las ciudades de la Sefela, y en las ciudades del
Neguev; porque yo haré regresar sus cautivos, dice Jehová.
Jeremías
Capítulo 33
33:1 Vino palabra de Jehová a Jeremías la segunda vez, estando él aún preso en el patio de la cárcel, diciendo:
33:2 Así ha dicho Jehová, que hizo la tierra, Jehová que la formó para afirmarla; Jehová es su nombre:
33:3 Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
33:4
Porque así ha dicho Jehová Dios de Israel acerca de las casas de esta
ciudad, y de las casas de los reyes de Judá, derribadas con arietes y
con hachas
33:5 (porque vinieron para pelear contra los caldeos,
para llenarlas de cuerpos de hombres muertos, a los cuales herí yo con
mi furor y con mi ira, pues escondí mi rostro de esta ciudad a causa de
toda su maldad):
33:6 He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad.
33:7 Y haré volver los cautivos de Judá y los cautivos de Israel, y los restableceré como al principio.
33:8
Y los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí; y perdonaré
todos sus pecados con que contra mí pecaron, y con que contra mí se
rebelaron.
33:9 Y me será a mí por nombre de gozo, de alabanza y
de gloria, entre todas las naciones de la tierra, que habrán oído todo
el bien que yo les hago; y temerán y temblarán de todo el bien y de
toda la paz que yo les haré.
33:10 Así ha dicho Jehová: En este
lugar, del cual decís que está desierto sin hombres y sin animales, en
las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, que están asoladas,
sin hombre y sin morador y sin animal,
33:11 ha de oírse aún voz
de gozo y de alegría, voz de desposado y voz de desposada, voz de los
que digan: Alabad a Jehová de los ejércitos, porque Jehová es bueno,
porque para siempre es su misericordia; voz de los que traigan ofrendas
de acción de gracias a la casa de Jehová. Porque volveré a traer los
cautivos de la tierra como al principio, ha dicho Jehová.
33:12
Así dice Jehová de los ejércitos: En este lugar desierto, sin hombre y
sin animal, y en todas sus ciudades, aún habrá cabañas de pastores que
hagan pastar sus ganados.
33:13 En las ciudades de las montañas,
en las ciudades de la Sefela, en las ciudades del Neguev, en la tierra
de Benjamín, y alrededor de Jerusalén y en las ciudades de Judá, aún
pasarán ganados por las manos del que los cuente, ha dicho Jehová.
33:14
He aquí vienen días, dice Jehová, en que yo confirmaré la buena palabra
que he hablado a la casa de Israel y a la casa de Judá.
33:15 En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la tierra.
33:16 En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura, y se le llamará: Jehová, justicia nuestra.
33:17 Porque así ha dicho Jehová: No faltará a David varón que se siente sobre el trono de la casa de Israel.
33:18
Ni a los sacerdotes y levitas faltará varón que delante de mí ofrezca
holocausto y encienda ofrenda, y que haga sacrificio todos los días.
33:19 Vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
33:20
Así ha dicho Jehová: Si pudiereis invalidar mi pacto con el día y mi
pacto con la noche, de tal manera que no haya día ni noche a su tiempo,
33:21 podrá también invalidarse mi pacto con mi siervo David, para
que deje de tener hijo que reine sobre su trono, y mi pacto con los
levitas y sacerdotes, mis ministros.
33:22 Como no puede ser
contado el ejército del cielo, ni la arena del mar se puede medir, así
multiplicaré la descendencia de David mi siervo, y los levitas que me
sirven.
33:23 Vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
33:24
¿No has echado de ver lo que habla este pueblo, diciendo: Dos familias
que Jehová escogiera ha desechado? Y han tenido en poco a mi pueblo,
hasta no tenerlo más por nación.
33:25 Así ha dicho Jehová: Si no permanece mi pacto con el día y la noche, si yo no he puesto las leyes del cielo y la tierra,
33:26
también desecharé la descendencia de Jacob, y de David mi siervo, para
no tomar de su descendencia quien sea señor sobre la posteridad de
Abraham, de Isaac y de Jacob. Porque haré volver sus cautivos, y tendré
de ellos misericordia.
Jeremías
Capítulo 34
34:1
Palabra de Jehová que vino a Jeremías cuando Nabucodonosor rey de
Babilonia y todo su ejército, y todos los reinos de la tierra bajo el
señorío de su mano, y todos los pueblos, peleaban contra Jerusalén y
contra todas sus ciudades, la cual dijo:
34:2 Así ha dicho Jehová
Dios de Israel: Ve y habla a Sedequías rey de Judá, y dile: Así ha
dicho Jehová: He aquí yo entregaré esta ciudad al rey de Babilonia, y
la quemará con fuego;
34:3 y no escaparás tú de su mano, sino que
ciertamente serás apresado, y en su mano serás entregado; y tus ojos
verán los ojos del rey de Babilonia, y te hablará boca a boca, y en
Babilonia entrarás.
34:4 Con todo eso, oye palabra de Jehová, Sedequías rey de Judá: Así ha dicho Jehová acerca de ti: No morirás a espada.
34:5
En paz morirás, y así como quemaron especias por tus padres, los reyes
primeros que fueron antes de ti, las quemarán por ti, y te endecharán,
diciendo, ¡Ay, señor! Porque yo he hablado la palabra, dice Jehová.
34:6 Y habló el profeta Jeremías a Sedequías rey de Judá todas estas palabras en Jerusalén.
34:7
Y el ejército del rey de Babilonia peleaba contra Jerusalén, y contra
todas las ciudades de Judá que habían quedado, contra Laquis y contra
Azeca; porque de las ciudades fortificadas de Judá éstas habían quedado.
34:8
Palabra de Jehová que vino a Jeremías, después que Sedequías hizo pacto
con todo el pueblo en Jerusalén para promulgarles libertad;
34:9
que cada uno dejase libre a su siervo y a su sierva, hebreo y hebrea;
que ninguno usase a los judíos, sus hermanos, como siervos.
34:10
Y cuando oyeron todos los príncipes, y todo el pueblo que había
convenido en el pacto de dejar libre cada uno a su siervo y cada uno a
su sierva, que ninguno los usase más como siervos, obedecieron, y los
dejaron.
34:11 Pero después se arrepintieron, e hicieron volver a
los siervos y a las siervas que habían dejado libres, y los sujetaron
como siervos y siervas.
34:12 Vino, pues, palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
34:13
Así dice Jehová Dios de Israel: Yo hice pacto con vuestros padres el
día que los saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre,
diciendo:
34:14 Al cabo de siete años dejará cada uno a su hermano
hebreo que le fuere vendido; le servirá seis años, y lo enviará libre;
pero vuestros padres no me oyeron, ni inclinaron su oído.
34:15 Y
vosotros os habíais hoy convertido, y hecho lo recto delante de mis
ojos, anunciando cada uno libertad a su prójimo; y habíais hecho pacto
en mi presencia, en la casa en la cual es invocado mi nombre.
34:16
Pero os habéis vuelto y profanado mi nombre, y habéis vuelto a tomar
cada uno a su siervo y cada uno a su sierva, que habíais dejado libres
a su voluntad; y los habéis sujetado para que os sean siervos y
siervas.
34:17 Por tanto, así ha dicho Jehová: Vosotros no me
habéis oído para promulgar cada uno libertad a su hermano, y cada uno a
su compañero; he aquí que yo promulgo libertad, dice Jehová, a la
espada y a la pestilencia y al hambre; y os pondré por afrenta ante
todos los reinos de la tierra.
34:18 Y entregaré a los hombres que
traspasaron mi pacto, que no han llevado a efecto las palabras del
pacto que celebraron en mi presencia, dividiendo en dos partes el
becerro y pasando por medio de ellas;
34:19 a los príncipes de
Judá y a los príncipes de Jerusalén, a los oficiales y a los sacerdotes
y a todo el pueblo de la tierra, que pasaron entre las partes del
becerro,
34:20 los entregaré en mano de sus enemigos y en mano de
los que buscan su vida; y sus cuerpos muertos serán comida de las aves
del cielo, y de las bestias de la tierra.
34:21 Y a Sedequías rey
de Judá y a sus príncipes los entregaré en mano de sus enemigos, y en
mano de los que buscan su vida, y en mano del ejército del rey de
Babilonia, que se ha ido de vosotros.
34:22 He aquí, mandaré yo,
dice Jehová, y los haré volver a esta ciudad, y pelearán contra ella y
la tomarán, y la quemarán con fuego; y reduciré a soledad las ciudades
de Judá, hasta no quedar morador.
Jeremías
Capítulo 35
35:1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías en días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, diciendo:
35:2
Ve a casa de los recabitas y habla con ellos, e introdúcelos en la casa
de Jehová, en uno de los aposentos, y dales a beber vino.
35:3
Tomé entonces a Jaazanías hijo de Jeremías, hijo de Habasinías, a sus
hermanos, a todos sus hijos, y a toda la familia de los recabitas;
35:4
y los llevé a la casa de Jehová, al aposento de los hijos de Hanán hijo
de Igdalías, varón de Dios, el cual estaba junto al aposento de los
príncipes, que estaba sobre el aposento de Maasías hijo de Salum,
guarda de la puerta.
35:5 Y puse delante de los hijos de la familia de los recabitas tazas y copas llenas de vino, y les dije: Bebed vino.
35:6
Mas ellos dijeron: No beberemos vino; porque Jonadab hijo de Recab
nuestro padre nos ordenó diciendo: No beberéis jamás vino vosotros ni
vuestros hijos;
35:7 ni edificaréis casa, ni sembraréis sementera,
ni plantaréis viña, ni la retendréis; sino que moraréis en tiendas
todos vuestros días, para que viváis muchos días sobre la faz de la
tierra donde vosotros habitáis.
35:8 Y nosotros hemos obedecido a
la voz de nuestro padre Jonadab hijo de Recab en todas las cosas que
nos mandó, de no beber vino en todos nuestros días, ni nosotros, ni
nuestras mujeres, ni nuestros hijos ni nuestras hijas;
35:9 y de no edificar casas para nuestra morada, y de no tener viña, ni heredad, ni sementera.
35:10 Moramos, pues, en tiendas, y hemos obedecido y hecho conforme a todas las cosas que nos mandó Jonadab nuestro padre.
35:11
Sucedió, no obstante, que cuando Nabucodonosor rey de Babilonia subió a
la tierra, dijimos: Venid, y ocultémonos en Jerusalén, de la presencia
del ejército de los caldeos y de la presencia del ejército de los de
Siria; y en Jerusalén nos quedamos.
35:12 Y vino palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
35:13
Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Ve y di a los
varones de Judá, y a los moradores de Jerusalén: ¿No aprenderéis a
obedecer mis palabras? dice Jehová.
35:14 Fue firme la palabra de
Jonadab hijo de Recab, el cual mandó a sus hijos que no bebiesen vino,
y no lo han bebido hasta hoy, por obedecer al mandamiento de su padre;
y yo os he hablado a vosotros desde temprano y sin cesar, y no me
habéis oído.
35:15 Y envié a vosotros todos mis siervos los
profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: Volveos ahora cada
uno de vuestro mal camino, y enmendad vuestras obras, y no vayáis tras
dioses ajenos para servirles, y viviréis en la tierra que di a vosotros
y a vuestros padres; mas no inclinasteis vuestro oído, ni me oísteis.
35:16
Ciertamente los hijos de Jonadab hijo de Recab tuvieron por firme el
mandamiento que les dio su padre; pero este pueblo no me ha obedecido.
35:17
Por tanto, así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel:
He aquí traeré yo sobre Judá y sobre todos los moradores de Jerusalén
todo el mal que contra ellos he hablado; porque les hablé, y no oyeron;
los llamé, y no han respondido.
35:18 Y dijo Jeremías a la familia
de los recabitas: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel:
Por cuanto obedecisteis al mandamiento de Jonadab vuestro padre, y
guardasteis todos sus mandamientos, e hicisteis conforme a todas las
cosas que os mandó;
35:19 por tanto, así ha dicho Jehová de los
ejércitos, Dios de Israel: No faltará de Jonadab hijo de Recab un varón
que esté en mi presencia todos los días.
Jeremías
Capítulo 36
36:1 Aconteció en el cuarto año de Joacim hijo de Josías, rey de Judá, que vino esta palabra de Jehová a Jeremías, diciendo:
36:2
Toma un rollo de libro, y escribe en él todas las palabras que te he
hablado contra Israel y contra Judá, y contra todas las naciones, desde
el día que comencé a hablarte, desde los días de Josías hasta hoy.
36:3
Quizá oiga la casa de Judá todo el mal que yo pienso hacerles, y se
arrepienta cada uno de su mal camino, y yo perdonaré su maldad y su
pecado.
36:4 Y llamó Jeremías a Baruc hijo de Nerías, y escribió
Baruc de boca de Jeremías, en un rollo de libro, todas las palabras que
Jehová le había hablado.
36:5 Después mandó Jeremías a Baruc, diciendo: A mí se me ha prohibido entrar en la casa de Jehová.
36:6
Entra tú, pues, y lee de este rollo que escribiste de mi boca, las
palabras de Jehová a los oídos del pueblo, en la casa de Jehová, el día
del ayuno; y las leerás también a oídos de todos los de Judá que vienen
de sus ciudades.
36:7 Quizá llegue la oración de ellos a la
presencia de Jehová, y se vuelva cada uno de su mal camino; porque
grande es el furor y la ira que ha expresado Jehová contra este pueblo.
36:8 Y Baruc hijo de Nerías hizo conforme a todas las cosas que le
mandó Jeremías profeta, leyendo en el libro las palabras de Jehová en
la casa de Jehová.
36:9 Y aconteció en el año quinto de Joacim
hijo de Josías, rey de Judá, en el mes noveno, que promulgaron ayuno en
la presencia de Jehová a todo el pueblo de Jerusalén y a todo el pueblo
que venía de las ciudades de Judá a Jerusalén.
36:10 Y Baruc leyó
en el libro las palabras de Jeremías en la casa de Jehová, en el
aposento de Gemarías hijo de Safán escriba, en el atrio de arriba, a la
entrada de la puerta nueva de la casa de Jehová, a oídos del pueblo.
36:11 Y Micaías hijo de Gemarías, hijo de Safán, habiendo oído del libro todas las palabras de Jehová,
36:12
descendió a la casa del rey, al aposento del secretario, y he aquí que
todos los príncipes estaban allí sentados, esto es: Elisama secretario,
Delaía hijo de Semaías, Elnatán hijo de Acbor, Gemarías hijo de Safán,
Sedequías hijo de Ananías, y todos los príncipes.
36:13 Y les contó Micaías todas las palabras que había oído cuando Baruc leyó en el libro a oídos del pueblo.
36:14
Entonces enviaron todos los príncipes a Jehudí hijo de Netanías, hijo
de Selemías, hijo de Cusi, para que dijese a Baruc: Toma el rollo en el
que leíste a oídos del pueblo, y ven. Y Baruc hijo de Nerías tomó el
rollo en su mano y vino a ellos.
36:15 Y le dijeron: Siéntate ahora, y léelo a nosotros. Y se lo leyó Baruc.
36:16
Cuando oyeron todas aquellas palabras, cada uno se volvió espantado a
su compañero, y dijeron a Baruc: Sin duda contaremos al rey todas estas
palabras.
36:17 Preguntaron luego a Baruc, diciendo: Cuéntanos ahora cómo escribiste de boca de Jeremías todas estas palabras.
36:18 Y Baruc les dijo: El me dictaba de su boca todas estas palabras, y yo escribía con tinta en el libro.
36:19 Entonces dijeron los príncipes a Baruc: Ve y escóndete, tú y Jeremías, y nadie sepa dónde estáis.
36:20
Y entraron a donde estaba el rey, al atrio, habiendo depositado el
rollo en el aposento de Elisama secretario; y contaron a oídos del rey
todas estas palabras.
36:21 Y envió el rey a Jehudí a que tomase
el rollo, el cual lo tomó del aposento de Elisama secretario, y leyó en
él Jehudí a oídos del rey, y a oídos de todos los príncipes que junto
al rey estaban.
36:22 Y el rey estaba en la casa de invierno en el mes noveno, y había un brasero ardiendo delante de él.
36:23
Cuando Jehudí había leído tres o cuatro planas, lo rasgó el rey con un
cortaplumas de escriba, y lo echó en el fuego que había en el brasero,
hasta que todo el rollo se consumió sobre el fuego que en el brasero
había.
36:24 Y no tuvieron temor ni rasgaron sus vestidos el rey y todos sus siervos que oyeron todas estas palabras.
36:25 Y aunque Elnatán y Delaía y Gemarías rogaron al rey que no quemase aquel rollo, no los quiso oír.
36:26
También mandó el rey a Jerameel hijo de Hamelec, a Seraías hijo de
Azriel y a Selemías hijo de Abdeel, para que prendiesen a Baruc el
escribiente y al profeta Jeremías; pero Jehová los escondió.
36:27
Y vino palabra de Jehová a Jeremías, después que el rey quemó el rollo,
las palabras que Baruc había escrito de boca de Jeremías, diciendo:
36:28
Vuelve a tomar otro rollo, y escribe en él todas las palabras primeras
que estaban en el primer rollo que quemó Joacim rey de Judá.
36:29
Y dirás a Joacim rey de Judá: Así ha dicho Jehová: Tú quemaste este
rollo, diciendo: ¿Por qué escribiste en él, diciendo: De cierto vendrá
el rey de Babilonia, y destruirá esta tierra, y hará que no queden en
ella ni hombres ni animales?
36:30 Por tanto, así ha dicho Jehová
acerca de Joacim rey de Judá: No tendrá quien se siente sobre el trono
de David; y su cuerpo será echado al calor del día y al hielo de la
noche.
36:31 Y castigaré su maldad en él, y en su descendencia y
en sus siervos; y traeré sobre ellos, y sobre los moradores de
Jerusalén y sobre los varones de Judá, todo el mal que les he anunciado
y no escucharon.
36:32 Y tomó Jeremías otro rollo y lo dio a Baruc
hijo de Nerías escriba; y escribió en él de boca de Jeremías todas las
palabras del libro que quemó en el fuego Joacim rey de Judá; y aun
fueron añadidas sobre ellas muchas otras palabras semejantes.
Jeremías
Capítulo 37
37:1
En lugar de Conías hijo de Joacim reinó el rey Sedequías hijo de
Josías, al cual Nabucodonosor rey de Babilonia constituyó por rey en la
tierra de Judá.
37:2 Pero no obedeció él ni sus siervos ni el pueblo
de la tierra a las palabras de Jehová, las cuales dijo por el profeta
Jeremías.
37:3 Y envió el rey Sedequías a Jucal hijo de Selemías,
y al sacerdote Sofonías hijo de Maasías, para que dijesen al profeta
Jeremías: Ruega ahora por nosotros a Jehová nuestro Dios.
37:4 Y Jeremías entraba y salía en medio del pueblo; porque todavía no lo habían puesto en la cárcel.
37:5
Y cuando el ejército de Faraón había salido de Egipto, y llegó noticia
de ello a oídos de los caldeos que tenían sitiada a Jerusalén, se
retiraron de Jerusalén.
37:6 Entonces vino palabra de Jehová al profeta Jeremías, diciendo:
37:7
Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Diréis así al rey de Judá, que os
envió a mí para que me consultaseis: He aquí que el ejército de Faraón
que había salido en vuestro socorro, se volvió a su tierra en Egipto.
37:8 Y volverán los caldeos y atacarán esta ciudad, y la tomarán y la pondrán a fuego.
37:9
Así ha dicho Jehová: No os engañéis a vosotros mismos, diciendo: Sin
duda ya los caldeos se apartarán de nosotros; porque no se apartarán.
37:10
Porque aun cuando hirieseis a todo el ejército de los caldeos que
pelean contra vosotros, y quedasen de ellos solamente hombres heridos,
cada uno se levantará de su tienda, y pondrán esta ciudad a fuego.
37:11 Y aconteció que cuando el ejército de los caldeos se retiró de Jerusalén a causa del ejército de Faraón,
37:12 salía Jeremías de Jerusalén para irse a tierra de Benjamín, para apartarse de en medio del pueblo.
37:13
Y cuando fue a la puerta de Benjamín, estaba allí un capitán que se
llamaba Irías hijo de Selemías, hijo de Hananías, el cual apresó al
profeta Jeremías, diciendo: Tú te pasas a los caldeos.
37:14 Y
Jeremías dijo: Falso; no me paso a los caldeos. Pero él no lo escuchó,
sino prendió Irías a Jeremías, y lo llevó delante de los príncipes.
37:15
Y los príncipes se airaron contra Jeremías, y le azotaron y le pusieron
en prisión en la casa del escriba Jonatán, porque la habían convertido
en cárcel.
37:16 Entró, pues, Jeremías en la casa de la cisterna, y en las bóvedas. Y habiendo estado allá Jeremías por muchos días,
37:17
el rey Sedequías envió y le sacó; y le preguntó el rey secretamente en
su casa, y dijo: ¿Hay palabra de Jehová? Y Jeremías dijo: Hay. Y dijo
más: En mano del rey de Babilonia serás entregado.
37:18 Dijo
también Jeremías al rey Sedequías: ¿En qué pequé contra ti, y contra
tus siervos, y contra este pueblo, para que me pusieseis en la cárcel?
37:19
¿Y dónde están vuestros profetas que os profetizaban diciendo: No
vendrá el rey de Babilonia contra vosotros, ni contra esta tierra?
37:20
Ahora pues, oye, te ruego, oh rey mi señor; caiga ahora mi súplica
delante de ti, y no me hagas volver a casa del escriba Jonatán, para
que no muera allí.
37:21 Entonces dio orden el rey Sedequías, y
custodiaron a Jeremías en el patio de la cárcel, haciéndole dar una
torta de pan al día, de la calle de los Panaderos, hasta que todo el
pan de la ciudad se gastase. Y quedó Jeremías en el patio de la cárcel.
Jeremías
Capítulo 38
38:1
Oyeron Sefatías hijo de Matán, Gedalías hijo de Pasur, Jucal hijo de
Selemías, y Pasur hijo de Malquías, las palabras que Jeremías hablaba a
todo el pueblo, diciendo:
38:2 Así ha dicho Jehová: El que se
quedare en esta ciudad morirá a espada, o de hambre, o de pestilencia;
mas el que se pasare a los caldeos vivirá, pues su vida le será por
botín, y vivirá.
38:3 Así ha dicho Jehová: De cierto será entregada esta ciudad en manos del ejército del rey de Babilonia, y la tomará.
38:4
Y dijeron los príncipes al rey: Muera ahora este hombre; porque de esta
manera hace desmayar las manos de los hombres de guerra que han quedado
en esta ciudad, y las manos de todo el pueblo, hablándoles tales
palabras; porque este hombre no busca la paz de este pueblo, sino el
mal.
38:5 Y dijo el rey Sedequías: He aquí que él está en vuestras manos; pues el rey nada puede hacer contra vosotros.
38:6
Entonces tomaron ellos a Jeremías y lo hicieron echar en la cisterna de
Malquías hijo de Hamelec, que estaba en el patio de la cárcel; y
metieron a Jeremías con sogas. Y en la cisterna no había agua, sino
cieno, y se hundió Jeremías en el cieno.
38:7 Y oyendo Ebed-melec,
hombre etíope, eunuco de la casa real, que habían puesto a Jeremías en
la cisterna, y estando sentado el rey a la puerta de Benjamín,
38:8 Ebed-melec salió de la casa del rey y habló al rey, diciendo:
38:9
Mi señor el rey, mal hicieron estos varones en todo lo que han hecho
con el profeta Jeremías, al cual hicieron echar en la cisterna; porque
allí morirá de hambre, pues no hay más pan en la ciudad.
38:10
Entonces mandó el rey al mismo etíope Ebed-melec, diciendo: Toma en tu
poder treinta hombres de aquí, y haz sacar al profeta Jeremías de la
cisterna, antes que muera.
38:11 Y tomó Ebed-melec en su poder a
los hombres, y entró a la casa del rey debajo de la tesorería, y tomó
de allí trapos viejos y ropas raídas y andrajosas, y los echó a
Jeremías con sogas en la cisterna.
38:12 Y dijo el etíope
Ebed-melec a Jeremías: Pon ahora esos trapos viejos y ropas raídas y
andrajosas, bajo los sobacos, debajo de las sogas. Y lo hizo así
Jeremías.
38:13 De este modo sacaron a Jeremías con sogas, y lo subieron de la cisterna; y quedó Jeremías en el patio de la cárcel.
38:14
Después envió el rey Sedequías, e hizo traer al profeta Jeremías a su
presencia, en la tercera entrada de la casa de Jehová. Y dijo el rey a
Jeremías: Te haré una pregunta; no me encubras ninguna cosa.
38:15 Y Jeremías dijo a Sedequías: Si te lo declarare, ¿no es verdad que me matarás? y si te diere consejo, no me escucharás.
38:16
Y juró el rey Sedequías en secreto a Jeremías, diciendo: Vive Jehová
que nos hizo esta alma, que no te mataré, ni te entregaré en mano de
estos varones que buscan tu vida.
38:17 Entonces dijo Jeremías a
Sedequías: Así ha dicho Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel:
Si te entregas en seguida a los príncipes del rey de Babilonia, tu alma
vivirá, y esta ciudad no será puesta a fuego, y vivirás tú y tu casa.
38:18
Pero si no te entregas a los príncipes del rey de Babilonia, esta
ciudad será entregada en mano de los caldeos, y la pondrán a fuego, y
tú no escaparás de sus manos.
38:19 Y dijo el rey Sedequías a
Jeremías: Tengo temor de los judíos que se han pasado a los caldeos, no
sea que me entreguen en sus manos y me escarnezcan.
38:20 Y dijo Jeremías: No te entregarán. Oye ahora la voz de Jehová que yo te hablo, y te irá bien y vivirás.
38:21 Pero si no quieres entregarte, esta es la palabra que me ha mostrado Jehová:
38:22
He aquí que todas las mujeres que han quedado en casa del rey de Judá
serán sacadas a los príncipes del rey de Babilonia; y ellas mismas
dirán: Te han engañado, y han prevalecido contra ti tus amigos;
hundieron en el cieno tus pies, se volvieron atrás.
38:23 Sacarán,
pues, todas tus mujeres y tus hijos a los caldeos, y tú no escaparás de
sus manos, sino que por mano del rey de Babilonia serás apresado, y a
esta ciudad quemará a fuego.
38:24 Y dijo Sedequías a Jeremías: Nadie sepa estas palabras, y no morirás.
38:25
Y si los príncipes oyeren que yo he hablado contigo, y vinieren a ti y
te dijeren: Decláranos ahora qué hablaste con el rey, no nos lo
encubras, y no te mataremos; asimismo qué te dijo el rey;
38:26 les dirás: Supliqué al rey que no me hiciese volver a casa de Jonatán para que no me muriese allí.
38:27
Y vinieron luego todos los príncipes a Jeremías, y le preguntaron; y él
les respondió conforme a todo lo que el rey le había mandado. Con esto
se alejaron de él, porque el asunto no se había oído.
38:28 Y
quedó Jeremías en el patio de la cárcel hasta el día que fue tomada
Jerusalén; y allí estaba cuando Jerusalén fue tomada.
Jeremías
Capítulo 39
39:1
En el noveno año de Sedequías rey de Judá, en el mes décimo, vino
Nabucodonosor rey de Babilonia con todo su ejército contra Jerusalén, y
la sitiaron.
39:2 Y en el undécimo año de Sedequías, en el mes cuarto, a los nueve días del mes se abrió brecha en el muro de la ciudad.
39:3
Y entraron todos los príncipes del rey de Babilonia, y acamparon a la
puerta de en medio: Nergal-sarezer, Samgar-nebo, Sarsequim el Rabsaris,
Nergal-sarezer el Rabmag y todos los demás príncipes del rey de
Babilonia.
39:4 Y viéndolos Sedequías rey de Judá y todos los
hombres de guerra, huyeron y salieron de noche de la ciudad por el
camino del huerto del rey, por la puerta entre los dos muros; y salió
el rey por el camino del Arabá.
39:5 Pero el ejército de los
caldeos los siguió, y alcanzaron a Sedequías en los llanos de Jericó; y
le tomaron, y le hicieron subir a Ribla en tierra de Hamat, donde
estaba Nabucodonosor rey de Babilonia, y le sentenció.
39:6 Y
degolló el rey de Babilonia a los hijos de Sedequías en presencia de
éste en Ribla, haciendo asimismo degollar el rey de Babilonia a todos
los nobles de Judá.
39:7 Y sacó los ojos del rey Sedequías, y le aprisionó con grillos para llevarle a Babilonia.
39:8 Y los caldeos pusieron a fuego la casa del rey y las casas del pueblo, y derribaron los muros de Jerusalén.
39:9
Y al resto del pueblo que había quedado en la ciudad, y a los que se
habían adherido a él, con todo el resto del pueblo que había quedado,
Nabuzaradán capitán de la guardia los transportó a Babilonia.
39:10
Pero Nabuzaradán capitán de la guardia hizo quedar en tierra de Judá a
los pobres del pueblo que no tenían nada, y les dio viñas y heredades.
39:11 Y Nabucodonosor había ordenado a Nabuzaradán capitán de la guardia acerca de Jeremías, diciendo:
39:12 Tómale y vela por él, y no le hagas mal alguno, sino que harás con él como él te dijere.
39:13
Envió, por tanto, Nabuzaradán capitán de la guardia, y Nabusazbán el
Rabsaris, Nergal-sarezer el Rabmag y todos los príncipes del rey de
Babilonia;
39:14 enviaron entonces y tomaron a Jeremías del patio
de la cárcel, y lo entregaron a Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán,
para que lo sacase a casa; y vivió entre el pueblo.
39:15 Y había venido palabra de Jehová a Jeremías, estando preso en el patio de la cárcel, diciendo;
39:16
Ve y habla a Ebed-melec etíope, diciendo: Así ha dicho Jehová de los
ejércitos, Dios de Israel: He aquí yo traigo mis palabras sobre esta
ciudad para mal, y no para bien; y sucederá esto en aquel día en
presencia tuya.
39:17 Pero en aquel día yo te libraré, dice Jehová, y no serás entregado en manos de aquellos a quienes tú temes.
39:18
Porque ciertamente te libraré, y no caerás a espada, sino que tu vida
te será por botín, porque tuviste confianza en mí, dice Jehová.
Jeremías
Capítulo 40
40:1
Palabra de Jehová que vino a Jeremías, después que Nabuzaradán capitán
de la guardia le envió desde Ramá, cuando le tomó estando atado con
cadenas entre todos los cautivos de Jerusalén y de Judá que iban
deportados a Babilonia.
40:2 Tomó, pues, el capitán de la guardia a Jeremías y le dijo: Jehová tu Dios habló este mal contra este lugar;
40:3
y lo ha traído y hecho Jehová según lo había dicho; porque pecasteis
contra Jehová, y no oísteis su voz, por eso os ha venido esto.
40:4
Y ahora yo te he soltado hoy de las cadenas que tenías en tus manos. Si
te parece bien venir conmigo a Babilonia, ven, y yo velaré por ti; pero
si no te parece bien venir conmigo a Babilonia, déjalo. Mira, toda la
tierra está delante de ti; vé a donde mejor y más cómodo te parezca ir.
40:5 Si prefieres quedarte, vuélvete a Gedalías hijo de Ahicam,
hijo de Safán, al cual el rey de Babilonia ha puesto sobre todas las
ciudades de Judá, y vive con él en medio del pueblo; o ve a donde te
parezca más cómodo ir. Y le dio el capitán de la guardia provisiones y
un presente, y le despidió.
40:6 Se fue entonces Jeremías a
Gedalías hijo de Ahicam, a Mizpa, y habitó con él en medio del pueblo
que había quedado en la tierra.
40:7 Cuando todos los jefes del
ejército que estaban por el campo, ellos y sus hombres, oyeron que el
rey de Babilonia había puesto a Gedalías hijo de Ahicam para gobernar
la tierra, y que le había encomendado los hombres y las mujeres y los
niños, y los pobres de la tierra que no fueron transportados a
Babilonia,
40:8 vinieron luego a Gedalías en Mizpa; esto es,
Ismael hijo de Netanías, Johanán y Jonatán hijos de Carea, Seraías hijo
de Tanhumet, los hijos de Efai netofatita, y Jezanías hijo de un
maacateo, ellos y sus hombres.
40:9 Y les juró Gedalías hijo de
Ahicam, hijo de Safán, a ellos y a sus hombres, diciendo: No tengáis
temor de servir a los caldeos; habitad en la tierra, y servid al rey de
Babilonia, y os irá bien.
40:10 Y he aquí que yo habito en Mizpa,
para estar delante de los caldeos que vendrán a nosotros; mas vosotros
tomad el vino, los frutos del verano y el aceite, y ponedlos en
vuestros almacenes, y quedaos en vuestras ciudades que habéis tomado.
40:11
Asimismo todos los judíos que estaban en Moab, y entre los hijos de
Amón, y en Edom, y los que estaban en todas las tierras, cuando oyeron
decir que el rey de Babilonia había dejado a algunos en Judá, y que
había puesto sobre ellos a Gedalías hijo de Ahicam, hijo de Safán,
40:12
todos estos judíos regresaron entonces de todos los lugares adonde
habían sido echados, y vinieron a tierra de Judá, a Gedalías en Mizpa;
y recogieron vino y abundantes frutos.
40:13 Y Johanán hijo de Carea
y todos los príncipes de la gente de guerra que estaban en el campo,
vinieron a Gedalías en Mizpa,
40:14 Y le dijeron: ¿No sabes que
Baalis rey de los hijos de Amón ha enviado a Ismael hijo de Netanías
para matarte? Mas Gedalías hijo de Ahicam no les creyó.
40:15
Entonces Johanán hijo de Carea habló a Gedalías en secreto en Mizpa,
diciendo: Yo iré ahora y mataré a Ismael hijo de Netanías, y ningún
hombre lo sabrá. ¿Por qué te ha de matar, y todos los judíos que se han
reunido a ti se dispersarán, y perecerá el resto de Judá?
40:16 Pero Gedalías hijo de Ahicam dijo a Johanán hijo de Carea: No hagas esto, porque es falso lo que tú dices de Ismael.
Jeremías
Capítulo 41
41:1
Aconteció en el mes séptimo que vino Ismael hijo de Netanías, hijo de
Elisama, de la descendencia real, y algunos príncipes del rey y diez
hombres con él, a Gedalías hijo de Ahicam en Mizpa; y comieron pan
juntos allí en Mizpa.
41:2 Y se levantó Ismael hijo de Netanías y
los diez hombres que con él estaban, e hirieron a espada a Gedalías
hijo de Ahicam, hijo de Safán, matando así a aquel a quien el rey de
Babilonia había puesto para gobernar la tierra.
41:3 Asimismo mató Ismael a todos los judíos que estaban con Gedalías en Mizpa, y a los soldados caldeos que allí estaban.
41:4 Sucedió además, un día después que mató a Gedalías, cuando nadie lo sabía aún,
41:5
que venían unos hombres de Siquem, de Silo y de Samaria, ochenta
hombres, raída la barba y rotas las ropas, y rasguñados, y traían en
sus manos ofrenda e incienso para llevar a la casa de Jehová.
41:6
Y de Mizpa les salió al encuentro, llorando, Ismael el hijo de
Netanías. Y aconteció que cuando los encontró, les dijo: Venid a
Gedalías hijo de Ahicam.
41:7 Y cuando llegaron dentro de la
ciudad, Ismael hijo de Netanías los degolló, y los echó dentro de una
cisterna, él y los hombres que con él estaban.
41:8 Mas entre
aquéllos fueron hallados diez hombres que dijeron a Ismael: No nos
mates; porque tenemos en el campo tesoros de trigos y cebadas y aceites
y miel. Y los dejó, y no los mató entre sus hermanos.
41:9 Y la
cisterna en que echó Ismael todos los cuerpos de los hombres que mató a
causa de Gedalías, era la misma que había hecho el rey Asa a causa de
Baasa rey de Israel; Ismael hijo de Netanías la llenó de muertos.
41:10
Después llevó Ismael cautivo a todo el resto del pueblo que estaba en
Mizpa, a las hijas del rey y a todo el pueblo que en Mizpa había
quedado, el cual había encargado Nabuzaradán capitán de la guardia a
Gedalías hijo de Ahicam. Los llevó, pues, cautivos Ismael hijo de
Netanías, y se fue para pasarse a los hijos de Amón.
41:11 Y
oyeron Johanán hijo de Carea y todos los príncipes de la gente de
guerra que estaban con él, todo el mal que había hecho Ismael hijo de
Netanías.
41:12 Entonces tomaron a todos los hombres y fueron a
pelear contra Ismael hijo de Netanías, y lo hallaron junto al gran
estanque que está en Gabaón.
41:13 Y aconteció que cuando todo el
pueblo que estaba con Ismael vio a Johanán hijo de Carea y a todos los
capitanes de la gente de guerra que estaban con él, se alegraron.
41:14 Y todo el pueblo que Ismael había traído cautivo de Mizpa se volvió y fue con Johanán hijo de Carea.
41:15 Pero Ismael hijo de Netanías escapó delante de Johanán con ocho hombres, y se fue a los hijos de Amón.
41:16
Y Johanán hijo de Carea y todos los capitanes de la gente de guerra que
con él estaban tomaron a todo el resto del pueblo que había recobrado
de Ismael hijo de Netanías, a quienes llevó de Mizpa después que mató a
Gedalías hijo de Ahicam; hombres de guerra, mujeres, niños y eunucos,
que Johanán había traído de Gabaón;
41:17 y fueron y habitaron en Gerutquimam, que está cerca de Belén, a fin de ir y meterse en Egipto,
41:18
a causa de los caldeos; porque los temían, por haber dado muerte Ismael
hijo de Netanías a Gedalías hijo de Ahicam, al cual el rey de Babilonia
había puesto para gobernar la tierra.
Jeremías
Capítulo 42
42:1
Vinieron todos los oficiales de la gente de guerra, y Johanán hijo de
Carea, Jezanías hijo de Osaías, y todo el pueblo desde el menor hasta
el mayor,
42:2 y dijeron al profeta Jeremías: Acepta ahora nuestro
ruego delante de ti, y ruega por nosotros a Jehová tu Dios por todo
este resto (pues de muchos hemos quedado unos pocos, como nos ven tus
ojos),
42:3 para que Jehová tu Dios nos enseñe el camino por donde vayamos, y lo que hemos de hacer.
42:4
Y el profeta Jeremías les dijo: He oído. He aquí que voy a orar a
Jehová vuestro Dios, como habéis dicho, y todo lo que Jehová os
respondiere, os enseñaré; no os reservaré palabra.
42:5 Y ellos
dijeron a Jeremías: Jehová sea entre nosotros testigo de la verdad y de
la lealtad, si no hiciéremos conforme a todo aquello para lo cual
Jehová tu Dios te enviare a nosotros.
42:6 Sea bueno, sea malo, a
la voz de Jehová nuestro Dios al cual te enviamos, obedeceremos, para
que obedeciendo a la voz de Jehová nuestro Dios nos vaya bien.
42:7 Aconteció que al cabo de diez días vino palabra de Jehová a Jeremías.
42:8
Y llamó a Johanán hijo de Carea y a todos los oficiales de la gente de
guerra que con él estaban, y a todo el pueblo desde el menor hasta el
mayor;
42:9 y les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel, al cual me enviasteis para presentar vuestros ruegos en su presencia:
42:10
Si os quedareis quietos en esta tierra, os edificaré, y no os
destruiré; os plantaré, y no os arrancaré; porque estoy arrepentido del
mal que os he hecho.
42:11 No temáis de la presencia del rey de
Babilonia, del cual tenéis temor; no temáis de su presencia, ha dicho
Jehová, porque con vosotros estoy yo para salvaros y libraros de su
mano;
42:12 y tendré de vosotros misericordia, y él tendrá misericordia de vosotros y os hará regresar a vuestra tierra.
42:13 Mas si dijereis: No moraremos en esta tierra, no obedeciendo así a la voz de Jehová vuestro Dios,
42:14
diciendo: No, sino que entraremos en la tierra de Egipto, en la cual no
veremos guerra, ni oiremos sonido de trompeta, ni padeceremos hambre, y
allá moraremos;
42:15 ahora por eso, oíd la palabra de Jehová,
remanente de Judá: Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de
Israel: Si vosotros volviereis vuestros rostros para entrar en Egipto,
y entrareis para morar allá,
42:16 sucederá que la espada que
teméis, os alcanzará allí en la tierra de Egipto, y el hambre de que
tenéis temor, allá en Egipto os perseguirá; y allí moriréis.
42:17
Todos los hombres que volvieren sus rostros para entrar en Egipto para
morar allí, morirán a espada, de hambre y de pestilencia; no habrá de
ellos quien quede vivo, ni quien escape delante del mal que traeré yo
sobre ellos.
42:18 Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos,
Dios de Israel: Como se derramó mi enojo y mi ira sobre los moradores
de Jerusalén, así se derramará mi ira sobre vosotros cuando entrareis
en Egipto; y seréis objeto de execración y de espanto, y de maldición y
de afrenta; y no veréis más este lugar.
42:19 Jehová habló sobre vosotros, oh remanente de Judá: No vayáis a Egipto; sabed ciertamente que os lo aviso hoy.
42:20
¿Por qué hicisteis errar vuestras almas? Pues vosotros me enviasteis a
Jehová vuestro Dios, diciendo: Ora por nosotros a Jehová nuestro Dios,
y haznos saber todas las cosas que Jehová nuestro Dios dijere, y lo
haremos.
42:21 Y os lo he declarado hoy, y no habéis obedecido a
la voz de Jehová vuestro Dios, ni a todas las cosas por las cuales me
envió a vosotros.
42:22 Ahora, pues, sabed de cierto que a espada,
de hambre y de pestilencia moriréis en el lugar donde deseasteis entrar
para morar allí.
Jeremías
Capítulo 43
43:1
Aconteció que cuando Jeremías acabó de hablar a todo el pueblo todas
las palabras de Jehová Dios de ellos, todas estas palabras por las
cuales Jehová Dios de ellos le había enviado a ellos mismos,
43:2
dijo Azarías hijo de Osaías y Johanán hijo de Carea, y todos los
varones soberbios dijeron a Jeremías: Mentira dices; no te ha enviado
Jehová nuestro Dios para decir: No vayáis a Egipto para morar allí,
43:3
sino que Baruc hijo de Nerías te incita contra nosotros, para
entregarnos en manos de los caldeos, para matarnos y hacernos
transportar a Babilonia.
43:4 No obedeció, pues, Johanán hijo de
Carea y todos los oficiales de la gente de guerra y todo el pueblo, a
la voz de Jehová para quedarse en tierra de Judá,
43:5 sino que
tomó Johanán hijo de Carea y todos los oficiales de la gente de guerra,
a todo el remanente de Judá que se había vuelto de todas las naciones
donde había sido echado, para morar en tierra de Judá;
43:6 a
hombres y mujeres y niños, y a las hijas del rey y a toda persona que
había dejado Nabuzaradán capitán de la guardia con Gedalías hijo de
Ahicam, hijo de Safán, y al profeta Jeremías y a Baruc hijo de Nerías,
43:7 y entraron en tierra de Egipto, porque no obedecieron a la voz de Jehová; y llegaron hasta Tafnes.
43:8 Y vino palabra de Jehová a Jeremías en Tafnes, diciendo:
43:9
Toma con tu mano piedras grandes, y cúbrelas de barro en el
enladrillado que está a la puerta de la casa de Faraón en Tafnes, a
vista de los hombres de Judá;
43:10 y diles: Así ha dicho Jehová
de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí yo enviaré y tomaré a
Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y pondré su trono sobre
estas piedras que he escondido, y extenderá su pabellón sobre ellas.
43:11
Y vendrá y asolará la tierra de Egipto; los que a muerte, a muerte, y
los que a cautiverio, a cautiverio, y los que a espada, a espada.
43:12
Y pondrá fuego a los templos de los dioses de Egipto y los quemará, y a
ellos los llevará cautivos; y limpiará la tierra de Egipto, como el
pastor limpia su capa, y saldrá de allá en paz.
43:13 Además
quebrará las estatuas de Bet-semes, que está en tierra de Egipto, y los
templos de los dioses de Egipto quemará a fuego.
Jeremías
Capítulo 44
44:1
Palabra que vino a Jeremías acerca de todos los judíos que moraban en
la tierra de Egipto, que vivían en Migdol, en Tafnes, en Menfis y en
tierra de Patros, diciendo:
44:2 Así ha dicho Jehová de los
ejércitos, Dios de Israel: Vosotros habéis visto todo el mal que traje
sobre Jerusalén y sobre todas las ciudades de Judá; y he aquí que ellas
están el día de hoy asoladas; no hay quien more en ellas,
44:3 a
causa de la maldad que ellos cometieron para enojarme, yendo a ofrecer
incienso, honrando a dioses ajenos que ellos no habían conocido, ni
vosotros ni vuestros padres.
44:4 Y envié a vosotros todos mis
siervos los profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: No
hagáis esta cosa abominable que yo aborrezco.
44:5 Pero no oyeron ni inclinaron su oído para convertirse de su maldad, para dejar de ofrecer incienso a dioses ajenos.
44:6
Se derramó, por tanto, mi ira y mi furor, y se encendió en las ciudades
de Judá y en las calles de Jerusalén, y fueron puestas en soledad y en
destrucción, como están hoy.
44:7 Ahora, pues, así ha dicho Jehová
de los ejércitos, Dios de Israel: ¿Por qué hacéis tan grande mal contra
vosotros mismos, para ser destruidos el hombre y la mujer, el muchacho
y el niño de pecho de en medio de Judá, sin que os quede remanente
alguno,
44:8 haciéndome enojar con las obras de vuestras manos,
ofreciendo incienso a dioses ajenos en la tierra de Egipto, adonde
habéis entrado para vivir, de suerte que os acabéis, y seáis por
maldición y por oprobio a todas las naciones de la tierra?
44:9
¿Os habéis olvidado de las maldades de vuestros padres, de las maldades
de los reyes de Judá, de las maldades de sus mujeres, de vuestras
maldades y de las maldades de vuestras mujeres, que hicieron en la
tierra de Judá y en las calles de Jerusalén?
44:10 No se han
humillado hasta el día de hoy, ni han tenido temor, ni han caminado en
mi ley ni en mis estatutos, los cuales puse delante de vosotros y
delante de vuestros padres.
44:11 Por tanto, así ha dicho Jehová
de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo vuelvo mi rostro
contra vosotros para mal, y para destruir a todo Judá.
44:12 Y
tomaré el resto de Judá que volvieron sus rostros para ir a tierra de
Egipto para morar allí, y en tierra de Egipto serán todos consumidos;
caerán a espada, y serán consumidos de hambre; a espada y de hambre
morirán desde el menor hasta el mayor, y serán objeto de execración, de
espanto, de maldición y de oprobio.
44:13 Pues castigaré a los que moran en tierra de Egipto como castigué a Jerusalén, con espada, con hambre y con pestilencia.
44:14
Y del resto de los de Judá que entraron en la tierra de Egipto para
habitar allí, no habrá quien escape, ni quien quede vivo para volver a
la tierra de Judá, por volver a la cual suspiran ellos para habitar
allí; porque no volverán sino algunos fugitivos.
44:15 Entonces
todos los que sabían que sus mujeres habían ofrecido incienso a dioses
ajenos, y todas las mujeres que estaban presentes, una gran
concurrencia, y todo el pueblo que habitaba en tierra de Egipto, en
Patros, respondieron a Jeremías, diciendo:
44:16 La palabra que nos has hablado en nombre de Jehová, no la oiremos de ti;
44:17
sino que ciertamente pondremos por obra toda palabra que ha salido de
nuestra boca, para ofrecer incienso a la reina del cielo, derramándole
libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes
y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de
Jerusalén, y tuvimos abundancia de pan, y estuvimos alegres, y no vimos
mal alguno.
44:18 Mas desde que dejamos de ofrecer incienso a la
reina del cielo y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a espada
y de hambre somos consumidos.
44:19 Y cuando ofrecimos incienso a
la reina del cielo, y le derramamos libaciones, ¿acaso le hicimos
nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin
consentimiento de nuestros maridos?
44:20 Y habló Jeremías a todo
el pueblo, a los hombres y a las mujeres y a todo el pueblo que le
había respondido esto, diciendo:
44:21 ¿No se ha acordado Jehová,
y no ha venido a su memoria el incienso que ofrecisteis en las ciudades
de Judá, y en las calles de Jerusalén, vosotros y vuestros padres,
vuestros reyes y vuestros príncipes y el pueblo de la tierra?
44:22
Y no pudo sufrirlo más Jehová, a causa de la maldad de vuestras obras,
a causa de las abominaciones que habíais hecho; por tanto, vuestra
tierra fue puesta en asolamiento, en espanto y en maldición, hasta
quedar sin morador, como está hoy.
44:23 Porque ofrecisteis
incienso y pecasteis contra Jehová, y no obedecisteis a la voz de
Jehová, ni anduvisteis en su ley ni en sus estatutos ni en sus
testimonios; por tanto, ha venido sobre vosotros este mal, como hasta
hoy.
44:24 Y dijo Jeremías a todo el pueblo, y a todas las
mujeres: Oíd palabra de Jehová, todos los de Judá que estáis en tierra
de Egipto.
44:25 Así ha hablado Jehová de los ejércitos, Dios de
Israel, diciendo: Vosotros y vuestras mujeres hablasteis con vuestras
bocas, y con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: Cumpliremos
efectivamente nuestros votos que hicimos, de ofrecer incienso a la
reina del cielo y derramarle libaciones; confirmáis a la verdad
vuestros votos, y ponéis vuestros votos por obra.
44:26 Por tanto,
oíd palabra de Jehová, todo Judá que habitáis en tierra de Egipto: He
aquí he jurado por mi grande nombre, dice Jehová, que mi nombre no será
invocado más en toda la tierra de Egipto por boca de ningún hombre de
Judá, diciendo: Vive Jehová el Señor.
44:27 He aquí que yo velo
sobre ellos para mal, y no para bien; y todos los hombres de Judá que
están en tierra de Egipto serán consumidos a espada y de hambre, hasta
que perezcan del todo.
44:28 Y los que escapen de la espada
volverán de la tierra de Egipto a la tierra de Judá, pocos hombres;
sabrá, pues, todo el resto de Judá que ha entrado en Egipto a morar
allí, la palabra de quién ha de permanecer: si la mía, o la suya.
44:29
Y esto tendréis por señal, dice Jehová, de que en este lugar os
castigo, para que sepáis que de cierto permanecerán mis palabras para
mal sobre vosotros.
44:30 Así ha dicho Jehová: He aquí que yo
entrego a Faraón Hofra rey de Egipto en mano de sus enemigos, y en mano
de los que buscan su vida, así como entregué a Sedequías rey de Judá en
mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, su enemigo que buscaba su vida.
Jeremías
Capítulo 45
45:1
Palabra que habló el profeta Jeremías a Baruc hijo de Nerías, cuando
escribía en el libro estas palabras de boca de Jeremías, en el año
cuarto de Joacim hijo de Josías rey de Judá, diciendo:
45:2 Así ha dicho Jehová Dios de Israel a ti, oh Baruc:
45:3
Tú dijiste: ¡Ay de mí ahora! porque ha añadido Jehová tristeza a mi
dolor; fatigado estoy de gemir, y no he hallado descanso.
45:4 Así
le dirás: Ha dicho Jehová: He aquí que yo destruyo a los que edifiqué,
y arranco a los que planté, y a toda esta tierra.
45:5 ¿Y tú
buscas para ti grandezas? No las busques; porque he aquí que yo traigo
mal sobre toda carne, ha dicho Jehová; pero a ti te daré tu vida por
botín en todos los lugares adonde fueres.
Jeremías
Capítulo 46
46:1 Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías, contra las naciones.
46:2
Con respecto a Egipto: contra el ejército de Faraón Necao rey de
Egipto, que estaba cerca del río Eufrates en Carquemis, a quien
destruyó Nabucodonosor rey de Babilonia, en el año cuarto de Joacim
hijo de Josías, rey de Judá.
46:3 Preparad escudo y pavés, y venid a la guerra.
46:4 Uncid caballos y subid, vosotros los jinetes, y poneos con yelmos; limpiad las lanzas, vestíos las corazas.
46:5
¿Por qué los vi medrosos, retrocediendo? Sus valientes fueron
deshechos, y huyeron sin volver a mirar atrás; miedo de todas partes,
dice Jehová.
46:6 No huya el ligero, ni el valiente escape; al norte junto a la ribera del Eufrates tropezaron y cayeron.
46:7 ¿Quién es éste que sube como río, y cuyas aguas se mueven como ríos?
46:8
Egipto como río se ensancha, y las aguas se mueven como ríos, y dijo:
Subiré, cubriré la tierra, destruiré a la ciudad y a los que en ella
moran.
46:9 Subid, caballos, y alborotaos, carros, y salgan los
valientes; los etíopes y los de Put que toman escudo, y los de Lud que
toman y entesan arco.
46:10 Mas ese día será para Jehová Dios de
los ejércitos día de retribución, para vengarse de sus enemigos; y la
espada devorará y se saciará, y se embriagará de la sangre de ellos;
porque sacrificio será para Jehová Dios de los ejércitos, en tierra del
norte junto al río Eufrates.
46:11 Sube a Galaad, y toma bálsamo, virgen hija de Egipto; por demás multiplicarás las medicinas; no hay curación para ti.
46:12
Las naciones oyeron tu afrenta, y tu clamor llenó la tierra; porque
valiente tropezó contra valiente, y cayeron ambos juntos.
46:13
Palabra que habló Jehová al profeta Jeremías acerca de la venida de
Nabucodonosor rey de Babilonia, para asolar la tierra de Egipto:
46:14
Anunciad en Egipto, y haced saber en Migdol; haced saber también en
Menfis y en Tafnes; decid: Ponte en pie y prepárate, porque espada
devorará tu comarca.
46:15 ¿Por qué ha sido derribada tu fortaleza? No pudo mantenerse firme, porque Jehová la empujó.
46:16
Multiplicó los caídos, y cada uno cayó sobre su compañero; y dijeron:
Levántate y volvámonos a nuestro pueblo, y a la tierra de nuestro
nacimiento, huyamos ante la espada vencedora.
46:17 Allí gritaron: Faraón rey de Egipto es destruido; dejó pasar el tiempo señalado.
46:18
Vivo yo, dice el Rey, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos, que como
Tabor entre los montes, y como Carmelo junto al mar, así vendrá.
46:19
Hazte enseres de cautiverio, moradora hija de Egipto; porque Menfis
será desierto, y será asolada hasta no quedar morador.
46:20 Becerra hermosa es Egipto; mas viene destrucción, del norte viene.
46:21
Sus soldados mercenarios también en medio de ella como becerros
engordados; porque también ellos volvieron atrás, huyeron todos sin
pararse, porque vino sobre ellos el día de su quebrantamiento, el
tiempo de su castigo.
46:22 Su voz saldrá como de serpiente; porque vendrán los enemigos, y con hachas vendrán a ella como cortadores de leña.
46:23
Cortarán sus bosques, dice Jehová, aunque sean impenetrables; porque
serán más numerosos que langostas, no tendrán número.
46:24 Se avergonzará la hija de Egipto; entregada será en manos del pueblo del norte.
46:25
Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, ha dicho: He aquí que yo
castigo a Amón dios de Tebas, a Faraón, a Egipto, y a sus dioses y a
sus reyes; así a Faraón como a los que en él confían.
46:26 Y los
entregaré en mano de los que buscan su vida, en mano de Nabucodonosor
rey de Babilonia y en mano de sus siervos; pero después será habitado
como en los días pasados, dice Jehová.
46:27 Y tú no temas, siervo
mío Jacob, ni desmayes, Israel; porque he aquí yo te salvaré de lejos,
y a tu descendencia de la tierra de su cautividad. Y volverá Jacob, y
descansará y será prosperado, y no habrá quién lo atemorice.
46:28
Tú, siervo mío Jacob, no temas, dice Jehová, porque yo estoy contigo;
porque destruiré a todas las naciones entre las cuales te he
dispersado; pero a ti no te destruiré del todo, sino que te castigaré
con justicia; de ninguna manera te dejaré sin castigo.
Jeremías
Capítulo 47
47:1 Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías acerca de los filisteos, antes que Faraón destruyese a Gaza.
47:2
Así ha dicho Jehová: He aquí que suben aguas del norte, y se harán
torrente; inundarán la tierra y su plenitud, la ciudad y los moradores
de ella; y los hombres clamarán, y lamentará todo morador de la tierra.
47:3 Por el sonido de los cascos de sus caballos, por el alboroto
de sus carros, por el estruendo de sus ruedas, los padres no cuidaron a
los hijos por la debilidad de sus manos;
47:4 a causa del día que
viene para destrucción de todos los filisteos, para destruir a Tiro y a
Sidón todo aliado que les queda todavía; porque Jehová destruirá a los
filisteos, al resto de la costa de Caftor.
47:5 Gaza fue rapada, Ascalón ha perecido, y el resto de su valle; ¿hasta cuándo te sajarás?
47:6 Oh espada de Jehová, ¿hasta cuándo reposarás? Vuelve a tu vaina, reposa y sosiégate.
47:7 ¿Cómo reposarás? pues Jehová te ha enviado contra Ascalón, y contra la costa del mar, allí te puso.
Jeremías
Capítulo 48
48:1
Acerca de Moab. Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel:
¡Ay de Nebo! porque fue destruida y avergonzada: Quiriataim fue tomada;
fue confundida Misgab, y desmayó.
48:2 No se alabará ya más Moab;
en Hesbón maquinaron mal contra ella, diciendo: Venid, y quitémosla de
entre las naciones. También tú, Madmena, serás cortada; espada irá en
pos de ti.
48:3 ¡Voz de clamor de Horonaim, destrucción y gran quebrantamiento!
48:4 Moab fue quebrantada; hicieron que se oyese el clamor de sus pequeños.
48:5
Porque a la subida de Luhit con llanto subirá el que llora; porque a la
bajada de Horonaim los enemigos oyeron clamor de quebranto.
48:6 Huid, salvad vuestra vida, y sed como retama en el desierto.
48:7
Pues por cuanto confiaste en tus bienes y en tus tesoros, tú también
serás tomada; y Quemos será llevado en cautiverio, sus sacerdotes y sus
príncipes juntamente.
48:8 Y vendrá destruidor a cada una de las
ciudades, y ninguna ciudad escapará; se arruinará también el valle, y
será destruida la llanura, como ha dicho Jehová.
48:9 Dad alas a Moab, para que se vaya volando; pues serán desiertas sus ciudades hasta no quedar en ellas morador.
48:10 Maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehová, y maldito el que detuviere de la sangre su espada.
48:11
Quieto estuvo Moab desde su juventud, y sobre su sedimento ha estado
reposado, y no fue vaciado de vasija en vasija, ni nunca estuvo en
cautiverio; por tanto, quedó su sabor en él, y su olor no se ha
cambiado.
48:12 Por eso vienen días, ha dicho Jehová, en que yo le
enviaré trasvasadores que le trasvasarán; y vaciarán sus vasijas, y
romperán sus odres.
48:13 Y se avergonzará Moab de Quemos, como la casa de Israel se avergonzó de Bet-el, su confianza.
48:14 ¿Cómo, pues, diréis: Somos hombres valientes, y robustos para la guerra?
48:15
Destruido fue Moab, y sus ciudades asoladas, y sus jóvenes escogidos
descendieron al degolladero, ha dicho el Rey, cuyo nombre es Jehová de
los ejércitos.
48:16 Cercano está el quebrantamiento de Moab para venir, y su mal se apresura mucho.
48:17
Compadeceos de él todos los que estáis alrededor suyo; y todos los que
sabéis su nombre, decid: ¡Cómo se quebró la vara fuerte, el báculo
hermoso!
48:18 Desciende de la gloria, siéntate en tierra seca,
moradora hija de Dibón; porque el destruidor de Moab subió contra ti,
destruyó tus fortalezas.
48:19 Párate en el camino, y mira, oh
moradora de Aroer; pregunta a la que va huyendo, y a la que escapó;
dile: ¿Qué ha acontecido?
48:20 Se avergonzó Moab, porque fue quebrantado; lamentad y clamad; anunciad en Arnón que Moab es destruido.
48:21 Vino juicio sobre la tierra de la llanura; sobre Holón, sobre Jahaza, sobre Mefaat,
48:22 sobre Dibón, sobre Nebo, sobre Bet-diblataim,
48:23 sobre Quiriataim, sobre Bet-gamul, sobre Bet-meón,
48:24 sobre Queriot, sobre Bosra y sobre todas las ciudades de tierra de Moab, las de lejos y las de cerca.
48:25 Cortado es el poder de Moab, y su brazo quebrantado, dice Jehová.
48:26
Embriagadle, porque contra Jehová se engrandeció; y revuélquese Moab
sobre su vómito, y sea también él por motivo de escarnio.
48:27 ¿Y
no te fue a ti Israel por motivo de escarnio, como si lo tomaran entre
ladrones? Porque cuando de él hablaste, tú te has burlado.
48:28
Abandonad las ciudades y habitad en peñascos, oh moradores de Moab, y
sed como la paloma que hace nido en la boca de la caverna.
48:29 Hemos oído la soberbia de Moab, que es muy soberbio, arrogante, orgulloso, altivo y altanero de corazón.
48:30 Yo conozco, dice Jehová, su cólera, pero no tendrá efecto; sus jactancias no le aprovecharán.
48:31 Por tanto, yo aullaré sobre Moab; sobre todo Moab haré clamor, y sobre los hombres de Kir-hares gemiré.
48:32
Con llanto de Jazer lloraré por ti, oh vid de Sibma; tus sarmientos
pasaron el mar, llegaron hasta el mar de Jazer; sobre tu cosecha y
sobre tu vendimia vino el destruidor.
48:33 Y será cortada la
alegría y el regocijo de los campos fértiles, de la tierra de Moab; y
de los lagares haré que falte el vino; no pisarán con canción; la
canción no será canción.
48:34 El clamor de Hesbón llega hasta
Eleale; hasta Jahaza dieron su voz; desde Zoar hasta Horonaim, becerra
de tres años; porque también las aguas de Nimrim serán destruidas.
48:35 Y exterminaré de Moab, dice Jehová, a quien sacrifique sobre los lugares altos, y a quien ofrezca incienso a sus dioses.
48:36
Por tanto, mi corazón resonará como flautas por causa de Moab, asimismo
resonará mi corazón a modo de flautas por los hombres de Kir-hares;
porque perecieron las riquezas que habían hecho.
48:37 Porque toda cabeza será rapada, y toda barba raída; sobre toda mano habrá rasguños, y cilicio sobre todo lomo.
48:38
Sobre todos los terrados de Moab, y en sus calles, todo él será llanto;
porque yo quebranté a Moab como a vasija que no agrada, dice Jehová.
48:39
¡Lamentad! ¡Cómo ha sido quebrantado! ¡Cómo volvió la espalda Moab, y
fue avergonzado! Fue Moab objeto de escarnio y de espanto a todos los
que están en sus alrededores.
48:40 Porque así ha dicho Jehová: He aquí que como águila volará, y extenderá sus alas contra Moab.
48:41
Tomadas serán las ciudades, y tomadas serán las fortalezas; y será
aquel día el corazón de los valientes de Moab como el corazón de mujer
en angustias.
48:42 Y Moab será destruido hasta dejar de ser pueblo, porque se engrandeció contra Jehová.
48:43 Miedo y hoyo y lazo contra ti, oh morador de Moab, dice Jehová.
48:44
El que huyere del miedo caerá en el hoyo, y el que saliere del hoyo
será preso en el lazo; porque yo traeré sobre él, sobre Moab, el año de
su castigo, dice Jehová.
48:45 A la sombra de Hesbón se pararon
sin fuerzas los que huían; mas salió fuego de Hesbón, y llama de en
medio de Sehón, y quemó el rincón de Moab, y la coronilla de los hijos
revoltosos.
48:46 ¡Ay de ti, Moab! pereció el pueblo de Quemos;
porque tus hijos fueron puestos presos para cautividad, y tus hijas
para cautiverio.
48:47 Pero haré volver a los cautivos de Moab en lo postrero de los tiempos, dice Jehová. Hasta aquí es el juicio de Moab.
Jeremías
Capítulo 49
49:1
Acerca de los hijos de Amón. Así ha dicho Jehová: ¿No tiene hijos
Israel? ¿No tiene heredero? ¿Por qué Milcom ha desposeído a Gad, y su
pueblo se ha establecido en sus ciudades?
49:2 Por tanto, vienen
días, ha dicho Jehová, en que haré oír clamor de guerra en Rabá de los
hijos de Amón; y será convertida en montón de ruinas, y sus ciudades
serán puestas a fuego, e Israel tomará por heredad a los que los
tomaron a ellos, ha dicho Jehová.
49:3 Lamenta, oh Hesbón, porque
destruida es Hai; clamad, hijas de Rabá, vestíos de cilicio, endechad,
y rodead los vallados, porque Milcom fue llevado en cautiverio, sus
sacerdotes y sus príncipes juntamente.
49:4 ¿Por qué te glorías de
los valles? Tu valle se deshizo, oh hija contumaz, la que confía en sus
tesoros, la que dice: ¿Quién vendrá contra mí?
49:5 He aquí yo
traigo sobre ti espanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, de
todos tus alrededores; y seréis lanzados cada uno derecho hacia
adelante, y no habrá quien recoja a los fugitivos.
49:6 Y después de esto haré volver a los cautivos de los hijos de Amón, dice Jehová.
49:7
Acerca de Edom. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: ¿No hay más
sabiduría en Temán? ¿Se ha acabado el consejo en los sabios? ¿Se
corrompió su sabiduría?
49:8 Huid, volveos atrás, habitad en
lugares profundos, oh moradores de Dedán; porque el quebrantamiento de
Esaú traeré sobre él en el tiempo en que lo castigue.
49:9 Si
vendimiadores hubieran venido contra ti, ¿no habrían dejado rebuscos?
Si ladrones de noche, ¿no habrían tomado lo que les bastase?
49:10
Mas yo desnudaré a Esaú, descubriré sus escondrijos, y no podrá
esconderse; será destruida su descendencia, sus hermanos y sus vecinos,
y dejará de ser.
49:11 Deja tus huérfanos, yo los criaré; y en mí confiarán tus viudas.
49:12
Porque así ha dicho Jehová: He aquí que los que no estaban condenados a
beber el cáliz, beberán ciertamente; ¿y serás tú absuelto del todo? No
serás absuelto, sino que ciertamente beberás.
49:13 Porque por mí
he jurado, dice Jehová, que asolamiento, oprobio, soledad y maldición
será Bosra, y todas sus ciudades serán desolaciones perpetuas.
49:14
La noticia oí, que de Jehová había sido enviado mensajero a las
naciones, diciendo: Juntaos y venid contra ella, y subid a la batalla.
49:15 He aquí que te haré pequeño entre las naciones, menospreciado entre los hombres.
49:16
Tu arrogancia te engañó, y la soberbia de tu corazón. Tú que habitas en
cavernas de peñas, que tienes la altura del monte, aunque alces como
águila tu nido, de allí te haré descender, dice Jehová.
49:17 Y se convertirá Edom en desolación; todo aquel que pasare por ella se asombrará, y se burlará de todas sus calamidades.
49:18
Como sucedió en la destrucción de Sodoma y de Gomorra y de sus ciudades
vecinas, dice Jehová, así no morará allí nadie, ni la habitará hijo de
hombre.
49:19 He aquí que como león subirá de la espesura del
Jordán contra la bella y robusta; porque muy pronto le haré huir de
ella, y al que fuere escogido la encargaré; porque ¿quién es semejante
a mí, y quién me emplazará? ¿Quién será aquel pastor que me podrá
resistir?
49:20 Por tanto, oíd el consejo que Jehová ha acordado
sobre Edom, y sus pensamientos que ha resuelto sobre los moradores de
Temán. Ciertamente a los más pequeños de su rebaño los arrastrarán, y
destruirán sus moradas con ellos.
49:21 Del estruendo de la caída de ellos la tierra temblará, y el grito de su voz se oirá en el Mar Rojo.
49:22
He aquí que como águila subirá y volará, y extenderá sus alas contra
Bosra; y el corazón de los valientes de Edom será en aquel día como el
corazón de mujer en angustias.
49:23 Acerca de Damasco. Se
confundieron Hamat y Arfad, porque oyeron malas nuevas; se derritieron
en aguas de desmayo, no pueden sosegarse.
49:24 Se desmayó
Damasco, se volvió para huir, y le tomó temblor y angustia, y dolores
le tomaron, como de mujer que está de parto.
49:25 ¡Cómo dejaron a la ciudad tan alabada, la ciudad de mi gozo!
49:26
Por tanto, sus jóvenes caerán en sus plazas, y todos los hombres de
guerra morirán en aquel día, ha dicho Jehová de los ejércitos.
49:27 Y haré encender fuego en el muro de Damasco, y consumirá las casas de Ben-adad.
49:28
Acerca de Cedar y de los reinos de Hazor, los cuales asoló
Nabucodonosor rey de Babilonia. Así ha dicho Jehová: Levantaos, subid
contra Cedar, y destruid a los hijos del oriente.
49:29 Sus
tiendas y sus ganados tomarán; sus cortinas y todos sus utensilios y
sus camellos tomarán para sí, y clamarán contra ellos: Miedo alrededor.
49:30 Huid, idos muy lejos, habitad en lugares profundos, oh
moradores de Hazor, dice Jehová; porque tomó consejo contra vosotros
Nabucodonosor rey de Babilonia, y contra vosotros ha formado un
designio.
49:31 Levantaos, subid contra una nación pacífica que
vive confiadamente, dice Jehová, que ni tiene puertas ni cerrojos, que
vive solitaria.
49:32 Serán sus camellos por botín, y la multitud
de sus ganados por despojo; y los esparciré por todos los vientos,
arrojados hasta el último rincón; y de todos lados les traeré su ruina,
dice Jehová.
49:33 Hazor será morada de chacales, soledad para siempre; ninguno morará allí, ni la habitará hijo de hombre.
49:34
Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías acerca de Elam, en el
principio del reinado de Sedequías rey de Judá, diciendo:
49:35 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí que yo quiebro el arco de Elam, parte principal de su fortaleza.
49:36
Traeré sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro puntos del cielo, y
los aventaré a todos estos vientos; y no habrá nación a donde no vayan
fugitivos de Elam.
49:37 Y haré que Elam se intimide delante de
sus enemigos, y delante de los que buscan su vida; y traeré sobre ellos
mal, y el ardor de mi ira, dice Jehová; y enviaré en pos de ellos
espada hasta que los acabe.
49:38 Y pondré mi trono en Elam, y destruiré a su rey y a su príncipe, dice Jehová.
49:39 Pero acontecerá en los últimos días, que haré volver a los cautivos de Elam, dice Jehová.
Jeremías
Capítulo 50
50:1 Palabra que habló Jehová contra Babilonia, contra la tierra de los caldeos, por medio del profeta Jeremías.
50:2
Anunciad en las naciones, y haced saber; levantad también bandera,
publicad, y no encubráis; decid: Tomada es Babilonia, Bel es
confundido, deshecho es Merodac; destruidas son sus esculturas,
quebrados son sus ídolos.
50:3 Porque subió contra ella una nación
del norte, la cual pondrá su tierra en asolamiento, y no habrá ni
hombre ni animal que en ella more; huyeron, y se fueron.
50:4 En
aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, vendrán los hijos de
Israel, ellos y los hijos de Judá juntamente; e irán andando y
llorando, y buscarán a Jehová su Dios.
50:5 Preguntarán por el
camino de Sion, hacia donde volverán sus rostros, diciendo: Venid, y
juntémonos a Jehová con pacto eterno que jamás se ponga en olvido.
50:6
Ovejas perdidas fueron mi pueblo; sus pastores las hicieron errar, por
los montes las descarriaron; anduvieron de monte en collado, y se
olvidaron de sus rediles.
50:7 Todos los que los hallaban, los
devoraban; y decían sus enemigos: No pecaremos, porque ellos pecaron
contra Jehová morada de justicia, contra Jehová esperanza de sus
padres.
50:8 Huid de en medio de Babilonia, y salid de la tierra
de los caldeos, y sed como los machos cabríos que van delante del
rebaño.
50:9 Porque yo levanto y hago subir contra Babilonia
reunión de grandes pueblos de la tierra del norte; desde allí se
prepararán contra ella, y será tomada; sus flechas son como de valiente
diestro, que no volverá vacío.
50:10 Y Caldea será para botín; todos los que la saquearen se saciarán, dice Jehová.
50:11
Porque os alegrasteis, porque os gozasteis destruyendo mi heredad,
porque os llenasteis como novilla sobre la hierba, y relinchasteis como
caballos.
50:12 Vuestra madre se avergonzó mucho, se afrentó la
que os dio a luz; he aquí será la última de las naciones; desierto,
sequedal y páramo.
50:13 Por la ira de Jehová no será habitada,
sino será asolada toda ella; todo hombre que pasare por Babilonia se
asombrará, y se burlará de sus calamidades.
50:14 Poneos en orden
contra Babilonia alrededor, todos los que entesáis arco; tirad contra
ella, no escatiméis las saetas, porque pecó contra Jehová.
50:15
Gritad contra ella en derredor; se rindió; han caído sus cimientos,
derribados son sus muros, porque es venganza de Jehová. Tomad venganza
de ella; haced con ella como ella hizo.
50:16 Destruid en
Babilonia al que siembra, y al que mete hoz en tiempo de la siega;
delante de la espada destructora cada uno volverá el rostro hacia su
pueblo, cada uno huirá hacia su tierra.
50:17 Rebaño descarriado
es Israel; leones lo dispersaron; el rey de Asiria lo devoró primero,
Nabucodonosor rey de Babilonia lo deshuesó después.
50:18 Por
tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Yo castigo
al rey de Babilonia y a su tierra, como castigué al rey de Asiria.
50:19
Y volveré a traer a Israel a su morada, y pacerá en el Carmelo y en
Basán; y en el monte de Efraín y en Galaad se saciará su alma.
50:20
En aquellos días y en aquel tiempo, dice Jehová, la maldad de Israel
será buscada, y no aparecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán;
porque perdonaré a los que yo hubiere dejado.
50:21 Sube contra la
tierra de Merataim, contra ella y contra los moradores de Pecod;
destruye y mata en pos de ellos, dice Jehová, y haz conforme a todo lo
que yo te he mandado.
50:22 Estruendo de guerra en la tierra, y quebrantamiento grande.
50:23
¡Cómo fue cortado y quebrado el martillo de toda la tierra! ¡cómo se
convirtió Babilonia en desolación entre las naciones!
50:24 Te
puse lazos, y fuiste tomada, oh Babilonia, y tú no lo supiste; fuiste
hallada, y aun presa, porque provocaste a Jehová.
50:25 Abrió
Jehová su tesoro, y sacó los instrumentos de su furor; porque esta es
obra de Jehová, Dios de los ejércitos, en la tierra de los caldeos.
50:26
Venid contra ella desde el extremo de la tierra; abrid sus almacenes,
convertidla en montón de ruinas, y destruidla; que no le quede nada.
50:27 Matad a todos sus novillos; que vayan al matadero. ¡Ay de ellos! pues ha venido su día, el tiempo de su castigo.
50:28
Voz de los que huyen y escapan de la tierra de Babilonia, para dar en
Sion las nuevas de la retribución de Jehová nuestro Dios, de la
venganza de su templo.
50:29 Haced juntar contra Babilonia
flecheros, a todos los que entesan arco; acampad contra ella alrededor;
no escape de ella ninguno; pagadle según su obra; conforme a todo lo
que ella hizo, haced con ella; porque contra Jehová se ensoberbeció,
contra el Santo de Israel.
50:30 Por tanto, sus jóvenes caerán en sus plazas, y todos sus hombres de guerra serán destruidos en aquel día, dice Jehová.
50:31
He aquí yo estoy contra ti, oh soberbio, dice el Señor, Jehová de los
ejércitos; porque tu día ha venido, el tiempo en que te castigaré.
50:32
Y el soberbio tropezará y caerá, y no tendrá quien lo levante; y
encenderé fuego en sus ciudades, y quemaré todos sus alrededores.
50:33
Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Oprimidos fueron los hijos de
Israel y los hijos de Judá juntamente; y todos los que los tomaron
cautivos los retuvieron; no los quisieron soltar.
50:34 El
redentor de ellos es el Fuerte; Jehová de los ejércitos es su nombre;
de cierto abogará la causa de ellos para hacer reposar la tierra, y
turbar a los moradores de Babilonia.
50:35 Espada contra los caldeos, dice Jehová, y contra los moradores de Babilonia, contra sus príncipes y contra sus sabios.
50:36 Espada contra los adivinos, y se entontecerán; espada contra sus valientes, y serán quebrantados.
50:37
Espada contra sus caballos, contra sus carros, y contra todo el pueblo
que está en medio de ella, y serán como mujeres; espada contra sus
tesoros, y serán saqueados.
50:38 Sequedad sobre sus aguas, y se secarán; porque es tierra de ídolos, y se entontecen con imágenes.
50:39
Por tanto, allí morarán fieras del desierto y chacales, morarán también
en ella polluelos de avestruz; nunca más será poblada ni se habitará
por generaciones y generaciones.
50:40 Como en la destrucción que
Dios hizo de Sodoma y de Gomorra y de sus ciudades vecinas, dice
Jehová, así no morará allí hombre, ni hijo de hombre la habitará.
50:41 He aquí viene un pueblo del norte, y una nación grande y muchos reyes se levantarán de los extremos de la tierra.
50:42
Arco y lanza manejarán; serán crueles, y no tendrán compasión; su voz
rugirá como el mar, y montarán sobre caballos; se prepararán contra ti
como hombres a la pelea, oh hija de Babilonia.
50:43 Oyó la noticia el rey de Babilonia, y sus manos se debilitaron; angustia le tomó, dolor como de mujer de parto.
50:44
He aquí que como león subirá de la espesura del Jordán a la morada
fortificada; porque muy pronto le haré huir de ella, y al que yo escoja
la encargaré; porque ¿quién es semejante a mí? ¿y quién me emplazará?
¿o quién será aquel pastor que podrá resistirme?
50:45 Por tanto,
oíd la determinación que Jehová ha acordado contra Babilonia, y los
pensamientos que ha formado contra la tierra de los caldeos:
Ciertamente a los más pequeños de su rebaño los arrastrarán, y
destruirán sus moradas con ellos.
50:46 Al grito de la toma de Babilonia la tierra tembló, y el clamor se oyó entre las naciones.
Jeremías
Capítulo 51
51:1
Así ha dicho Jehová: He aquí que yo levanto un viento destruidor contra
Babilonia, y contra sus moradores que se levantan contra mí.
51:2
Y enviaré a Babilonia aventadores que la avienten, y vaciarán su
tierra; porque se pondrán contra ella de todas partes en el día del
mal.
51:3 Diré al flechero que entesa su arco, y al que se
enorgullece de su coraza: No perdonéis a sus jóvenes, destruid todo su
ejército.
51:4 Y caerán muertos en la tierra de los caldeos, y alanceados en sus calles.
51:5
Porque Israel y Judá no han enviudado de su Dios, Jehová de los
ejércitos, aunque su tierra fue llena de pecado contra el Santo de
Israel.
51:6 Huid de en medio de Babilonia, y librad cada uno su
vida, para que no perezcáis a causa de su maldad; porque el tiempo es
de venganza de Jehová; le dará su pago.
51:7 Copa de oro fue
Babilonia en la mano de Jehová, que embriagó a toda la tierra; de su
vino bebieron los pueblos; se aturdieron, por tanto, las naciones.
51:8 En un momento cayó Babilonia, y se despedazó; gemid sobre ella; tomad bálsamo para su dolor, quizá sane.
51:9
Curamos a Babilonia, y no ha sanado; dejadla, y vámonos cada uno a su
tierra; porque ha llegado hasta el cielo su juicio, y se ha alzado
hasta las nubes.
51:10 Jehová sacó a luz nuestras justicias; venid, y contemos en Sion la obra de Jehová nuestro Dios.
51:11
Limpiad las saetas, embrazad los escudos; ha despertado Jehová el
espíritu de los reyes de Media; porque contra Babilonia es su
pensamiento para destruirla; porque venganza es de Jehová, y venganza
de su templo.
51:12 Levantad bandera sobre los muros de Babilonia,
reforzad la guardia, poned centinelas, disponed celadas; porque
deliberó Jehová, y aun pondrá en efecto lo que ha dicho contra los
moradores de Babilonia.
51:13 Tú, la que moras entre muchas aguas, rica en tesoros, ha venido tu fin, la medida de tu codicia.
51:14
Jehová de los ejércitos juró por sí mismo, diciendo: Yo te llenaré de
hombres como de langostas, y levantarán contra ti gritería.
51:15
El es el que hizo la tierra con su poder, el que afirmó el mundo con su
sabiduría, y extendió los cielos con su inteligencia.
51:16 A su
voz se producen tumultos de aguas en los cielos, y hace subir las nubes
de lo último de la tierra; él hace relámpagos con la lluvia, y saca el
viento de sus depósitos.
51:17 Todo hombre se ha infatuado, y no
tiene ciencia; se avergüenza todo artífice de su escultura, porque
mentira es su ídolo, no tiene espíritu.
51:18 Vanidad son, obra digna de burla; en el tiempo del castigo perecerán.
51:19
No es como ellos la porción de Jacob; porque él es el Formador de todo,
e Israel es el cetro de su herencia; Jehová de los ejércitos es su
nombre.
51:20 Martillo me sois, y armas de guerra; y por medio de ti quebrantaré naciones, y por medio de ti destruiré reinos.
51:21 Por tu medio quebrantaré caballos y a sus jinetes, y por medio de ti quebrantaré carros y a los que en ellos suben.
51:22
Asimismo por tu medio quebrantaré hombres y mujeres, y por medio de ti
quebrantaré viejos y jóvenes, y por tu medio quebrantaré jóvenes y
vírgenes.
51:23 También quebrantaré por medio de ti al pastor y a
su rebaño; quebrantaré por tu medio a labradores y a sus yuntas; a
jefes y a príncipes quebrantaré por medio de ti.
51:24 Y pagaré a
Babilonia y a todos los moradores de Caldea, todo el mal que ellos
hicieron en Sion delante de vuestros ojos, dice Jehová.
51:25 He
aquí yo estoy contra ti, oh monte destruidor, dice Jehová, que
destruiste toda la tierra; y extenderé mi mano contra ti, y te haré
rodar de las peñas, y te reduciré a monte quemado.
51:26 Y nadie tomará de ti piedra para esquina, ni piedra para cimiento; porque perpetuo asolamiento serás, ha dicho Jehová.
51:27
Alzad bandera en la tierra, tocad trompeta en las naciones, preparad
pueblos contra ella; juntad contra ella los reinos de Ararat, de Mini y
de Askenaz; señalad contra ella capitán, haced subir caballos como
langostas erizadas.
51:28 Preparad contra ella naciones; los reyes de Media, sus capitanes y todos sus príncipes, y todo territorio de su dominio.
51:29
Temblará la tierra, y se afligirá; porque es confirmado contra
Babilonia todo el pensamiento de Jehová, para poner la tierra de
Babilonia en soledad, para que no haya morador en ella.
51:30 Los
valientes de Babilonia dejaron de pelear, se encerraron en sus
fortalezas; les faltaron las fuerzas, se volvieron como mujeres;
incendiadas están sus casas, rotos sus cerrojos.
51:31 Correo se
encontrará con correo, mensajero se encontrará con mensajero, para
anunciar al rey de Babilonia que su ciudad es tomada por todas partes.
51:32 Los vados fueron tomados, y los baluartes quemados a fuego, y se consternaron los hombres de guerra.
51:33
Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: La hija de
Babilonia es como una era cuando está de trillar; de aquí a poco le
vendrá el tiempo de la siega.
51:34 Me devoró, me desmenuzó
Nabucodonosor rey de Babilonia, y me dejó como vaso vacío; me tragó
como dragón, llenó su vientre de mis delicadezas, y me echó fuera.
51:35
Sobre Babilonia caiga la violencia hecha a mí y a mi carne, dirá la
moradora de Sion; y mi sangre caiga sobre los moradores de Caldea, dirá
Jerusalén.
51:36 Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí que yo
juzgo tu causa y haré tu venganza; y secaré su mar, y haré que su
corriente quede seca.
51:37 Y será Babilonia montones de ruinas, morada de chacales, espanto y burla, sin morador.
51:38 Todos a una rugirán como leones; como cachorros de leones gruñirán.
51:39
En medio de su calor les pondré banquetes, y haré que se embriaguen,
para que se alegren, y duerman eterno sueño y no despierten, dice
Jehová.
51:40 Los haré traer como corderos al matadero, como carneros y machos cabríos.
51:41
¡Cómo fue apresada Babilonia, y fue tomada la que era alabada por toda
la tierra! ¡Cómo vino a ser Babilonia objeto de espanto entre las
naciones!
51:42 Subió el mar sobre Babilonia; de la multitud de sus olas fue cubierta.
51:43
Sus ciudades fueron asoladas, la tierra seca y desierta, tierra en que
no morará nadie, ni pasará por ella hijo de hombre.
51:44 Y
juzgaré a Bel en Babilonia, y sacaré de su boca lo que se ha tragado; y
no vendrán más naciones a él, y el muro de Babilonia caerá.
51:45 Salid de en medio de ella, pueblo mío, y salvad cada uno su vida del ardor de la ira de Jehová.
51:46
Y no desmaye vuestro corazón, ni temáis a causa del rumor que se oirá
por la tierra; en un año vendrá el rumor, y después en otro año rumor,
y habrá violencia en la tierra, dominador contra dominador.
51:47
Por tanto, he aquí vienen días en que yo destruiré los ídolos de
Babilonia, y toda su tierra será avergonzada, y todos sus muertos
caerán en medio de ella.
51:48 Los cielos y la tierra y todo lo
que está en ellos cantarán de gozo sobre Babilonia; porque del norte
vendrán contra ella destruidores, dice Jehová.
51:49 Por los muertos de Israel caerá Babilonia, como por Babilonia cayeron los muertos de toda la tierra.
51:50 Los que escapasteis de la espada, andad, no os detengáis; acordaos por muchos días de Jehová, y acordaos de Jerusalén.
51:51
Estamos avergonzados, porque oímos la afrenta; la confusión cubrió
nuestros rostros, porque vinieron extranjeros contra los santuarios de
la casa de Jehová.
51:52 Por tanto, vienen días, dice Jehová, en que yo destruiré sus ídolos, y en toda su tierra gemirán los heridos.
51:53 Aunque suba Babilonia hasta el cielo, y se fortifique en las alturas, de mí vendrán a ella destruidores, dice Jehová.
51:54 ¡Oyese el clamor de Babilonia, y el gran quebrantamiento de la tierra de los caldeos!
51:55
Porque Jehová destruirá a Babilonia, y quitará de ella la mucha
jactancia; y bramarán sus olas, y como sonido de muchas aguas será la
voz de ellos.
51:56 Porque vino destruidor contra ella, contra
Babilonia, y sus valientes fueron apresados; el arco de ellos fue
quebrado; porque Jehová, Dios de retribuciones, dará la paga.
51:57
Y embriagaré a sus príncipes y a sus sabios, a sus capitanes, a sus
nobles y a sus fuertes; y dormirán sueño eterno y no despertarán, dice
el Rey, cuyo nombre es Jehová de los ejércitos.
51:58 Así ha dicho
Jehová de los ejércitos: El muro ancho de Babilonia será derribado
enteramente, y sus altas puertas serán quemadas a fuego; en vano
trabajaron los pueblos, y las naciones se cansaron sólo para el fuego.
51:59
Palabra que envió el profeta Jeremías a Seraías hijo de Nerías, hijo de
Maasías, cuando iba con Sedequías rey de Judá a Babilonia, en el cuarto
año de su reinado. Y era Seraías el principal camarero.
51:60
Escribió, pues, Jeremías en un libro todo el mal que había de venir
sobre Babilonia, todas las palabras que están escritas contra
Babilonia.
51:61 Y dijo Jeremías a Seraías: Cuando llegues a Babilonia, y veas y leas todas estas cosas,
51:62
dirás: Oh Jehová, tú has dicho contra este lugar que lo habías de
destruir, hasta no quedar en él morador, ni hombre ni animal, sino que
para siempre ha de ser asolado.
51:63 Y cuando acabes de leer este libro, le atarás una piedra, y lo echarás en medio del Eufrates,
51:64
y dirás: Así se hundirá Babilonia, y no se levantará del mal que yo
traigo sobre ella; y serán rendidos. Hasta aquí son las palabras de
Jeremías.
Jeremías
Capítulo 52
52:1 Era Sedequías de
edad de veintiún años cuando comenzó a reinar, y reinó once años en
Jerusalén. Su madre se llamaba Hamutal, hija de Jeremías de Libna.
52:2 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a todo lo que hizo Joacim.
52:3
Y a causa de la ira de Jehová contra Jerusalén y Judá, llegó a echarlos
de su presencia. Y se rebeló Sedequías contra el rey de Babilonia.
52:4
Aconteció, por tanto, a los nueve años de su reinado, en el mes décimo,
a los diez días del mes, que vino Nabucodonosor rey de Babilonia, él y
todo su ejército, contra Jerusalén, y acamparon contra ella, y de todas
partes edificaron contra ella baluartes.
52:5 Y estuvo sitiada la ciudad hasta el undécimo año del rey Sedequías.
52:6 En el mes cuarto, a los nueve días del mes, prevaleció el hambre en la ciudad, hasta no haber pan para el pueblo.
52:7
Y fue abierta una brecha en el muro de la ciudad, y todos los hombres
de guerra huyeron, y salieron de la ciudad de noche por el camino de la
puerta entre los dos muros que había cerca del jardín del rey, y se
fueron por el camino del Arabá, estando aún los caldeos junto a la
ciudad alrededor.
52:8 Y el ejército de los caldeos siguió al rey,
y alcanzaron a Sedequías en los llanos de Jericó; y lo abandonó todo su
ejército.
52:9 Entonces prendieron al rey, y le hicieron venir al
rey de Babilonia, a Ribla en tierra de Hamat, donde pronunció sentencia
contra él.
52:10 Y degolló el rey de Babilonia a los hijos de
Sedequías delante de sus ojos, y también degolló en Ribla a todos los
príncipes de Judá.
52:11 No obstante, el rey de Babilonia sólo le
sacó los ojos a Sedequías, y le ató con grillos, y lo hizo llevar a
Babilonia; y lo puso en la cárcel hasta el día en que murió.
52:12 Y
en el mes quinto, a los diez días del mes, que era el año diecinueve
del reinado de Nabucodonosor rey de Babilonia, vino a Jerusalén
Nabuzaradán capitán de la guardia, que solía estar delante del rey de
Babilonia.
52:13 Y quemó la casa de Jehová, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalén; y destruyó con fuego todo edificio grande.
52:14
Y todo el ejército de los caldeos, que venía con el capitán de la
guardia, destruyó todos los muros en derredor de Jerusalén.
52:15
E hizo transportar Nabuzaradán capitán de la guardia a los pobres del
pueblo, y a toda la otra gente del pueblo que había quedado en la
ciudad, a los desertores que se habían pasado al rey de Babilonia, y a
todo el resto de la multitud del pueblo.
52:16 Mas de los pobres del país dejó Nabuzaradán capitán de la guardia para viñadores y labradores.
52:17
Y los caldeos quebraron las columnas de bronce que estaban en la casa
de Jehová, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de
Jehová, y llevaron todo el bronce a Babilonia.
52:18 Se llevaron
también los calderos, las palas, las despabiladeras, los tazones, las
cucharas, y todos los utensilios de bronce con que se ministraba,
52:19
y los incensarios, tazones, copas, ollas, candeleros, escudillas y
tazas; lo de oro por oro, y lo de plata por plata, se llevó el capitán
de la guardia.
52:20 Las dos columnas, un mar, y los doce bueyes
de bronce que estaban debajo de las basas, que había hecho el rey
Salomón en la casa de Jehová; el peso del bronce de todo esto era
incalculable.
52:21 En cuanto a las columnas, la altura de cada
columna era de dieciocho codos, y un cordón de doce codos la rodeaba; y
su espesor era de cuatro dedos, y eran huecas.
52:22 Y el capitel
de bronce que había sobre ella era de una altura de cinco codos, con
una red y granadas alrededor del capitel, todo de bronce; y lo mismo
era lo de la segunda columna con sus granadas.
52:23 Había noventa y seis granadas en cada hilera; todas ellas eran ciento sobre la red alrededor.
52:24
Tomó también el capitán de la guardia a Seraías el principal sacerdote,
a Sofonías el segundo sacerdote, y tres guardas del atrio.
52:25 Y
de la ciudad tomó a un oficial que era capitán de los hombres de
guerra, a siete hombres de los consejeros íntimos del rey, que estaban
en la ciudad, y al principal secretario de la milicia, que pasaba
revista al pueblo de la tierra para la guerra, y sesenta hombres del
pueblo que se hallaron dentro de la ciudad.
52:26 Los tomó, pues, Nabuzaradán capitán de la guardia, y los llevó al rey de Babilonia en Ribla.
52:27 Y el rey de Babilonia los hirió, y los mató en Ribla en tierra de Hamat. Así Judá fue transportada de su tierra.
52:28 Este es el pueblo que Nabucodonosor llevó cautivo: En el año séptimo, a tres mil veintitrés hombres de Judá.
52:29 En el año dieciocho de Nabucodonosor él llevó cautivas de Jerusalén a ochocientas treinta y dos personas.
52:30
El año veintitrés de Nabucodonosor, Nabuzaradán capitán de la guardia
llevó cautivas a setecientas cuarenta y cinco personas de los hombres
de Judá; todas las personas en total fueron cuatro mil seiscientas.
52:31
Y sucedió que en el año treinta y siete del cautiverio de Joaquín rey
de Judá, en el mes duodécimo, a los veinticinco días del mes,
Evil-merodac rey de Babilonia, en el año primero de su reinado, alzó la
cabeza de Joaquín rey de Judá y lo sacó de la cárcel.
52:32 Y habló con él amigablemente, e hizo poner su trono sobre los tronos de los reyes que estaban con él en Babilonia.
52:33 Le hizo mudar también los vestidos de prisionero, y comía pan en la mesa del rey siempre todos los días de su vida.
52:34
Y continuamente se le daba una ración de parte del rey de Babilonia,
cada día durante todos los días de su vida, hasta el día de su muerte.
Lamentaciones de Jeremías
Capítulo 01
1:1 ¡Cómo ha quedado sola la ciudad populosa!
La grande entre las naciones se ha vuelto como viuda,
La señora de provincias ha sido hecha tributaria.
1:2 Amargamente llora en la noche, y sus lágrimas están en sus mejillas.
No tiene quien la consuele de todos sus amantes;
Todos sus amigos le faltaron, se le volvieron enemigos.
1:3 Judá ha ido en cautiverio a causa de la aflicción y de la dura servidumbre;
Ella habitó entre las naciones, y no halló descanso;
Todos sus perseguidores la alcanzaron entre las estrechuras.
1:4 Las calzadas de Sion tienen luto, porque no hay quien venga a las fiestas solemnes;
Todas sus puertas están asoladas, sus sacerdotes gimen,
Sus vírgenes están afligidas, y ella tiene amargura.
1:5 Sus enemigos han sido hechos príncipes, sus aborrecedores fueron prosperados,
Porque Jehová la afligió por la multitud de sus rebeliones;
Sus hijos fueron en cautividad delante del enemigo.
1:6 Desapareció de la hija de Sion toda su hermosura;
Sus príncipes fueron como ciervos que no hallan pasto,
Y anduvieron sin fuerzas delante del perseguidor.
1:7 Jerusalén, cuando cayó su pueblo en mano del enemigo y no hubo quien la ayudase,
Se acordó de los días de su aflicción, y de sus rebeliones,
Y de todas las cosas agradables que tuvo desde los tiempos antiguos.
La miraron los enemigos, y se burlaron de su caída.
1:8 Pecado cometió Jerusalén, por lo cual ella ha sido removida;
Todos los que la honraban la han menospreciado, porque vieron su vergüenza;
Y ella suspira, y se vuelve atrás.
1:9 Su inmundicia está en sus faldas, y no se acordó de su fin;
Por tanto, ella ha descendido sorprendentemente, y no tiene quien la consuele.
Mira, oh Jehová, mi aflicción, porque el enemigo se ha engrandecido.
1:10 Extendió su mano el enemigo a todas sus cosas preciosas;
Ella ha visto entrar en su santuario a las naciones
De las cuales mandaste que no entrasen en tu congregación.
1:11 Todo su pueblo buscó su pan suspirando;
Dieron por la comida todas sus cosas preciosas, para entretener la vida.
Mira, oh Jehová, y ve que estoy abatida.
1:12 ¿No os conmueve a cuantos pasáis por el camino?
Mirad, y ved si hay dolor como mi dolor que me ha venido;
Porque Jehová me ha angustiado en el día de su ardiente furor.
1:13 Desde lo alto envió fuego que consume mis huesos;
Ha extendido red a mis pies, me volvió atrás,
Me dejó desolada, y con dolor todo el día.
1:14 El yugo de mis rebeliones ha sido atado por su mano;
Ataduras han sido echadas sobre mi cerviz; ha debilitado mis fuerzas;
Me ha entregado el Señor en manos contra las cuales no podré levantarme.
1:15 El Señor ha hollado a todos mis hombres fuertes en medio de mí;
Llamó contra mí compañía para quebrantar a mis jóvenes;
Como lagar ha hollado el Señor a la virgen hija de Judá.
1:16 Por esta causa lloro; mis ojos, mis ojos fluyen aguas,
Porque se alejó de mí el consolador que dé reposo a mi alma;
Mis hijos son destruidos, porque el enemigo prevaleció.
1:17 Sion extendió sus manos; no tiene quien la consuele;
Jehová dio mandamiento contra Jacob, que sus vecinos fuesen sus enemigos;
Jerusalén fue objeto de abominación entre ellos.
1:18 Jehová es justo; yo contra su palabra me rebelé.
Oíd ahora, pueblos todos, y ved mi dolor;
Mis vírgenes y mis jóvenes fueron llevados en cautiverio.
1:19 Di voces a mis amantes, mas ellos me han engañado;
Mis sacerdotes y mis ancianos en la ciudad perecieron,
Buscando comida para sí con que entretener su vida.
1:20 Mira, oh Jehová, estoy atribulada, mis entrañas hierven.
Mi corazón se trastorna dentro de mí, porque me rebelé en gran manera.
Por fuera hizo estragos la espada; por dentro señoreó la muerte.
1:21 Oyeron que gemía, mas no hay consolador para mí;
Todos mis enemigos han oído mi mal, se alegran de lo que tú hiciste.
Harás venir el día que has anunciado, y serán como yo.
1:22 Venga delante de ti toda su maldad,
Y haz con ellos como hiciste conmigo por todas mis rebeliones;
Porque muchos son mis suspiros, y mi corazón está adolorido.
Lamentaciones de Jeremías
Capítulo 02
2:1 ¡Cómo oscureció el Señor en su furor a la hija de Sion!
Derribó del cielo a la tierra la hermosura de Israel,
Y no se acordó del estrado de sus pies en el día de su furor.
2:2 Destruyó el Señor, y no perdonó;
Destruyó en su furor todas las tiendas de Jacob;
Echó por tierra las fortalezas de la hija de Judá,
Humilló al reino y a sus príncipes.
2:3 Cortó con el ardor de su ira todo el poderío de Israel;
Retiró de él su diestra frente al enemigo,
Y se encendió en Jacob como llama de fuego que ha devorado alrededor.
2:4 Entesó su arco como enemigo, afirmó su mano derecha como adversario,
Y destruyó cuanto era hermoso.
En la tienda de la hija de Sion derramó como fuego su enojo.
2:5 El Señor llegó a ser como enemigo, destruyó a Israel;
Destruyó todos sus palacios, derribó sus fortalezas,
Y multiplicó en la hija de Judá la tristeza y el lamento.
2:6 Quitó su tienda como enramada de huerto;
Destruyó el lugar en donde se congregaban;
Jehová ha hecho olvidar las fiestas solemnes y los días de reposo en Sion,
Y en el ardor de su ira ha desechado al rey y al sacerdote.
2:7 Desechó el Señor su altar, menospreció su santuario;
Ha entregado en mano del enemigo los muros de sus palacios;
Hicieron resonar su voz en la casa de Jehová como en día de fiesta.
2:8 Jehová determinó destruir el muro de la hija de Sion;
Extendió el cordel, no retrajo su mano de la destrucción;
Hizo, pues, que se lamentara el antemuro y el muro; fueron desolados juntamente.
2:9 Sus puertas fueron echadas por tierra, destruyó y quebrantó sus cerrojos;
Su rey y sus príncipes están entre las naciones donde no hay ley;
Sus profetas tampoco hallaron visión de Jehová.
2:10 Se sentaron en tierra, callaron los ancianos de la hija de Sion;
Echaron polvo sobre sus cabezas, se ciñeron de cilicio;
Las vírgenes de Jerusalén bajaron sus cabezas a tierra.
2:11 Mis ojos desfallecieron de lágrimas, se conmovieron mis entrañas,
Mi hígado se derramó por tierra a causa del quebrantamiento de la hija de mi pueblo,
Cuando desfallecía el niño y el que mamaba, en las plazas de la ciudad.
2:12 Decían a sus madres: ¿Dónde está el trigo y el vino?
Desfallecían como heridos en las calles de la ciudad,
Derramando sus almas en el regazo de sus madres.
2:13 ¿Qué testigo te traeré, o a quién te haré semejante, hija de Jerusalén?
¿A quién te compararé para consolarte, oh virgen hija de Sion?
Porque grande como el mar es tu quebrantamiento; ¿quién te sanará?
2:14 Tus profetas vieron para ti vanidad y locura;
Y no descubrieron tu pecado para impedir tu cautiverio,
Sino que te predicaron vanas profecías y extravíos.
2:15 Todos los que pasaban por el camino batieron las manos sobre ti;
Silbaron, y movieron despectivamente sus cabezas sobre la hija de Jerusalén, diciendo:
¿Es esta la ciudad que decían de perfecta hermosura, el gozo de toda la tierra?
2:16 Todos tus enemigos abrieron contra ti su boca;
Se burlaron, y crujieron los dientes; dijeron: Devorémosla;
Ciertamente este es el día que esperábamos; lo hemos hallado, lo hemos visto.
2:17 Jehová ha hecho lo que tenía determinado;
Ha cumplido su palabra, la cual él había mandado desde tiempo antiguo.
Destruyó, y no perdonó;
Y ha hecho que el enemigo se alegre sobre ti,
Y enalteció el poder de tus adversarios.
2:18 El corazón de ellos clamaba al Señor;
Oh hija de Sion, echa lágrimas cual arroyo día y noche;
No descanses, ni cesen las niñas de tus ojos.
2:19 Levántate, da voces en la noche, al comenzar las vigilias;
Derrama como agua tu corazón ante la presencia del Señor;
Alza tus manos a él implorando la vida de tus pequeñitos,
Que desfallecen de hambre en las entradas de todas las calles.
2:20 Mira, oh Jehová, y considera a quién has hecho así.
¿Han de comer las mujeres el fruto de sus entrañas, los pequeñitos a su tierno cuidado?
¿Han de ser muertos en el santuario del Señor el sacerdote y el profeta?
2:21 Niños y viejos yacían por tierra en las calles;
Mis vírgenes y mis jóvenes cayeron a espada;
Mataste en el día de tu furor; degollaste, no perdonaste.
2:22 Has convocado de todas partes mis temores, como en un día de solemnidad;
Y en el día del furor de Jehová no hubo quien escapase ni quedase vivo;
Los que crié y mantuve, mi enemigo los acabó.
Lamentaciones de Jeremías
Capítulo 03
3:1 Yo soy el hombre que ha visto aflicción bajo el látigo de su enojo.
3:2 Me guió y me llevó en tinieblas, y no en luz;
3:3 Ciertamente contra mí volvió y revolvió su mano todo el día.
3:4 Hizo envejecer mi carne y mi piel; quebrantó mis huesos;
3:5 Edificó baluartes contra mí, y me rodeó de amargura y de trabajo.
3:6 Me dejó en oscuridad, como los ya muertos de mucho tiempo.
3:7 Me cercó por todos lados, y no puedo salir; ha hecho más pesadas mis cadenas;
3:8 Aun cuando clamé y di voces, cerró los oídos a mi oración;
3:9 Cercó mis caminos con piedra labrada, torció mis senderos.
3:10 Fue para mí como oso que acecha, como león en escondrijos;
3:11 Torció mis caminos, y me despedazó; me dejó desolado.
3:12 Entesó su arco, y me puso como blanco para la saeta.
3:13 Hizo entrar en mis entrañas las saetas de su aljaba.
3:14 Fui escarnio a todo mi pueblo, burla de ellos todos los días;
3:15 Me llenó de amarguras, me embriagó de ajenjos.
3:16 Mis dientes quebró con cascajo, me cubrió de ceniza;
3:17 Y mi alma se alejó de la paz, me olvidé del bien,
3:18 Y dije: Perecieron mis fuerzas, y mi esperanza en Jehová.
3:19 Acuérdate de mi aflicción y de mi abatimiento, del ajenjo y de la hiel;
3:20 Lo tendré aún en memoria, porque mi alma está abatida dentro de mí;
3:21 Esto recapacitaré en mi corazón, por lo tanto esperaré.
3:22 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
3:23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
3:24 Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.
3:25 Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.
3:26 Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.
3:27 Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud.
3:28 Que se siente solo y calle, porque es Dios quien se lo impuso;
3:29 Ponga su boca en el polvo, por si aún hay esperanza;
3:30 Dé la mejilla al que le hiere, y sea colmado de afrentas.
3:31 Porque el Señor no desecha para siempre;
3:32 Antes si aflige, también se compadece según la multitud de sus misericordias;
3:33 Porque no aflige ni entristece voluntariamente a los hijos de los hombres.
3:34 Desmenuzar bajo los pies a todos los encarcelados de la tierra,
3:35 Torcer el derecho del hombre delante de la presencia del Altísimo,
3:36 Trastornar al hombre en su causa, el Señor no lo aprueba.
3:37 ¿Quién será aquel que diga que sucedió algo que el Señor no mandó?
3:38 ¿De la boca del Altísimo no sale lo malo y lo bueno?
3:39 ¿Por qué se lamenta el hombre viviente? Laméntese el hombre en su pecado.
3:40 Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová;
3:41 Levantemos nuestros corazones y manos a Dios en los cielos;
3:42 Nosotros nos hemos rebelado, y fuimos desleales; tú no perdonaste.
3:43 Desplegaste la ira y nos perseguiste; mataste, y no perdonaste;
3:44 Te cubriste de nube para que no pasase la oración nuestra;
3:45 Nos volviste en oprobio y abominación en medio de los pueblos.
3:46 Todos nuestros enemigos abrieron contra nosotros su boca;
3:47 Temor y lazo fueron para nosotros, asolamiento y quebranto;
3:48 Ríos de aguas echan mis ojos por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.
3:49 Mis ojos destilan y no cesan, porque no hay alivio
3:50 Hasta que Jehová mire y vea desde los cielos;
3:51 Mis ojos contristaron mi alma por todas las hijas de mi ciudad.
3:52 Mis enemigos me dieron caza como a ave, sin haber por qué;
3:53 Ataron mi vida en cisterna, pusieron piedra sobre mí;
3:54 Aguas cubrieron mi cabeza; yo dije: Muerto soy.
3:55 Invoqué tu nombre, oh Jehová, desde la cárcel profunda;
3:56 Oíste mi voz; no escondas tu oído al clamor de mis suspiros.
3:57 Te acercaste el día que te invoqué; dijiste: No temas.
3:58 Abogaste, Señor, la causa de mi alma; redimiste mi vida.
3:59 Tú has visto, oh Jehová, mi agravio; defiende mi causa.
3:60 Has visto toda su venganza, todos sus pensamientos contra mí.
3:61 Has oído el oprobio de ellos, oh Jehová, todas sus maquinaciones contra mí;
3:62 Los dichos de los que contra mí se levantaron, y su designio contra mí todo el día.
3:63 Su sentarse y su levantarse mira; yo soy su canción.
3:64 Dales el pago, oh Jehová, según la obra de sus manos.
3:65 Entrégalos al endurecimiento de corazón; tu maldición caiga sobre ellos.
3:66 Persíguelos en tu furor, y quebrántalos de debajo de los cielos, oh Jehová.
Lamentaciones de Jeremías
Capítulo 04
4:1 ¡Cómo se ha ennegrecido el oro!
¡Cómo el buen oro ha perdido su brillo!
Las piedras del santuario están esparcidas por las encrucijadas de todas las calles.
4:2 Los hijos de Sion, preciados y estimados más que el oro puro,
¡Cómo son tenidos por vasijas de barro, obra de manos de alfarero!
4:3 Aun los chacales dan la teta, y amamantan a sus cachorros;
La hija de mi pueblo es cruel como los avestruces en el desierto.
4:4 La lengua del niño de pecho se pegó a su paladar por la sed;
Los pequeñuelos pidieron pan, y no hubo quien se lo repartiese.
4:5 Los que comían delicadamente fueron asolados en las calles;
Los que se criaron entre púrpura se abrazaron a los estercoleros.
4:6 Porque se aumentó la iniquidad de la hija de mi pueblo más que el pecado de Sodoma,
Que fue destruida en un momento, sin que acamparan contra ella compañías.
4:7 Sus nobles fueron más puros que la nieve, más blancos que la leche;
Más rubios eran sus cuerpos que el coral, su talle más hermoso que el zafiro.
4:8 Oscuro más que la negrura es su aspecto; no los conocen por las calles;
Su piel está pegada a sus huesos, seca como un palo.
4:9 Más dichosos fueron los muertos a espada que los muertos por el hambre;
Porque éstos murieron poco a poco por falta de los frutos de la tierra.
4:10 Las manos de mujeres piadosas cocieron a sus hijos;
Sus propios hijos les sirvieron de comida en el día del quebrantamiento de la hija de mi pueblo.
4:11 Cumplió Jehová su enojo, derramó el ardor de su ira;
Y encendió en Sion fuego que consumió hasta sus cimientos.
4:12 Nunca los reyes de la tierra, ni todos los que habitan en el mundo,
Creyeron que el enemigo y el adversario entrara por las puertas de Jerusalén.
4:13 Es por causa de los pecados de sus profetas, y las maldades de sus sacerdotes,
Quienes derramaron en medio de ella la sangre de los justos.
4:14 Titubearon como ciegos en las calles, fueron contaminados con sangre,
De modo que no pudiesen tocarse sus vestiduras.
4:15 ¡Apartaos! ¡Inmundos! les gritaban; ¡Apartaos, apartaos, no toquéis!
Huyeron y fueron dispersados; se dijo entre las naciones:
Nunca más morarán aquí.
4:16 La ira de Jehová los apartó, no los mirará más;
No respetaron la presencia de los sacerdotes, ni tuvieron compasión de los viejos.
4:17 Aun han desfallecido nuestros ojos esperando en vano nuestro socorro;
En nuestra esperanza aguardamos a una nación que no puede salvar.
4:18 Cazaron nuestros pasos, para que no anduviésemos por nuestras calles;
Se acercó nuestro fin, se cumplieron nuestros días; porque llegó nuestro fin.
4:19 Ligeros fueron nuestros perseguidores más que las águilas del cielo;
Sobre los montes nos persiguieron, en el desierto nos pusieron emboscadas.
4:20 El aliento de nuestras vidas, el ungido de Jehová,
De quien habíamos dicho: A su sombra tendremos vida entre las naciones, fue apresado en sus lazos.
4:21 Gózate y alégrate, hija de Edom, la que habitas en tierra de Uz;
Aun hasta ti llegará la copa; te embriagarás, y vomitarás.
4:22 Se ha cumplido tu castigo, oh hija de Sion;
Nunca más te hará llevar cautiva.
Castigará tu iniquidad, oh hija de Edom;
Descubrirá tus pecados.
Lamentaciones de Jeremías
Capítulo 05
5:1 Acuérdate, oh Jehová, de lo que nos ha sucedido;
Mira, y ve nuestro oprobio.
5:2 Nuestra heredad ha pasado a extraños,
Nuestras casas a forasteros.
5:3 Huérfanos somos sin padre;
Nuestras madres son como viudas.
5:4 Nuestra agua bebemos por dinero;
Compramos nuestra leña por precio.
5:5 Padecemos persecución sobre nosotros;
Nos fatigamos, y no hay para nosotros reposo.
5:6 Al egipcio y al asirio extendimos la mano, para saciarnos de pan.
5:7 Nuestros padres pecaron, y han muerto;
Y nosotros llevamos su castigo.
5:8 Siervos se enseñorearon de nosotros;
No hubo quien nos librase de su mano.
5:9 Con peligro de nuestras vidas traíamos nuestro pan
Ante la espada del desierto.
5:10 Nuestra piel se ennegreció como un horno
A causa del ardor del hambre.
5:11 Violaron a las mujeres en Sion,
A las vírgenes en las ciudades de Judá.
5:12 A los príncipes colgaron de las manos;
No respetaron el rostro de los viejos.
5:13 Llevaron a los jóvenes a moler,
Y los muchachos desfallecieron bajo el peso de la leña.
5:14 Los ancianos no se ven más en la puerta,
Los jóvenes dejaron sus canciones.
5:15 Cesó el gozo de nuestro corazón;
Nuestra danza se cambió en luto.
5:16 Cayó la corona de nuestra cabeza;
¡Ay ahora de nosotros! porque pecamos.
5:17 Por esto fue entristecido nuestro corazón,
Por esto se entenebrecieron nuestros ojos,
5:18 Por el monte de Sion que está asolado;
Zorras andan por él.
5:19 Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre;
Tu trono de generación en generación.
5:20 ¿Por qué te olvidas completamente de nosotros,
Y nos abandonas tan largo tiempo?
5:21 Vuélvenos, oh Jehová, a ti, y nos volveremos;
Renueva nuestros días como al principio.
5:22 Porque nos has desechado;
Te has airado contra nosotros en gran manera.
Ezequiel
Capítulo 01
1:1
Aconteció en el año treinta, en el mes cuarto, a los cinco días del
mes, que estando yo en medio de los cautivos junto al río Quebar, los
cielos se abrieron, y vi visiones de Dios.
1:2 En el quinto año de la deportación del rey Joaquín, a los cinco días del mes,
1:3
vino palabra de Jehová al sacerdote Ezequiel hijo de Buzi, en la tierra
de los caldeos, junto al río Quebar; vino allí sobre él la mano de
Jehová.
1:4 Y miré, y he aquí venía del norte un viento
tempestuoso, y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de
él un resplandor, y en medio del fuego algo que parecía como bronce
refulgente,
1:5 y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia: había en ellos semejanza de hombre.
1:6 Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas.
1:7
Y los pies de ellos eran derechos, y la planta de sus pies como planta
de pie de becerro; y centelleaban a manera de bronce muy bruñido.
1:8 Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos de hombre; y sus caras y sus alas por los cuatro lados.
1:9 Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante.
1:10
Y el aspecto de sus caras era cara de hombre, y cara de león al lado
derecho de los cuatro, y cara de buey a la izquierda en los cuatro;
asimismo había en los cuatro cara de águila.
1:11 Así eran sus
caras. Y tenían sus alas extendidas por encima, cada uno dos, las
cuales se juntaban; y las otras dos cubrían sus cuerpos.
1:12 Y
cada uno caminaba derecho hacia adelante; hacia donde el espíritu les
movía que anduviesen, andaban; y cuando andaban, no se volvían.
1:13
Cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de
carbones de fuego encendidos, como visión de hachones encendidos que
andaba entre los seres vivientes; y el fuego resplandecía, y del fuego
salían relámpagos.
1:14 Y los seres vivientes corrían y volvían a semejanza de relámpagos.
1:15 Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda sobre la tierra junto a los seres vivientes, a los cuatro lados.
1:16
El aspecto de las ruedas y su obra era semejante al color del
crisólito. Y las cuatro tenían una misma semejanza; su apariencia y su
obra eran como rueda en medio de rueda.
1:17 Cuando andaban, se movían hacia sus cuatro costados; no se volvían cuando andaban.
1:18 Y sus aros eran altos y espantosos, y llenos de ojos alrededor en las cuatro.
1:19
Y cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos;
y cuando los seres vivientes se levantaban de la tierra, las ruedas se
levantaban.
1:20 Hacia donde el espíritu les movía que anduviesen,
andaban; hacia donde les movía el espíritu que anduviesen, las ruedas
también se levantaban tras ellos; porque el espíritu de los seres
vivientes estaba en las ruedas.
1:21 Cuando ellos andaban, andaban
ellas, y cuando ellos se paraban, se paraban ellas; asimismo cuando se
levantaban de la tierra, las ruedas se levantaban tras ellos; porque el
espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
1:22 Y sobre
las cabezas de los seres vivientes aparecía una expansión a manera de
cristal maravilloso, extendido encima sobre sus cabezas.
1:23 Y
debajo de la expansión las alas de ellos estaban derechas,
extendiéndose la una hacia la otra; y cada uno tenía dos alas que
cubrían su cuerpo.
1:24 Y oí el sonido de sus alas cuando andaban,
como sonido de muchas aguas, como la voz del Omnipotente, como ruido de
muchedumbre, como el ruido de un ejército. Cuando se paraban, bajaban
sus alas.
1:1:25 Y cuando se paraban y bajaban sus alas, se oía una voz de arriba de la expansión que había sobre sus cabezas.
1:26
Y sobre la expansión que había sobre sus cabezas se veía la figura de
un trono que parecía de piedra de zafiro; y sobre la figura del trono
había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él.
1:27 Y
vi apariencia como de bronce refulgente, como apariencia de fuego
dentro de ella en derredor, desde el aspecto de sus lomos para arriba;
y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y que tenía
resplandor alrededor.
1:28 Como parece el arco iris que está en las
nubes el día que llueve, así era el parecer del resplandor alrededor.
Esta fue la visión de la semejanza de la gloria de Jehová. Y cuando yo
la vi, me postré sobre mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba.
Ezequiel
Capítulo 02
2:1 Me dijo: Hijo de hombre, ponte sobre tus pies, y hablaré contigo.
2:2 Y luego que me habló, entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, y oí al que me hablaba.
2:3
Y me dijo: Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, a gentes
rebeldes que se rebelaron contra mí; ellos y sus padres se han rebelado
contra mí hasta este mismo día.
2:4 Yo, pues, te envío a hijos de duro rostro y de empedernido corazón; y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor.
2:5 Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una casa rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos.
2:6
Y tú, hijo de hombre, no les temas, ni tengas miedo de sus palabras,
aunque te hallas entre zarzas y espinos, y moras con escorpiones; no
tengas miedo de sus palabras, ni temas delante de ellos, porque son
casa rebelde.
2:7 Les hablarás, pues, mis palabras, escuchen o dejen de escuchar; porque son muy rebeldes.
2:8
Mas tú, hijo de hombre, oye lo que yo te hablo; no seas rebelde como la
casa rebelde; abre tu boca, y come lo que yo te doy.
2:9 Y miré, y he aquí una mano extendida hacia mí, y en ella había un rollo de libro.
2:10
Y lo extendió delante de mí, y estaba escrito por delante y por detrás;
y había escritas en él endechas y lamentaciones y ayes.
Ezequiel
Capítulo 03
3:1 Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel.
3:2 Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo.
3:3
Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de
este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.
3:4 Luego me dijo: Hijo de hombre, ve y entra a la casa de Israel, y habla a ellos con mis palabras.
3:5 Porque no eres enviado a pueblo de habla profunda ni de lengua difícil, sino a la casa de Israel.
3:6
No a muchos pueblos de habla profunda ni de lengua difícil, cuyas
palabras no entiendas; y si a ellos te enviara, ellos te oyeran.
3:7
Mas la casa de Israel no te querrá oír, porque no me quiere oír a mí;
porque toda la casa de Israel es dura de frente y obstinada de corazón.
3:8 He aquí yo he hecho tu rostro fuerte contra los rostros de ellos, y tu frente fuerte contra sus frentes.
3:9
Como diamante, más fuerte que pedernal he hecho tu frente; no los
temas, ni tengas miedo delante de ellos, porque son casa rebelde.
3:10 Y me dijo: Hijo de hombre, toma en tu corazón todas mis palabras que yo te hablaré, y oye con tus oídos.
3:11
Y ve y entra a los cautivos, a los hijos de tu pueblo, y háblales y
diles: Así ha dicho Jehová el Señor; escuchen, o dejen de escuchar.
3:12
Y me levantó el Espíritu, y oí detrás de mí una voz de gran estruendo,
que decía: Bendita sea la gloria de Jehová desde su lugar.
3:13 Oí
también el sonido de las alas de los seres vivientes que se juntaban la
una con la otra, y el sonido de las ruedas delante de ellos, y sonido
de gran estruendo.
3:14 Me levantó, pues, el Espíritu, y me tomó;
y fui en amargura, en la indignación de mi espíritu, pero la mano de
Jehová era fuerte sobre mí.
3:15 Y vine a los cautivos en
Tel-abib, que moraban junto al río Quebar, y me senté donde ellos
estaban sentados, y allí permanecí siete días atónito entre ellos.
3:16 Y aconteció que al cabo de los siete días vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
3:17
Hijo de hombre, yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel; oirás,
pues, tú la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.
3:18
Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni
le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de
que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu
mano.
3:19 Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere
de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú
habrás librado tu alma.
3:20 Si el justo se apartare de su
justicia e hiciere maldad, y pusiere yo tropiezo delante de él, él
morirá, porque tú no le amonestaste; en su pecado morirá, y sus
justicias que había hecho no vendrán en memoria; pero su sangre
demandaré de tu mano.
3:21 Pero si al justo amonestares para que
no peque, y no pecare, de cierto vivirá, porque fue amonestado; y tú
habrás librado tu alma.
3:22 Vino allí la mano de Jehová sobre mí, y me dijo: Levántate, y sal al campo, y allí hablaré contigo.
3:23
Y me levanté y salí al campo; y he aquí que allí estaba la gloria de
Jehová, como la gloria que había visto junto al río Quebar; y me postré
sobre mi rostro.
3:24 Entonces entró el Espíritu en mí y me afirmó sobre mis pies, y me habló, y me dijo: Entra, y enciérrate dentro de tu casa.
3:25 Y tú, oh hijo de hombre, he aquí que pondrán sobre ti cuerdas, y con ellas te ligarán, y no saldrás entre ellos.
3:26
Y haré que se pegue tu lengua a tu paladar, y estarás mudo, y no serás
a ellos varón que reprende; porque son casa rebelde.
3:27 Mas
cuando yo te hubiere hablado, abriré tu boca, y les dirás: Así ha dicho
Jehová el Señor: El que oye, oiga; y el que no quiera oír, no oiga;
porque casa rebelde son.
Ezequiel
Capítulo 04
4:1 Tú, hijo de hombre, tómate un adobe, y ponlo delante de ti, y diseña sobre él la ciudad de Jerusalén.
4:2
Y pondrás contra ella sitio, y edificarás contra ella fortaleza, y
sacarás contra ella baluarte, y pondrás delante de ella campamento, y
colocarás contra ella arietes alrededor.
4:3 Tómate también una
plancha de hierro, y ponla en lugar de muro de hierro entre ti y la
ciudad; afirmarás luego tu rostro contra ella, y será en lugar de
cerco, y la sitiarás. Es señal a la casa de Israel.
4:4 Y tú te
acostarás sobre tu lado izquierdo y pondrás sobre él la maldad de la
casa de Israel. El número de los días que duermas sobre él, llevarás
sobre ti la maldad de ellos.
4:5 Yo te he dado los años de su
maldad por el número de los días, trescientos noventa días; y así
llevarás tú la maldad de la casa de Israel.
4:6 Cumplidos éstos,
te acostarás sobre tu lado derecho segunda vez, y llevarás la maldad de
la casa de Judá cuarenta días; día por año, día por año te lo he dado.
4:7 Al asedio de Jerusalén afirmarás tu rostro, y descubierto tu brazo, profetizarás contra ella.
4:8 Y he aquí he puesto sobre ti ataduras, y no te volverás de un lado a otro, hasta que hayas cumplido los días de tu asedio.
4:9
Y tú toma para ti trigo, cebada, habas, lentejas, millo y avena, y
ponlos en una vasija, y hazte pan de ellos el número de los días que te
acuestes sobre tu lado; trescientos noventa días comerás de él.
4:10 La comida que comerás será de peso de veinte siclos al día; de tiempo en tiempo la comerás.
4:11 Y beberás el agua por medida, la sexta parte de un hin; de tiempo en tiempo la beberás.
4:12 Y comerás pan de cebada cocido debajo de la ceniza; y lo cocerás a vista de ellos al fuego de excremento humano.
4:13 Y dijo Jehová: Así comerán los hijos de Israel su pan inmundo, entre las naciones a donde los arrojaré yo.
4:14
Y dije: ¡Ah, Señor Jehová! he aquí que mi alma no es inmunda, ni nunca
desde mi juventud hasta este tiempo comí cosa mortecina ni despedazada,
ni nunca en mi boca entró carne inmunda.
4:15 Y me respondió: He aquí te permito usar estiércol de bueyes en lugar de excremento humano para cocer tu pan.
4:16
Me dijo luego: Hijo de hombre, he aquí quebrantaré el sustento del pan
en Jerusalén; y comerán el pan por peso y con angustia, y beberán el
agua por medida y con espanto,
4:17 para que al faltarles el pan y el agua, se miren unos a otros con espanto, y se consuman en su maldad.
Ezequiel
Capítulo 05
5:1
Y tú, hijo de hombre, tómate un cuchillo agudo, toma una navaja de
barbero, y hazla pasar sobre tu cabeza y tu barba; toma después una
balanza de pesar y divide los cabellos.
5:2 Una tercera parte
quemarás a fuego en medio de la ciudad, cuando se cumplan los días del
asedio; y tomarás una tercera parte y la cortarás con espada alrededor
de la ciudad; y una tercera parte esparcirás al viento, y yo
desenvainaré espada en pos de ellos.
5:3 Tomarás también de allí unos pocos en número, y los atarás en la falda de tu manto.
5:4
Y tomarás otra vez de ellos, y los echarás en medio del fuego, y en el
fuego los quemarás; de allí saldrá el fuego a toda la casa de Israel.
5:5 Así ha dicho Jehová el Señor: Esta es Jerusalén; la puse en medio de las naciones y de las tierras alrededor de ella.
5:6
Y ella cambió mis decretos y mis ordenanzas en impiedad más que las
naciones, y más que las tierras que están alrededor de ella; porque
desecharon mis decretos y mis mandamientos, y no anduvieron en ellos.
5:7
Por tanto, así ha dicho Jehová: ¿Por haberos multiplicado más que las
naciones que están alrededor de vosotros, no habéis andado en mis
mandamientos, ni habéis guardado mis leyes? Ni aun según las leyes de
las naciones que están alrededor de vosotros habéis andado.
5:8
Así, pues, ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti; sí,
yo, y haré juicios en medio de ti ante los ojos de las naciones.
5:9 Y haré en ti lo que nunca hice, ni jamás haré cosa semejante, a causa de todas tus abominaciones.
5:10
Por eso los padres comerán a los hijos en medio de ti, y los hijos
comerán a sus padres; y haré en ti juicios, y esparciré a todos los
vientos todo lo que quedare de ti.
5:11 Por tanto, vivo yo, dice
Jehová el Señor, ciertamente por haber profanado mi santuario con todas
tus abominaciones, te quebrantaré yo también; mi ojo no perdonará, ni
tampoco tendré yo misericordia.
5:12 Una tercera parte de ti
morirá de pestilencia y será consumida de hambre en medio de ti; y una
tercera parte caerá a espada alrededor de ti; y una tercera parte
esparciré a todos los vientos, y tras ellos desenvainaré espada.
5:13
Y se cumplirá mi furor y saciaré en ellos mi enojo, y tomaré
satisfacción; y sabrán que yo Jehová he hablado en mi celo, cuando
cumpla en ellos mi enojo.
5:14 Y te convertiré en soledad y en oprobio entre las naciones que están alrededor de ti, a los ojos de todo transeúnte.
5:15
Y serás oprobio y escarnio y escarmiento y espanto a las naciones que
están alrededor de ti, cuando yo haga en ti juicios con furor e
indignación, y en reprensiones de ira. Yo Jehová he hablado.
5:16
Cuando arroje yo sobre ellos las perniciosas saetas del hambre, que
serán para destrucción, las cuales enviaré para destruiros, entonces
aumentaré el hambre sobre vosotros, y quebrantaré entre vosotros el
sustento del pan.
5:17 Enviaré, pues, sobre vosotros hambre, y
bestias feroces que te destruyan; y pestilencia y sangre pasarán por en
medio de ti, y enviaré sobre ti espada. Yo Jehová he hablado.
Ezequiel
Capítulo 06
6:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
6:2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israel, y profetiza contra ellos.
6:3
Y dirás: Montes de Israel, oíd palabra de Jehová el Señor: Así ha dicho
Jehová el Señor a los montes y a los collados, a los arroyos y a los
valles: He aquí que yo, yo haré venir sobre vosotros espada, y
destruiré vuestros lugares altos.
6:4 Vuestros altares serán
asolados, y vuestras imágenes del sol serán quebradas; y haré que
caigan vuestros muertos delante de vuestros ídolos.
6:5 Y pondré
los cuerpos muertos de los hijos de Israel delante de sus ídolos, y
vuestros huesos esparciré en derredor de vuestros altares.
6:6
Dondequiera que habitéis, serán desiertas las ciudades, y los lugares
altos serán asolados, para que sean asolados y se hagan desiertos
vuestros altares; y vuestros ídolos serán quebrados y acabarán,
vuestras imágenes del sol serán destruidas, y vuestras obras serán
deshechas.
6:7 Y los muertos caerán en medio de vosotros; y sabréis que yo soy Jehová.
6:8
Mas dejaré un resto, de modo que tengáis entre las naciones algunos que
escapen de la espada, cuando seáis esparcidos por las tierras.
6:9
Y los que de vosotros escaparen se acordarán de mí entre las naciones
en las cuales serán cautivos; porque yo me quebranté a causa de su
corazón fornicario que se apartó de mí, y a causa de sus ojos que
fornicaron tras sus ídolos; y se avergonzarán de sí mismos, a causa de
los males que hicieron en todas sus abominaciones.
6:10 Y sabrán que yo soy Jehová; no en vano dije que les había de hacer este mal.
6:11
Así ha dicho Jehová el Señor: Palmotea con tus manos, y golpea con tu
pie, y di: ¡Ay, por todas las grandes abominaciones de la casa de
Israel! porque con espada y con hambre y con pestilencia caerán.
6:12
El que esté lejos morirá de pestilencia, el que esté cerca caerá a
espada, y el que quede y sea asediado morirá de hambre; así cumpliré en
ellos mi enojo.
6:13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando sus
muertos estén en medio de sus ídolos, en derredor de sus altares, sobre
todo collado alto, en todas las cumbres de los montes, debajo de todo
árbol frondoso y debajo de toda encina espesa, lugares donde ofrecieron
incienso a todos sus ídolos.
6:14 Y extenderé mi mano contra
ellos, y dondequiera que habiten haré la tierra más asolada y devastada
que el desierto hacia Diblat; y conocerán que yo soy Jehová.
Ezequiel
Capítulo 07
7:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
7:2
Tú, hijo de hombre, así ha dicho Jehová el Señor a la tierra de Israel:
El fin, el fin viene sobre los cuatro extremos de la tierra.
7:3
Ahora será el fin sobre ti, y enviaré sobre ti mi furor, y te juzgaré
según tus caminos; y pondré sobre ti todas tus abominaciones.
7:4
Y mi ojo no te perdonará, ni tendré misericordia; antes pondré sobre ti
tus caminos, y en medio de ti estarán tus abominaciones; y sabréis que
yo soy Jehová.
7:5 Así ha dicho Jehová el Señor: Un mal, he aquí que viene un mal.
7:6 Viene el fin, el fin viene; se ha despertado contra ti; he aquí que viene.
7:7
La mañana viene para ti, oh morador de la tierra; el tiempo viene,
cercano está el día; día de tumulto, y no de alegría, sobre los montes.
7:8 Ahora pronto derramaré mi ira sobre ti, y cumpliré en ti mi
furor, y te juzgaré según tus caminos; y pondré sobre ti tus
abominaciones.
7:9 Y mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia;
según tus caminos pondré sobre ti, y en medio de ti estarán tus
abominaciones; y sabréis que yo Jehová soy el que castiga.
7:10 He aquí el día, he aquí que viene; ha salido la mañana; ha florecido la vara, ha reverdecido la soberbia.
7:11
La violencia se ha levantado en vara de maldad; ninguno quedará de
ellos, ni de su multitud, ni uno de los suyos, ni habrá entre ellos
quien se lamente.
7:12 El tiempo ha venido, se acercó el día; el
que compra, no se alegre, y el que vende, no llore, porque la ira está
sobre toda la multitud.
7:13 Porque el que vende no volverá a lo
vendido, aunque queden vivos; porque la visión sobre toda la multitud
no se revocará, y a causa de su iniquidad ninguno podrá amparar su
vida.
7:14 Tocarán trompeta, y prepararán todas las cosas, y no
habrá quien vaya a la batalla; porque mi ira está sobre toda la
multitud.
7:15 De fuera espada, de dentro pestilencia y hambre; el
que esté en el campo morirá a espada, y al que esté en la ciudad lo
consumirá el hambre y la pestilencia.
7:16 Y los que escapen de
ellos huirán y estarán sobre los montes como palomas de los valles,
gimiendo todos, cada uno por su iniquidad.
7:17 Toda mano se debilitará, y toda rodilla será débil como el agua.
7:18 Se ceñirán también de cilicio, y les cubrirá terror; en todo rostro habrá vergüenza, y todas sus cabezas estarán rapadas.
7:19
Arrojarán su plata en las calles, y su oro será desechado; ni su plata
ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; no saciarán su
alma, ni llenarán sus entrañas, porque ha sido tropiezo para su maldad.
7:20 Por cuanto convirtieron la gloria de su ornamento en soberbia,
e hicieron de ello las imágenes de sus abominables ídolos, por eso se
lo convertí en cosa repugnante.
7:21 En mano de extraños la entregué para ser saqueada, y será presa de los impíos de la tierra, y la profanarán.
7:22 Y apartaré de ellos mi rostro, y será violado mi lugar secreto; pues entrarán en él invasores y lo profanarán.
7:23 Haz una cadena, porque la tierra está llena de delitos de sangre, y la ciudad está llena de violencia.
7:24
Traeré, por tanto, los más perversos de las naciones, los cuales
poseerán las casas de ellos; y haré cesar la soberbia de los poderosos,
y sus santuarios serán profanados.
7:25 Destrucción viene; y buscarán la paz, y no la habrá.
7:26
Quebrantamiento vendrá sobre quebrantamiento, y habrá rumor sobre
rumor; y buscarán respuesta del profeta, mas la ley se alejará del
sacerdote, y de los ancianos el consejo.
7:27 El rey se enlutará,
y el príncipe se vestirá de tristeza, y las manos del pueblo de la
tierra temblarán; según su camino haré con ellos, y con los juicios de
ellos los juzgaré; y sabrán que yo soy Jehová.
Ezequiel
Capítulo 08
8:1
En el sexto año, en el mes sexto, a los cinco días del mes, aconteció
que estaba yo sentado en mi casa, y los ancianos de Judá estaban
sentados delante de mí, y allí se posó sobre mí la mano de Jehová el
Señor.
8:2 Y miré, y he aquí una figura que parecía de hombre;
desde sus lomos para abajo, fuego; y desde sus lomos para arriba
parecía resplandor, el aspecto de bronce refulgente.
8:3 Y aquella
figura extendió la mano, y me tomó por las guedejas de mi cabeza; y el
Espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y me llevó en visiones de
Dios a Jerusalén, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia
el norte, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que
provoca a celos.
8:4 Y he aquí, allí estaba la gloria del Dios de Israel, como la visión que yo había visto en el campo.
8:5
Y me dijo: Hijo de hombre, alza ahora tus ojos hacia el lado del norte.
Y alcé mis ojos hacia el norte, y he aquí al norte, junto a la puerta
del altar, aquella imagen del celo en la entrada.
8:6 Me dijo
entonces: Hijo de hombre, ¿no ves lo que éstos hacen, las grandes
abominaciones que la casa de Israel hace aquí para alejarme de mi
santuario? Pero vuélvete aún, y verás abominaciones mayores.
8:7 Y me llevó a la entrada del atrio, y miré, y he aquí en la pared un agujero.
8:8 Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta.
8:9 Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí.
8:10
Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias
abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban
pintados en la pared por todo alrededor.
8:11 Y delante de ellos
estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y
Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario
en su mano; y subía una nube espesa de incienso.
8:12 Y me dijo:
Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de
Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de
imágenes? Porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la
tierra.
8:13 Me dijo después: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen éstos.
8:14
Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al
norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz.
8:15 Luego me dijo: ¿No ves, hijo de hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que estas.
8:16
Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a
la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como
veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus
rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el
oriente.
8:17 Y me dijo: ¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es cosa
liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí?
Después que han llenado de maldad la tierra, se volvieron a mí para
irritarme; he aquí que aplican el ramo a sus narices.
8:18 Pues
también yo procederé con furor; no perdonará mi ojo, ni tendré
misericordia; y gritarán a mis oídos con gran voz, y no los oiré.
Ezequiel
Capítulo 09
9:1
Clamó en mis oídos con gran voz, diciendo: Los verdugos de la ciudad
han llegado, y cada uno trae en su mano su instrumento para destruir.
9:2
Y he aquí que seis varones venían del camino de la puerta de arriba que
mira hacia el norte, y cada uno traía en su mano su instrumento para
destruir. Y entre ellos había un varón vestido de lino, el cual traía a
su cintura un tintero de escribano; y entrados, se pararon junto al
altar de bronce.
9:3 Y la gloria del Dios de Israel se elevó de
encima del querubín, sobre el cual había estado, al umbral de la casa;
y llamó Jehová al varón vestido de lino, que tenía a su cintura el
tintero de escribano,
9:4 y le dijo Jehová: Pasa por en medio de
la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a
los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones
que se hacen en medio de ella.
9:5 Y a los otros dijo, oyéndolo
yo: Pasad por la ciudad en pos de él, y matad; no perdone vuestro ojo,
ni tengáis misericordia.
9:6 Matad a viejos, jóvenes y vírgenes,
niños y mujeres, hasta que no quede ninguno; pero a todo aquel sobre el
cual hubiere señal, no os acercaréis; y comenzaréis por mi santuario.
Comenzaron, pues, desde los varones ancianos que estaban delante del
templo.
9:7 Y les dijo: Contaminad la casa, y llenad los atrios de muertos; salid. Y salieron, y mataron en la ciudad.
9:8
Aconteció que cuando ellos iban matando y quedé yo solo, me postré
sobre mi rostro, y clamé y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ¿destruirás a todo
el remanente de Israel derramando tu furor sobre Jerusalén?
9:9 Y
me dijo: La maldad de la casa de Israel y de Judá es grande
sobremanera, pues la tierra está llena de sangre, y la ciudad está
llena de perversidad; porque han dicho: Ha abandonado Jehová la tierra,
y Jehová no ve.
9:10 Así, pues, haré yo; mi ojo no perdonará, ni tendré misericordia; haré recaer el camino de ellos sobre sus propias cabezas.
9:11
Y he aquí que el varón vestido de lino, que tenía el tintero a su
cintura, respondió una palabra, diciendo: He hecho conforme a todo lo
que me mandaste.
Ezequiel
Capítulo 10
10:1 Miré, y
he aquí en la expansión que había sobre la cabeza de los querubines
como una piedra de zafiro, que parecía como semejanza de un trono que
se mostró sobre ellos.
10:2 Y habló al varón vestido de lino, y le
dijo: Entra en medio de las ruedas debajo de los querubines, y llena
tus manos de carbones encendidos de entre los querubines, y espárcelos
sobre la ciudad. Y entró a vista mía.
10:3 Y los querubines estaban a la mano derecha de la casa cuando este varón entró; y la nube llenaba el atrio de adentro.
10:4
Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del querubín al umbral
de la puerta; y la casa fue llena de la nube, y el atrio se llenó del
resplandor de la gloria de Jehová.
10:5 Y el estruendo de las alas
de los querubines se oía hasta el atrio de afuera, como la voz del Dios
Omnipotente cuando habla.
10:6 Aconteció, pues, que al mandar al
varón vestido de lino, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas, de
entre los querubines, él entró y se paró entre las ruedas.
10:7 Y
un querubín extendió su mano de en medio de los querubines al fuego que
estaba entre ellos, y tomó de él y lo puso en las manos del que estaba
vestido de lino, el cual lo tomó y salió.
10:8 Y apareció en los querubines la figura de una mano de hombre debajo de sus alas.
10:9
Y miré, y he aquí cuatro ruedas junto a los querubines, junto a cada
querubín una rueda; y el aspecto de las ruedas era como de crisólito.
10:10 En cuanto a su apariencia, las cuatro eran de una misma forma, como si estuviera una en medio de otra.
10:11
Cuando andaban, hacia los cuatro frentes andaban; no se volvían cuando
andaban, sino que al lugar adonde se volvía la primera, en pos de ella
iban; ni se volvían cuando andaban.
10:12 Y todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas estaban llenos de ojos alrededor en sus cuatro ruedas.
10:13 A las ruedas, oyéndolo yo, se les gritaba: ¡Rueda!
10:14
Y cada uno tenía cuatro caras. La primera era rostro de querubín; la
segunda, de hombre; la tercera, cara de león; la cuarta, cara de águila.
10:15 Y se levantaron los querubines; este es el ser viviente que vi en el río Quebar.
10:16
Y cuando andaban los querubines, andaban las ruedas junto con ellos; y
cuando los querubines alzaban sus alas para levantarse de la tierra,
las ruedas tampoco se apartaban de ellos.
10:17 Cuando se paraban
ellos, se paraban ellas, y cuando ellos se alzaban, se alzaban con
ellos; porque el espíritu de los seres vivientes estaba en ellas.
10:18 Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del umbral de la casa, y se puso sobre los querubines.
10:19
Y alzando los querubines sus alas, se levantaron de la tierra delante
de mis ojos; cuando ellos salieron, también las ruedas se alzaron al
lado de ellos; y se pararon a la entrada de la puerta oriental de la
casa de Jehová, y la gloria del Dios de Israel estaba por encima sobre
ellos.
10:20 Estos eran los mismos seres vivientes que vi debajo del Dios de Israel junto al río Quebar; y conocí que eran querubines.
10:21 Cada uno tenía cuatro caras y cada uno cuatro alas, y figuras de manos de hombre debajo de sus alas.
10:22
Y la semejanza de sus rostros era la de los rostros que vi junto al río
Quebar, su misma apariencia y su ser; cada uno caminaba derecho hacia
adelante.
Ezequiel
Capítulo 11
11:1 El Espíritu me
elevó, y me llevó por la puerta oriental de la casa de Jehová, la cual
mira hacia el oriente; y he aquí a la entrada de la puerta veinticinco
hombres, entre los cuales vi a Jaazanías hijo de Azur y a Pelatías hijo
de Benaía, principales del pueblo.
11:2 Y me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan perversidad, y dan en esta ciudad mal consejo;
11:3 los cuales dicen: No será tan pronto; edifiquemos casas; esta será la olla, y nosotros la carne.
11:4 Por tanto profetiza contra ellos; profetiza, hijo de hombre.
11:5
Y vino sobre mí el Espíritu de Jehová, y me dijo: Di: Así ha dicho
Jehová: Así habéis hablado, oh casa de Israel, y las cosas que suben a
vuestro espíritu, yo las he entendido.
11:6 Habéis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, y habéis llenado de muertos sus calles.
11:7
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Vuestros muertos que habéis
puesto en medio de ella, ellos son la carne, y ella es la olla; mas yo
os sacaré a vosotros de en medio de ella.
11:8 Espada habéis temido, y espada traeré sobre vosotros, dice Jehová el Señor.
11:9 Y os sacaré de en medio de ella, y os entregaré en manos de extraños, y haré juicios entre vosotros.
11:10 A espada caeréis; en los límites de Israel os juzgaré, y sabréis que yo soy Jehová.
11:11 La ciudad no os será por olla, ni vosotros seréis en medio de ella la carne; en los límites de Israel os juzgaré.
11:12
Y sabréis que yo soy Jehová; porque no habéis andado en mis estatutos,
ni habéis obedecido mis decretos, sino según las costumbres de las
naciones que os rodean habéis hecho.
11:13 Y aconteció que
mientras yo profetizaba, aquel Pelatías hijo de Benaía murió. Entonces
me postré rostro a tierra y clamé con gran voz, y dije: ¡Ah, Señor
Jehová! ¿Destruirás del todo al remanente de Israel?
11:14 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
11:15
Hijo de hombre, tus hermanos, tus hermanos, los hombres de tu
parentesco y toda la casa de Israel, toda ella son aquellos a quienes
dijeron los moradores de Jerusalén: Alejaos de Jehová; a nosotros es
dada la tierra en posesión.
11:16 Por tanto, di: Así ha dicho
Jehová el Señor: Aunque les he arrojado lejos entre las naciones, y les
he esparcido por las tierras, con todo eso les seré por un pequeño
santuario en las tierras adonde lleguen.
11:17 Di, por tanto: Así
ha dicho Jehová el Señor: Yo os recogeré de los pueblos, y os
congregaré de las tierras en las cuales estáis esparcidos, y os daré la
tierra de Israel.
11:18 Y volverán allá, y quitarán de ella todas sus idolatrías y todas sus abominaciones.
11:19
Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y
quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un
corazón de carne,
11:20 para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios.
11:21
Mas a aquellos cuyo corazón anda tras el deseo de sus idolatrías y de
sus abominaciones, yo traigo su camino sobre sus propias cabezas, dice
Jehová el Señor.
11:22 Después alzaron los querubines sus alas, y las ruedas en pos de ellos; y la gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos.
11:23 Y la gloria de Jehová se elevó de en medio de la ciudad, y se puso sobre el monte que está al oriente de la ciudad.
11:24
Luego me levantó el Espíritu y me volvió a llevar en visión del
Espíritu de Dios a la tierra de los caldeos, a los cautivos. Y se fue
de mí la visión que había visto.
11:25 Y hablé a los cautivos todas las cosas que Jehová me había mostrado.
Ezequiel
Capítulo 12
12:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
12:2
Hijo de hombre, tú habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen
ojos para ver y no ven, tienen oídos para oír y no oyen, porque son
casa rebelde.
12:3 Por tanto tú, hijo de hombre, prepárate enseres
de marcha, y parte de día delante de sus ojos; y te pasarás de tu lugar
a otro lugar a vista de ellos, por si tal vez atienden, porque son casa
rebelde.
12:4 Y sacarás tus enseres de día delante de sus ojos,
como enseres de cautiverio; mas tú saldrás por la tarde a vista de
ellos, como quien sale en cautiverio.
12:5 Delante de sus ojos te abrirás paso por entre la pared, y saldrás por ella.
12:6
Delante de sus ojos los llevarás sobre tus hombros, de noche los
sacarás; cubrirás tu rostro, y no mirarás la tierra; porque por señal
te he dado a la casa de Israel.
12:7 Y yo hice así como me fue
mandado; saqué mis enseres de día, como enseres de cautiverio, y a la
tarde me abrí paso por entre la pared con mi propia mano; salí de
noche, y los llevé sobre los hombros a vista de ellos.
12:8 Y vino a mí palabra de Jehová por la mañana, diciendo:
12:9 Hijo de hombre, ¿no te ha dicho la casa de Israel, aquella casa rebelde: ¿Qué haces?
12:10
Diles: Así ha dicho Jehová el Señor: Esta profecía se refiere al
príncipe en Jerusalén, y a toda la casa de Israel que está en medio de
ella.
12:11 Diles: Yo soy vuestra señal; como yo hice, así se hará con vosotros; partiréis al destierro, en cautividad.
12:12
Y al príncipe que está en medio de ellos llevarán a cuestas de noche, y
saldrán; por la pared abrirán paso para sacarlo por ella; cubrirá su
rostro para no ver con sus ojos la tierra.
12:13 Mas yo extenderé
mi red sobre él, y caerá preso en mi trampa, y haré llevarlo a
Babilonia, a tierra de caldeos, pero no la verá, y allá morirá.
12:14
Y a todos los que estuvieren alrededor de él para ayudarle, y a todas
sus tropas, esparciré a todos los vientos, y desenvainaré espada en pos
de ellos.
12:15 Y sabrán que yo soy Jehová, cuando los esparciere entre las naciones, y los dispersare por la tierra.
12:16
Y haré que unos pocos de ellos escapen de la espada, del hambre y de la
peste, para que cuenten todas sus abominaciones entre las naciones
adonde llegaren; y sabrán que yo soy Jehová.
12:17 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
12:18 Hijo de hombre, come tu pan con temblor, y bebe tu agua con estremecimiento y con ansiedad.
12:19
Y di al pueblo de la tierra: Así ha dicho Jehová el Señor sobre los
moradores de Jerusalén y sobre la tierra de Israel: Su pan comerán con
temor, y con espanto beberán su agua; porque su tierra será despojada
de su plenitud, por la maldad de todos los que en ella moran.
12:20 Y las ciudades habitadas quedarán desiertas, y la tierra será asolada; y sabréis que yo soy Jehová.
12:21 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
12:22
Hijo de hombre, ¿qué refrán es este que tenéis vosotros en la tierra de
Israel, que dice: Se van prolongando los días, y desaparecerá toda
visión?
12:23 Diles, por tanto: Así ha dicho Jehová el Señor: Haré
cesar este refrán, y no repetirán más este refrán en Israel. Diles,
pues: Se han acercado aquellos días, y el cumplimiento de toda visión.
12:24 Porque no habrá más visión vana, ni habrá adivinación de lisonjeros en medio de la casa de Israel.
12:25
Porque yo Jehová hablaré, y se cumplirá la palabra que yo hable; no se
tardará más, sino que en vuestros días, oh casa rebelde, hablaré
palabra y la cumpliré, dice Jehová el Señor.
12:26 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
12:27
Hijo de hombre, he aquí que los de la casa de Israel dicen: La visión
que éste ve es para de aquí a muchos días, para lejanos tiempos
profetiza éste.
12:28 Diles, por tanto: Así ha dicho Jehová el
Señor: No se tardará más ninguna de mis palabras, sino que la palabra
que yo hable se cumplirá, dice Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 13
13:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
13:2
Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan,
y di a los que profetizan de su propio corazón: Oíd palabra de Jehová.
13:3 Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu, y nada han visto!
13:4 Como zorras en los desiertos fueron tus profetas, oh Israel.
13:5
No habéis subido a las brechas, ni habéis edificado un muro alrededor
de la casa de Israel, para que resista firme en la batalla en el día de
Jehová.
13:6 Vieron vanidad y adivinación mentirosa. Dicen: Ha
dicho Jehová, y Jehová no los envió; con todo, esperan que él confirme
la palabra de ellos.
13:7 ¿No habéis visto visión vana, y no
habéis dicho adivinación mentirosa, pues que decís: Dijo Jehová, no
habiendo yo hablado?
13:8 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor:
Por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto mentira, por
tanto, he aquí yo estoy contra vosotros, dice Jehová el Señor.
13:9
Estará mi mano contra los profetas que ven vanidad y adivinan mentira;
no estarán en la congregación de mi pueblo, ni serán inscritos en el
libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel volverán; y
sabréis que yo soy Jehová el Señor.
13:10 Sí, por cuanto engañaron
a mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo paz; y uno edificaba la pared,
y he aquí que los otros la recubrían con lodo suelto,
13:11 di a
los recubridores con lodo suelto, que caerá; vendrá lluvia torrencial,
y enviaré piedras de granizo que la hagan caer, y viento tempestuoso la
romperá.
13:12 Y he aquí cuando la pared haya caído, ¿no os dirán: ¿Dónde está la embarradura con que la recubristeis?
13:13
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Haré que la rompa viento
tempestuoso con mi ira, y lluvia torrencial vendrá con mi furor, y
piedras de granizo con enojo para consumir.
13:14 Así desbarataré
la pared que vosotros recubristeis con lodo suelto, y la echaré a
tierra, y será descubierto su cimiento, y caerá, y seréis consumidos en
medio de ella; y sabréis que yo soy Jehová.
13:15 Cumpliré así mi
furor en la pared y en los que la recubrieron con lodo suelto; y os
diré: No existe la pared, ni los que la recubrieron,
13:16 los
profetas de Israel que profetizan acerca de Jerusalén, y ven para ella
visión de paz, no habiendo paz, dice Jehová el Señor.
13:17 Y tú,
hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo que
profetizan de su propio corazón, y profetiza contra ellas,
13:18 y
di: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de aquellas que cosen vendas
mágicas para todas las manos, y hacen velos mágicos para la cabeza de
toda edad, para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi
pueblo, para mantener así vuestra propia vida?
13:19 ¿Y habéis de
profanarme entre mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan,
matando a las personas que no deben morir, y dando vida a las personas
que no deben vivir, mintiendo a mi pueblo que escucha la mentira?
13:20
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra
vuestras vendas mágicas, con que cazáis las almas al vuelo; yo las
libraré de vuestras manos, y soltaré para que vuelen como aves las
almas que vosotras cazáis volando.
13:21 Romperé asimismo vuestros
velos mágicos, y libraré a mi pueblo de vuestra mano, y no estarán más
como presa en vuestra mano; y sabréis que yo soy Jehová.
13:22 Por
cuanto entristecisteis con mentiras el corazón del justo, al cual yo no
entristecí, y fortalecisteis las manos del impío, para que no se
apartase de su mal camino, infundiéndole ánimo,
13:23 por tanto,
no veréis más visión vana, ni practicaréis más adivinación; y libraré
mi pueblo de vuestra mano, y sabréis que yo soy Jehová.
Ezequiel
Capítulo 14
14:1 Vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel, y se sentaron delante de mí.
14:2 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
14:3
Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en su corazón, y
han establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro. ¿Acaso
he de ser yo en modo alguno consultado por ellos?
14:4 Háblales,
por tanto, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: Cualquier hombre de
la casa de Israel que hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y
establecido el tropiezo de su maldad delante de su rostro, y viniere al
profeta, yo Jehová responderé al que viniere conforme a la multitud de
sus ídolos,
14:5 para tomar a la casa de Israel por el corazón, ya que se han apartado de mí todos ellos por sus ídolos.
14:6
Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice Jehová el Señor:
Convertíos, y volveos de vuestros ídolos, y apartad vuestro rostro de
todas vuestras abominaciones.
14:7 Porque cualquier hombre de la
casa de Israel, y de los extranjeros que moran en Israel, que se
hubiere apartado de andar en pos de mí, y hubiere puesto sus ídolos en
su corazón, y establecido delante de su rostro el tropiezo de su
maldad, y viniere al profeta para preguntarle por mí, yo Jehová le
responderé por mí mismo;
14:8 y pondré mi rostro contra aquel
hombre, y le pondré por señal y por escarmiento, y lo cortaré de en
medio de mi pueblo; y sabréis que yo soy Jehová.
14:9 Y cuando el
profeta fuere engañado y hablare palabra, yo Jehová engañé al tal
profeta; y extenderé mi mano contra él, y lo destruiré de en medio de
mi pueblo Israel.
14:10 Y llevarán ambos el castigo de su maldad; como la maldad del que consultare, así será la maldad del profeta,
14:11
para que la casa de Israel no se desvíe más de en pos de mí, ni se
contamine más en todas sus rebeliones; y me sean por pueblo, y yo les
sea por Dios, dice Jehová el Señor.
14:12 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
14:13
Hijo de hombre, cuando la tierra pecare contra mí rebelándose
pérfidamente, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le quebrantare el
sustento del pan, y enviare en ella hambre, y cortare de ella hombres y
bestias,
14:14 si estuviesen en medio de ella estos tres varones,
Noé, Daniel y Job, ellos por su justicia librarían únicamente sus
propias vidas, dice Jehová el Señor.
14:15 Y si hiciere pasar
bestias feroces por la tierra y la asolaren, y quedare desolada de modo
que no haya quien pase a causa de las fieras,
14:16 y estos tres
varones estuviesen en medio de ella, vivo yo, dice Jehová el Señor, ni
a sus hijos ni a sus hijas librarían; ellos solos serían librados, y la
tierra quedaría desolada.
14:17 O si yo trajere espada sobre la tierra, y dijere: Espada, pasa por la tierra; e hiciere cortar de ella hombres y bestias,
14:18
y estos tres varones estuviesen en medio de ella, vivo yo, dice Jehová
el Señor, no librarían a sus hijos ni a sus hijas; ellos solos serían
librados.
14:19 O si enviare pestilencia sobre esa tierra y derramare mi ira sobre ella en sangre, para cortar de ella hombres y bestias,
14:20
y estuviesen en medio de ella Noé, Daniel y Job, vivo yo, dice Jehová
el Señor, no librarían a hijo ni a hija; ellos por su justicia
librarían solamente sus propias vidas.
14:21 Por lo cual así ha
dicho Jehová el Señor: ¿Cuánto más cuando yo enviare contra Jerusalén
mis cuatro juicios terribles, espada, hambre, fieras y pestilencia,
para cortar de ella hombres y bestias?
14:22 Sin embargo, he aquí
quedará en ella un remanente, hijos e hijas, que serán llevados fuera;
he aquí que ellos vendrán a vosotros, y veréis su camino y sus hechos,
y seréis consolados del mal que hice venir sobre Jerusalén, de todas
las cosas que traje sobre ella.
14:23 Y os consolarán cuando
viereis su camino y sus hechos, y conoceréis que no sin causa hice todo
lo que he hecho en ella, dice Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 15
15:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
15:2
Hijo de hombre, ¿qué es la madera de la vid más que cualquier otra
madera? ¿Qué es el sarmiento entre los árboles del bosque?
15:3 ¿Tomarán de ella madera para hacer alguna obra? ¿Tomarán de ella una estaca para colgar en ella alguna cosa?
15:4
He aquí, es puesta en el fuego para ser consumida; sus dos extremos
consumió el fuego, y la parte de en medio se quemó; ¿servirá para obra
alguna?
15:5 He aquí que cuando estaba entera no servía para obra
alguna; ¿cuánto menos después que el fuego la hubiere consumido, y
fuere quemada? ¿Servirá más para obra alguna?
15:6 Por tanto, así
ha dicho Jehová el Señor: Como la madera de la vid entre los árboles
del bosque, la cual di al fuego para que la consumiese, así haré a los
moradores de Jerusalén.
15:7 Y pondré mi rostro contra ellos;
aunque del fuego se escaparon, fuego los consumirá; y sabréis que yo
soy Jehová, cuando pusiere mi rostro contra ellos.
15:8 Y convertiré la tierra en asolamiento, por cuanto cometieron prevaricación, dice Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 16
16:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
16:2 Hijo de hombre, notifica a Jerusalén sus abominaciones,
16:3
y di: Así ha dicho Jehová el Señor sobre Jerusalén: Tu origen, tu
nacimiento, es de la tierra de Canaán; tu padre fue amorreo, y tu madre
hetea.
16:4 Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue
cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni
salada con sal, ni fuiste envuelta con fajas.
16:5 No hubo ojo que
se compadeciese de ti para hacerte algo de esto, teniendo de ti
misericordia; sino que fuiste arrojada sobre la faz del campo, con
menosprecio de tu vida, en el día que naciste.
16:6 Y yo pasé
junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus
sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando estabas en tus sangres:
¡Vive!
16:7 Te hice multiplicar como la hierba del campo; y
creciste y te hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus pechos
se habían formado, y tu pelo había crecido; pero estabas desnuda y
descubierta.
16:8 Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he
aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti, y
cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo, dice
Jehová el Señor, y fuiste mía.
16:9 Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite;
16:10 y te vestí de bordado, te calcé de tejón, te ceñí de lino y te cubrí de seda.
16:11 Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos y collar a tu cuello.
16:12 Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa diadema en tu cabeza.
16:13
Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era de lino fino,
seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite; y
fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar.
16:14
Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura; porque
era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice Jehová
el Señor.
16:15 Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste
a causa de tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos
pasaron; suya eras.
16:16 Y tomaste de tus vestidos, y te hiciste
diversos lugares altos, y fornicaste sobre ellos; cosa semejante nunca
había sucedido, ni sucederá más.
16:17 Tomaste asimismo tus
hermosas alhajas de oro y de plata que yo te había dado, y te hiciste
imágenes de hombre y fornicaste con ellas;
16:18 y tomaste tus vestidos de diversos colores y las cubriste; y mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas.
16:19
Mi pan también, que yo te había dado, la flor de la harina, el aceite y
la miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para olor
agradable; y fue así, dice Jehová el Señor.
16:20 Además de esto,
tomaste tus hijos y tus hijas que habías dado a luz para mí, y los
sacrificaste a ellas para que fuesen consumidos. ¿Eran poca cosa tus
fornicaciones,
16:21 para que degollases también a mis hijos y los ofrecieras a aquellas imágenes como ofrenda que el fuego consumía?
16:22
Y con todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado de
los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta, cuando
estabas envuelta en tu sangre.
16:23 Y sucedió que después de toda tu maldad (¡ay, ay de ti! dice Jehová el Señor),
16:24 te edificaste lugares altos, y te hiciste altar en todas las plazas.
16:25
En toda cabeza de camino edificaste lugar alto, e hiciste abominable tu
hermosura, y te ofreciste a cuantos pasaban, y multiplicaste tus
fornicaciones.
16:26 Y fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, gruesos de carnes; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme.
16:27
Por tanto, he aquí que yo extendí contra ti mi mano, y disminuí tu
provisión ordinaria, y te entregué a la voluntad de las hijas de los
filisteos, que te aborrecen, las cuales se avergüenzan de tu camino
deshonesto.
16:28 Fornicaste también con los asirios, por no haberte saciado; y fornicaste con ellos y tampoco te saciaste.
16:29 Multiplicaste asimismo tu fornicación en la tierra de Canaán y de los caldeos, y tampoco con esto te saciaste.
16:30
¡Cuán inconstante es tu corazón, dice Jehová el Señor, habiendo hecho
todas estas cosas, obras de una ramera desvergonzada,
16:31
edificando tus lugares altos en toda cabeza de camino, y haciendo tus
altares en todas las plazas! Y no fuiste semejante a ramera, en que
menospreciaste la paga,
16:32 sino como mujer adúltera, que en lugar de su marido recibe a ajenos.
16:33
A todas las rameras les dan dones; mas tú diste tus dones a todos tus
enamorados; y les diste presentes, para que de todas partes se llegasen
a ti en tus fornicaciones.
16:34 Y ha sucedido contigo, en tus
fornicaciones, lo contrario de las demás mujeres: porque ninguno te ha
solicitado para fornicar, y tú das la paga, en lugar de recibirla; por
esto has sido diferente.
16:35 Por tanto, ramera, oye palabra de Jehová.
16:36
Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto han sido descubiertas tus
desnudeces en tus fornicaciones, y tu confusión ha sido manifestada a
tus enamorados, y a los ídolos de tus abominaciones, y en la sangre de
tus hijos, los cuales les diste;
16:37 por tanto, he aquí que yo
reuniré a todos tus enamorados con los cuales tomaste placer, y a todos
los que amaste, con todos los que aborreciste; y los reuniré alrededor
de ti y les descubiriré tu desnudez, y ellos verán toda tu desnudez.
16:38 Y yo te juzgaré por las leyes de las adúlteras, y de las que derraman sangre; y traeré sobre ti sangre de ira y de celos.
16:39
Y te entregaré en manos de ellos; y destruirán tus lugares altos, y
derribarán tus altares, y te despojarán de tus ropas, se llevarán tus
hermosas alhajas, y te dejarán desnuda y descubierta.
16:40 Y harán subir contra ti muchedumbre de gente, y te apedrearán, y te atravesarán con sus espadas.
16:41
Quemarán tus casas a fuego, y harán en ti juicios en presencia de
muchas mujeres; y así haré que dejes de ser ramera, y que ceses de
prodigar tus dones.
16:42 Y saciaré mi ira sobre ti, y se apartará de ti mi celo, y descansaré y no me enojaré más.
16:43
Por cuanto no te acordaste de los días de tu juventud, y me provocaste
a ira en todo esto, por eso, he aquí yo también traeré tu camino sobre
tu cabeza, dice Jehová el Señor; pues ni aun has pensado sobre toda tu
lujuria.
16:44 He aquí, todo el que usa de refranes te aplicará a ti el refrán que dice: Cual la madre, tal la hija.
16:45
Hija eres tú de tu madre, que desechó a su marido y a sus hijos; y
hermana eres tú de tus hermanas, que desecharon a sus maridos y a sus
hijos; vuestra madre fue hetea, y vuestro padre amorreo.
16:46 Y
tu hermana mayor es Samaria, ella y sus hijas, que habitan al norte de
ti; y tu hermana menor es Sodoma con sus hijas, la cual habita al sur
de ti.
16:47 Ni aun anduviste en sus caminos, ni hiciste según sus
abominaciones; antes, como si esto fuera poco y muy poco, te
corrompiste más que ellas en todos tus caminos.
16:48 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que Sodoma tu hermana y sus hijas no han hecho como hiciste tú y tus hijas.
16:49
He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad
de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no
fortaleció la mano del afligido y del menesteroso.
16:50 Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante de mí, y cuando lo vi las quité.
16:51
Y Samaria no cometió ni la mitad de tus pecados; porque tú
multiplicaste tus abominaciones más que ellas, y has justificado a tus
hermanas con todas las abominaciones que tú hiciste.
16:52 Tú
también, que juzgaste a tus hermanas, lleva tu vergüenza en los pecados
que tú hiciste, más abominables que los de ellas; más justas son que
tú; avergüénzate, pues, tú también, y lleva tu confusión, por cuanto
has justificado a tus hermanas.
16:53 Yo, pues, haré volver a sus
cautivos, los cautivos de Sodoma y de sus hijas, y los cautivos de
Samaria y de sus hijas, y haré volver los cautivos de tus cautiverios
entre ellas,
16:54 para que lleves tu confusión, y te avergüences de todo lo que has hecho, siendo tú motivo de consuelo para ellas.
16:55
Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas, volverán
a su primer estado; tú también y tus hijas volveréis a vuestro primer
estado.
16:56 No era tu hermana Sodoma digna de mención en tu boca en el tiempo de tus soberbias,
16:57
antes que tu maldad fuese descubierta. Así también ahora llevas tú la
afrenta de las hijas de Siria y de todas las hijas de los filisteos,
las cuales por todos lados te desprecian.
16:58 Sufre tú el castigo de tu lujuria y de tus abominaciones, dice Jehová.
16:59
Pero más ha dicho Jehová el Señor: ¿Haré yo contigo como tú hiciste,
que menospreciaste el juramento para invalidar el pacto?
16:60
Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté contigo en los días de
tu juventud, y estableceré contigo un pacto sempiterno.
16:61 Y te
acordarás de tus caminos y te avergonzarás, cuando recibas a tus
hermanas, las mayores que tú y las menores que tú, las cuales yo te
daré por hijas, mas no por tu pacto,
16:62 sino por mi pacto que yo confirmaré contigo; y sabrás que yo soy Jehová;
16:63
para que te acuerdes y te avergüences, y nunca más abras la boca, a
causa de tu vergüenza, cuando yo perdone todo lo que hiciste, dice
Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 17
17:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
17:2 Hijo de hombre, propón una figura, y compón una parábola a la casa de Israel.
17:3
Y dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: Una gran águila, de grandes alas
y de largos miembros, llena de plumas de diversos colores, vino al
Líbano, y tomó el cogollo del cedro.
17:4 Arrancó el principal de sus renuevos y lo llevó a tierra de mercaderes, y lo puso en una ciudad de comerciantes.
17:5
Tomó también de la simiente de la tierra, y la puso en un campo bueno
para sembrar, la plantó junto a aguas abundantes, la puso como un
sauce.
17:6 Y brotó, y se hizo una vid de mucho ramaje, de poca
altura, y sus ramas miraban al águila, y sus raíces estaban debajo de
ella; así que se hizo una vid, y arrojó sarmientos y echó mugrones.
17:7
Había también otra gran águila, de grandes alas y de muchas plumas; y
he aquí que esta vid juntó cerca de ella sus raíces, y extendió hacia
ella sus ramas, para ser regada por ella por los surcos de su plantío.
17:8 En un buen campo, junto a muchas aguas, fue plantada, para que hiciese ramas y diese fruto, y para que fuese vid robusta.
17:9
Diles: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿Será prosperada? ¿No arrancará
sus raíces, y destruirá su fruto, y se secará? Todas sus hojas lozanas
se secarán; y eso sin gran poder ni mucha gente para arrancarla de sus
raíces.
17:10 Y he aquí está plantada; ¿será prosperada? ¿No se
secará del todo cuando el viento solano la toque? En los surcos de su
verdor se secará.
17:11 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
17:12
Di ahora a la casa rebelde: ¿No habéis entendido qué significan estas
cosas? Diles: He aquí que el rey de Babilonia vino a Jerusalén, y tomó
a tu rey y a sus príncipes, y los llevó consigo a Babilonia.
17:13
Tomó también a uno de la descendencia real e hizo pacto con él, y le
hizo prestar juramento; y se llevó consigo a los poderosos de la tierra,
17:14 para que el reino fuese abatido y no se levantase, a fin de que guardando el pacto, permaneciese en pie.
17:15
Pero se rebeló contra él, enviando embajadores a Egipto para que le
diese caballos y mucha gente. ¿Será prosperado, escapará el que estas
cosas hizo? El que rompió el pacto, ¿podrá escapar?
17:16 Vivo yo,
dice Jehová el Señor, que morirá en medio de Babilonia, en el lugar
donde habita el rey que le hizo reinar, cuyo juramento menospreció, y
cuyo pacto hecho con él rompió.
17:17 Y ni con gran ejército ni
con mucha compañía hará Faraón nada por él en la batalla, cuando se
levanten vallados y se edifiquen torres para cortar muchas vidas.
17:18
Por cuanto menospreció el juramento y quebrantó el pacto, cuando he
aquí que había dado su mano, y ha hecho todas estas cosas, no escapará.
17:19 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Vivo yo, que el
juramento mío que menospreció, y mi pacto que ha quebrantado, lo traeré
sobre su misma cabeza.
17:20 Extenderé sobre él mi red, y será
preso en mi lazo, y lo haré venir a Babilonia, y allí entraré en juicio
con él por su prevaricación con que contra mí se ha rebelado.
17:21
Y todos sus fugitivos, con todas sus tropas, caerán a espada, y los que
queden serán esparcidos a todos los vientos; y sabréis que yo Jehová he
hablado.
17:22 Así ha dicho Jehová el Señor: Tomaré yo del cogollo
de aquel alto cedro, y lo plantaré; del principal de sus renuevos
cortaré un tallo, y lo plantaré sobre el monte alto y sublime.
17:23
En el monte alto de Israel lo plantaré, y alzará ramas, y dará fruto, y
se hará magnífico cedro; y habitarán debajo de él todas las aves de
toda especie; a la sombra de sus ramas habitarán.
17:24 Y sabrán
todos los árboles del campo que yo Jehová abatí el árbol sublime,
levanté el árbol bajo, hice secar el árbol verde, e hice reverdecer el
árbol seco. Yo Jehová lo he dicho, y lo haré.
Ezequiel
Capítulo 18
18:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
18:2
¿Qué pensáis vosotros, los que usáis este refrán sobre la tierra de
Israel, que dice: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de
los hijos tienen la dentera?
18:3 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que nunca más tendréis por qué usar este refrán en Israel.
18:4 He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.
18:5 Y el hombre que fuere justo, e hiciere según el derecho y la justicia;
18:6
que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la
casa de Israel, ni violare la mujer de su prójimo, ni se llegare a la
mujer menstruosa,
18:7 ni oprimiere a ninguno; que al deudor
devolviere su prenda, que no cometiere robo, y que diere de su pan al
hambriento y cubriere al desnudo con vestido,
18:8 que no prestare
a interés ni tomare usura; que de la maldad retrajere su mano, e
hiciere juicio verdadero entre hombre y hombre,
18:9 en mis
ordenanzas caminare, y guardare mis decretos para hacer rectamente,
éste es justo; éste vivirá, dice Jehová el Señor.
18:10 Mas si engendrare hijo ladrón, derramador de sangre, o que haga alguna cosa de estas,
18:11 y que no haga las otras, sino que comiere sobre los montes, o violare la mujer de su prójimo,
18:12
al pobre y menesteroso oprimiere, cometiere robos, no devolviere la
prenda, o alzare sus ojos a los ídolos e hiciere abominación,
18:13
prestare a interés y tomare usura; ¿vivirá éste? No vivirá. Todas estas
abominaciones hizo; de cierto morirá, su sangre será sobre él.
18:14 Pero si éste engendrare hijo, el cual viere todos los pecados que su padre hizo, y viéndolos no hiciere según ellos;
18:15 no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos de la casa de Israel; la mujer de su prójimo no violare,
18:16
ni oprimiere a nadie, la prenda no retuviere, ni cometiere robos; al
hambriento diere de su pan, y cubriere con vestido al desnudo;
18:17
apartare su mano del pobre, interés y usura no recibiere; guardare mis
decretos y anduviere en mis ordenanzas; éste no morirá por la maldad de
su padre; de cierto vivirá.
18:18 Su padre, por cuanto hizo
agravio, despojó violentamente al hermano, e hizo en medio de su pueblo
lo que no es bueno, he aquí que él morirá por su maldad.
18:19 Y
si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará el pecado de su padre? Porque
el hijo hizo según el derecho y la justicia, guardó todos mis estatutos
y los cumplió, de cierto vivirá.
18:20 El alma que pecare, esa
morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el
pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del
impío será sobre él.
18:21 Mas el impío, si se apartare de todos sus
pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el
derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá.
18:22 Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas; en su justicia que hizo vivirá.
18:23 ¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?
18:24
Mas si el justo se apartare de su justicia y cometiere maldad, e
hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo, ¿vivirá
él? Ninguna de las justicias que hizo le serán tenidas en cuenta; por
su rebelión con que prevaricó, y por el pecado que cometió, por ello
morirá.
18:25 Y si dijereis: No es recto el camino del Señor; oíd
ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿no son vuestros caminos
torcidos?
18:26 Apartándose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad, él morirá por ello; por la iniquidad que hizo, morirá.
18:27 Y apartándose el impío de su impiedad que hizo, y haciendo según el derecho y la justicia, hará vivir su alma.
18:28 Porque miró y se apartó de todas sus transgresiones que había cometido, de cierto vivirá; no morirá.
18:29
Si aún dijere la casa de Israel: No es recto el camino del Señor; ¿no
son rectos mis caminos, casa de Israel? Ciertamente, vuestros caminos
no son rectos.
18:30 Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus
caminos, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos, y
apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad
causa de ruina.
18:31 Echad de vosotros todas vuestras
transgresiones con que habéis pecado, y haceos un corazón nuevo y un
espíritu nuevo. ¿Por qué moriréis, casa de Israel?
18:32 Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis.
Ezequiel
Capítulo 19
19:1 Y tú, levanta endecha sobre los príncipes de Israel.
19:2 Dirás: ¡Cómo se echó entre los leones tu madre la leona! Entre los leoncillos crió sus cachorros,
19:3 e hizo subir uno de sus cachorros; vino a ser leoncillo, y aprendió a arrebatar la presa, y a devorar hombres.
19:4 Y las naciones oyeron de él; fue tomado en la trampa de ellas, y lo llevaron con grillos a la tierra de Egipto.
19:5
Viendo ella que había esperado mucho tiempo, y que se perdía su
esperanza, tomó otro de sus cachorros, y lo puso por leoncillo.
19:6 Y él andaba entre los leones; se hizo leoncillo, aprendió a arrebatar la presa, devoró hombres.
19:7 Saqueó fortalezas, y asoló ciudades; y la tierra fue desolada, y cuanto había en ella, al estruendo de sus rugidos.
19:8
Arremetieron contra él las gentes de las provincias de alrededor, y
extendieron sobre él su red, y en el foso fue apresado.
19:9 Y lo
pusieron en una jaula y lo llevaron con cadenas, y lo llevaron al rey
de Babilonia; lo pusieron en las fortalezas, para que su voz no se
oyese más sobre los montes de Israel.
19:10 Tu madre fue como una
vid en medio de la viña, plantada junto a las aguas, dando fruto y
echando vástagos a causa de las muchas aguas.
19:11 Y ella tuvo
varas fuertes para cetros de reyes; y se elevó su estatura por encima
entre las ramas, y fue vista por causa de su altura y la multitud de
sus sarmientos.
19:12 Pero fue arrancada con ira, derribada en
tierra, y el viento solano secó su fruto; sus ramas fuertes fueron
quebradas y se secaron; las consumió el fuego.
19:13 Y ahora está plantada en el desierto, en tierra de sequedad y de aridez.
19:14
Y ha salido fuego de la vara de sus ramas, que ha consumido su fruto, y
no ha quedado en ella vara fuerte para cetro de rey. Endecha es esta, y
de endecha servirá.
Ezequiel
Capítulo 20
20:1
Aconteció en el año séptimo, en el mes quinto, a los diez días del mes,
que vinieron algunos de los ancianos de Israel a consultar a Jehová, y
se sentaron delante de mí.
20:2 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
20:3
Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel, y diles: Así ha dicho
Jehová el Señor: ¿A consultarme venís vosotros? Vivo yo, que no os
responderé, dice Jehová el Señor.
20:4 ¿Quieres tú juzgarlos? ¿Los quieres juzgar tú, hijo de hombre? Hazles conocer las abominaciones de sus padres,
20:5
y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: El día que escogí a Israel, y
que alcé mi mano para jurar a la descendencia de la casa de Jacob,
cuando me di a conocer a ellos en la tierra de Egipto, cuando alcé mi
mano y les juré diciendo: Yo soy Jehová vuestro Dios;
20:6 aquel
día que les alcé mi mano, jurando así que los sacaría de la tierra de
Egipto a la tierra que les había provisto, que fluye leche y miel, la
cual es la más hermosa de todas las tierras;
20:7 entonces les dije:
Cada uno eche de sí las abominaciones de delante de sus ojos, y no os
contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios.
20:8
Mas ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron obedecerme; no echó de
sí cada uno las abominaciones de delante de sus ojos, ni dejaron los
ídolos de Egipto; y dije que derramaría mi ira sobre ellos, para
cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra de Egipto.
20:9
Con todo, a causa de mi nombre, para que no se infamase ante los ojos
de las naciones en medio de las cuales estaban, en cuyos ojos fui
conocido, actué para sacarlos de la tierra de Egipto.
20:10 Los saqué de la tierra de Egipto, y los traje al desierto,
20:11 y les di mis estatutos, y les hice conocer mis decretos, por los cuales el hombre que los cumpliere vivirá.
20:12
Y les di también mis días de reposo, para que fuesen por señal entre mí
y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico.
20:13
Mas se rebeló contra mí la casa de Israel en el desierto; no anduvieron
en mis estatutos, y desecharon mis decretos, por los cuales el hombre
que los cumpliere, vivirá; y mis días de reposo profanaron en gran
manera; dije, por tanto, que derramaría sobre ellos mi ira en el
desierto para exterminarlos.
20:14 Pero actué a causa de mi nombre, para que no se infamase a la vista de las naciones ante cuyos ojos los había sacado.
20:15
También yo les alcé mi mano en el desierto, jurando que no los traería
a la tierra que les había dado, que fluye leche y miel, la cual es la
más hermosa de todas las tierras;
20:16 porque desecharon mis
decretos, y no anduvieron en mis estatutos, y mis días de reposo
profanaron, porque tras sus ídolos iba su corazón.
20:17 Con todo, los perdonó mi ojo, pues no los maté, ni los exterminé en el desierto;
20:18
antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los estatutos de
vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis con sus
ídolos.
20:19 Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos, y guardad mis preceptos, y ponedlos por obra;
20:20 y santificad mis días de reposo, y sean por señal entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová vuestro Dios.
20:21
Mas los hijos se rebelaron contra mí; no anduvieron en mis estatutos,
ni guardaron mis decretos para ponerlos por obra, por los cuales el
hombre que los cumpliere vivirá; profanaron mis días de reposo. Dije
entonces que derramaría mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en
ellos en el desierto.
20:22 Mas retraje mi mano a causa de mi
nombre, para que no se infamase a la vista de las naciones ante cuyos
ojos los había sacado.
20:23 También les alcé yo mi mano en el
desierto, jurando que los esparciría entre las naciones, y que los
dispersaría por las tierras,
20:24 porque no pusieron por obra mis
decretos, sino que desecharon mis estatutos y profanaron mis días de
reposo, y tras los ídolos de sus padres se les fueron los ojos.
20:25 Por eso yo también les di estatutos que no eran buenos, y decretos por los cuales no podrían vivir.
20:26
Y los contaminé en sus ofrendas cuando hacían pasar por el fuego a todo
primogénito, para desolarlos y hacerles saber que yo soy Jehová.
20:27
Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles: Así ha
dicho Jehová el Señor: Aun en esto me afrentaron vuestros padres cuando
cometieron rebelión contra mí.
20:28 Porque yo los traje a la
tierra sobre la cual había alzado mi mano jurando que había de dársela,
y miraron a todo collado alto y a todo árbol frondoso, y allí
sacrificaron sus víctimas, y allí presentaron ofrendas que me irritan,
allí pusieron también su incienso agradable, y allí derramaron sus
libaciones.
20:29 Y yo les dije: ¿Qué es ese lugar alto adonde vosotros vais? Y fue llamado su nombre Bama hasta el día de hoy.
20:30
Di, pues, a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿No os
contamináis vosotros a la manera de vuestros padres, y fornicáis tras
sus abominaciones?
20:31 Porque ofreciendo vuestras ofrendas,
haciendo pasar vuestros hijos por el fuego, os habéis contaminado con
todos vuestros ídolos hasta hoy; ¿y he de responderos yo, casa de
Israel? Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no os responderé.
20:32
Y no ha de ser lo que habéis pensado. Porque vosotros decís: Seamos
como las naciones, como las demás familias de la tierra, que sirven al
palo y a la piedra.
20:33 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que con mano fuerte y brazo extendido, y enojo derramado, he de reinar sobre vosotros;
20:34
y os sacaré de entre los pueblos, y os reuniré de las tierras en que
estáis esparcidos, con mano fuerte y brazo extendido, y enojo
derramado;
20:35 y os traeré al desierto de los pueblos, y allí litigaré con vosotros cara a cara.
20:36 Como litigué con vuestros padres en el desierto de la tierra de Egipto, así litigaré con vosotros, dice Jehová el Señor.
20:37 Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto;
20:38
y apartaré de entre vosotros a los rebeldes, y a los que se rebelaron
contra mí; de la tierra de sus peregrinaciones los sacaré, mas a la
tierra de Israel no entrarán; y sabréis que yo soy Jehová.
20:39 Y
a vosotros, oh casa de Israel, así ha dicho Jehová el Señor: Andad cada
uno tras sus ídolos, y servidles, si es que a mí no me obedecéis; pero
no profanéis más mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros
ídolos.
20:40 Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel,
dice Jehová el Señor, allí me servirá toda la casa de Israel, toda ella
en la tierra; allí los aceptaré, y allí demandaré vuestras ofrendas, y
las primicias de vuestros dones, con todas vuestras cosas consagradas.
20:41
Como incienso agradable os aceptaré, cuando os haya sacado de entre los
pueblos, y os haya congregado de entre las tierras en que estáis
esparcidos; y seré santificado en vosotros a los ojos de las naciones.
20:42
Y sabréis que yo soy Jehová, cuando os haya traído a la tierra de
Israel, la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a
vuestros padres.
20:43 Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y
de todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y os aborreceréis a
vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis.
20:44
Y sabréis que yo soy Jehová, cuando haga con vosotros por amor de mi
nombre, no según vuestros caminos malos ni según vuestras perversas
obras, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor.
20:45 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
20:46
Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el sur, derrama tu palabra hacia la
parte austral, profetiza contra el bosque del Neguev.
20:47 Y
dirás al bosque del Neguev: Oye la palabra de Jehová: Así ha dicho
Jehová el Señor: He aquí que yo enciendo en ti fuego, el cual consumirá
en ti todo árbol verde y todo árbol seco; no se apagará la llama del
fuego; y serán quemados en ella todos los rostros, desde el sur hasta
el norte.
20:48 Y verá toda carne que yo Jehová lo encendí; no se apagará.
20:49 Y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ellos dicen de mí: ¿No profiere éste parábolas?
Ezequiel
Capítulo 21
21:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
21:2
Hijo de hombre, pon tu rostro contra Jerusalén, y derrama palabra sobre
los santuarios, y profetiza contra la tierra de Israel.
21:3 Dirás
a la tierra de Israel: Así ha dicho Jehová: He aquí que yo estoy contra
ti, y sacaré mi espada de su vaina, y cortaré de ti al justo y al
impío.
21:4 Y por cuanto he de cortar de ti al justo y al impío,
por tanto, mi espada saldrá de su vaina contra toda carne, desde el sur
hasta el norte.
21:5 Y sabrá toda carne que yo Jehová saqué mi espada de su vaina; no la envainaré más.
21:6 Y tú, hijo de hombre, gime con quebrantamiento de tus lomos y con amargura; gime delante de los ojos de ellos.
21:7
Y cuando te dijeren: ¿Por qué gimes tú? dirás: Por una noticia que
cuando llegue hará que desfallezca todo corazón, y toda mano se
debilitará, y se angustiará todo espíritu, y toda rodilla será débil
como el agua; he aquí que viene, y se hará, dice Jehová el Señor.
21:8 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
21:9 Hijo de hombre, profetiza, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: Di: La espada, la espada está afilada, y también pulida.
21:10
Para degollar víctimas está afilada, pulida está para que relumbre.
¿Hemos de alegrarnos? Al cetro de mi hijo ha despreciado como a un palo
cualquiera.
21:11 Y la dio a pulir para tenerla a mano; la espada está afilada, y está pulida para entregarla en mano del matador.
21:12
Clama y lamenta, oh hijo de hombre; porque ésta será sobre mi pueblo,
será ella sobre todos los príncipes de Israel; caerán ellos a espada
juntamente con mi pueblo; hiere, pues, tu muslo;
21:13 porque está probado. ¿Y qué, si la espada desprecia aun al cetro? El no será más, dice Jehová el Señor.
21:14
Tú, pues, hijo de hombre, profetiza, y bate una mano contra otra, y
duplíquese y triplíquese el furor de la espada homicida; esta es la
espada de la gran matanza que los traspasará,
21:15 para que el
corazón desmaye, y los estragos se multipliquen; en todas las puertas
de ellos he puesto espanto de espada. ¡Ah! dispuesta está para que
relumbre, y preparada para degollar.
21:16 Corta a la derecha, hiere a la izquierda, adonde quiera que te vuelvas.
21:17 Y yo también batiré mi mano contra mi mano, y haré reposar mi ira. Yo Jehová he hablado.
21:18 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
21:19
Tú, hijo de hombre, traza dos caminos por donde venga la espada del rey
de Babilonia; de una misma tierra salgan ambos; y pon una señal al
comienzo de cada camino, que indique la ciudad adonde va.
21:20 El
camino señalarás por donde venga la espada a Rabá de los hijos de Amón,
y a Judá contra Jerusalén, la ciudad fortificada.
21:21 Porque el
rey de Babilonia se ha detenido en una encrucijada, al principio de los
dos caminos, para usar de adivinación; ha sacudido las saetas, consultó
a sus ídolos, miró el hígado.
21:22 La adivinación señaló a su
mano derecha, sobre Jerusalén, para dar la orden de ataque, para dar
comienzo a la matanza, para levantar la voz en grito de guerra, para
poner arietes contra las puertas, para levantar vallados, y edificar
torres de sitio.
21:23 Mas para ellos esto será como adivinación
mentirosa, ya que les ha hecho solemnes juramentos; pero él trae a la
memoria la maldad de ellos, para apresarlos.
21:24 Por tanto, así
ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto habéis hecho traer a la memoria
vuestras maldades, manifestando vuestras traiciones, y descubriendo
vuestros pecados en todas vuestras obras; por cuanto habéis venido en
memoria, seréis entregados en su mano.
21:25 Y tú, profano e impío príncipe de Israel, cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la maldad,
21:26
así ha dicho Jehová el Señor: Depón la tiara, quita la corona; esto no
será más así; sea exaltado lo bajo, y humillado lo alto.
21:27 A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré.
21:28
Y tú, hijo de hombre, profetiza, y dí: Así ha dicho Jehová el Señor
acerca de los hijos de Amón, y de su oprobio. Dirás, pues: La espada,
la espada está desenvainada para degollar; para consumir está pulida
con resplandor.
21:29 Te profetizan vanidad, te adivinan mentira,
para que la emplees sobre los cuellos de los malos sentenciados a
muerte, cuyo día vino en el tiempo de la consumación de la maldad.
21:30 ¿La volveré a su vaina? En el lugar donde te criaste, en la tierra donde has vivido, te juzgaré,
21:31
y derramaré sobre ti mi ira; el fuego de mi enojo haré encender sobre
ti, y te entregaré en mano de hombres temerarios, artífices de
destrucción.
21:32 Serás pasto del fuego, se empapará la tierra de tu sangre; no habrá más memoria de ti, porque yo Jehová he hablado.
Ezequiel
Capítulo 22
22:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
22:2
Tú, hijo de hombre, ¿no juzgarás tú, no juzgarás tú a la ciudad
derramadora de sangre, y le mostrarás todas sus abominaciones?
22:3
Dirás, pues: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ciudad derramadora de
sangre en medio de sí, para que venga su hora, y que hizo ídolos contra
sí misma para contaminarse!
22:4 En tu sangre que derramaste has
pecado, y te has contaminado en tus ídolos que hiciste; y has hecho
acercar tu día, y has llegado al término de tus años; por tanto, te he
dado en oprobio a las naciones, y en escarnio a todas las tierras.
22:5 Las que están cerca de ti y las que están lejos se reirán de ti, amancillada de nombre, y de grande turbación.
22:6 He aquí que los príncipes de Israel, cada uno según su poder, se esfuerzan en derramar sangre.
22:7
Al padre y a la madre despreciaron en ti; al extranjero trataron con
violencia en medio de ti; al huérfano y a la viuda despojaron en ti.
22:8 Mis santuarios menospreciaste, y mis días de reposo has profanado.
22:9 Calumniadores hubo en ti para derramar sangre; y sobre los montes comieron en ti; hicieron en medio de ti perversidades.
22:10 La desnudez del padre descubrieron en ti, y en ti hicieron violencia a la que estaba inmunda por su menstruo.
22:11
Cada uno hizo abominación con la mujer de su prójimo, cada uno
contaminó pervertidamente a su nuera, y cada uno violó en ti a su
hermana, hija de su padre.
22:12 Precio recibieron en ti para
derramar sangre; interés y usura tomaste, y a tus prójimos defraudaste
con violencia; te olvidaste de mí, dice Jehová el Señor.
22:13 Y he aquí que batí mis manos a causa de tu avaricia que cometiste, y a causa de la sangre que derramaste en medio de ti.
22:14
¿Estará firme tu corazón? ¿Serán fuertes tus manos en los días en que
yo proceda contra ti? Yo Jehová he hablado, y lo haré.
22:15 Te dispersaré por las naciones, y te esparciré por las tierras; y haré fenecer de ti tu inmundicia.
22:16 Y por ti misma serás degradada a la vista de las naciones; y sabrás que yo soy Jehová.
22:17 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
22:18
Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha convertido en escoria; todos
ellos son bronce y estaño y hierro y plomo en medio del horno; y en
escorias de plata se convirtieron.
22:19 Por tanto, así ha dicho
Jehová el Señor: Por cuanto todos vosotros os habéis convertido en
escorias, por tanto, he aquí que yo os reuniré en medio de Jerusalén.
22:20
Como quien junta plata y bronce y hierro y plomo y estaño en medio del
horno, para encender fuego en él para fundirlos, así os juntaré en mi
furor y en mi ira, y os pondré allí, y os fundiré.
22:21 Yo os juntaré y soplaré sobre vosotros en el fuego de mi furor, y en medio de él seréis fundidos.
22:22
Como se funde la plata en medio del horno, así seréis fundidos en medio
de él; y sabréis que yo Jehová habré derramado mi enojo sobre vosotros.
22:23 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
22:24 Hijo de hombre, di a ella: Tú no eres tierra limpia, ni rociada con lluvia en el día del furor.
22:25
Hay conjuración de sus profetas en medio de ella, como león rugiente
que arrebata presa; devoraron almas, tomaron haciendas y honra,
multiplicaron sus viudas en medio de ella.
22:26 Sus sacerdotes
violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo
profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y
limpio; y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido
profanado en medio de ellos.
22:27 Sus príncipes en medio de ella
son como lobos que arrebatan presa, derramando sangre, para destruir
las almas, para obtener ganancias injustas.
22:28 Y sus profetas
recubrían con lodo suelto, profetizándoles vanidad y adivinándoles
mentira, diciendo: Así ha dicho Jehová el Señor; y Jehová no había
hablado.
22:29 El pueblo de la tierra usaba de opresión y cometía
robo, al afligido y menesteroso hacía violencia, y al extranjero
oprimía sin derecho.
22:30 Y busqué entre ellos hombre que hiciese
vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la
tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé.
22:31 Por
tanto, derramé sobre ellos mi ira; con el ardor de mi ira los consumí;
hice volver el camino de ellos sobre su propia cabeza, dice Jehová el
Señor.
Ezequiel
Capítulo 23
23:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
23:2 Hijo de hombre, hubo dos mujeres, hijas de una madre,
23:3
las cuales fornicaron en Egipto; en su juventud fornicaron. Allí fueron
apretados sus pechos, allí fueron estrujados sus pechos virginales.
23:4
Y se llamaban, la mayor, Ahola, y su hermana, Aholiba; las cuales
llegaron a ser mías, y dieron a luz hijos e hijas. Y se llamaron:
Samaria, Ahola; y Jerusalén, Aholiba.
23:5 Y Ahola cometió fornicación aun estando en mi poder; y se enamoró de sus amantes los asirios, vecinos suyos,
23:6 vestidos de púrpura, gobernadores y capitanes, jóvenes codiciables todos ellos, jinetes que iban a caballo.
23:7
Y se prostituyó con ellos, con todos los más escogidos de los hijos de
los asirios, y con todos aquellos de quienes se enamoró; se contaminó
con todos los ídolos de ellos.
23:8 Y no dejó sus fornicaciones de
Egipto; porque con ella se echaron en su juventud, y ellos comprimieron
sus pechos virginales, y derramaron sobre ella su fornicación.
23:9 Por lo cual la entregué en mano de sus amantes, en mano de los hijos de los asirios, de quienes se había enamorado.
23:10
Ellos descubrieron su desnudez, tomaron sus hijos y sus hijas, y a ella
mataron a espada; y vino a ser famosa entre las mujeres, pues en ella
hicieron escarmiento.
23:11 Y lo vio su hermana Aholiba, y
enloqueció de lujuria más que ella; y sus fornicaciones fueron más que
las fornicaciones de su hermana.
23:12 Se enamoró de los hijos de
los asirios sus vecinos, gobernadores y capitanes, vestidos de ropas y
armas excelentes, jinetes que iban a caballo, todos ellos jóvenes
codiciables.
23:13 Y vi que se había contaminado; un mismo camino era el de ambas.
23:14 Y aumentó sus fornicaciones; pues cuando vio a hombres pintados en la pared, imágenes de caldeos pintadas de color,
23:15
ceñidos por sus lomos con talabartes, y tiaras de colores en sus
cabezas, teniendo todos ellos apariencia de capitanes, a la manera de
los hombres de Babilonia, de Caldea, tierra de su nacimiento,
23:16 se enamoró de ellos a primera vista, y les envió mensajeros a la tierra de los caldeos.
23:17
Así, pues, se llegaron a ella los hombres de Babilonia en su lecho de
amores, y la contaminaron, y ella también se contaminó con ellos, y su
alma se hastió de ellos.
23:18 Así hizo patentes sus fornicaciones
y descubrió sus desnudeces, por lo cual mi alma se hastió de ella, como
se había ya hastiado mi alma de su hermana.
23:19 Aun multiplicó
sus fornicaciones, trayendo en memoria los días de su juventud, en los
cuales había fornicado en la tierra de Egipto.
23:20 Y se enamoró de sus rufianes, cuya lujuria es como el ardor carnal de los asnos, y cuyo flujo como flujo de caballos.
23:21
Así trajiste de nuevo a la memoria la lujuria de tu juventud, cuando
los egipcios comprimieron tus pechos, los pechos de tu juventud.
23:22
Por tanto, Aholiba, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que yo
suscitaré contra ti a tus amantes, de los cuales se hastió tu alma, y
les haré venir contra ti en derredor;
23:23 los de Babilonia, y
todos los caldeos, los de Pecod, Soa y Coa, y todos los de Asiria con
ellos; jóvenes codiciables, gobernadores y capitanes, nobles y varones
de renombre, que montan a caballo todos ellos.
23:24 Y vendrán
contra ti carros, carretas y ruedas, y multitud de pueblos. Escudos,
paveses y yelmos pondrán contra ti en derredor; y yo pondré delante de
ellos el juicio, y por sus leyes te juzgarán.
23:25 Y pondré mi
celo contra ti, y procederán contigo con furor; te quitarán tu nariz y
tus orejas, y lo que te quedare caerá a espada. Ellos tomarán a tus
hijos y a tus hijas, y tu remanente será consumido por el fuego.
23:26 Y te despojarán de tus vestidos, y te arrebatarán todos los adornos de tu hermosura.
23:27
Y haré cesar de ti tu lujuria, y tu fornicación de la tierra de Egipto;
y no levantarás ya más a ellos tus ojos, ni nunca más te acordarás de
Egipto.
23:28 Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo te
entrego en mano de aquellos que aborreciste, en mano de aquellos de los
cuales se hastió tu alma;
23:29 los cuales procederán contigo con
odio, y tomarán todo el fruto de tu labor, y te dejarán desnuda y
descubierta; y se descubrirá la inmundicia de tus fornicaciones, y tu
lujuria y tu prostitución.
23:30 Estas cosas se harán contigo porque fornicaste en pos de las naciones, con las cuales te contaminaste en sus ídolos.
23:31 En el camino de tu hermana anduviste; yo, pues, pondré su cáliz en tu mano.
23:32
Así ha dicho Jehová el Señor: Beberás el hondo y ancho cáliz de tu
hermana, que es de gran capacidad; de ti se mofarán las naciones, y te
escarnecerán.
23:33 Serás llena de embriaguez y de dolor por el cáliz de soledad y de desolación, por el cáliz de tu hermana Samaria.
23:34
Lo beberás, pues, y lo agotarás, y quebrarás sus tiestos; y rasgarás
tus pechos, porque yo he hablado, dice Jehová el Señor.
23:35 Por
tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto te has olvidado de mí,
y me has echado tras tus espaldas, por eso, lleva tú también tu lujuria
y tus fornicaciones.
23:36 Y me dijo Jehová: Hijo de hombre, ¿no juzgarás tú a Ahola y a Aholiba, y les denunciarás sus abominaciones?
23:37
Porque han adulterado, y hay sangre en sus manos, y han fornicado con
sus ídolos; y aun a sus hijos que habían dado a luz para mí, hicieron
pasar por el fuego, quemándolos.
23:38 Aun esto más me hicieron: contaminaron mi santuario en aquel día, y profanaron mis días de reposo.
23:39
Pues habiendo sacrificado sus hijos a sus ídolos, entraban en mi
santuario el mismo día para contaminarlo; y he aquí, así hicieron en
medio de mi casa.
23:40 Además, enviaron por hombres que viniesen
de lejos, a los cuales había sido enviado mensajero, y he aquí
vinieron; y por amor de ellos te lavaste, y pintaste tus ojos, y te
ataviaste con adornos;
23:41 y te sentaste sobre suntuoso estrado, y fue preparada mesa delante de él, y sobre ella pusiste mi incienso y mi aceite.
23:42
Y se oyó en ella voz de compañía que se solazaba con ella; y con los
varones de la gente común fueron traídos los sabeos del desierto, y
pusieron pulseras en sus manos, y bellas coronas sobre sus cabezas.
23:43 Y dije respecto de la envejecida en adulterios: ¿Todavía cometerán fornicaciones con ella, y ella con ellos?
23:44 Porque han venido a ella como quien viene a mujer ramera; así vinieron a Ahola y a Aholiba, mujeres depravadas.
23:45
Por tanto, hombres justos las juzgarán por la ley de las adúlteras, y
por la ley de las que derraman sangre; porque son adúlteras, y sangre
hay en sus manos.
23:46 Por lo que así ha dicho Jehová el Señor: Yo haré subir contra ellas tropas, las entregaré a turbación y a rapiña,
23:47
y las turbas las apedrearán, y las atravesarán con sus espadas; matarán
a sus hijos y a sus hijas, y sus casas consumirán con fuego.
23:48 Y haré cesar la lujuria de la tierra, y escarmentarán todas las mujeres, y no harán según vuestras perversidades.
23:49
Y sobre vosotras pondrán vuestras perversidades, y pagaréis los pecados
de vuestra idolatría; y sabréis que yo soy Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 24
24:1 Vino a mí palabra de Jehová en el año noveno, en el mes décimo, a los diez días del mes, diciendo:
24:2 Hijo de hombre, escribe la fecha de este día; el rey de Babilonia puso sitio a Jerusalén este mismo día.
24:3
Y habla por parábola a la casa rebelde, y diles: Así ha dicho Jehová el
Señor: Pon una olla, ponla, y echa también en ella agua;
24:4 junta sus piezas de carne en ella; todas buenas piezas, pierna y espalda; llénala de huesos escogidos.
24:5
Toma una oveja escogida, y también enciende los huesos debajo de ella;
haz que hierva bien; cuece también sus huesos dentro de ella.
24:6
Pues así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de la ciudad de sangres, de la
olla herrumbrosa cuya herrumbre no ha sido quitada! Por sus piezas, por
sus piezas sácala, sin echar suerte sobre ella.
24:7 Porque su
sangre está en medio de ella; sobre una piedra alisada la ha derramado;
no la derramó sobre la tierra para que fuese cubierta con polvo.
24:8
Habiendo, pues, hecho subir la ira para hacer venganza, yo pondré su
sangre sobre la dura piedra, para que no sea cubierta.
24:9 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de la ciudad de sangres! Pues también haré yo gran hoguera,
24:10 multiplicando la leña, y encendiendo el fuego para consumir la carne y hacer la salsa; y los huesos serán quemados.
24:11
Asentando después la olla vacía sobre sus brasas, para que se caldee, y
se queme su fondo, y se funda en ella su suciedad, y se consuma su
herrumbre.
24:12 En vano se cansó, y no salió de ella su mucha herrumbre. Sólo en fuego será su herrumbre consumida.
24:13
En tu inmunda lujuria padecerás, porque te limpié, y tú no te limpiaste
de tu inmundicia; nunca más te limpiarás, hasta que yo sacie mi ira
sobre ti.
24:14 Yo Jehová he hablado; vendrá, y yo lo haré. No me
volveré atrás, ni tendré misericordia, ni me arrepentiré; según tus
caminos y tus obras te juzgarán, dice Jehová el Señor.
24:15 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
24:16 Hijo de hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deleite de tus ojos; no endeches, ni llores, ni corran tus lágrimas.
24:17
Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios; ata tu turbante sobre
ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni comas
pan de enlutados.
24:18 Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió mi mujer; y a la mañana hice como me fue mandado.
24:19 Y me dijo el pueblo: ¿No nos enseñarás qué significan para nosotros estas cosas que haces?
24:20 Y yo les dije: La palabra de Jehová vino a mí, diciendo:
24:21
Di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo
profano mi santuario, la gloria de vuestro poderío, el deseo de
vuestros ojos y el deleite de vuestra alma; y vuestros hijos y vuestras
hijas que dejasteis caerán a espada.
24:22 Y haréis de la manera que yo hice; no os cubriréis con rebozo, ni comeréis pan de hombres en luto.
24:23
Vuestros turbantes estarán sobre vuestras cabezas, y vuestros zapatos
en vuestros pies; no endecharéis ni lloraréis, sino que os consumiréis
a causa de vuestras maldades, y gemiréis unos con otros.
24:24
Ezequiel, pues, os será por señal; según todas las cosas que él hizo,
haréis; cuando esto ocurra, entonces sabréis que yo soy Jehová el
Señor.
24:25 Y tú, hijo de hombre, el día que yo arrebate a ellos
su fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos y el anhelo
de sus almas, y también sus hijos y sus hijas,
24:26 ese día vendrá a ti uno que haya escapado para traer las noticias.
24:27
En aquel día se abrirá tu boca para hablar con el fugitivo, y hablarás,
y no estarás más mudo; y les serás por señal, y sabrán que yo soy
Jehová.
Ezequiel
Capítulo 25
25:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
25:2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los hijos de Amón, y profetiza contra ellos.
25:3
Y dirás a los hijos de Amón: Oíd palabra de Jehová el Señor. Así dice
Jehová el Señor: Por cuanto dijiste: ¡Ea, bien!, cuando mi santuario
era profanado, y la tierra de Israel era asolada, y llevada en
cautiverio la casa de Judá;
25:4 por tanto, he aquí yo te entrego
por heredad a los orientales, y pondrán en ti sus apriscos y plantarán
en ti sus tiendas; ellos comerán tus sementeras, y beberán tu leche.
25:5 Y pondré a Rabá por habitación de camellos, y a los hijos de Amón por majada de ovejas; y sabréis que yo soy Jehová.
25:6
Porque así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto batiste tus manos, y
golpeaste con tu pie, y te gozaste en el alma con todo tu menosprecio
para la tierra de Israel,
25:7 por tanto, he aquí yo extenderé mi
mano contra ti, y te entregaré a las naciones para ser saqueada; te
cortaré de entre los pueblos, y te destruiré de entre las tierras; te
exterminaré, y sabrás que yo soy Jehová.
25:8 Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto dijo Moab y Seir: He aquí la casa de Judá es como todas las naciones;
25:9
por tanto, he aquí yo abro el lado de Moab desde las ciudades, desde
sus ciudades que están en su confín, las tierras deseables de
Bet-jesimot, Baal-meón y Quiriataim,
25:10 a los hijos del oriente
contra los hijos de Amón; y la entregaré por heredad, para que no haya
más memoria de los hijos de Amón entre las naciones.
25:11 También en Moab haré juicios, y sabrán que yo soy Jehová.
25:12
Así ha dicho Jehová el Señor: Por lo que hizo Edom, tomando venganza de
la casa de Judá, pues delinquieron en extremo, y se vengaron de ellos;
25:13
por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Yo también extenderé mi mano
sobre Edom, y cortaré de ella hombres y bestias, y la asolaré; desde
Temán hasta Dedán caerán a espada.
25:14 Y pondré mi venganza
contra Edom en manos de mi pueblo Israel, y harán en Edom según mi
enojo y conforme a mi ira; y conocerán mi venganza, dice Jehová el
Señor.
25:15 Así ha dicho Jehová el Señor: Por lo que hicieron los
filisteos con venganza, cuando se vengaron con despecho de ánimo,
destruyendo por antiguas enemistades;
25:16 por tanto, así ha
dicho Jehová: He aquí yo extiendo mi mano contra los filisteos, y
cortaré a los cereteos, y destruiré el resto que queda en la costa del
mar.
25:17 Y haré en ellos grandes venganzas con reprensiones de ira; y sabrán que yo soy Jehová, cuando haga mi venganza en ellos.
Ezequiel
Capítulo 26
26:1 Aconteció en el undécimo año, en el día primero del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
26:2
Hijo de hombre, por cuanto dijo Tiro contra Jerusalén: Ea, bien;
quebrantada está la que era puerta de las naciones; a mí se volvió; yo
seré llena, y ella desierta;
26:3 por tanto, así ha dicho Jehová
el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh Tiro, y haré subir contra ti
muchas naciones, como el mar hace subir sus olas.
26:4 Y demolerán los muros de Tiro, y derribarán sus torres; y barreré de ella hasta su polvo, y la dejaré como una peña lisa.
26:5 Tendedero de redes será en medio del mar, porque yo he hablado, dice Jehová el Señor; y será saqueada por las naciones.
26:6 Y sus hijas que están en el campo serán muertas a espada; y sabrán que yo soy Jehová.
26:7
Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que del norte traigo yo
contra Tiro a Nabucodonosor rey de Babilonia, rey de reyes, con
caballos y carros y jinetes, y tropas y mucho pueblo.
26:8 Matará
a espada a tus hijas que están en el campo, y pondrá contra ti torres
de sitio, y levantará contra ti baluarte, y escudo afirmará contra ti.
26:9 Y pondrá contra ti arietes, contra tus muros, y tus torres destruirá con hachas.
26:10
Por la multitud de sus caballos te cubrirá el polvo de ellos; con el
estruendo de su caballería y de las ruedas y de los carros, temblarán
tus muros, cuando entre por tus puertas como por portillos de ciudad
destruida.
26:11 Con los cascos de sus caballos hollará todas tus
calles; a tu pueblo matará a filo de espada, y tus fuertes columnas
caerán a tierra.
26:12 Y robarán tus riquezas y saquearán tus
mercaderías; arruinarán tus muros, y tus casas preciosas destruirán; y
pondrán tus piedras y tu madera y tu polvo en medio de las aguas.
26:13 Y haré cesar el estrépito de tus canciones, y no se oirá más el son de tus cítaras.
26:14
Y te pondré como una peña lisa; tendedero de redes serás, y nunca más
serás edificada; porque yo Jehová he hablado, dice Jehová el Señor.
26:15
Así ha dicho Jehová el Señor a Tiro: ¿No se estremecerán las costas al
estruendo de tu caída, cuando griten los heridos, cuando se haga la
matanza en medio de ti?
26:16 Entonces todos los príncipes del mar
descenderán de sus tronos, y se quitarán sus mantos, y desnudarán sus
ropas bordadas; de espanto se vestirán, se sentarán sobre la tierra, y
temblarán a cada momento, y estarán atónitos sobre ti.
26:17 Y
levantarán sobre ti endechas, y te dirán: ¿Cómo pereciste tú, poblada
por gente de mar, ciudad que era alabada, que era fuerte en el mar,
ella y sus habitantes, que infundían terror a todos los que la
rodeaban?
26:18 Ahora se estremecerán las islas en el día de tu caída; sí, las islas que están en el mar se espantarán a causa de tu fin.
26:19
Porque así ha dicho Jehová el Señor: Yo te convertiré en ciudad
asolada, como las ciudades que no se habitan; haré subir sobre ti el
abismo, y las muchas aguas te cubrirán.
26:20 Y te haré descender
con los que descienden al sepulcro, con los pueblos de otros siglos, y
te pondré en las profundidades de la tierra, como los desiertos
antiguos, con los que descienden al sepulcro, para que nunca más seas
poblada; y daré gloria en la tierra de los vivientes.
26:21 Te convertiré en espanto, y dejarás de ser; serás buscada, y nunca más serás hallada, dice Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 27
27:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
27:2 Tú, hijo de hombre, levanta endechas sobre Tiro.
27:3
Dirás a Tiro, que está asentada a las orillas del mar, la que trafica
con los pueblos de muchas costas: Así ha dicho Jehová el Señor: Tiro,
tú has dicho: Yo soy de perfecta hermosura.
27:4 En el corazón de los mares están tus confines; los que te edificaron completaron tu belleza.
27:5 De hayas del monte Senir te fabricaron todo el maderaje; tomaron cedros del Líbano para hacerte el mástil.
27:6 De encinas de Basán hicieron tus remos; tus bancos de pino de las costas de Quitim, incrustados de marfil.
27:7
De lino fino bordado de Egipto era tu cortina, para que te sirviese de
vela; de azul y púrpura de las costas de Elisa era tu pabellón.
27:8 Los moradores de Sidón y de Arvad fueron tus remeros; tus sabios, oh Tiro, estaban en ti; ellos fueron tus pilotos.
27:9
Los ancianos de Gebal y sus más hábiles obreros calafateaban tus
junturas; todas las naves del mar y los remeros de ellas fueron a ti
para negociar, para participar de tus negocios.
27:10 Persas y los
de Lud y Fut fueron en tu ejército tus hombres de guerra; escudos y
yelmos colgaron en ti; ellos te dieron tu esplendor.
27:11 Y los
hijos de Arvad con tu ejército estuvieron sobre tus muros alrededor, y
los gamadeos en tus torres; sus escudos colgaron sobre tus muros
alrededor; ellos completaron tu hermosura.
27:12 Tarsis comerciaba
contigo por la abundancia de todas tus riquezas; con plata, hierro,
estaño y plomo comerciaba en tus ferias.
27:13 Javán, Tubal y Mesec comerciaban también contigo; con hombres y con utensilios de bronce comerciaban en tus ferias.
27:14 Los de la casa de Togarma, con caballos y corceles de guerra y mulos, comerciaban en tu mercado.
27:15
Los hijos de Dedán traficaban contigo; muchas costas tomaban mercadería
de tu mano; colmillos de marfil y ébano te dieron por sus pagos.
27:16
Edom traficaba contigo por la multitud de tus productos; con perlas,
púrpura, vestidos bordados, linos finos, corales y rubíes venía a tus
ferias.
27:17 Judá y la tierra de Israel comerciaban contigo; con
trigos de Minit y Panag, miel, aceite y resina negociaban en tus
mercados.
27:18 Damasco comerciaba contigo por tus muchos
productos, por la abundancia de toda riqueza; con vino de Helbón y lana
blanca negociaban.
27:19 Asimismo Dan y el errante Javán vinieron
a tus ferias, para negociar en tu mercado con hierro labrado, mirra
destilada y caña aromática.
27:20 Dedán comerciaba contigo en paños preciosos para carros.
27:21
Arabia y todos los príncipes de Cedar traficaban contigo en corderos y
carneros y machos cabríos; en estas cosas fueron tus mercaderes.
27:22
Los mercaderes de Sabá y de Raama fueron también tus mercaderes; con lo
principal de toda especiería, y toda piedra preciosa, y oro, vinieron a
tus ferias.
27:23 Harán, Cane, Edén, y los mercaderes de Sabá, de Asiria y de Quilmad, contrataban contigo.
27:24
Estos mercaderes tuyos negociaban contigo en varias cosas; en mantos de
azul y bordados, y en cajas de ropas preciosas, enlazadas con cordones,
y en madera de cedro.
27:25 Las naves de Tarsis eran como tus
caravanas que traían tus mercancías; así llegaste a ser opulenta, te
multiplicaste en gran manera en medio de los mares.
27:26 En muchas aguas te engolfaron tus remeros; viento solano te quebrantó en medio de los mares.
27:27
Tus riquezas, tus mercaderías, tu tráfico, tus remeros, tus pilotos,
tus calafateadores y los agentes de tus negocios, y todos tus hombres
de guerra que hay en ti, con toda tu compañía que en medio de ti se
halla, caerán en medio de los mares el día de tu caída.
27:28 Al estrépito de las voces de tus marineros temblarán las costas.
27:29 Descenderán de sus naves todos los que toman remo; remeros y todos los pilotos del mar se quedarán en tierra,
27:30 y harán oír su voz sobre ti, y gritarán amargamente, y echarán polvo sobre sus cabezas, y se revolcarán en ceniza.
27:31 Se raerán por ti los cabellos, se ceñirán de cilicio, y endecharán por ti endechas amargas, con amargura del alma.
27:32
Y levantarán sobre ti endechas en sus lamentaciones, y endecharán sobre
ti, diciendo: ¿Quién como Tiro, como la destruida en medio del mar?
27:33
Cuando tus mercaderías salían de las naves, saciabas a muchos pueblos;
a los reyes de la tierra enriqueciste con la multitud de tus riquezas y
de tu comercio.
27:34 En el tiempo en que seas quebrantada por los
mares en lo profundo de las aguas, tu comercio y toda tu compañía
caerán en medio de ti.
27:35 Todos los moradores de las costas se maravillarán sobre ti, y sus reyes temblarán de espanto; demudarán sus rostros.
27:36 Los mercaderes en los pueblos silbarán contra ti; vendrás a ser espanto, y para siempre dejarás de ser.
Ezequiel
Capítulo 28
28:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
28:2
Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así ha dicho Jehová el Señor:
Por cuanto se enalteció tu corazón, y dijiste: Yo soy un dios, en el
trono de Dios estoy sentado en medio de los mares (siendo tú hombre y
no Dios), y has puesto tu corazón como corazón de Dios;
28:3 he aquí que tú eres más sabio que Daniel; no hay secreto que te sea oculto.
28:4 Con tu sabiduría y con tu prudencia has acumulado riquezas, y has adquirido oro y plata en tus tesoros.
28:5
Con la grandeza de tu sabiduría en tus contrataciones has multiplicado
tus riquezas; y a causa de tus riquezas se ha enaltecido tu corazón.
28:6 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto pusiste tu corazón como corazón de Dios,
28:7
por tanto, he aquí yo traigo sobre ti extranjeros, los fuertes de las
naciones, que desenvainarán sus espadas contra la hermosura de tu
sabiduría, y mancharán tu esplendor.
28:8 Al sepulcro te harán descender, y morirás con la muerte de los que mueren en medio de los mares.
28:9 ¿Hablarás delante del que te mate, diciendo: Yo soy Dios? Tú, hombre eres, y no Dios, en la mano de tu matador.
28:10 De muerte de incircuncisos morirás por mano de extranjeros; porque yo he hablado, dice Jehová el Señor.
28:11 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
28:12
Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha
dicho Jehová el Señor: Tú eras el sello de la perfección, lleno de
sabiduría, y acabado de hermosura.
28:13 En Edén, en el huerto de
Dios estuviste; de toda piedra preciosa era tu vestidura; de cornerina,
topacio, jaspe, crisólito, berilo y ónice; de zafiro, carbunclo,
esmeralda y oro; los primores de tus tamboriles y flautas estuvieron
preparados para ti en el día de tu creación.
28:14 Tú, querubín
grande, protector, yo te puse en el santo monte de Dios, allí
estuviste; en medio de las piedras de fuego te paseabas.
28:15 Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad.
28:16
A causa de la multitud de tus contrataciones fuiste lleno de iniquidad,
y pecaste; por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de
entre las piedras del fuego, oh querubín protector.
28:17 Se
enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría
a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los
reyes te pondré para que miren en ti.
28:18 Con la multitud de tus
maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu
santuario; yo, pues, saqué fuego de en medio de ti, el cual te
consumió, y te puse en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los
que te miran.
28:19 Todos los que te conocieron de entre los pueblos se maravillarán sobre ti; espanto serás, y para siempre dejarás de ser.
28:20 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
28:21 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Sidón, y profetiza contra ella,
28:22
y dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh
Sidón, y en medio de ti seré glorificado; y sabrán que yo soy Jehová,
cuando haga en ella juicios, y en ella me santifique.
28:23
Enviaré a ella pestilencia y sangre en sus calles, y caerán muertos en
medio de ella, con espada contra ella por todos lados; y sabrán que yo
soy Jehová.
28:24 Y nunca más será a la casa de Israel espina
desgarradora, ni aguijón que le dé dolor, en medio de cuantos la rodean
y la menosprecian; y sabrán que yo soy Jehová.
28:25 Así ha dicho
Jehová el Señor: Cuando recoja a la casa de Israel de los pueblos entre
los cuales está esparcida, entonces me santificaré en ellos ante los
ojos de las naciones, y habitarán en su tierra, la cual di a mi siervo
Jacob.
28:26 Y habitarán en ella seguros, y edificarán casas, y
plantarán viñas, y vivirán confiadamente, cuando yo haga juicios en
todos los que los despojan en sus alrededores; y sabrán que yo soy
Jehová su Dios.
Ezequiel
Capítulo 29
29:1 En el año décimo, en el mes décimo, a los doce días del mes, vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
29:2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra Faraón rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto.
29:3
Habla, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti,
Faraón rey de Egipto, el gran dragón que yace en medio de sus ríos, el
cual dijo: Mío es el Nilo, pues yo lo hice.
29:4 Yo, pues, pondré
garfios en tus quijadas, y pegaré los peces de tus ríos a tus escamas,
y te sacaré de en medio de tus ríos, y todos los peces de tus ríos
saldrán pegados a tus escamas.
29:5 Y te dejaré en el desierto a
ti y a todos los peces de tus ríos; sobre la faz del campo caerás; no
serás recogido, ni serás juntado; a las fieras de la tierra y a las
aves del cielo te he dado por comida.
29:6 Y sabrán todos los moradores de Egipto que yo soy Jehová, por cuanto fueron báculo de caña a la casa de Israel.
29:7
Cuando te tomaron con la mano, te quebraste, y les rompiste todo el
hombro; y cuando se apoyaron en ti, te quebraste, y les rompiste sus
lomos enteramente.
29:8 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que yo traigo contra ti espada, y cortaré de ti hombres y bestias.
29:9 Y la tierra de Egipto será asolada y desierta, y sabrán que yo soy Jehová; por cuanto dijo: El Nilo es mío, y yo lo hice.
29:10
Por tanto, he aquí yo estoy contra ti, y contra tus ríos; y pondré la
tierra de Egipto en desolación, en la soledad del desierto, desde
Migdol hasta Sevene, hasta el límite de Etiopía.
29:11 No pasará por ella pie de hombre, ni pie de animal pasará por ella, ni será habitada, por cuarenta años.
29:12
Y pondré a la tierra de Egipto en soledad entre las tierras asoladas, y
sus ciudades entre las ciudades destruidas estarán desoladas por
cuarenta años; y esparciré a Egipto entre las naciones, y lo dispersaré
por las tierras.
29:13 Porque así ha dicho Jehová el Señor: Al fin
de cuarenta años recogeré a Egipto de entre los pueblos entre los
cuales fueren esparcidos;
29:14 y volveré a traer los cautivos de
Egipto, y los llevaré a la tierra de Patros, a la tierra de su origen;
y allí serán un reino despreciable.
29:15 En comparación con los
otros reinos será humilde; nunca más se alzará sobre las naciones;
porque yo los disminuiré, para que no vuelvan a tener dominio sobre las
naciones.
29:16 Y no será ya más para la casa de Israel apoyo de
confianza, que les haga recordar el pecado de mirar en pos de ellos; y
sabrán que yo soy Jehová el Señor.
29:17 Aconteció en el año veintisiete en el mes primero, el día primero del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
29:18
Hijo de hombre, Nabucodonosor rey de Babilonia hizo a su ejército
prestar un arduo servicio contra Tiro. Toda cabeza ha quedado calva, y
toda espalda desollada; y ni para él ni para su ejército hubo paga de
Tiro, por el servicio que prestó contra ella.
29:19 Por tanto, así
ha dicho Jehová el Señor; He aquí que yo doy a Nabucodonosor, rey de
Babilonia, la tierra de Egipto; y él tomará sus riquezas, y recogerá
sus despojos, y arrebatará botín, y habrá paga para su ejército.
29:20
Por su trabajo con que sirvió contra ella le he dado la tierra de
Egipto; porque trabajaron para mí, dice Jehová el Señor.
29:21 En
aquel tiempo haré retoñar el poder de la casa de Israel. Y abriré tu
boca en medio de ellos, y sabrán que yo soy Jehová.
Ezequiel
Capítulo 30
30:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
30:2 Hijo de hombre, profetiza, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: Lamentad: ¡Ay de aquel día!
30:3 Porque cerca está el día, cerca está el día de Jehová; día de nublado, día de castigo de las naciones será.
30:4
Y vendrá espada a Egipto, y habrá miedo en Etiopía, cuando caigan
heridos en Egipto; y tomarán sus riquezas, y serán destruidos sus
fundamentos.
30:5 Etiopía, Fut, Lud, toda Arabia, Libia, y los hijos de las tierras aliadas, caerán con ellos a filo de espada.
30:6
Así ha dicho Jehová: También caerán los que sostienen a Egipto, y la
altivez de su poderío caerá; desde Migdol hasta Sevene caerán en él a
filo de espada, dice Jehová el Señor.
30:7 Y serán asolados entre las tierras asoladas, y sus ciudades serán entre las ciudades desiertas.
30:8 Y sabrán que yo soy Jehová, cuando ponga fuego a Egipto, y sean quebrantados todos sus ayudadores.
30:9
En aquel tiempo saldrán mensajeros de delante de mí en naves, para
espantar a Etiopía la confiada, y tendrán espanto como en el día de
Egipto; porque he aquí viene.
30:10 Así ha dicho Jehová el Señor: Destruiré las riquezas de Egipto por mano de Nabucodonosor rey de Babilonia.
30:11
El, y con él su pueblo, los más fuertes de las naciones, serán traídos
para destruir la tierra; y desenvainarán sus espadas sobre Egipto, y
llenarán de muertos la tierra.
30:12 Y secaré los ríos, y
entregaré la tierra en manos de malos, y por mano de extranjeros
destruiré la tierra y cuanto en ella hay. Yo Jehová he hablado.
30:13
Así ha dicho Jehová el Señor: Destruiré también las imágenes, y
destruiré los ídolos de Menfis; y no habrá más príncipe de la tierra de
Egipto, y en la tierra de Egipto pondré temor.
30:14 Asolaré a Patros, y pondré fuego a Zoán, y haré juicios en Tebas.
30:15 Y derramaré mi ira sobre Sin, fortaleza de Egipto, y exterminaré a la multitud de Tebas.
30:16 Y pondré fuego a Egipto; Sin tendrá gran dolor, y Tebas será destrozada, y Menfis tendrá continuas angustias.
30:17 Los jóvenes de Avén y de Pibeset caerán a filo de espada, y las mujeres irán en cautiverio.
30:18
Y en Tafnes se oscurecerá el día, cuando quebrante yo allí el poder de
Egipto, y cesará en ella la soberbia de su poderío; tiniebla la
cubrirá, y los moradores de sus aldeas irán en cautiverio.
30:19 Haré, pues, juicios en Egipto, y sabrán que yo soy Jehová.
30:20 Aconteció en el año undécimo, en el mes primero, a los siete días del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
30:21
Hijo de hombre, he quebrado el brazo de Faraón rey de Egipto; y he aquí
que no ha sido vendado poniéndole medicinas, ni poniéndole faja para
ligarlo, a fin de fortalecerlo para que pueda sostener la espada.
30:22
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Heme aquí contra Faraón rey de
Egipto, y quebraré sus brazos, el fuerte y el fracturado, y haré que la
espada se le caiga de la mano.
30:23 Y esparciré a los egipcios entre las naciones, y los dispersaré por las tierras.
30:24
Y fortaleceré los brazos del rey de Babilonia, y pondré mi espada en su
mano; mas quebraré los brazos de Faraón, y delante de aquél gemirá con
gemidos de herido de muerte.
30:25 Fortaleceré, pues, los brazos
del rey de Babilonia, y los brazos de Faraón caerán; y sabrán que yo
soy Jehová, cuando yo ponga mi espada en la mano del rey de Babilonia,
y él la extienda contra la tierra de Egipto.
30:26 Y esparciré a los egipcios entre las naciones, y los dispersaré por las tierras; y sabrán que yo soy Jehová.
Ezequiel
Capítulo 31
31:1 Aconteció en el año undécimo, en el mes tercero, el día primero del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
31:2 Hijo de hombre, di a Faraón rey de Egipto, y a su pueblo: ¿A quién te comparaste en tu grandeza?
31:3
He aquí era el asirio cedro en el Líbano, de hermosas ramas, de
frondoso ramaje y de grande altura, y su copa estaba entre densas
ramas.
31:4 Las aguas lo hicieron crecer, lo encumbró el abismo;
sus ríos corrían alrededor de su pie, y a todos los árboles del campo
enviaba sus corrientes.
31:5 Por tanto, se encumbró su altura
sobre todos los árboles del campo, y se multiplicaron sus ramas, y a
causa de las muchas aguas se alargó su ramaje que había echado.
31:6
En sus ramas hacían nido todas las aves del cielo, y debajo de su
ramaje parían todas las bestias del campo, y a su sombra habitaban
muchas naciones.
31:7 Se hizo, pues, hermoso en su grandeza con la extensión de sus ramas; porque su raíz estaba junto a muchas aguas.
31:8
Los cedros no lo cubrieron en el huerto de Dios; las hayas no fueron
semejantes a sus ramas, ni los castaños fueron semejantes a su ramaje;
ningún árbol en el huerto de Dios fue semejante a él en su hermosura.
31:9
Lo hice hermoso con la multitud de sus ramas; y todos los árboles del
Edén, que estaban en el huerto de Dios, tuvieron de él envidia.
31:10
Por tanto, así dijo Jehová el Señor: Ya que por ser encumbrado en
altura, y haber levantado su cumbre entre densas ramas, su corazón se
elevó con su altura,
31:11 yo lo entregaré en manos del poderoso de las naciones, que de cierto le tratará según su maldad. Yo lo he desechado.
31:12
Y lo destruirán extranjeros, los poderosos de las naciones, y lo
derribarán; sus ramas caerán sobre los montes y por todos los valles, y
por todos los arroyos de la tierra será quebrado su ramaje; y se irán
de su sombra todos los pueblos de la tierra, y lo dejarán.
31:13 Sobre su ruina habitarán todas las aves del cielo, y sobre sus ramas estarán todas las bestias del campo,
31:14
para que no se exalten en su altura todos los árboles que crecen junto
a las aguas, ni levanten su copa entre la espesura, ni confíen en su
altura todos los que beben aguas; porque todos están destinados a
muerte, a lo profundo de la tierra, entre los hijos de los hombres, con
los que descienden a la fosa.
31:15 Así ha dicho Jehová el Señor:
El día que descendió al Seol, hice hacer luto, hice cubrir por él el
abismo, y detuve sus ríos, y las muchas aguas fueron detenidas; al
Líbano cubrí de tinieblas por él, y todos los árboles del campo se
desmayaron.
31:16 Del estruendo de su caída hice temblar a las
naciones, cuando las hice descender al Seol con todos los que
descienden a la sepultura; y todos los árboles escogidos del Edén, y
los mejores del Líbano, todos los que beben aguas, fueron consolados en
lo profundo de la tierra.
31:17 También ellos descendieron con él
al Seol, con los muertos a espada, los que fueron su brazo, los que
estuvieron a su sombra en medio de las naciones.
31:18 ¿A quién te
has comparado así en gloria y en grandeza entre los árboles del Edén?
Pues derribado serás con los árboles del Edén en lo profundo de la
tierra; entre los incircuncisos yacerás, con los muertos a espada. Este
es Faraón y todo su pueblo, dice Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 32
32:1 Aconteció en el año duodécimo, en el mes duodécimo, el día primero del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
32:2
Hijo de hombre, levanta endechas sobre Faraón rey de Egipto, y dile: A
leoncillo de naciones eres semejante, y eres como el dragón en los
mares; pues secabas tus ríos, y enturbiabas las aguas con tus pies, y
hollabas sus riberas.
32:3 Así ha dicho Jehová el Señor: Yo extenderé sobre ti mi red con reunión de muchos pueblos, y te harán subir con mi red.
32:4
Y te dejaré en tierra, te echaré sobre la faz del campo, y haré posar
sobre ti todas las aves del cielo, y saciaré de ti a las fieras de toda
la tierra.
32:5 Pondré tus carnes sobre los montes, y llenaré los valles de tus cadáveres.
32:6 Y regaré de tu sangre la tierra donde nadas, hasta los montes; y los arroyos se llenarán de ti.
32:7
Y cuando te haya extinguido, cubriré los cielos, y haré entenebrecer
sus estrellas; el sol cubriré con nublado, y la luna no hará
resplandecer su luz.
32:8 Haré entenebrecer todos los astros brillantes del cielo por ti, y pondré tinieblas sobre tu tierra, dice Jehová el Señor.
32:9
Y entristeceré el corazón de muchos pueblos, cuando lleve al cautiverio
a los tuyos entre las naciones, por las tierras que no conociste.
32:10
Y dejaré atónitos por ti a muchos pueblos, y sus reyes tendrán horror
grande a causa de ti, cuando haga resplandecer mi espada delante de sus
rostros; y todos se sobresaltarán en sus ánimos a cada momento en el
día de tu caída.
32:11 Porque así ha dicho Jehová el Señor: La espada del rey de Babilonia vendrá sobre ti.
32:12
Con espadas de fuertes haré caer tu pueblo; todos ellos serán los
poderosos de las naciones; y destruirán la soberbia de Egipto, y toda
su multitud será deshecha.
32:13 Todas sus bestias destruiré de
sobre las muchas aguas; ni más las enturbiará pie de hombre, ni pezuña
de bestia las enturbiará.
32:14 Entonces haré asentarse sus aguas, y haré correr sus ríos como aceite, dice Jehová el Señor.
32:15
Cuando asuele la tierra de Egipto, y la tierra quede despojada de todo
cuanto en ella hay, cuando mate a todos los que en ella moran, sabrán
que yo soy Jehová.
32:16 Esta es la endecha, y la cantarán; las
hijas de las naciones la cantarán; endecharán sobre Egipto y sobre toda
su multitud, dice Jehová el Señor.
32:17 Aconteció en el año duodécimo, a los quince días del mes, que vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
32:18
Hijo de hombre, endecha sobre la multitud de Egipto, y despéñalo a él,
y a las hijas de las naciones poderosas, a lo profundo de la tierra,
con los que descienden a la sepultura.
32:19 Porque eres tan hermoso, desciende, y yace con los incircuncisos.
32:20 Entre los muertos a espada caerá; a la espada es entregado; traedlo a él y a todos sus pueblos.
32:21
De en medio del Seol hablarán a él los fuertes de los fuertes, con los
que le ayudaron, que descendieron y yacen con los incircuncisos muertos
a espada.
32:22 Allí está Asiria con toda su multitud; en derredor de él están sus sepulcros; todos ellos cayeron muertos a espada.
32:23
Sus sepulcros fueron puestos a los lados de la fosa, y su gente está
por los alrededores de su sepulcro; todos ellos cayeron muertos a
espada, los cuales sembraron el terror en la tierra de los vivientes.
32:24
Allí Elam, y toda su multitud por los alrededores de su sepulcro; todos
ellos cayeron muertos a espada, los cuales descendieron incircuncisos a
lo más profundo de la tierra, porque sembraron su terror en la tierra
de los vivientes, mas llevaron su confusión con los que descienden al
sepulcro.
32:25 En medio de los muertos le pusieron lecho con toda
su multitud; a sus alrededores están sus sepulcros; todos ellos
incircuncisos, muertos a espada, porque fue puesto su espanto en la
tierra de los vivientes, mas llevaron su confusión con los que
descienden al sepulcro; él fue puesto en medio de los muertos.
32:26
Allí Mesec y Tubal, y toda su multitud; sus sepulcros en sus
alrededores; todos ellos incircuncisos, muertos a espada, porque habían
sembrado su terror en la tierra de los vivientes.
32:27 Y no
yacerán con los fuertes de los incircuncisos que cayeron, los cuales
descendieron al Seol con sus armas de guerra, y sus espadas puestas
debajo de sus cabezas; mas sus pecados estarán sobre sus huesos, por
cuanto fueron terror de fuertes en la tierra de los vivientes.
32:28 Tú, pues, serás quebrantado entre los incircuncisos, y yacerás con los muertos a espada.
32:29
Allí Edom, sus reyes y todos sus príncipes, los cuales con su poderío
fueron puestos con los muertos a espada; ellos yacerán con los
incircuncisos, y con los que descienden al sepulcro.
32:30 Allí
los príncipes del norte, todos ellos, y todos los sidonios, que con su
terror descendieron con los muertos, avergonzados de su poderío, yacen
también incircuncisos con los muertos a espada, y comparten su
confusión con los que descienden al sepulcro.
32:31 A éstos verá
Faraón, y se consolará sobre toda su multitud; Faraón muerto a espada,
y todo su ejército, dice Jehová el Señor.
32:32 Porque puse mi
terror en la tierra de los vivientes, también Faraón y toda su multitud
yacerán entre los incircuncisos con los muertos a espada, dice Jehová
el Señor.
Ezequiel
Capítulo 33
33:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
33:2
Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando trajere
yo espada sobre la tierra, y el pueblo de la tierra tomare un hombre de
su territorio y lo pusiere por atalaya,
33:3 y él viere venir la espada sobre la tierra, y tocare trompeta y avisare al pueblo,
33:4
cualquiera que oyere el sonido de la trompeta y no se apercibiere, y
viniendo la espada lo hiriere, su sangre será sobre su cabeza.
33:5 El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él; mas el que se apercibiere librará su vida.
33:6
Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el
pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno,
éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de
mano del atalaya.
33:7 A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto
por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los
amonestarás de mi parte.
33:8 Cuando yo dijere al impío: Impío, de
cierto morirás; si tú no hablares para que se guarde el impío de su
camino, el impío morirá por su pecado, pero su sangre yo la demandaré
de tu mano.
33:9 Y si tú avisares al impío de su camino para que
se aparte de él, y él no se apartare de su camino, él morirá por su
pecado, pero tú libraste tu vida.
33:10 Tú, pues, hijo de hombre, di
a la casa de Israel: Vosotros habéis hablado así, diciendo: Nuestras
rebeliones y nuestros pecados están sobre nosotros, y a causa de ellos
somos consumidos; ¿cómo, pues, viviremos?
33:11 Diles: Vivo yo,
dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se
vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros
malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?
33:12 Y tú,
hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no
lo librará el día que se rebelare; y la impiedad del impío no le será
estorbo el día que se volviere de su impiedad; y el justo no podrá
vivir por su justicia el día que pecare.
33:13 Cuando yo dijere al
justo: De cierto vivirás, y él confiado en su justicia hiciere
iniquidad, todas sus justicias no serán recordadas, sino que morirá por
su iniquidad que hizo.
33:14 Y cuando yo dijere al impío: De
cierto morirás; si él se convirtiere de su pecado, e hiciere según el
derecho y la justicia,
33:15 si el impío restituyere la prenda,
devolviere lo que hubiere robado, y caminare en los estatutos de la
vida, no haciendo iniquidad, vivirá ciertamente y no morirá.
33:16 No se le recordará ninguno de sus pecados que había cometido; hizo según el derecho y la justicia; vivirá ciertamente.
33:17 Luego dirán los hijos de tu pueblo: No es recto el camino del Señor; el camino de ellos es el que no es recto.
33:18 Cuando el justo se apartare de su justicia, e hiciere iniquidad, morirá por ello.
33:19 Y cuando el impío se apartare de su impiedad, e hiciere según el derecho y la justicia, vivirá por ello.
33:20 Y dijisteis: No es recto el camino del Señor. Yo os juzgaré, oh casa de Israel, a cada uno conforme a sus caminos.
33:21
Aconteció en el año duodécimo de nuestro cautiverio, en el mes décimo,
a los cinco días del mes, que vino a mí un fugitivo de Jerusalén,
diciendo: La ciudad ha sido conquistada.
33:22 Y la mano de Jehová
había sido sobre mí la tarde antes de llegar el fugitivo, y había
abierto mi boca, hasta que vino a mí por la mañana; y abrió mi boca, y
ya no más estuve callado.
33:23 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
33:24
Hijo de hombre, los que habitan aquellos lugares asolados en la tierra
de Israel hablan diciendo: Abraham era uno, y poseyó la tierra; pues
nosotros somos muchos; a nosotros nos es dada la tierra en posesión.
33:25
Por tanto, diles: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿Comeréis con sangre, y
a vuestros ídolos alzaréis vuestros ojos, y derramaréis sangre, y
poseeréis vosotros la tierra?
33:26 Estuvisteis sobre vuestras
espadas, hicisteis abominación, y contaminasteis cada cual a la mujer
de su prójimo; ¿y habréis de poseer la tierra?
33:27 Les dirás
así: Así ha dicho Jehová el Señor: Vivo yo, que los que están en
aquellos lugares asolados caerán a espada, y al que está sobre la faz
del campo entregaré a las fieras para que lo devoren; y los que están
en las fortalezas y en las cuevas, de pestilencia morirán.
33:28 Y
convertiré la tierra en desierto y en soledad, y cesará la soberbia de
su poderío; y los montes de Israel serán asolados hasta que no haya
quien pase.
33:29 Y sabrán que yo soy Jehová, cuando convierta la tierra en soledad y desierto, por todas las abominaciones que han hecho.
33:30
Y tú, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo se mofan de ti junto a las
paredes y a las puertas de las casas, y habla el uno con el otro, cada
uno con su hermano, diciendo: Venid ahora, y oíd qué palabra viene de
Jehová.
33:31 Y vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán
delante de ti como pueblo mío, y oirán tus palabras, y no las pondrán
por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda
en pos de su avaricia.
33:32 Y he aquí que tú eres a ellos como
cantor de amores, hermoso de voz y que canta bien; y oirán tus
palabras, pero no las pondrán por obra.
33:33 Pero cuando ello viniere (y viene ya), sabrán que hubo profeta entre ellos.
Ezequiel
Capítulo 34
34:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
34:2
Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y
di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de
Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a
los rebaños?
34:3 Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.
34:4
No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis
la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis
la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con
violencia.
34:5 Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado.
34:6
Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado
alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no
hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas.
34:7 Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová:
34:8
Vivo yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para
ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del
campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los
pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas;
34:9 por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová.
34:10
Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y
demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las
ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré
mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.
34:11 Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré.
34:12
Como reconoce su rebaño el pastor el día que está en medio de sus
ovejas esparcidas, así reconoceré mis ovejas, y las libraré de todos
los lugares en que fueron esparcidas el día del nublado y de la
oscuridad.
34:13 Y yo las sacaré de los pueblos, y las juntaré de
las tierras; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los
montes de Israel, por las riberas, y en todos los lugares habitados del
país.
34:14 En buenos pastos las apacentaré, y en los altos montes
de Israel estará su aprisco; allí dormirán en buen redil, y en pastos
suculentos serán apacentadas sobre los montes de Israel.
34:15 Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor.
34:16
Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré
la perniquebrada, y fortaleceré la débil; mas a la engordada y a la
fuerte destruiré; las apacentaré con justicia.
34:17 Mas en cuanto
a vosotras, ovejas mías, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo juzgo
entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos.
34:18 ¿Os es
poco que comáis los buenos pastos, sino que también holláis con
vuestros pies lo que de vuestros pastos queda; y que bebiendo las aguas
claras, enturbiáis además con vuestros pies las que quedan?
34:19 Y mis ovejas comen lo hollado de vuestros pies, y beben lo que con vuestros pies habéis enturbiado.
34:20 Por tanto, así les dice Jehová el Señor: He aquí yo, yo juzgaré entre la oveja engordada y la oveja flaca,
34:21
por cuanto empujasteis con el costado y con el hombro, y acorneasteis
con vuestros cuernos a todas las débiles, hasta que las echasteis y las
dispersasteis.
34:22 Yo salvaré a mis ovejas, y nunca más serán para rapiña; y juzgaré entre oveja y oveja.
34:23 Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, él las apacentará, y él les será por pastor.
34:24 Yo Jehová les seré por Dios, y mi siervo David príncipe en medio de ellos. Yo Jehová he hablado.
34:25
Y estableceré con ellos pacto de paz, y quitaré de la tierra las
fieras; y habitarán en el desierto con seguridad, y dormirán en los
bosques.
34:26 Y daré bendición a ellas y a los alrededores de mi
collado, y haré descender la lluvia en su tiempo; lluvias de bendición
serán.
34:27 Y el árbol del campo dará su fruto, y la tierra dará
su fruto, y estarán sobre su tierra con seguridad; y sabrán que yo soy
Jehová, cuando rompa las coyundas de su yugo, y los libre de mano de
los que se sirven de ellos.
34:28 No serán más por despojo de las
naciones, ni las fieras de la tierra las devorarán; sino que habitarán
con seguridad, y no habrá quien las espante.
34:29 Y levantaré
para ellos una planta de renombre, y no serán ya más consumidos de
hambre en la tierra, ni ya más serán avergonzados por las naciones.
34:30 Y sabrán que yo Jehová su Dios estoy con ellos, y ellos son mi pueblo, la casa de Israel, dice Jehová el Señor.
34:31 Y vosotras, ovejas mías, ovejas de mi pasto, hombres sois, y yo vuestro Dios, dice Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 35
35:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
35:2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el monte de Seir, y profetiza contra él,
35:3
y dile: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh
monte de Seir, y extenderé mi mano contra ti, y te convertiré en
desierto y en soledad.
35:4 A tus ciudades asolaré, y tú serás asolado; y sabrás que yo soy Jehová.
35:5
Por cuanto tuviste enemistad perpetua, y entregaste a los hijos de
Israel al poder de la espada en el tiempo de su aflicción, en el tiempo
extremadamente malo,
35:6 por tanto, vivo yo, dice Jehová el
Señor, que a sangre te destinaré, y sangre te perseguirá; y porque la
sangre no aborreciste, sangre te perseguirá.
35:7 Y convertiré al monte de Seir en desierto y en soledad, y cortaré de él al que vaya y al que venga.
35:8 Y llenaré sus montes de sus muertos; en tus collados, en tus valles y en todos tus arroyos, caerán muertos a espada.
35:9 Yo te pondré en asolamiento perpetuo, y tus ciudades nunca más se restaurarán; y sabréis que yo soy Jehová.
35:10 Por cuanto dijiste: Las dos naciones y las dos tierras serán mías, y tomaré posesión de ellas; estando allí Jehová;
35:11
por tanto, vivo yo, dice Jehová el Señor, yo haré conforme a tu ira, y
conforme a tu celo con que procediste, a causa de tus enemistades con
ellos; y seré conocido en ellos, cuando te juzgue.
35:12 Y sabrás
que yo Jehová he oído todas tus injurias que proferiste contra los
montes de Israel, diciendo: Destruidos son, nos han sido dados para que
los devoremos.
35:13 Y os engrandecisteis contra mí con vuestra boca, y multiplicasteis contra mí vuestras palabras. Yo lo oí.
35:14 Así ha dicho Jehová el Señor: Para que toda la tierra se regocije, yo te haré una desolación.
35:15
Como te alegraste sobre la heredad de la casa de Israel, porque fue
asolada, así te haré a ti; asolado será el monte de Seir, y todo Edom,
todo él; y sabrán que yo soy Jehová.
Ezequiel
Capítulo 36
36:1 Tú, hijo de hombre, profetiza a los montes de Israel, y di: Montes de Israel, oíd palabra de Jehová.
36:2
Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto el enemigo dijo de vosotros:
¡Ea! también las alturas eternas nos han sido dadas por heredad;
36:3
profetiza, por tanto, y di: Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto os
asolaron y os tragaron de todas partes, para que fueseis heredad de las
otras naciones, y se os ha hecho caer en boca de habladores y ser el
oprobio de los pueblos,
36:4 por tanto, montes de Israel, oíd
palabra de Jehová el Señor: Así ha dicho Jehová el Señor a los montes y
a los collados, a los arroyos y a los valles, a las ruinas y
asolamientos y a las ciudades desamparadas, que fueron puestas por
botín y escarnio de las otras naciones alrededor;
36:5 por eso,
así ha dicho Jehová el Señor: He hablado por cierto en el fuego de mi
celo contra las demás naciones, y contra todo Edom, que se disputaron
mi tierra por heredad con alegría, de todo corazón y con enconamiento
de ánimo, para que sus expulsados fuesen presa suya.
36:6 Por
tanto, profetiza sobre la tierra de Israel, y dí a los montes y a los
collados, y a los arroyos y a los valles: Así ha dicho Jehová el Señor:
He aquí, en mi celo y en mi furor he hablado, por cuanto habéis llevado
el oprobio de las naciones.
36:7 Por lo cual así ha dicho Jehová
el Señor: Yo he alzado mi mano, he jurado que las naciones que están a
vuestro alrededor han de llevar su afrenta.
36:8 Mas vosotros, oh
montes de Israel, daréis vuestras ramas, y llevaréis vuestro fruto para
mi pueblo Israel; porque cerca están para venir.
36:9 Porque he aquí, yo estoy por vosotros, y a vosotros me volveré, y seréis labrados y sembrados.
36:10
Y haré multiplicar sobre vosotros hombres, a toda la casa de Israel,
toda ella; y las ciudades serán habitadas, y edificadas las ruinas.
36:11
Multiplicaré sobre vosotros hombres y ganado, y serán multiplicados y
crecerán; y os haré morar como solíais antiguamente, y os haré mayor
bien que en vuestros principios; y sabréis que yo soy Jehová.
36:12
Y haré andar hombres sobre vosotros, a mi pueblo Israel; y tomarán
posesión de ti, y les serás por heredad, y nunca más les matarás los
hijos.
36:13 Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto dicen de
vosotros: Comedora de hombres, y matadora de los hijos de tu nación has
sido;
36:14 por tanto, no devorarás más hombres, y nunca más matarás a los hijos de tu nación, dice Jehová el Señor.
36:15
Y nunca más te haré oír injuria de naciones, ni más llevarás denuestos
de pueblos, ni harás más morir a los hijos de tu nación, dice Jehová el
Señor.
36:16 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
36:17 Hijo
de hombre, mientras la casa de Israel moraba en su tierra, la contaminó
con sus caminos y con sus obras; como inmundicia de menstruosa fue su
camino delante de mí.
36:18 Y derramé mi ira sobre ellos por la sangre que derramaron sobre la tierra; porque con sus ídolos la contaminaron.
36:19
Les esparcí por las naciones, y fueron dispersados por las tierras;
conforme a sus caminos y conforme a sus obras les juzgué.
36:20 Y
cuando llegaron a las naciones adonde fueron, profanaron mi santo
nombre, diciéndose de ellos: Estos son pueblo de Jehová, y de la tierra
de él han salido.
36:21 Pero he tenido dolor al ver mi santo nombre profanado por la casa de Israel entre las naciones adonde fueron.
36:22
Por tanto, di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el Señor: No lo
hago por vosotros, oh casa de Israel, sino por causa de mi santo
nombre, el cual profanasteis vosotros entre las naciones adonde habéis
llegado.
36:23 Y santificaré mi grande nombre, profanado entre las
naciones, el cual profanasteis vosotros en medio de ellas; y sabrán las
naciones que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando sea
santificado en vosotros delante de sus ojos.
36:24 Y yo os tomaré de las naciones, y os recogeré de todas las tierras, y os traeré a vuestro país.
36:25
Esparciré sobre vosotros agua limpia, y seréis limpiados de todas
vuestras inmundicias; y de todos vuestros ídolos os limpiaré.
36:26
Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y
quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de
carne.
36:27 Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que
andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por
obra.
36:28 Habitaréis en la tierra que di a vuestros padres, y vosotros me seréis por pueblo, y yo seré a vosotros por Dios.
36:29 Y os guardaré de todas vuestras inmundicias; y llamaré al trigo, y lo multiplicaré, y no os daré hambre.
36:30
Multiplicaré asimismo el fruto de los árboles, y el fruto de los
campos, para que nunca más recibáis oprobio de hambre entre las
naciones.
36:31 Y os acordaréis de vuestros malos caminos, y de
vuestras obras que no fueron buenas; y os avergonzaréis de vosotros
mismos por vuestras iniquidades y por vuestras abominaciones.
36:32
No lo hago por vosotros, dice Jehová el Señor, sabedlo bien;
avergonzaos y cubríos de confusión por vuestras iniquidades, casa de
Israel.
36:33 Así ha dicho Jehová el Señor: El día que os limpie
de todas vuestras iniquidades, haré también que sean habitadas las
ciudades, y las ruinas serán reedificadas.
36:34 Y la tierra asolada será labrada, en lugar de haber permanecido asolada a ojos de todos los que pasaron.
36:35
Y dirán: Esta tierra que era asolada ha venido a ser como huerto del
Edén; y estas ciudades que eran desiertas y asoladas y arruinadas,
están fortificadas y habitadas.
36:36 Y las naciones que queden en
vuestros alrededores sabrán que yo reedifiqué lo que estaba derribado,
y planté lo que estaba desolado; yo Jehová he hablado, y lo haré.
36:37
Así ha dicho Jehová el Señor: Aún seré solicitado por la casa de
Israel, para hacerles esto; multiplicaré los hombres como se
multiplican los rebaños.
36:38 Como las ovejas consagradas, como
las ovejas de Jerusalén en sus fiestas solemnes, así las ciudades
desiertas serán llenas de rebaños de hombres; y sabrán que yo soy
Jehová.
Ezequiel
Capítulo 37
37:1 La mano de Jehová
vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio
de un valle que estaba lleno de huesos.
37:2 Y me hizo pasar cerca
de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la
faz del campo, y por cierto secos en gran manera.
37:3 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.
37:4 Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová.
37:5 Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.
37:6
Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y
os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y
sabréis que yo soy Jehová.
37:7 Profeticé, pues, como me fue
mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor;
y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.
37:8 Y miré, y
he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por
encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.
37:9 Y me dijo:
Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así
ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla
sobre estos muertos, y vivirán.
37:10 Y profeticé como me había
mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus
pies; un ejército grande en extremo.
37:11 Me dijo luego: Hijo de
hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen:
Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del
todo destruidos.
37:12 Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho
Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os
haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel.
37:13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío.
37:14
Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre
vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.
37:15 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
37:16
Hijo de hombre, toma ahora un palo, y escribe en él: Para Judá, y para
los hijos de Israel sus compañeros. Toma después otro palo, y escribe
en él: Para José, palo de Efraín, y para toda la casa de Israel sus
compañeros.
37:17 Júntalos luego el uno con el otro, para que sean uno solo, y serán uno solo en tu mano.
37:18 Y cuando te pregunten los hijos de tu pueblo, diciendo: ¿No nos enseñarás qué te propones con eso?,
37:19
diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo el palo de José
que está en la mano de Efraín, y a las tribus de Israel sus compañeros,
y los pondré con el palo de Judá, y los haré un solo palo, y serán uno
en mi mano.
37:20 Y los palos sobre que escribas estarán en tu mano delante de sus ojos,
37:21
y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo tomo a los hijos
de Israel de entre las naciones a las cuales fueron, y los recogeré de
todas partes, y los traeré a su tierra;
37:22 y los haré una
nación en la tierra, en los montes de Israel, y un rey será a todos
ellos por rey; y nunca más serán dos naciones, ni nunca más serán
divididos en dos reinos.
37:23 Ni se contaminarán ya más con sus
ídolos, con sus abominaciones y con todas sus rebeliones; y los salvaré
de todas sus rebeliones con las cuales pecaron, y los limpiaré; y me
serán por pueblo, y yo a ellos por Dios.
37:24 Mi siervo David
será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; y andarán
en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los pondrán por obra.
37:25
Habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron
vuestros padres; en ella habitarán ellos, sus hijos y los hijos de sus
hijos para siempre; y mi siervo David será príncipe de ellos para
siempre.
37:26 Y haré con ellos pacto de paz, pacto perpetuo será
con ellos; y los estableceré y los multiplicaré, y pondré mi santuario
entre ellos para siempre.
37:27 Estará en medio de ellos mi tabernáculo, y seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo.
37:28 Y sabrán las naciones que yo Jehová santifico a Israel, estando mi santuario en medio de ellos para siempre.
Ezequiel
Capítulo 38
38:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
38:2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra Gog en tierra de Magog, príncipe soberano de Mesec y Tubal, y profetiza contra él,
38:3 y di: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano de Mesec y Tubal.
38:4
Y te quebrantaré, y pondré garfios en tus quijadas, y te sacaré a ti y
a todo tu ejército, caballos y jinetes, de todo en todo equipados, gran
multitud con paveses y escudos, teniendo todos ellos espadas;
38:5 Persia, Cus y Fut con ellos; todos ellos con escudo y yelmo;
38:6 Gomer, y todas sus tropas; la casa de Togarma, de los confines del norte, y todas sus tropas; muchos pueblos contigo.
38:7 Prepárate y apercíbete, tú y toda tu multitud que se ha reunido a ti, y sé tú su guarda.
38:8
De aquí a muchos días serás visitado; al cabo de años vendrás a la
tierra salvada de la espada, recogida de muchos pueblos, a los montes
de Israel, que siempre fueron una desolación; mas fue sacada de las
naciones, y todos ellos morarán confiadamente.
38:9 Subrirás tú, y
vendrás como tempestad; como nublado para cubrir la tierra serás tú y
todas tus tropas, y muchos pueblos contigo.
38:10 Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel día subirán palabras en tu corazón, y concebirás mal pensamiento,
38:11
y dirás: Subiré contra una tierra indefensa, iré contra gentes
tranquilas que habitan confiadamente; todas ellas habitan sin muros, y
no tienen cerrojos ni puertas;
38:12 para arrebatar despojos y
para tomar botín, para poner tus manos sobre las tierras desiertas ya
pobladas, y sobre el pueblo recogido de entre las naciones, que se hace
de ganado y posesiones, que mora en la parte central de la tierra.
38:13
Sabá y Dedán, y los mercaderes de Tarsis y todos sus príncipes, te
dirán: ¿Has venido a arrebatar despojos? ¿Has reunido tu multitud para
tomar botín, para quitar plata y oro, para tomar ganados y posesiones,
para tomar grandes despojos?
38:14 Por tanto, profetiza, hijo de
hombre, y di a Gog: Así ha dicho Jehová el Señor: En aquel tiempo,
cuando mi pueblo Israel habite con seguridad, ¿no lo sabrás tú?
38:15
Vendrás de tu lugar, de las regiones del norte, tú y muchos pueblos
contigo, todos ellos a caballo, gran multitud y poderoso ejército,
38:16
y subirás contra mi pueblo Israel como nublado para cubrir la tierra;
será al cabo de los días; y te traeré sobre mi tierra, para que las
naciones me conozcan, cuando sea santificado en ti, oh Gog, delante de
sus ojos.
38:17 Así ha dicho Jehová el Señor: ¿No eres tú aquel de
quien hablé yo en tiempos pasados por mis siervos los profetas de
Israel, los cuales profetizaron en aquellos tiempos que yo te había de
traer sobre ellos?
38:18 En aquel tiempo, cuando venga Gog contra la tierra de Israel, dijo Jehová el Señor, subirá mi ira y mi enojo.
38:19 Porque he hablado en mi celo, y en el fuego de mi ira: Que en aquel tiempo habrá gran temblor sobre la tierra de Israel;
38:20
que los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo y toda
serpiente que se arrastra sobre la tierra, y todos los hombres que
están sobre la faz de la tierra, temblarán ante mi presencia; y se
desmoronarán los montes, y los vallados caerán, y todo muro caerá a
tierra.
38:21 Y en todos mis montes llamaré contra él la espada, dice Jehová el Señor; la espada de cada cual será contra su hermano.
38:22
Y yo litigaré contra él con pestilencia y con sangre; y haré llover
sobre él, sobre sus tropas y sobre los muchos pueblos que están con él,
impetuosa lluvia, y piedras de granizo, fuego y azufre.
38:23 Y seré engrandecido y santificado, y seré conocido ante los ojos de muchas naciones; y sabrán que yo soy Jehová.
Ezequiel
Capítulo 39
39:1
Tú pues, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y di: Así ha dicho
Jehová el Señor: He aquí yo estoy contra ti, oh Gog, príncipe soberano
de Mesec y Tubal.
39:2 Y te quebrantaré, y te conduciré y te haré subir de las partes del norte, y te traeré sobre los montes de Israel;
39:3 y sacaré tu arco de tu mano izquierda, y derribaré tus saetas de tu mano derecha.
39:4
Sobre los montes de Israel caerás tú y todas tus tropas, y los pueblos
que fueron contigo; a aves de rapiña de toda especie, y a las fieras
del campo, te he dado por comida.
39:5 Sobre la faz del campo caerás; porque yo he hablado, dice Jehová el Señor.
39:6 Y enviaré fuego sobre Magog, y sobre los que moran con seguridad en las costas; y sabrán que yo soy Jehová.
39:7
Y haré notorio mi santo nombre en medio de mi pueblo Israel, y nunca
más dejaré profanar mi santo nombre; y sabrán las naciones que yo soy
Jehová, el Santo en Israel.
39:8 He aquí viene, y se cumplirá, dice Jehová el Señor; este es el día del cual he hablado.
39:9
Y los moradores de las ciudades de Israel saldrán, y encenderán y
quemarán armas, escudos, paveses, arcos y saetas, dardos de mano y
lanzas; y los quemarán en el fuego por siete años.
39:10 No
traerán leña del campo, ni cortarán de los bosques, sino quemarán las
armas en el fuego; y despojarán a sus despojadores, y robarán a los que
les robaron, dice Jehová el Señor.
39:11 En aquel tiempo yo daré a
Gog lugar para sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan al
oriente del mar; y obstruirá el paso a los transeúntes, pues allí
enterrarán a Gog y a toda su multitud; y lo llamarán el Valle de
Hamón-gog.
39:12 Y la casa de Israel los estará enterrando por siete meses, para limpiar la tierra.
39:13
Los enterrará todo el pueblo de la tierra; y será para ellos célebre el
día en que yo sea glorificado, dice Jehová el Señor.
39:14 Y
tomarán hombres a jornal que vayan por el país con los que viajen, para
enterrar a los que queden sobre la faz de la tierra, a fin de
limpiarla; al cabo de siete meses harán el reconocimiento.
39:15 Y
pasarán los que irán por el país, y el que vea los huesos de algún
hombre pondrá junto a ellos una señal, hasta que los entierren los
sepultureros en el valle de Hamón-gog.
39:16 Y también el nombre de la ciudad será Hamona; y limpiarán la tierra.
39:17
Y tú, hijo de hombre, así ha dicho Jehová el Señor: Di a las aves de
toda especie, y a toda fiera del campo: Juntaos, y venid; reuníos de
todas partes a mi víctima que sacrifico para vosotros, un sacrificio
grande sobre los montes de Israel; y comeréis carne y beberéis sangre.
39:18
Comeréis carne de fuertes, y beberéis sangre de príncipes de la tierra;
de carneros, de corderos, de machos cabríos, de bueyes y de toros,
engordados todos en Basán.
39:19 Comeréis grosura hasta saciaros, y beberéis hasta embriagaros de sangre de las víctimas que para vosotros sacrifiqué.
39:20 Y os saciaréis sobre mi mesa, de caballos y de jinetes fuertes y de todos los hombres de guerra, dice Jehová el Señor.
39:21
Y pondré mi gloria entre las naciones, y todas las naciones verán mi
juicio que habré hecho, y mi mano que sobre ellos puse.
39:22 Y de aquel día en adelante sabrá la casa de Israel que yo soy Jehová su Dios.
39:23
Y sabrán las naciones que la casa de Israel fue llevada cautiva por su
pecado, por cuanto se rebelaron contra mí, y yo escondí de ellos mi
rostro, y los entregué en manos de sus enemigos, y cayeron todos a
espada.
39:24 Conforme a su inmundicia y conforme a sus rebeliones hice con ellos, y de ellos escondí mi rostro.
39:25
Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Ahora volveré la cautividad de
Jacob, y tendré misericordia de toda la casa de Israel, y me mostraré
celoso por mi santo nombre.
39:26 Y ellos sentirán su vergüenza, y
toda su rebelión con que prevaricaron contra mí, cuando habiten en su
tierra con seguridad, y no haya quien los espante;
39:27 cuando
los saque de entre los pueblos, y los reúna de la tierra de sus
enemigos, y sea santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones.
39:28
Y sabrán que yo soy Jehová su Dios, cuando después de haberlos llevado
al cautiverio entre las naciones, los reúna sobre su tierra, sin dejar
allí a ninguno de ellos.
39:29 Ni esconderé más de ellos mi rostro; porque habré derramado de mi Espíritu sobre la casa de Israel, dice Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 40
40:1
En el año veinticinco de nuestro cautiverio, al principio del año, a
los diez días del mes, a los catorce años después que la ciudad fue
conquistada, en aquel mismo día vino sobre mí la mano de Jehová, y me
llevó allá.
40:2 En visiones de Dios me llevó a la tierra de
Israel, y me puso sobre un monte muy alto, sobre el cual había un
edificio parecido a una gran ciudad, hacia la parte sur.
40:3 Me
llevó allí, y he aquí un varón, cuyo aspecto era como aspecto de
bronce; y tenía un cordel de lino en su mano, y una caña de medir; y él
estaba a la puerta.
40:4 Y me habló aquel varón, diciendo: Hijo de
hombre, mira con tus ojos, y oye con tus oídos, y pon tu corazón a
todas las cosas que te muestro; porque para que yo te las mostrase has
sido traído aquí. Cuenta todo lo que ves a la casa de Israel.
40:5
Y he aquí un muro fuera de la casa; y la caña de medir que aquel varón
tenía en la mano era de seis codos de a codo y palmo menor; y
midió el espesor del muro, de una caña, y la altura, de otra caña.
40:6
Después vino a la puerta que mira hacia el oriente, y subió por sus
gradas, y midió un poste de la puerta, de una caña de ancho, y el otro
poste, de otra caña de ancho.
40:7 Y cada cámara tenía una
caña de largo, y una caña de ancho; y entre las cámaras había
cinco codos de ancho; y cada poste de la puerta junto a la entrada de
la puerta por dentro, una caña.
40:8 Midió asimismo la entrada de la puerta por dentro, una caña.
40:9
Midió luego la entrada del portal, de ocho codos, y sus postes de dos
codos; y la puerta del portal estaba por el lado de adentro.
40:10
Y la puerta oriental tenía tres cámaras a cada lado, las tres de una
medida; también de una medida los portales a cada lado.
40:11 Midió el ancho de la entrada de la puerta, de diez codos, y la longitud del portal, de trece codos.
40:12
El espacio delante de las cámaras era de un codo a un lado, y de
otro codo al otro lado; y cada cámara tenía seis codos por un lado, y
seis codos por el otro.
40:13 Midió la puerta desde el techo de
una cámara hasta el techo de la otra, veinticinco codos de ancho,
puerta contra puerta.
40:14 Y midió los postes, de sesenta codos, cada poste del atrio y del portal todo en derredor.
40:15 Y desde el frente de la puerta de la entrada hasta el frente de la entrada de la puerta interior, cincuenta codos.
40:16
Y había ventanas estrechas en las cámaras, y en sus portales por dentro
de la puerta alrededor, y asimismo en los corredores; y las ventanas
estaban alrededor por dentro; y en cada poste había palmeras.
40:17
Me llevó luego al atrio exterior, y he aquí había cámaras, y estaba
enlosado todo en derredor; treinta cámaras había alrededor en aquel
atrio.
40:18 El enlosado a los lados de las puertas, en proporción a la longitud de los portales, era el enlosado más bajo.
40:19
Y midió la anchura desde el frente de la puerta de abajo hasta el
frente del atrio interior por fuera, de cien codos hacia el
oriente y el norte.
40:20 Y de la puerta que estaba hacia el norte en el atrio exterior, midió su longitud y su anchura.
40:21
Sus cámaras eran tres de un lado, y tres del otro; y sus postes y sus
arcos eran como la medida de la puerta primera: cincuenta codos
de longitud, y veinticinco de ancho.
40:22 Y sus ventanas y sus
arcos y sus palmeras eran conforme a la medida de la puerta que estaba
hacia el oriente; y se subía a ella por siete gradas, y delante de
ellas estaban sus arcos.
40:23 La puerta del atrio interior estaba
enfrente de la puerta hacia el norte, y así al oriente; y midió de
puerta a puerta, cien codos.
40:24 Me llevó después hacia el sur, y
he aquí una puerta hacia el sur; y midió sus portales y sus arcos
conforme a estas medidas.
40:25 Y tenía sus ventanas y sus arcos
alrededor, como las otras ventanas; la longitud era de cincuenta codos,
y el ancho de veinticinco codos.
40:26 Sus gradas eran de siete
peldaños, con sus arcos delante de ellas; y tenía palmeras, una de un
lado, y otra del otro lado, en sus postes.
40:27 Había también puerta hacia el sur del atrio interior; y midió de puerta a puerta hacia el sur cien codos.
40:28 Me llevó después en el atrio de adentro a la puerta del sur, y midió la puerta del sur conforme a estas medidas.
40:29
Sus cámaras y sus postes y sus arcos eran conforme a estas medidas, y
tenía sus ventanas y sus arcos alrededor; la longitud era de cincuenta
codos, y de veinticinco codos el ancho.
40:30 Los arcos alrededor eran de veinticinco codos de largo, y cinco codos de ancho.
40:31 Y sus arcos caían afuera al atrio, con palmeras en sus postes; y sus gradas eran de ocho peldaños.
40:32 Y me llevó al atrio interior hacia el oriente, y midió la puerta conforme a estas medidas.
40:33
Eran sus cámaras y sus postes y sus arcos conforme a estas medidas, y
tenía sus ventanas y sus arcos alrededor; la longitud era de cincuenta
codos, y la anchura de veinticinco codos.
40:34 Y sus arcos caían afuera al atrio, con palmeras en sus postes de un lado y de otro; y sus gradas eran de ocho peldaños.
40:35 Me llevó luego a la puerta del norte, y midió conforme a estas medidas;
40:36
sus cámaras, sus postes, sus arcos y sus ventanas alrededor; la
longitud era de cincuenta codos, y de veinticinco codos el ancho.
40:37
Sus postes caían afuera al atrio, con palmeras a cada uno de sus postes
de un lado y de otro; y sus gradas eran de ocho peldaños.
40:38 Y había allí una cámara, y su puerta con postes de portales; allí lavarán el holocausto.
40:39
Y en la entrada de la puerta había dos mesas a un lado, y otras dos al
otro, para degollar sobre ellas el holocausto y la expiación y el
sacrificio por el pecado.
40:40 A un lado, por fuera de las
gradas, a la entrada de la puerta del norte, había dos mesas; y al otro
lado que estaba a la entrada de la puerta, dos mesas.
40:41 Cuatro
mesas a un lado, y cuatro mesas al otro lado, junto a la puerta; ocho
mesas, sobre las cuales degollarán las víctimas.
40:42 Las cuatro
mesas para el holocausto eran de piedra labrada, de un codo y
medio de longitud, y codo y medio de ancho, y de un codo de altura;
sobre éstas pondrán los utensilios con que degollarán el holocausto y
el sacrificio.
40:43 Y adentro, ganchos, de un palmo menor, dispuestos en derredor; y sobre las mesas la carne de las víctimas.
40:44
Y fuera de la puerta interior, en el atrio de adentro que estaba al
lado de la puerta del norte, estaban las cámaras de los cantores, las
cuales miraban hacia el sur; una estaba al lado de la puerta del
oriente que miraba hacia el norte.
40:45 Y me dijo: Esta cámara que mira hacia el sur es de los sacerdotes que hacen la guardia del templo.
40:46
Y la cámara que mira hacia el norte es de los sacerdotes que hacen la
guardia del altar; estos son los hijos de Sadoc, los cuales son
llamados de los hijos de Leví para ministrar a Jehová.
40:47 Y
midió el atrio, cien codos de longitud, y cien codos de anchura;
era cuadrado; y el altar estaba delante de la casa.
40:48 Y me
llevó al pórtico del templo, y midió cada poste del pórtico, cinco
codos de un lado, y cinco codos de otro; y la anchura de la
puerta tres codos de un lado, y tres codos de otro.
40:49 La
longitud del pórtico, veinte codos, y el ancho once codos, al cual
subían por gradas; y había columnas junto a los postes, una de un lado,
y otra de otro.
Ezequiel
Capítulo 41
41:1 Me
introdujo luego en el templo, y midió los postes, siendo el ancho seis
codos de un lado, y seis codos de otro, que era el ancho del
tabernáculo.
41:2 El ancho de la puerta era de diez codos, y los
lados de la puerta, de cinco codos de un lado, y cinco del otro. Y
midió su longitud, de cuarenta codos, y la anchura de veinte codos.
41:3
Y pasó al interior, y midió cada poste de la puerta, de dos codos; y la
puerta, de seis codos; y la anchura de la entrada, de siete codos.
41:4
Midió también su longitud, de veinte codos, y la anchura de veinte
codos, delante del templo; y me dijo: Este es el lugar santísimo.
41:5
Después midió el muro de la casa, de seis codos; y de cuatro codos la
anchura de las cámaras, en torno de la casa alrededor.
41:6 Las
cámaras laterales estaban sobrepuestas unas a otras, treinta en cada
uno de los tres pisos; y entraban modillones en la pared de la casa
alrededor, sobre los que estribasen las cámaras, para que no estribasen
en la pared de la casa.
41:7 Y había mayor anchura en las cámaras
de más arriba; la escalera de caracol de la casa subía muy alto
alrededor por dentro de la casa; por tanto, la casa tenía más anchura
arriba. Del piso inferior se podía subir al de en medio, y de éste al
superior.
41:8 Y miré la altura de la casa alrededor; los cimientos de las cámaras eran de una caña entera de seis codos largos.
41:9
El ancho de la pared de afuera de las cámaras era de cinco codos, igual
al espacio que quedaba de las cámaras de la casa por dentro.
41:10 Y entre las cámaras había anchura de veinte codos por todos lados alrededor de la casa.
41:11
La puerta de cada cámara salía al espacio que quedaba, una puerta hacia
el norte, y otra puerta hacia el sur; y el ancho del espacio que
quedaba era de cinco codos por todo alrededor.
41:12 Y el
edificio que estaba delante del espacio abierto al lado del occidente
era de setenta codos; y la pared del edificio, de cinco codos de grueso
alrededor, y noventa codos de largo.
41:13 Luego midió la casa,
cien codos de largo; y el espacio abierto y el edificio y sus
paredes, de cien codos de longitud.
41:14 Y el ancho del frente de la casa y del espacio abierto al oriente era de cien codos.
41:15
Y midió la longitud del edificio que estaba delante del espacio abierto
que había detrás de él, y las cámaras de uno y otro lado, cien codos; y
el templo de dentro, y los portales del atrio.
41:16 Los umbrales
y las ventanas estrechas y las cámaras alrededor de los tres pisos
estaba todo cubierto de madera desde el suelo hasta las ventanas; y las
ventanas también cubiertas.
41:17 Por encima de la puerta, y hasta
la casa de adentro, y afuera de ella, y por toda la pared en derredor
por dentro y por fuera, tomó medidas.
41:18 Y estaba labrada con querubines y palmeras, entre querubín y querubín una palmera; y cada querubín tenía dos rostros;
41:19
un rostro de hombre hacia la palmera del un lado, y un rostro de león
hacia la palmera del otro lado, por toda la casa alrededor.
41:20 Desde el suelo hasta encima de la puerta había querubines labrados y palmeras, por toda la pared del templo.
41:21 Cada poste del templo era cuadrado, y el frente del santuario era como el otro frente.
41:22
La altura del altar de madera era de tres codos, y su longitud de dos
codos; y sus esquinas, su superficie y sus paredes eran de madera. Y me
dijo: Esta es la mesa que está delante de Jehová.
41:23 El templo y el santuario tenían dos puertas.
41:24 Y en cada puerta había dos hojas, dos hojas que giraban; dos hojas en una puerta, y otras dos en la otra.
41:25
En las puertas del templo había labrados de querubines y palmeras, así
como los que había en las paredes; y en la fachada del atrio al
exterior había un portal de madera.
41:26 Y había ventanas
estrechas, y palmeras de uno y otro lado a los lados del pórtico; así
eran las cámaras de la casa y los umbrales.
Ezequiel
Capítulo 42
42:1
Me trajo luego al atrio exterior hacia el norte, y me llevó a la cámara
que estaba delante del espacio abierto que quedaba enfrente del
edificio, hacia el norte.
42:2 Por delante de la puerta del norte su longitud era de cien codos, y el ancho de cincuenta codos.
42:3
Frente a los veinte codos que había en el atrio interior, y
enfrente del enlosado que había en el atrio exterior, estaban las
cámaras, las unas enfrente de las otras en tres pisos.
42:4 Y
delante de las cámaras había un corredor de diez codos de ancho hacia
adentro, con una vía de un codo; y sus puertas daban al norte.
42:5
Y las cámaras más altas eran más estrechas; porque las galerías
quitaban de ellas más que de las bajas y de las de en medio del
edificio.
42:6 Porque estaban en tres pisos, y no tenían columnas
como las columnas de los atrios; por tanto, eran más estrechas que las
de abajo y las de en medio, desde el suelo.
42:7 Y el muro que
estaba afuera enfrente de las cámaras, hacia el atrio exterior delante
de las cámaras, tenía cincuenta codos de largo.
42:8 Porque
la longitud de las cámaras del atrio de afuera era de cincuenta codos;
y delante de la fachada del templo había cien codos.
42:9 Y debajo de las cámaras estaba la entrada al lado oriental, para entrar en él desde el atrio exterior.
42:10 A lo largo del muro del atrio, hacia el oriente, enfrente del espacio abierto, y delante del edificio, había cámaras.
42:11
Y el corredor que había delante de ellas era semejante al de las
cámaras que estaban hacia el norte; tanto su longitud como su ancho
eran lo mismo, y todas sus salidas, conforme a sus puertas y conforme a
sus entradas.
42:12 Así también eran las puertas de las cámaras
que estaban hacia el sur; había una puerta al comienzo del corredor que
había enfrente del muro al lado oriental, para quien entraba en las
cámaras.
42:13 Y me dijo: Las cámaras del norte y las del sur, que
están delante del espacio abierto, son cámaras santas en las cuales los
sacerdotes que se acercan a Jehová comerán las santas ofrendas; allí
pondrán las ofrendas santas, la ofrenda y la expiación y el sacrifico
por el pecado, porque el lugar es santo.
42:14 Cuando los
sacerdotes entren, no saldrán del lugar santo al atrio exterior, sino
que allí dejarán sus vestiduras con que ministran, porque son santas; y
se vestirán otros vestidos, y así se acercarán a lo que es del pueblo.
42:15
Y luego que acabó las medidas de la casa de adentro, me sacó por el
camino de la puerta que miraba hacia el oriente, y lo midió todo
alrededor.
42:16 Midió el lado oriental con la caña de medir, quinientas cañas de la caña de medir alrededor.
42:17 Midió al lado del norte, quinientas cañas de la caña de medir alrededor.
42:18 Midió al lado del sur, quinientas cañas de la caña de medir.
42:19 Rodeó al lado del occidente, y midió quinientas cañas de la caña de medir.
42:20
A los cuatro lados lo midió; tenía un muro todo alrededor, de
quinientas cañas de longitud y quinientas cañas de ancho, para
hacer separación entre el santuario y el lugar profano.
Ezequiel
Capítulo 43
43:1 Me llevó luego a la puerta, a la puerta que mira hacia el oriente;
43:2
y he aquí la gloria del Dios de Israel, que venía del oriente; y su
sonido era como el sonido de muchas aguas, y la tierra resplandecía a
causa de su gloria.
43:3 Y el aspecto de lo que vi era como una
visión, como aquella visión que vi cuando vine para destruir la ciudad;
y las visiones eran como la visión que vi junto al río Quebar; y me
postré sobre mi rostro.
43:4 Y la gloria de Jehová entró en la casa por la vía de la puerta que daba al oriente.
43:5 Y me alzó el Espíritu y me llevó al atrio interior; y he aquí que la gloria de Jehová llenó la casa.
43:6 Y oí uno que me hablaba desde la casa; y un varón estaba junto a mí,
43:7
y me dijo: Hijo de hombre, este es el lugar de mi trono, el lugar donde
posaré las plantas de mis pies, en el cual habitaré entre los hijos de
Israel para siempre; y nunca más profanará la casa de Israel mi santo
nombre, ni ellos ni sus reyes, con sus fornicaciones, ni con los
cuerpos muertos de sus reyes en sus lugares altos.
43:8 Porque
poniendo ellos su umbral junto a mi umbral, y su contrafuerte junto a
mi contrafuerte, mediando sólo una pared entre mí y ellos, han
contaminado mi santo nombre con sus abominaciones que hicieron; por
tanto, los consumí en mi furor.
43:9 Ahora arrojarán lejos de mí
sus fornicaciones, y los cuerpos muertos de sus reyes, y habitaré en
medio de ellos para siempre.
43:10 Tú, hijo de hombre, muestra a la casa de Israel esta casa, y avergüéncense de sus pecados; y midan el diseño de ella.
43:11
Y si se avergonzaren de todo lo que han hecho, hazles entender el
diseño de la casa, su disposición, sus salidas y sus entradas, y todas
sus formas, y todas sus descripciones, y todas sus configuraciones, y
todas sus leyes; y descríbelo delante de sus ojos, para que guarden
toda su forma y todas sus reglas, y las pongan por obra.
43:12
Esta es la ley de la casa: Sobre la cumbre del monte, el recinto
entero, todo en derredor, será santísimo. He aquí que esta es la ley de
la casa.
43:13 Estas son las medidas del altar por codos (el
codo de a codo y palmo menor). La base, de un codo, y de un codo el
ancho; y su remate por su borde alrededor, de un palmo. Este será el
zócalo del altar.
43:14 Y desde la base, sobre el suelo, hasta el
lugar de abajo, dos codos, y la anchura de un codo; y desde la cornisa
menor hasta la cornisa mayor, cuatro codos, y el ancho de un codo.
43:15 El altar era de cuatro codos, y encima del altar había cuatro cuernos.
43:16 Y el altar tenía doce codos de largo, y doce de ancho, cuadrado a sus cuatro lados.
43:17
El descanso era de catorce codos de longitud y catorce de anchura en
sus cuatro lados, y de medio codo el borde alrededor; y la base de un
codo por todos lados; y sus gradas estaban al oriente.
43:18 Y me
dijo: Hijo de hombre, así ha dicho Jehová el Señor: Estas son las
ordenanzas del altar el día en que sea hecho, para ofrecer holocausto
sobre él y para esparcir sobre él sangre.
43:19 A los sacerdotes
levitas que son del linaje de Sadoc, que se acerquen a mí, dice Jehová
el Señor, para ministrar ante mí, darás un becerro de la vacada para
expiación.
43:20 Y tomarás de su sangre, y pondrás en los cuatro
cuernos del altar, y en las cuatro esquinas del descanso, y en el borde
alrededor; así lo limpiarás y purificarás.
43:21 Tomarás luego el becerro de la expiación, y lo quemarás conforme a la ley de la casa, fuera del santuario.
43:22
Al segundo día ofrecerás un macho cabrío sin defecto, para expiación; y
purificarán el altar como lo purificaron con el becerro.
43:23 Cuando acabes de expiar, ofrecerás un becerro de la vacada sin defecto, y un carnero sin tacha de la manada;
43:24 y los ofrecerás delante de Jehová, y los sacerdotes echarán sal sobre ellos, y los ofrecerán en holocausto a Jehová.
43:25
Por siete días sacrificarán un macho cabrío cada día en expiación;
asimismo sacrificarán el becerro de la vacada y un carnero sin tacha
del rebaño.
43:26 Por siete días harán expiación por el altar, y lo limpiarán, y así lo consagrarán.
43:27
Y acabados estos días, del octavo día en adelante, los sacerdotes
sacrificarán sobre el altar vuestros holocaustos y vuestras ofrendas de
paz; y me seréis aceptos, dice Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 44
44:1 Me hizo volver hacia la puerta exterior del santuario, la cual mira hacia el oriente; y estaba cerrada.
44:2
Y me dijo Jehová: Esta puerta estará cerrada; no se abrirá, ni entrará
por ella hombre, porque Jehová Dios de Israel entró por ella; estará,
por tanto, cerrada.
44:3 En cuanto al príncipe, por ser el
príncipe, él se sentará allí para comer pan delante de Jehová; por el
vestíbulo de la puerta entrará, y por ese mismo camino saldrá.
44:4
Y me llevó hacia la puerta del norte por delante de la casa; y miré, y
he aquí la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová; y me
postré sobre mi rostro.
44:5 Y me dijo Jehová: Hijo de hombre, pon
atención, y mira con tus ojos, y oye con tus oídos todo lo que yo hablo
contigo sobre todas las ordenanzas de la casa de Jehová, y todas sus
leyes; y pon atención a las entradas de la casa, y a todas las salidas
del santuario.
44:6 Y dirás a los rebeldes, a la casa de Israel:
Así ha dicho Jehová el Señor: Basta ya de todas vuestras abominaciones,
oh casa de Israel;
44:7 de traer extranjeros, incircuncisos de
corazón e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario y para
contaminar mi casa; de ofrecer mi pan, la grosura y la sangre, y de
invalidar mi pacto con todas vuestras abominaciones.
44:8 Pues no
habéis guardado lo establecido acerca de mis cosas santas, sino que
habéis puesto extranjeros como guardas de las ordenanzas en mi
santuario.
44:9 Así ha dicho Jehová el Señor: Ningún hijo de
extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne, entrará en
mi santuario, de todos los hijos de extranjeros que están entre los
hijos de Israel.
44:10 Y los levitas que se apartaron de mí cuando Israel se alejó de mí, yéndose tras sus ídolos, llevarán su iniquidad.
44:11
Y servirán en mi santuario como porteros a las puertas de la casa y
sirvientes en la casa; ellos matarán el holocausto y la víctima para el
pueblo, y estarán ante él para servirle.
44:12 Por cuanto les
sirvieron delante de sus ídolos, y fueron a la casa de Israel por
tropezadero de maldad; por tanto, he alzado mi mano y jurado, dice
Jehová el Señor, que ellos llevarán su iniquidad.
44:13 No se
acercarán a mí para servirme como sacerdotes, ni se acercarán a ninguna
de mis cosas santas, a mis cosas santísimas, sino que llevarán su
vergüenza y las abominaciones que hicieron.
44:14 Les pondré,
pues, por guardas encargados de la custodia de la casa, para todo el
servicio de ella, y para todo lo que en ella haya de hacerse.
44:15
Mas los sacerdotes levitas hijos de Sadoc, que guardaron el
ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de
mí, ellos se acercarán para ministrar ante mí, y delante de mí estarán
para ofrecerme la grosura y la sangre, dice Jehová el Señor.
44:16 Ellos entrarán en mi santuario, y se acercarán a mi mesa para servirme, y guardarán mis ordenanzas.
44:17
Y cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirán
vestiduras de lino; no llevarán sobre ellos cosa de lana, cuando
ministren en las puertas del atrio interior y dentro de la casa.
44:18
Turbantes de lino tendrán sobre sus cabezas, y calzoncillos de lino
sobre sus lomos; no se ceñirán cosa que los haga sudar.
44:19
Cuando salgan al atrio exterior, al atrio de afuera, al pueblo, se
quitarán las vestiduras con que ministraron, y las dejarán en las
cámaras del santuario, y se vestirán de otros vestidos, para no
santificar al pueblo con sus vestiduras.
44:20 Y no se raparán su cabeza, ni dejarán crecer su cabello, sino que lo recortarán solamente.
44:21 Ninguno de los sacerdotes beberá vino cuando haya de entrar en el atrio interior.
44:22
Ni viuda ni repudiada tomará por mujer, sino que tomará virgen del
linaje de la casa de Israel, o viuda que fuere viuda de sacerdote.
44:23
Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano,
y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio.
44:24 En
los casos de pleito ellos estarán para juzgar; conforme a mis juicios
juzgarán; y mis leyes y mis decretos guardarán en todas mis fiestas
solemnes, y santificarán mis días de reposo.
44:25 No se acercarán
a hombre muerto para contaminarse; pero por padre o madre, hijo o hija,
hermano, o hermana que no haya tenido marido, sí podrán contaminarse.
44:26 Y después de su purificación, le contarán siete días.
44:27
Y el día que entre al santuario, al atrio interior, para ministrar en
el santuario, ofrecerá su expiación, dice Jehová el Señor.
44:28 Y habrá para ellos heredad; yo seré su heredad, pero no les daréis posesión en Israel; yo soy su posesión.
44:29 La ofrenda y la expiación y el sacrificio por el pecado comerán, y toda cosa consagrada en Israel será de ellos.
44:30
Y las primicias de todos los primeros frutos de todo, y toda ofrenda de
todo lo que se presente de todas vuestras ofrendas, será de los
sacerdotes; asimismo daréis al sacerdote las primicias de todas
vuestras masas, para que repose la bendición en vuestras casas.
44:31 Ninguna cosa mortecina ni desgarrada, así de aves como de animales, comerán los sacerdotes.
Ezequiel
Capítulo 45
45:1
Cuando repartáis por suertes la tierra en heredad, apartaréis una
porción para Jehová, que le consagraréis en la tierra, de longitud de
veinticinco mil cañas y diez mil de ancho; esto será santificado
en todo su territorio alrededor.
45:2 De esto será para el
santuario quinientas cañas de longitud y quinientas de ancho, en
cuadro alrededor; y cincuenta codos en derredor para sus ejidos.
45:3
Y de esta medida medirás en longitud veinticinco mil cañas, y en
ancho diez mil, en lo cual estará el santuario y el lugar santísimo.
45:4
Lo consagrado de esta tierra será para los sacerdotes, ministros del
santuario, que se acercan para ministrar a Jehová; y servirá de lugar
para sus casas, y como recinto sagrado para el santuario.
45:5
Asimismo veinticinco mil cañas de longitud y diez mil de ancho,
lo cual será para los levitas ministros de la casa, como posesión para
sí, con veinte cámaras.
45:6 Para propiedad de la ciudad
señalaréis cinco mil de anchura y veinticinco mil de longitud, delante
de lo que se apartó para el santuario; será para toda la casa de
Israel.
45:7 Y la parte del príncipe estará junto a lo que se
apartó para el santuario, de uno y otro lado, y junto a la posesión de
la ciudad, delante de lo que se apartó para el santuario, y delante de
la posesión de la ciudad, desde el extremo occidental hasta el extremo
oriental, y la longitud será desde el límite occidental hasta el límite
oriental.
45:8 Esta tierra tendrá por posesión en Israel, y nunca
más mis príncipes oprimirán a mi pueblo; y darán la tierra a la casa de
Israel conforme a sus tribus.
45:9 Así ha dicho Jehová el Señor:
¡Basta ya, oh príncipes de Israel! Dejad la violencia y la rapiña.
Haced juicio y justicia; quitad vuestras imposiciones de sobre mi
pueblo, dice Jehová el Señor.
45:10 Balanzas justas, efa justo, y bato justo tendréis.
45:11
El efa y el bato serán de una misma medida: que el bato tenga la
décima parte del homer, y la décima parte del homer el efa; la medida
de ellos será según el homer.
45:12 Y el siclo será de veinte geras. Veinte siclos, veinticinco siclos, quince siclos, os serán una mina.
45:13
Esta será la ofrenda que ofreceréis: la sexta parte de un efa por
cada homer del trigo, y la sexta parte de un efa por cada homer de la
cebada.
45:14 La ordenanza para el aceite será que ofreceréis un
bato de aceite, que es la décima parte de un coro; diez batos harán un
homer; porque diez batos son un homer.
45:15 Y una cordera del
rebaño de doscientas, de las engordadas de Israel, para sacrificio, y
para holocausto y para ofrendas de paz, para expiación por ellos, dice
Jehová el Señor.
45:16 Todo el pueblo de la tierra estará obligado a dar esta ofrenda para el príncipe de Israel.
45:17
Mas al príncipe corresponderá el dar el holocausto y el sacrificio y la
libación en las fiestas solemnes, en las lunas nuevas, en los días de
reposo y en todas las fiestas de la casa de Israel; él dispondrá la
expiación, la ofrenda, el holocausto y las ofrendas de paz, para hacer
expiación por la casa de Israel.
45:18 Así ha dicho Jehová el
Señor: El mes primero, el día primero del mes, tomarás de la vacada un
becerro sin defecto, y purificarás el santuario.
45:19 Y el
sacerdote tomará de la sangre de la expiación, y pondrá sobre los
postes de la casa, y sobre los cuatro ángulos del descanso del altar, y
sobre los postes de las puertas del atrio interior.
45:20 Así harás el séptimo día del mes para los que pecaron por error y por engaño, y harás expiación por la casa.
45:21 El mes primero, a los catorce días del mes, tendréis la pascua, fiesta de siete días; se comerá pan sin levadura.
45:22 Aquel día el príncipe sacrificará por sí mismo y por todo el pueblo de la tierra, un becerro por el pecado.
45:23
Y en los siete días de la fiesta solemne ofrecerá holocausto a Jehová,
siete becerros y siete carneros sin defecto, cada día de los siete
días; y por el pecado un macho cabrío cada día.
45:24 Y con cada becerro ofrecerá ofrenda de un efa, y con cada carnero un efa; y por cada efa un hin de aceite.
45:25
En el mes séptimo, a los quince días del mes, en la fiesta, hará como
en estos siete días en cuanto a la expiación, en cuanto al holocausto,
en cuanto al presente y en cuanto al aceite.
Ezequiel
Capítulo 46
46:1
Así ha dicho Jehová el Señor: La puerta del atrio interior que mira al
oriente estará cerrada los seis días de trabajo, y el día de reposo se
abrirá; se abrirá también el día de la luna nueva.
46:2 Y el
príncipe entrará por el camino del portal de la puerta exterior, y
estará en pie junto al umbral de la puerta mientras los sacerdotes
ofrezcan su holocausto y sus ofrendas de paz, y adorará junto a la
entrada de la puerta; después saldrá; pero no se cerrará la puerta
hasta la tarde.
46:3 Asimismo adorará el pueblo de la tierra
delante de Jehová, a la entrada de la puerta, en los días de reposo y
en las lunas nuevas.
46:4 El holocausto que el príncipe ofrecerá a
Jehová en el día de reposo será seis corderos sin defecto, y un carnero
sin tacha;
46:5 y por ofrenda un efa con cada carnero; y con
cada cordero una ofrenda conforme a sus posibilidades, y un hin de
aceite con el efa.
46:6 Mas el día de la luna nueva, un becerro sin tacha de la vacada, seis corderos, y un carnero; deberán ser sin defecto.
46:7
Y hará ofrenda de un efa con el becerro, y un efa con cada
carnero; pero con los corderos, conforme a sus posibilidades; y un hin
de aceite por cada efa.
46:8 Y cuando el príncipe entrare, entrará por el camino del portal de la puerta, y por el mismo camino saldrá.
46:9
Mas cuando el pueblo de la tierra entrare delante de Jehová en las
fiestas, el que entrare por la puerta del norte saldrá por la puerta
del sur, y el que entrare por la puerta del sur saldrá por la puerta
del norte; no volverá por la puerta por donde entró, sino que saldrá
por la de enfrente de ella.
46:10 Y el príncipe, cuando ellos entraren, entrará en medio de ellos; y cuando ellos salieren, él saldrá.
46:11
Y en las fiestas y en las asambleas solemnes será la ofrenda un
efa con cada becerro, y un efa con cada carnero; y con los
corderos, conforme a sus posibilidades; y un hin de aceite con cada
efa.
46:12 Mas cuando el príncipe libremente hiciere holocausto u
ofrendas de paz a Jehová, le abrirán la puerta que mira al oriente, y
hará su holocausto y sus ofrendas de paz, como hace en el día de
reposo; después saldrá, y cerrarán la puerta después que saliere.
46:13 Y ofrecerás en sacrificio a Jehová cada día en holocausto un cordero de un año sin defecto; cada mañana lo sacrificarás.
46:14
Y con él harás todas las mañanas ofrenda de la sexta parte de un efa, y
la tercera parte de un hin de aceite para mezclar con la flor de
harina; ofrenda para Jehová continuamente, por estatuto perpetuo.
46:15 Ofrecerán, pues, el cordero y la ofrenda y el aceite, todas las mañanas en holocausto continuo.
46:16
Así ha dicho Jehová el Señor: Si el príncipe diere parte de su heredad
a sus hijos, será de ellos; posesión de ellos será por herencia.
46:17
Mas si de su heredad diere parte a alguno de sus siervos, será de él
hasta el año del jubileo, y volverá al príncipe; mas su herencia será
de sus hijos.
46:18 Y el príncipe no tomará nada de la herencia
del pueblo, para no defraudarlos de su posesión; de lo que él posee
dará herencia a sus hijos, a fin de que ninguno de mi pueblo sea echado
de su posesión.
46:19 Me trajo después por la entrada que estaba
hacia la puerta, a las cámaras santas de los sacerdotes, las cuales
miraban al norte, y vi que había allí un lugar en el fondo del lado de
occidente.
46:20 Y me dijo: Este es el lugar donde los sacerdotes
cocerán la ofrenda por el pecado y la expiación; allí cocerán la
ofrenda, para no sacarla al atrio exterior, santificando así al pueblo.
46:21 Y luego me sacó al atrio exterior, y me llevó por los cuatro rincones del atrio; y en cada rincón había un patio.
46:22
En los cuatro rincones del atrio había patios cercados, de cuarenta
codos de longitud y treinta de ancho; una misma medida tenían los
cuatro.
46:23 Y había una pared alrededor de ellos, alrededor de los cuatro, y abajo fogones alrededor de las paredes.
46:24 Y me dijo: Estas son las cocinas, donde los servidores de la casa cocerán la ofrenda del pueblo.
Ezequiel
Capítulo 47
47:1
Me hizo volver luego a la entrada de la casa; y he aquí aguas que
salían de debajo del umbral de la casa hacia el oriente; porque la
fachada de la casa estaba al oriente, y las aguas descendían de debajo,
hacia el lado derecho de la casa, al sur del altar.
47:2 Y me sacó
por el camino de la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por el
camino exterior, fuera de la puerta, al camino de la que mira al
oriente; y vi que las aguas salían del lado derecho.
47:3 Y salió
el varón hacia el oriente, llevando un cordel en su mano; y midió mil
codos, y me hizo pasar por las aguas hasta los tobillos.
47:4
Midió otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta las rodillas.
Midió luego otros mil, y me hizo pasar por las aguas hasta los lomos.
47:5
Midió otros mil, y era ya un río que yo no podía pasar, porque las
aguas habían crecido de manera que el río no se podía pasar sino a
nado.
47:6 Y me dijo: ¿Has visto, hijo de hombre? Después me llevó, y me hizo volver por la ribera del río.
47:7 Y volviendo yo, vi que en la ribera del río había muchísimos árboles a uno y otro lado.
47:8
Y me dijo: Estas aguas salen a la región del oriente, y descenderán al
Arabá, y entrarán en el mar; y entradas en el mar, recibirán sanidad
las aguas.
47:9 Y toda alma viviente que nadare por dondequiera
que entraren estos dos ríos, vivirá; y habrá muchísimos peces por haber
entrado allá estas aguas, y recibirán sanidad; y vivirá todo lo que
entrare en este río.
47:10 Y junto a él estarán los pescadores, y
desde En-gadi hasta En-eglaim será su tendedero de redes; y por sus
especies serán los peces tan numerosos como los peces del Mar Grande.
47:11 Sus pantanos y sus lagunas no se sanearán; quedarán para salinas.
47:12
Y junto al río, en la ribera, a uno y otro lado, crecerá toda clase de
árboles frutales; sus hojas nunca caerán, ni faltará su fruto. A su
tiempo madurará, porque sus aguas salen del santuario; y su fruto será
para comer, y su hoja para medicina.
47:13 Así ha dicho Jehová el
Señor: Estos son los límites en que repartiréis la tierra por heredad
entre las doce tribus de Israel. José tendrá dos partes.
47:14 Y
la heredaréis así los unos como los otros; por ella alcé mi mano
jurando que la había de dar a vuestros padres; por tanto, esta será la
tierra de vuestra heredad.
47:15 Y este será el límite de la tierra hacia el lado del norte; desde el Mar Grande, camino de Hetlón viniendo a Zedad,
47:16
Hamat, Berota, Sibraim, que está entre el límite de Damasco y el límite
de Hamat; Hazar-haticón, que es el límite de Haurán.
47:17 Y será
el límite del norte desde el mar hasta Hazar-enán en el límite de
Damasco al norte, y al límite de Hamat al lado del norte.
47:18
Del lado del oriente, en medio de Haurán y de Damasco, y de Galaad y de
la tierra de Israel, al Jordán; esto mediréis de límite hasta el mar
oriental.
47:19 Del lado meridional, hacia el sur, desde Tamar
hasta las aguas de las rencillas; desde Cades y el arroyo hasta el Mar
Grande; y esto será el lado meridional, al sur.
47:20 Del lado del occidente el Mar Grande será el límite hasta enfrente de la entrada de Hamat; este será el lado occidental.
47:21 Repartiréis, pues, esta tierra entre vosotros según las tribus de Israel.
47:22
Y echaréis sobre ella suertes por heredad para vosotros, y para los
extranjeros que moran entre vosotros, que entre vosotros han engendrado
hijos; y los tendréis como naturales entre los hijos de Israel; echarán
suertes con vosotros para tener heredad entre las tribus de Israel.
47:23 En la tribu en que morare el extranjero, allí le daréis su heredad, ha dicho Jehová el Señor.
Ezequiel
Capítulo 48
48:1
Estos son los nombres de las tribus: Desde el extremo norte por la vía
de Hetlón viniendo a Hamat, Hazar-enán, en los confines de Damasco, al
norte, hacia Hamat, tendrá Dan una parte, desde el lado oriental hasta
el occidental.
48:2 Junto a la frontera de Dan, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, tendrá Aser una parte.
48:3 Junto al límite de Aser, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Neftalí, otra.
48:4 Junto al límite de Neftalí, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Manasés, otra.
48:5 Junto al límite de Manasés, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Efraín, otra.
48:6 Junto al límite de Efraín, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Rubén, otra.
48:7 Junto al límite de Rubén, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Judá, otra.
48:8
Junto al límite de Judá, desde el lado del oriente hasta el lado del
mar, estará la porción que reservaréis de veinticinco mil cañas de
anchura, y de longitud como cualquiera de las otras partes, esto es,
desde el lado del oriente hasta el lado del mar; y el santuario estará
en medio de ella.
48:9 La porción que reservaréis para Jehová tendrá de longitud veinticinco mil cañas, y diez mil de ancho.
48:10
La porción santa que pertenecerá a los sacerdotes será de vienticinco
mil cañas al norte, y de diez mil de anchura al occidente, y de diez
mil de ancho al oriente, y de veinticinco mil de longitud al sur; y el
santuario de Jehová estará en medio de ella.
48:11 Los sacerdotes
santificados de los hijos de Sadoc que me guardaron fidelidad, que no
erraron cuando erraron los hijos de Israel, como erraron los levitas,
48:12 ellos tendrán como parte santísima la porción de la tierra reservada, junto al límite de la de los levitas.
48:13
Y la de los levitas, al lado de los límites de la de los sacerdotes,
será de veinticinco mil cañas de longitud, y de diez mil de anchura;
toda la longitud de veinticinco mil, y la anchura de diez mil.
48:14
No venderán nada de ello, ni lo permutarán, ni traspasarán las
primicias de la tierra; porque es cosa consagrada a Jehová.
48:15
Y las cinco mil cañas de anchura que quedan de las veinticinco mil,
serán profanas, para la ciudad, para habitación y para ejido; y la
ciudad estará en medio.
48:16 Estas serán sus medidas: al lado del
norte cuatro mil quinientas cañas, al lado del sur cuatro mil
quinientas, al lado del oriente cuatro mil quinientas, y al lado del
occidente cuatro mil quinientas.
48:17 Y el ejido de la ciudad
será al norte de doscientas cincuenta cañas, al sur de doscientas
cincuenta, al oriente de doscientas cincuenta, y de doscientas
cincuenta al occidente.
48:18 Y lo que quedare de longitud delante
de la porción santa, diez mil cañas al oriente y diez mil al occidente,
que será lo que quedará de la porción santa, será para sembrar para los
que sirven a la ciudad.
48:19 Y los que sirvan a la ciudad serán de todas la tribus de Israel.
48:20
Toda la porción reservada de veinticinco mil cañas por veinticinco mil
en cuadro, reservaréis como porción para el santuario, y para la
posesión de la ciudad.
48:21 Y del príncipe será lo que quedare a
uno y otro lado de la porción santa y de la posesión de la ciudad, esto
es, delante de las veinticinco mil cañas de la porción hasta el límite
oriental, y al occidente delante de las veinticinco mil hasta el límite
occidental, delante de las partes dichas será del príncipe; porción
santa será, y el santuario de la casa estará en medio de ella.
48:22
De este modo la parte del príncipe será la comprendida desde la porción
de los levitas y la porción de la ciudad, entre el límite de Judá y el
límite de Benjamín.
48:23 En cuanto a las demás tribus, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, tendrá Benjamín una porción.
48:24 Junto al límite de Benjamín, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Simeón, otra.
48:25 Junto al límite de Simeón, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Isacar, otra.
48:26 Junto al límite de Isacar, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Zabulón, otra.
48:27 Junto al límite de Zabulón, desde el lado del oriente hasta el lado del mar, Gad, otra.
48:28
Junto al límite de Gad, al lado meridional al sur, será el límite desde
Tamar hasta las aguas de las rencillas, y desde Cades y el arroyo hasta
el Mar Grande.
48:29 Esta es la tierra que repartiréis por suertes
en heredad a las tribus de Israel, y estas son sus porciones, ha dicho
Jehová el Señor.
48:30 Y estas son las salidas de la ciudad: al lado del norte, cuatro mil quinientas cañas por medida.
48:31
Y las puertas de la ciudad serán según los nombres de las tribus de
Israel: tres puertas al norte: la puerta de Rubén, una; la puerta de
Judá, otra; la puerta de Leví, otra.
48:32 Al lado oriental cuatro
mil quinientas cañas, y tres puertas: la puerta de José, una; la puerta
de Benjamín, otra; la puerta de Dan, otra.
48:33 Al lado del sur,
cuatro mil quinientas cañas por medida, y tres puertas: la puerta de
Simeón, una; la puerta de Isacar, otra; la puerta de Zabulón, otra.
48:34
Y al lado occidental cuatro mil quinientas cañas, y sus tres puertas:
la puerta de Gad, una; la puerta de Aser, otra; la puerta de Neftalí,
otra.
48:35 En derredor tendrá dieciocho mil cañas. Y el nombre de la ciudad desde aquel día será Jehová-sama.
Daniel
Capítulo 01
1:1 En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió.
1:2
Y el Señor entregó en sus manos a Joacim rey de Judá, y parte de los
utensilios de la casa de Dios; y los trajo a tierra de Sinar, a la casa
de su dios, y colocó los utensilios en la casa del tesoro de su dios.
1:3 Y dijo el rey a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que trajese de los hijos de Israel, del linaje real de los príncipes,
1:4
muchachos en quienes no hubiese tacha alguna, de buen parecer,
enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento,
e idóneos para estar en el palacio del rey; y que les enseñase las
letras y la lengua de los caldeos.
1:5 Y les señaló el rey ración
para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él
bebía; y que los criase tres años, para que al fin de ellos se
presentasen delante del rey.
1:6 Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá.
1:7
A éstos el jefe de los eunucos puso nombres: puso a Daniel, Beltsasar;
a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego.
1:8 Y
Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la
comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe
de los eunucos que no se le obligase a contaminarse.
1:9 Y puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos;
1:10
y dijo el jefe de los eunucos a Daniel: Temo a mi señor el rey, que
señaló vuestra comida y vuestra bebida; pues luego que él vea vuestros
rostros más pálidos que los de los muchachos que son semejantes a
vosotros, condenaréis para con el rey mi cabeza.
1:11 Entonces dijo Daniel a Melsar, que estaba puesto por el jefe de los eunucos sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías:
1:12 Te ruego que hagas la prueba con tus siervos por diez días, y nos den legumbres a comer, y agua a beber.
1:13
Compara luego nuestros rostros con los rostros de los muchachos que
comen de la ración de la comida del rey, y haz después con tus siervos
según veas.
1:14 Consintió, pues, con ellos en esto, y probó con ellos diez días.
1:15
Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más
robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la
comida del rey.
1:16 Así, pues, Melsar se llevaba la porción de la comida de ellos y el vino que habían de beber, y les daba legumbres.
1:17
A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en
todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión
y sueños.
1:18 Pasados, pues, los días al fin de los cuales había
dicho el rey que los trajesen, el jefe de los eunucos los trajo delante
de Nabucodonosor.
1:19 Y el rey habló con ellos, y no fueron
hallados entre todos ellos otros como Daniel, Ananías, Misael y
Azarías; así, pues, estuvieron delante del rey.
1:20 En todo
asunto de sabiduría e inteligencia que el rey les consultó, los halló
diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo
su reino.
1:21 Y continuó Daniel hasta el año primero del rey Ciro.
Daniel
Capítulo 02
2:1 En el segundo año del reinado de Nabucodonosor, tuvo Nabucodonosor sueños, y se perturbó su espíritu, y se le fue el sueño.
2:2
Hizo llamar el rey a magos, astrólogos, encantadores y caldeos, para
que le explicasen sus sueños. Vinieron, pues, y se presentaron delante
del rey.
2:3 Y el rey les dijo: He tenido un sueño, y mi espíritu se ha turbado por saber el sueño.
2:4
Entonces hablaron los caldeos al rey en lengua aramea: Rey, para
siempre vive; di el sueño a tus siervos, y te mostraremos la
interpretación.
2:5 Respondió el rey y dijo a los caldeos: El
asunto lo olvidé; si no me mostráis el sueño y su interpretación,
seréis hechos pedazos, y vuestras casas serán convertidas en muladares.
2:6 Y si me mostrareis el sueño y su interpretación, recibiréis de
mí dones y favores y gran honra. Decidme, pues, el sueño y su
interpretación.
2:7 Respondieron por segunda vez, y dijeron: Diga el rey el sueño a sus siervos, y le mostraremos la interpretación.
2:8 El rey respondió y dijo: Yo conozco ciertamente que vosotros ponéis dilaciones, porque veis que el asunto se me ha ido.
2:9
Si no me mostráis el sueño, una sola sentencia hay para vosotros.
Ciertamente preparáis respuesta mentirosa y perversa que decir delante
de mí, entre tanto que pasa el tiempo. Decidme, pues, el sueño, para
que yo sepa que me podéis dar su interpretación.
2:10 Los caldeos
respondieron delante del rey, y dijeron: No hay hombre sobre la tierra
que pueda declarar el asunto del rey; además de esto, ningún rey,
príncipe ni señor preguntó cosa semejante a ningún mago ni astrólogo ni
caldeo.
2:11 Porque el asunto que el rey demanda es difícil, y no
hay quien lo pueda declarar al rey, salvo los dioses cuya morada no es
con la carne.
2:12 Por esto el rey con ira y con gran enojo mandó que matasen a todos los sabios de Babilonia.
2:13
Y se publicó el edicto de que los sabios fueran llevados a la muerte; y
buscaron a Daniel y a sus compañeros para matarlos.
2:14 Entonces
Daniel habló sabia y prudentemente a Arioc, capitán de la guardia del
rey, que había salido para matar a los sabios de Babilonia.
2:15
Habló y dijo a Arioc capitán del rey: ¿Cuál es la causa de que este
edicto se publique de parte del rey tan apresuradamente? Entonces Arioc
hizo saber a Daniel lo que había.
2:16 Y Daniel entró y pidió al rey que le diese tiempo, y que él mostraría la interpretación al rey.
2:17 Luego se fue Daniel a su casa e hizo saber lo que había a Ananías, Misael y Azarías, sus compañeros,
2:18
para que pidiesen misericordias del Dios del cielo sobre este misterio,
a fin de que Daniel y sus compañeros no pereciesen con los otros sabios
de Babilonia.
2:19 Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo.
2:20 Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría.
2:21 El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.
2:22 El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz.
2:23
A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has
dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos;
pues nos has dado a conocer el asunto del rey.
2:24 Después de
esto fue Daniel a Arioc, al cual el rey había puesto para matar a los
sabios de Babilonia, y le dijo así: No mates a los sabios de Babilonia;
llévame a la presencia del rey, y yo le mostraré la interpretación.
2:25
Entonces Arioc llevó prontamente a Daniel ante el rey, y le dijo así:
He hallado un varón de los deportados de Judá, el cual dará al rey la
interpretación.
2:26 Respondió el rey y dijo a Daniel, al cual
llamaban Beltsasar: ¿Podrás tú hacerme conocer el sueño que vi, y su
interpretación?
2:27 Daniel respondió delante del rey, diciendo:
El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni
adivinos lo pueden revelar al rey.
2:28 Pero hay un Dios en los
cielos, el cual revela los misterios, y él ha hecho saber al rey
Nabucodonosor lo que ha de acontecer en los postreros días. He aquí tu
sueño, y las visiones que has tenido en tu cama:
2:29 Estando tú,
oh rey, en tu cama, te vinieron pensamientos por saber lo que había de
ser en lo por venir; y el que revela los misterios te mostró lo que ha
de ser.
2:30 Y a mí me ha sido revelado este misterio, no porque
en mí haya más sabiduría que en todos los vivientes, sino para que se
dé a conocer al rey la interpretación, y para que entiendas los
pensamientos de tu corazón.
2:31 Tú, oh rey, veías, y he aquí una
gran imagen. Esta imagen, que era muy grande, y cuya gloria era muy
sublime, estaba en pie delante de ti, y su aspecto era terrible.
2:32 La cabeza de esta imagen era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus muslos, de bronce;
2:33 sus piernas, de hierro; sus pies, en parte de hierro y en parte de barro cocido.
2:34
Estabas mirando, hasta que una piedra fue cortada, no con mano, e hirió
a la imagen en sus pies de hierro y de barro cocido, y los desmenuzó.
2:35
Entonces fueron desmenuzados también el hierro, el barro cocido, el
bronce, la plata y el oro, y fueron como tamo de las eras del verano, y
se los llevó el viento sin que de ellos quedara rastro alguno. Mas la
piedra que hirió a la imagen fue hecha un gran monte que llenó toda la
tierra.
2:36 Este es el sueño; también la interpretación de él diremos en presencia del rey.
2:37 Tú, oh rey, eres rey de reyes; porque el Dios del cielo te ha dado reino, poder, fuerza y majestad.
2:38
Y dondequiera que habitan hijos de hombres, bestias del campo y aves
del cielo, él los ha entregado en tu mano, y te ha dado el dominio
sobre todo; tú eres aquella cabeza de oro.
2:39 Y después de ti se
levantará otro reino inferior al tuyo; y luego un tercer reino de
bronce, el cual dominará sobre toda la tierra.
2:40 Y el cuarto
reino será fuerte como hierro; y como el hierro desmenuza y rompe todas
las cosas, desmenuzará y quebrantará todo.
2:41 Y lo que viste de
los pies y los dedos, en parte de barro cocido de alfarero y en parte
de hierro, será un reino dividido; mas habrá en él algo de la fuerza
del hierro, así como viste hierro mezclado con barro cocido.
2:42
Y por ser los dedos de los pies en parte de hierro y en parte de barro
cocido, el reino será en parte fuerte, y en parte frágil.
2:43 Así
como viste el hierro mezclado con barro, se mezclarán por medio de
alianzas humanas; pero no se unirán el uno con el otro, como el hierro
no se mezcla con el barro.
2:44 Y en los días de estos reyes el
Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será
el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos
reinos, pero él permanecerá para siempre,
2:45 de la manera que
viste que del monte fue cortada una piedra, no con mano, la cual
desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran
Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir; y el
sueño es verdadero, y fiel su interpretación.
2:46 Entonces el rey
Nabucodonosor se postró sobre su rostro y se humilló ante Daniel, y
mandó que le ofreciesen presentes e incienso.
2:47 El rey habló a
Daniel, y dijo: Ciertamente el Dios vuestro es Dios de dioses, y Señor
de los reyes, y el que revela los misterios, pues pudiste revelar este
misterio.
2:48 Entonces el rey engrandeció a Daniel, y le dio
muchos honores y grandes dones, y le hizo gobernador de toda la
provincia de Babilonia, y jefe supremo de todos los sabios de
Babilonia.
2:49 Y Daniel solicitó del rey, y obtuvo que pusiera
sobre los negocios de la provincia de Babilonia a Sadrac, Mesac y
Abed-nego; y Daniel estaba en la corte del rey.
Daniel
Capítulo 03
3:1
El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta
codos, y su anchura de seis codos; la levantó en el campo de Dura, en
la provincia de Babilonia.
3:2 Y envió el rey Nabucodonosor a que
se reuniesen los sátrapas, los magistrados y capitanes, oidores,
tesoreros, consejeros, jueces, y todos los gobernadores de las
provincias, para que viniesen a la dedicación de la estatua que el rey
Nabucodonosor había levantado.
3:3 Fueron, pues, reunidos los
sátrapas, magistrados, capitanes, oidores, tesoreros, consejeros,
jueces, y todos los gobernadores de las provincias, a la dedicación de
la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado; y estaban en pie
delante de la estatua que había levantado el rey Nabucodonosor.
3:4 Y el pregonero anunciaba en alta voz: Mándase a vosotros, oh pueblos, naciones y lenguas,
3:5
que al oír el son de la bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa,
del salterio, de la zampoña y de todo instrumento de música, os
postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha
levantado;
3:6 y cualquiera que no se postre y adore, inmediatamente será echado dentro de un horno de fuego ardiendo.
3:7
Por lo cual, al oír todos los pueblos el son de la bocina, de la
flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de todo
instrumento de música, todos los pueblos, naciones y lenguas se
postraron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había
levantado.
3:8 Por esto en aquel tiempo algunos varones caldeos vinieron y acusaron maliciosamente a los judíos.
3:9 Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: Rey, para siempre vive.
3:10
Tú, oh rey, has dado una ley que todo hombre, al oír el son de la
bocina, de la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la
zampoña y de todo instrumento de música, se postre y adore la estatua
de oro;
3:11 y el que no se postre y adore, sea echado dentro de un horno de fuego ardiendo.
3:12
Hay unos varones judíos, los cuales pusiste sobre los negocios de la
provincia de Babilonia: Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos varones, oh
rey, no te han respetado; no adoran tus dioses, ni adoran la estatua de
oro que has levantado.
3:13 Entonces Nabucodonosor dijo con ira y
con enojo que trajesen a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Al instante fueron
traídos estos varones delante del rey.
3:14 Habló Nabucodonosor y
les dijo: ¿Es verdad, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que vosotros no
honráis a mi dios, ni adoráis la estatua de oro que he levantado?
3:15
Ahora, pues, ¿estáis dispuestos para que al oír el son de la bocina, de
la flauta, del tamboril, del arpa, del salterio, de la zampoña y de
todo instrumento de música, os postréis y adoréis la estatua que he
hecho? Porque si no la adorareis, en la misma hora seréis echados en
medio de un horno de fuego ardiendo; ¿y qué dios será aquel que os
libre de mis manos?
3:16 Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al
rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te respondamos sobre
este asunto.
3:17 He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará.
3:18 Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.
3:19
Entonces Nabucodonosor se llenó de ira, y se demudó el aspecto de su
rostro contra Sadrac, Mesac y Abed-nego, y ordenó que el horno se
calentase siete veces más de lo acostumbrado.
3:20 Y mandó a
hombres muy vigorosos que tenía en su ejército, que atasen a Sadrac,
Mesac y Abed-nego, para echarlos en el horno de fuego ardiendo.
3:21
Entonces estos varones fueron atados con sus mantos, sus calzas, sus
turbantes y sus vestidos, y fueron echados dentro del horno de fuego
ardiendo.
3:22 Y como la orden del rey era apremiante, y lo habían
calentado mucho, la llama del fuego mató a aquellos que habían alzado a
Sadrac, Mesac y Abed-nego.
3:23 Y estos tres varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.
3:24
Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y se levantó apresuradamente
y dijo a los de su consejo: ¿No echaron a tres varones atados dentro
del fuego? Ellos respondieron al rey: Es verdad, oh rey.
3:25 Y él
dijo: He aquí yo veo cuatro varones sueltos, que se pasean en medio del
fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a
hijo de los dioses.
3:26 Entonces Nabucodonosor se acercó a la
puerta del horno de fuego ardiendo, y dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego,
siervos del Dios Altísimo, salid y venid. Entonces Sadrac, Mesac y
Abed-nego salieron de en medio del fuego.
3:27 Y se juntaron los
sátrapas, los gobernadores, los capitanes y los consejeros del rey,
para mirar a estos varones, cómo el fuego no había tenido poder alguno
sobre sus cuerpos, ni aun el cabello de sus cabezas se había quemado;
sus ropas estaban intactas, y ni siquiera olor de fuego tenían.
3:28
Entonces Nabucodonosor dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac,
Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que
confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron
sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios.
3:29
Por lo tanto, decreto que todo pueblo, nación o lengua que dijere
blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, sea
descuartizado, y su casa convertida en muladar; por cuanto no hay dios
que pueda librar como éste.
3:30 Entonces el rey engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia.
Daniel
Capítulo 04
4:1 Nabucodonosor rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra: Paz os sea multiplicada.
4:2 Conviene que yo declare las señales y milagros que el Dios Altísimo ha hecho conmigo.
4:3
¡Cuán grandes son sus señales, y cuán potentes sus maravillas! Su
reino, reino sempiterno, y su señorío de generación en generación.
4:4 Yo Nabucodonosor estaba tranquilo en mi casa, y floreciente en mi palacio.
4:5 Vi un sueño que me espantó, y tendido en cama, las imaginaciones y visiones de mi cabeza me turbaron.
4:6 Por esto mandé que vinieran delante de mí todos los sabios de Babilonia, para que me mostrasen la interpretación del sueño.
4:7 Y vinieron magos, astrólogos, caldeos y adivinos, y les dije el sueño, pero no me pudieron mostrar su interpretación,
4:8
hasta que entró delante de mí Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, como el
nombre de mi dios, y en quien mora el espíritu de los dioses santos.
Conté delante de él el sueño, diciendo:
4:9 Beltsasar, jefe de los
magos, ya que he entendido que hay en ti espíritu de los dioses santos,
y que ningún misterio se te esconde, declárame las visiones de mi sueño
que he visto, y su interpretación.
4:10 Estas fueron las visiones
de mi cabeza mientras estaba en mi cama: Me parecía ver en medio de la
tierra un árbol, cuya altura era grande.
4:11 Crecía este árbol, y
se hacía fuerte, y su copa llegaba hasta el cielo, y se le alcanzaba a
ver desde todos los confines de la tierra.
4:12 Su follaje era
hermoso y su fruto abundante, y había en él alimento para todos. Debajo
de él se ponían a la sombra las bestias del campo, y en sus ramas
hacían morada las aves del cielo, y se mantenía de él toda carne.
4:13 Vi en las visiones de mi cabeza mientras estaba en mi cama, que he aquí un vigilante y santo descendía del cielo.
4:14
Y clamaba fuertemente y decía así: Derribad el árbol, y cortad sus
ramas, quitadle el follaje, y dispersad su fruto; váyanse las bestias
que están debajo de él, y las aves de sus ramas.
4:15 Mas la cepa
de sus raíces dejaréis en la tierra, con atadura de hierro y de bronce
entre la hierba del campo; sea mojado con el rocío del cielo, y con las
bestias sea su parte entre la hierba de la tierra.
4:16 Su corazón de hombre sea cambiado, y le sea dado corazón de bestia, y pasen sobre él siete tiempos.
4:17
La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los
santos la resolución, para que conozcan los vivientes que el Altísimo
gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere lo da, y
constituye sobre él al más bajo de los hombres.
4:18 Yo el rey
Nabucodonosor he visto este sueño. Tú, pues, Beltsasar, dirás la
interpretación de él, porque todos los sabios de mi reino no han podido
mostrarme su interpretación; mas tú puedes, porque mora en ti el
espíritu de los dioses santos.
4:19 Entonces Daniel, cuyo nombre
era Beltsasar, quedó atónito casi una hora, y sus pensamientos lo
turbaban. El rey habló y dijo: Beltsasar, no te turben ni el sueño ni
su interpretación. Beltsasar respondió y dijo: Señor mío, el sueño sea
para tus enemigos, y su interpretación para los que mal te quieren.
4:20
El árbol que viste, que crecía y se hacía fuerte, y cuya copa llegaba
hasta el cielo, y que se veía desde todos los confines de la tierra,
4:21
cuyo follaje era hermoso, y su fruto abundante, y en que había alimento
para todos, debajo del cual moraban las bestias del campo, y en cuyas
ramas anidaban las aves del cielo,
4:22 tú mismo eres, oh rey, que
creciste y te hiciste fuerte, pues creció tu grandeza y ha llegado
hasta el cielo, y tu dominio hasta los confines de la tierra.
4:23
Y en cuanto a lo que vio el rey, un vigilante y santo que descendía del
cielo y decía: Cortad el árbol y destruidlo; mas la cepa de sus raíces
dejaréis en la tierra, con atadura de hierro y de bronce en la hierba
del campo; y sea mojado con el rocío del cielo, y con las bestias del
campo sea su parte, hasta que pasen sobre él siete tiempos;
4:24 esta es la interpretación, oh rey, y la sentencia del Altísimo, que ha venido sobre mi señor el rey:
4:25
Que te echarán de entre los hombres, y con las bestias del campo será
tu morada, y con hierba del campo te apacentarán como a los bueyes, y
con el rocío del cielo serás bañado; y siete tiempos pasarán sobre ti,
hasta que conozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los
hombres, y que lo da a quien él quiere.
4:26 Y en cuanto a la
orden de dejar en la tierra la cepa de las raíces del mismo árbol,
significa que tu reino te quedará firme, luego que reconozcas que el
cielo gobierna.
4:27 Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: tus
pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias
para con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu
tranquilidad.
4:28 Todo esto vino sobre el rey Nabucodonosor.
4:29 Al cabo de doce meses, paseando en el palacio real de Babilonia,
4:30
habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para
casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?
4:31
Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del
cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de
ti;
4:32 y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias
del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y
siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que reconozcas que el Altísimo
tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere.
4:33 En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y
fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su
cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como
plumas de águila, y sus uñas como las de las aves.
4:34 Mas al fin
del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue
devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para
siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por todas las edades.
4:35
Todos los habitantes de la tierra son considerados como nada; y él hace
según su voluntad en el ejército del cielo, y en los habitantes de la
tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?
4:36
En el mismo tiempo mi razón me fue devuelta, y la majestad de mi reino,
mi dignidad y mi grandeza volvieron a mí, y mis gobernadores y mis
consejeros me buscaron; y fui restablecido en mi reino, y mayor
grandeza me fue añadida.
4:37 Ahora yo Nabucodonosor alabo,
engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son
verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan
con soberbia.
Daniel
Capítulo 05
5:1 El rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus príncipes, y en presencia de los mil bebía vino.
5:2
Belsasar, con el gusto del vino, mandó que trajesen los vasos de oro y
de plata que Nabucodonosor su padre había traído del templo de
Jerusalén, para que bebiesen en ellos el rey y sus grandes, sus mujeres
y sus concubinas.
5:3 Entonces fueron traídos los vasos de oro que
habían traído del templo de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y
bebieron en ellos el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas.
5:4 Bebieron vino, y alabaron a los dioses de oro y de plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra.
5:5
En aquella misma hora aparecieron los dedos de una mano de hombre, que
escribía delante del candelero sobre lo encalado de la pared del
palacio real, y el rey veía la mano que escribía.
5:6 Entonces el
rey palideció, y sus pensamientos lo turbaron, y se debilitaron sus
lomos, y sus rodillas daban la una contra la otra.
5:7 El rey
gritó en alta voz que hiciesen venir magos, caldeos y adivinos; y dijo
el rey a los sabios de Babilonia: Cualquiera que lea esta escritura y
me muestre su interpretación, será vestido de púrpura, y un collar de
oro llevará en su cuello, y será el tercer señor en el reino.
5:8
Entonces fueron introducidos todos los sabios del rey, pero no pudieron
leer la escritura ni mostrar al rey su interpretación.
5:9 Entonces el rey Belsasar se turbó sobremanera, y palideció, y sus príncipes estaban perplejos.
5:10
La reina, por las palabras del rey y de sus príncipes, entró a la sala
del banquete, y dijo: Rey, vive para siempre; no te turben tus
pensamientos, ni palidezca tu rostro.
5:11 En tu reino hay un hombre
en el cual mora el espíritu de los dioses santos, y en los días de tu
padre se halló en él luz e inteligencia y sabiduría, como sabiduría de
los dioses; al que el rey Nabucodonosor tu padre, oh rey, constituyó
jefe sobre todos los magos, astrólogos, caldeos y adivinos,
5:12
por cuanto fue hallado en él mayor espíritu y ciencia y entendimiento,
para interpretar sueños y descifrar enigmas y resolver dudas; esto es,
en Daniel, al cual el rey puso por nombre Beltsasar. Llámese, pues,
ahora a Daniel, y él te dará la interpretación.
5:13 Entonces
Daniel fue traído delante del rey. Y dijo el rey a Daniel: ¿Eres tú
aquel Daniel de los hijos de la cautividad de Judá, que mi padre trajo
de Judea?
5:14 Yo he oído de ti que el espíritu de los dioses
santos está en ti, y que en ti se halló luz, entendimiento y mayor
sabiduría.
5:15 Y ahora fueron traídos delante de mí sabios y
astrólogos para que leyesen esta escritura y me diesen su
interpretación; pero no han podido mostrarme la interpretación del
asunto.
5:16 Yo, pues, he oído de ti que puedes dar
interpretaciones y resolver dificultades. Si ahora puedes leer esta
escritura y darme su interpretación, serás vestido de púrpura, y un
collar de oro llevarás en tu cuello, y serás el tercer señor en el
reino.
5:17 Entonces Daniel respondió y dijo delante del rey: Tus
dones sean para ti, y da tus recompensas a otros. Leeré la escritura al
rey, y le daré la interpretación.
5:18 El Altísimo Dios, oh rey, dio a Nabucodonosor tu padre el reino y la grandeza, la gloria y la majestad.
5:19
Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones y lenguas
temblaban y temían delante de él. A quien quería mataba, y a quien
quería daba vida; engrandecía a quien quería, y a quien quería
humillaba.
5:20 Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su
espíritu se endureció en su orgullo, fue depuesto del trono de su
reino, y despojado de su gloria.
5:21 Y fue echado de entre los
hijos de los hombres, y su mente se hizo semejante a la de las bestias,
y con los asnos monteses fue su morada. Hierba le hicieron comer como a
buey, y su cuerpo fue mojado con el rocío del cielo, hasta que
reconoció que el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los
hombres, y que pone sobre él al que le place.
5:22 Y tú, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazón, sabiendo todo esto;
5:23
sino que contra el Señor del cielo te has ensoberbecido, e hiciste
traer delante de ti los vasos de su casa, y tú y tus grandes, tus
mujeres y tus concubinas, bebisteis vino en ellos; además de esto,
diste alabanza a dioses de plata y oro, de bronce, de hierro, de madera
y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben; y al Dios en cuya mano está
tu vida, y cuyos son todos tus caminos, nunca honraste.
5:24 Entonces de su presencia fue enviada la mano que trazó esta escritura.
5:25 Y la escritura que trazó es: MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN.
5:26 Esta es la interpretación del asunto: MENE: Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin.
5:27 TEKEL: Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto.
5:28 PERES: Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas.
5:29
Entonces mandó Belsasar vestir a Daniel de púrpura, y poner en su
cuello un collar de oro, y proclamar que él era el tercer señor del
reino.
5:30 La misma noche fue muerto Belsasar rey de los caldeos.
5:31 Y Darío de Media tomó el reino, siendo de sesenta y dos años.
Daniel
Capítulo 06
6:1 Pareció bien a Darío constituir sobre el reino ciento veinte sátrapas, que gobernasen en todo el reino.
6:2
Y sobre ellos tres gobernadores, de los cuales Daniel era uno, a
quienes estos sátrapas diesen cuenta, para que el rey no fuese
perjudicado.
6:3 Pero Daniel mismo era superior a estos sátrapas y
gobernadores, porque había en él un espíritu superior; y el rey pensó
en ponerlo sobre todo el reino.
6:4 Entonces los gobernadores y
sátrapas buscaban ocasión para acusar a Daniel en lo relacionado al
reino; mas no podían hallar ocasión alguna o falta, porque él era fiel,
y ningún vicio ni falta fue hallado en él.
6:5 Entonces dijeron
aquellos hombres: No hallaremos contra este Daniel ocasión alguna para
acusarle, si no la hallamos contra él en relación con la ley de su
Dios.
6:6 Entonces estos gobernadores y sátrapas se juntaron delante del rey, y le dijeron así: ¡Rey Darío, para siempre vive!
6:7
Todos los gobernadores del reino, magistrados, sátrapas, príncipes y
capitanes han acordado por consejo que promulgues un edicto real y lo
confirmes, que cualquiera que en el espacio de treinta días demande
petición de cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en
el foso de los leones.
6:8 Ahora, oh rey, confirma el edicto y
fírmalo, para que no pueda ser revocado, conforme a la ley de Media y
de Persia, la cual no puede ser abrogada.
6:9 Firmó, pues, el rey Darío el edicto y la prohibición.
6:10
Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa,
y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se
arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su
Dios, como lo solía hacer antes.
6:11 Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios.
6:12
Fueron luego ante el rey y le hablaron del edicto real: ¿No has
confirmado edicto que cualquiera que en el espacio de treinta días pida
a cualquier dios u hombre fuera de ti, oh rey, sea echado en el foso de
los leones? Respondió el rey diciendo: Verdad es, conforme a la ley de
Media y de Persia, la cual no puede ser abrogada.
6:13 Entonces
respondieron y dijeron delante del rey: Daniel, que es de los hijos de
los cautivos de Judá, no te respeta a ti, oh rey, ni acata el edicto
que confirmaste, sino que tres veces al día hace su petición.
6:14
Cuando el rey oyó el asunto, le pesó en gran manera, y resolvió librar
a Daniel; y hasta la puesta del sol trabajó para librarle.
6:15
Pero aquellos hombres rodearon al rey y le dijeron: Sepas, oh rey, que
es ley de Media y de Persia que ningún edicto u ordenanza que el rey
confirme puede ser abrogado.
6:16 Entonces el rey mandó, y
trajeron a Daniel, y le echaron en el foso de los leones. Y el rey dijo
a Daniel: El Dios tuyo, a quien tú continuamente sirves, él te libre.
6:17
Y fue traída una piedra y puesta sobre la puerta del foso, la cual
selló el rey con su anillo y con el anillo de sus príncipes, para que
el acuerdo acerca de Daniel no se alterase.
6:18 Luego el rey se
fue a su palacio, y se acostó ayuno; ni instrumentos de música fueron
traídos delante de él, y se le fue el sueño.
6:19 El rey, pues, se levantó muy de mañana, y fue apresuradamente al foso de los leones.
6:20
Y acercándose al foso llamó a voces a Daniel con voz triste, y le dijo:
Daniel, siervo del Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tú
continuamente sirves, ¿te ha podido librar de los leones?
6:21 Entonces Daniel respondió al rey: Oh rey, vive para siempre.
6:22
Mi Dios envió su ángel, el cual cerró la boca de los leones, para que
no me hiciesen daño, porque ante él fui hallado inocente; y aun delante
de ti, oh rey, yo no he hecho nada malo.
6:23 Entonces se alegró
el rey en gran manera a causa de él, y mandó sacar a Daniel del foso; y
fue Daniel sacado del foso, y ninguna lesión se halló en él, porque
había confiado en su Dios.
6:24 Y dio orden el rey, y fueron
traídos aquellos hombres que habían acusado a Daniel, y fueron echados
en el foso de los leones ellos, sus hijos y sus mujeres; y aún no
habían llegado al fondo del foso, cuando los leones se apoderaron de
ellos y quebraron todos sus huesos.
6:25 Entonces el rey Darío
escribió a todos los pueblos, naciones y lenguas que habitan en toda la
tierra: Paz os sea multiplicada.
6:26 De parte mía es puesta esta
ordenanza: Que en todo el dominio de mi reino todos teman y tiemblen
ante la presencia del Dios de Daniel; porque él es el Dios viviente y
permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y
su dominio perdurará hasta el fin.
6:27 El salva y libra, y hace señales y maravillas en el cielo y en la tierra; él ha librado a Daniel del poder de los leones.
6:28 Y este Daniel prosperó durante el reinado de Darío y durante el reinado de Ciro el persa.
Daniel
Capítulo 07
7:1
En el primer año de Belsasar rey de Babilonia tuvo Daniel un sueño, y
visiones de su cabeza mientras estaba en su lecho; luego escribió el
sueño, y relató lo principal del asunto.
7:2 Daniel dijo: Miraba yo en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo combatían en el gran mar.
7:3 Y cuatro bestias grandes, diferentes la una de la otra, subían del mar.
7:4
La primera era como león, y tenía alas de águila. Yo estaba mirando
hasta que sus alas fueron arrancadas, y fue levantada del suelo y se
puso enhiesta sobre los pies a manera de hombre, y le fue dado corazón
de hombre.
7:5 Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso,
la cual se alzaba de un costado más que del otro, y tenía en su boca
tres costillas entre los dientes; y le fue dicho así: Levántate, devora
mucha carne.
7:6 Después de esto miré, y he aquí otra, semejante a
un leopardo, con cuatro alas de ave en sus espaldas; tenía tembién esta
bestia cuatro cabezas; y le fue dado dominio.
7:7 Después de esto
miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia,
espantosa y terrible y en gran manera fuerte, la cual tenía unos
dientes grandes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba
con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de
ella, y tenía diez cuernos.
7:8 Mientras yo contemplaba los cuernos,
he aquí que otro cuerno pequeño salía entre ellos, y delante de él
fueron arrancados tres cuernos de los primeros; y he aquí que este
cuerno tenía ojos como de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas.
7:9
Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano
de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza
como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo,
fuego ardiente.
7:10 Un río de fuego procedía y salía de delante
de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían
delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos.
7:11
Yo entonces miraba a causa del sonido de las grandes palabras que
hablaba el cuerno; miraba hasta que mataron a la bestia, y su cuerpo
fue destrozado y entregado para ser quemado en el fuego.
7:12 Habían también quitado a las otras bestias su dominio, pero les había sido prolongada la vida hasta cierto tiempo.
7:13
Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo
venía uno como un hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y
le hicieron acercarse delante de él.
7:14 Y le fue dado dominio,
gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le
sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino
uno que no será destruido.
7:15 Se me turbó el espíritu a mí, Daniel, en medio de mi cuerpo, y las visiones de mi cabeza me asombraron.
7:16
Me acerqué a uno de los que asistían, y le pregunté la verdad acerca de
todo esto. Y me habló, y me hizo conocer la interpretación de las
cosas.
7:17 Estas cuatro grandes bestias son cuatro reyes que se levantarán en la tierra.
7:18 Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre.
7:19
Entonces tuve deseo de saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que
era tan diferente de todas las otras, espantosa en gran manera, que
tenía dientes de hierro y uñas de bronce, que devoraba y desmenuzaba, y
las sobras hollaba con sus pies;
7:20 asimismo acerca de los diez
cuernos que tenía en su cabeza, y del otro que le había salido, delante
del cual habían caído tres; y este mismo cuerno tenía ojos, y boca que
hablaba grandes cosas, y parecía más grande que sus compañeros.
7:21 Y veía yo que este cuerno hacía guerra contra los santos, y los vencía,
7:22
hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del
Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino.
7:23
Dijo así: La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual
será diferente de todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará,
trillará y despedazará.
7:24 Y los diez cuernos significan que de
aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro,
el cual será diferente de los primeros, y a tres reyes derribará.
7:25
Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo
quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán
entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo.
7:26 Pero se sentará el Juez, y le quitarán su dominio para que sea destruido y arruinado hasta el fin,
7:27
y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo
el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es
reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán.
7:28
Aquí fue el fin de sus palabras. En cuanto a mí, Daniel, mis
pensamientos me turbaron y mi rostro se demudó; pero guardé el asunto
en mi corazón.
Daniel
Capítulo 08
8:1 En el año
tercero del reinado del rey Belsasar me apareció una visión a mí,
Daniel, después de aquella que me había aparecido antes.
8:2 Vi en
visión; y cuando la vi, yo estaba en Susa, que es la capital del reino
en la provincia de Elam; vi, pues, en visión, estando junto al río
Ulai.
8:3 Alcé los ojos y miré, y he aquí un carnero que estaba
delante del río, y tenía dos cuernos; y aunque los cuernos eran altos,
uno era más alto que el otro; y el más alto creció después.
8:4 Vi
que el carnero hería con los cuernos al poniente, al norte y al sur, y
que ninguna bestia podía parar delante de él, ni había quien escapase
de su poder; y hacía conforme a su voluntad, y se engrandecía.
8:5
Mientras yo consideraba esto, he aquí un macho cabrío venía del lado
del poniente sobre la faz de toda la tierra, sin tocar tierra; y aquel
macho cabrío tenía un cuerno notable entre sus ojos.
8:6 Y vino
hasta el carnero de dos cuernos, que yo había visto en la ribera del
río, y corrió contra él con la furia de su fuerza.
8:7 Y lo vi que
llegó junto al carnero, y se levantó contra él y lo hirió, y le quebró
sus dos cuernos, y el carnero no tenía fuerzas para pararse delante de
él; lo derribó, por tanto, en tierra, y lo pisoteó, y no hubo quien
librase al carnero de su poder.
8:8 Y el macho cabrío se
engrandeció sobremanera; pero estando en su mayor fuerza, aquel gran
cuerno fue quebrado, y en su lugar salieron otros cuatro cuernos
notables hacia los cuatro vientos del cielo.
8:9 Y de uno de ellos salió un cuerno pequeño, que creció mucho al sur, y al oriente, y hacia la tierra gloriosa.
8:10 Y se engrandeció hasta el ejército del cielo; y parte del ejército y de las estrellas echó por tierra, y las pisoteó.
8:11
Aun se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos, y por él fue
quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado
por tierra.
8:12 Y a causa de la prevaricación le fue entregado el
ejército junto con el continuo sacrificio; y echó por tierra la verdad,
e hizo cuanto quiso, y prosperó.
8:13 Entonces oí a un santo que
hablaba; y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: ¿Hasta
cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación
asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados?
8:14 Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado.
8:15
Y aconteció que mientras yo Daniel consideraba la visión y procuraba
comprenderla, he aquí se puso delante de mí uno con apariencia de
hombre.
8:16 Y oí una voz de hombre entre las riberas del Ulai, que gritó y dijo: Gabriel, enseña a éste la visión.
8:17
Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombré, y me
postré sobre mi rostro. Pero él me dijo: Entiende, hijo de hombre,
porque la visión es para el tiempo del fin.
8:18 Mientras él hablaba conmigo, caí dormido en tierra sobre mi rostro; y él me tocó, y me hizo estar en pie.
8:19 Y dijo: He aquí yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin.
8:20 En cuanto al carnero que viste, que tenía dos cuernos, éstos son los reyes de Media y de Persia.
8:21 El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero.
8:22
Y en cuanto al cuerno que fue quebrado, y sucedieron cuatro en su
lugar, significa que cuatro reinos se levantarán de esa nación, aunque
no con la fuerza de él.
8:23 Y al fin del reinado de éstos, cuando
los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de
rostro y entendido en enigmas.
8:24 Y su poder se fortalecerá, mas
no con fuerza propia; y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará
arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos.
8:25
Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón
se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra
el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano
humana.
8:26 La visión de las tardes y mañanas que se ha referido es verdadera; y tú guarda la visión, porque es para muchos días.
8:27
Y yo Daniel quedé quebrantado, y estuve enfermo algunos días, y cuando
convalecí, atendí los negocios del rey; pero estaba espantado a causa
de la visión, y no la entendía.
Daniel
Capítulo 09
9:1 En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos,
9:2
en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los
libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías,
que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años.
9:3 Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.
9:4
Y oré a Jehová mi Dios e hice confesión diciendo: Ahora, Señor, Dios
grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con
los que te aman y guardan tus mandamientos;
9:5 hemos pecado,
hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, y hemos sido
rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas.
9:6 No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre
hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a
todo el pueblo de la tierra.
9:7 Tuya es, Señor, la justicia, y
nuestra la confusión de rostro, como en el día de hoy lleva todo hombre
de Judá, los moradores de Jerusalén, y todo Israel, los de cerca y los
de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su
rebelión con que se rebelaron contra ti.
9:8 Oh Jehová, nuestra es
la confusión de rostro, de nuestros reyes, de nuestros príncipes y de
nuestros padres; porque contra ti pecamos.
9:9 De Jehová nuestro Dios es el tener misericordia y el perdonar, aunque contra él nos hemos rebelado,
9:10
y no obedecimos a la voz de Jehová nuestro Dios, para andar en sus
leyes que él puso delante de nosotros por medio de sus siervos los
profetas.
9:11 Todo Israel traspasó tu ley apartándose para no
obedecer tu voz; por lo cual ha caído sobre nosotros la maldición y el
juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios; porque
contra él pecamos.
9:12 Y él ha cumplido la palabra que habló
contra nosotros y contra nuestros jefes que nos gobernaron, trayendo
sobre nosotros tan grande mal; pues nunca fue hecho debajo del cielo
nada semejante a lo que se ha hecho contra Jerusalén.
9:13
Conforme está escrito en la ley de Moisés, todo este mal vino sobre
nosotros; y no hemos implorado el favor de Jehová nuestro Dios, para
convertirnos de nuestras maldades y entender tu verdad.
9:14 Por
tanto, Jehová veló sobre el mal y lo trajo sobre nosotros; porque justo
es Jehová nuestro Dios en todas sus obras que ha hecho, porque no
obedecimos a su voz.
9:15 Ahora pues, Señor Dios nuestro, que
sacaste tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te
hiciste renombre cual lo tienes hoy; hemos pecado, hemos hecho
impíamente.
9:16 Oh Señor, conforme a todos tus actos de justicia,
apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu santo
monte; porque a causa de nuestros pecados, y por la maldad de nuestros
padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de todos en derredor
nuestro.
9:17 Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu
siervo, y sus ruegos; y haz que tu rostro resplandezca sobre tu
santuario asolado, por amor del Señor.
9:18 Inclina, oh Dios mío,
tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestras desolaciones, y la
ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros
ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas
misericordias.
9:19 Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído,
Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mío; porque tu
nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo.
9:20 Aún
estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi
pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el
monte santo de mi Dios;
9:21 aún estaba hablando en oración,
cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio,
volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la
tarde.
9:22 Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel, ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento.
9:23
Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para
enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y
entiende la visión.
9:24 Setenta semanas están determinadas sobre
tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y
poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia
perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los
santos.
9:25 Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la
orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe,
habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la
plaza y el muro en tiempos angustiosos.
9:26 Y después de las
sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el
pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el
santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra
durarán las devastaciones.
9:27 Y por otra semana confirmará el
pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la
ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el
desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se
derrame sobre el desolador.
Daniel
Capítulo 10
10:1
En el año tercero de Ciro rey de Persia fue revelada palabra a Daniel,
llamado Beltsasar; y la palabra era verdadera, y el conflicto grande;
pero él comprendió la palabra, y tuvo inteligencia en la visión.
10:2 En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas.
10:3
No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí
con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas.
10:4 Y el día veinticuatro del mes primero estaba yo a la orilla del gran río Hidekel.
10:5 Y alcé mis ojos y miré, y he aquí un varón vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz.
10:6
Su cuerpo era como de berilo, y su rostro parecía un relámpago, y sus
ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de
bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una
multitud.
10:7 Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la
vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un
gran temor, y huyeron y se escondieron.
10:8 Quedé, pues, yo solo,
y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se
cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno.
10:9 Pero oí
el sonido de sus palabras; y al oír el sonido de sus palabras, caí
sobre mi rostro en un profundo sueño, con mi rostro en tierra.
10:10 Y he aquí una mano me tocó, e hizo que me pusiese sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos.
10:11
Y me dijo: Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te
hablaré, y ponte en pie; porque a ti he sido enviado ahora. Mientras
hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando.
10:12 Entonces me
dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu
corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron
oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.
10:13
Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días;
pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para
ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.
10:14 He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días.
10:15 Mientras me decía estas palabras, estaba yo con los ojos puestos en tierra, y enmudecido.
10:16
Pero he aquí, uno con semejanza de hijo de hombre tocó mis labios.
Entonces abrí mi boca y hablé, y dije al que estaba delante de mí:
Señor mío, con la visión me han sobrevenido dolores, y no me queda
fuerza.
10:17 ¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar con
mi señor? Porque al instante me faltó la fuerza, y no me quedó aliento.
10:18 Y aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció,
10:19
y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y
aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable
mi señor, porque me has fortalecido.
10:20 El me dijo: ¿Sabes por
qué he venido a tí? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el
príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá.
10:21 Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la
verdad; y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe.
Daniel
Capítulo 11
11:1 Y yo mismo, en el año primero de Darío el medo, estuve para animarlo y fortalecerlo.
11:2
Y ahora yo te mostraré la verdad. He aquí que aún habrá tres reyes en
Persia, y el cuarto se hará de grandes riquezas más que todos ellos; y
al hacerse fuerte con sus riquezas, levantará a todos contra el reino
de Grecia.
11:3 Se levantará luego un rey valiente, el cual dominará con gran poder y hará su voluntad.
11:4
Pero cuando se haya levantado, su reino será quebrantado y repartido
hacia los cuatro vientos del cielo; no a sus descendientes, ni según el
dominio con que él dominó; porque su reino será arrancado, y será para
otros fuera de ellos.
11:5 Y se hará fuerte el rey del sur; mas
uno de sus príncipes será más fuerte que él, y se hará poderoso; su
dominio será grande.
11:6 Al cabo de años harán alianza, y la hija
del rey del sur vendrá al rey del norte para hacer la paz. Pero ella no
podrá retener la fuerza de su brazo, ni permanecerá él, ni su brazo;
porque será entregada ella y los que la habían traído, asimismo su
hijo, y los que estaban de parte de ella en aquel tiempo.
11:7
Pero un renuevo de sus raíces se levantará sobre su trono, y vendrá con
ejército contra el rey del norte, y entrará en la fortaleza, y hará en
ellos a su arbitrio, y predominará.
11:8 Y aun a los dioses de
ellos, sus imágenes fundidas y sus objetos preciosos de plata y de oro,
llevará cautivos a Egipto; y por años se mantendrá él contra el rey del
norte.
11:9 Así entrará en el reino el rey del sur, y volverá a su tierra.
11:10
Mas los hijos de aquél se airarán, y reunirán multitud de grandes
ejércitos; y vendrá apresuradamente e inundará, y pasará adelante;
luego volverá y llevará la guerra hasta su fortaleza.
11:11 Por lo
cual se enfurecerá el rey del sur, y saldrá y peleará contra el rey del
norte; y pondrá en campaña multitud grande, y toda aquella multitud
será entregada en su mano.
11:12 Y al llevarse él la multitud, se elevará su corazón, y derribará a muchos millares; mas no prevalecerá.
11:13
Y el rey del norte volverá a poner en campaña una multitud mayor que la
primera, y al cabo de algunos años vendrá apresuradamente con gran
ejército y con muchas riquezas.
11:14 En aquellos tiempos se
levantarán muchos contra el rey del sur; y hombres turbulentos de tu
pueblo se levantarán para cumplir la visión, pero ellos caerán.
11:15
Vendrá, pues, el rey del norte, y levantará baluartes, y tomará la
ciudad fuerte; y las fuerzas del sur no podrán sostenerse, ni sus
tropas escogidas, porque no habrá fuerzas para resistir.
11:16 Y
el que vendrá contra él hará su voluntad, y no habrá quien se le pueda
enfrentar; y estará en la tierra gloriosa, la cual será consumida en su
poder.
11:17 Afirmará luego su rostro para venir con el poder de
todo su reino; y hará con aquél convenios, y le dará una hija de
mujeres para destruirle; pero no permanecerá, ni tendrá éxito.
11:18
Volverá después su rostro a las costas, y tomará muchas; mas un
príncipe hará cesar su afrenta, y aun hará volver sobre él su oprobio.
11:19 Luego volverá su rostro a las fortalezas de su tierra; mas tropezará y caerá, y no será hallado.
11:20
Y se levantará en su lugar uno que hará pasar un cobrador de tributos
por la gloria del reino; pero en pocos días será quebrantado, aunque no
en ira, ni en batalla.
11:21 Y le sucederá en su lugar un hombre
despreciable, al cual no darán la honra del reino; pero vendrá sin
aviso y tomará el reino con halagos.
11:22 Las fuerzas enemigas
serán barridas delante de él como con inundación de aguas; serán del
todo destruidos, junto con el príncipe del pacto.
11:23 Y después del pacto con él, engañará y subirá, y saldrá vencedor con poca gente.
11:24
Estando la provincia en paz y en abundancia, entrará y hará lo que no
hicieron sus padres, ni los padres de sus padres; botín, despojos y
riquezas repartirá a sus soldados, y contra las fortalezas formará sus
designios; y esto por un tiempo.
11:25 Y despertará sus fuerzas y
su ardor contra el rey del sur con gran ejército; y el rey del sur se
empeñará en la guerra con grande y muy fuerte ejército; mas no
prevalecerá, porque le harán traición.
11:26 Aun los que coman de sus manjares le quebrantarán; y su ejército será destruido, y caerán muchos muertos.
11:27
El corazón de estos dos reyes será para hacer mal, y en una misma mesa
hablarán mentira; mas no servirá de nada, porque el plazo aún no habrá
llegado.
11:28 Y volverá a su tierra con gran riqueza, y su corazón será contra el pacto santo; hará su voluntad, y volverá a su tierra.
11:29 Al tiempo señalado volverá al sur; mas no será la postrera venida como la primera.
11:30
Porque vendrán contra él naves de Quitim, y él se contristará, y
volverá, y se enojará contra el pacto santo, y hará según su voluntad;
volverá, pues, y se entenderá con los que abandonen el santo pacto.
11:31
Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la
fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación
desoladora.
11:32 Con lisonjas seducirá a los violadores del pacto; mas el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.
11:33 Y los sabios del pueblo instruirán a muchos; y por algunos días caerán a espada y a fuego, en cautividad y despojo.
11:34 Y en su caída serán ayudados de pequeño socorro; y muchos se juntarán a ellos con lisonjas.
11:35
También algunos de los sabios caerán para ser depurados y limpiados y
emblanquecidos, hasta el tiempo determinado; porque aun para esto hay
plazo.
11:36 Y el rey hará su voluntad, y se ensoberbecerá, y se
engrandecerá sobre todo dios; y contra el Dios de los dioses hablará
maravillas, y prosperará, hasta que sea consumada la ira; porque lo
determinado se cumplirá.
11:37 Del Dios de sus padres no hará
caso, ni del amor de las mujeres; ni respetará a dios alguno, porque
sobre todo se engrandecerá.
11:38 Mas honrará en su lugar al dios
de las fortalezas, dios que sus padres no conocieron; lo honrará con
oro y plata, con piedras preciosas y con cosas de gran precio.
11:39
Con un dios ajeno se hará de las fortalezas más inexpugnables, y
colmará de honores a los que le reconozcan, y por precio repartirá la
tierra.
11:40 Pero al cabo del tiempo el rey del sur contenderá
con él; y el rey del norte se levantará contra él como una tempestad,
con carros y gente de a caballo, y muchas naves; y entrará por las
tierras, e inundará, y pasará.
11:41 Entrará a la tierra gloriosa,
y muchas provincias caerán; mas éstas escaparán de su mano: Edom y
Moab, y la mayoría de los hijos de Amón.
11:42 Extenderá su mano contra las tierras, y no escapará el país de Egipto.
11:43
Y se apoderará de los tesoros de oro y plata, y de todas las cosas
preciosas de Egipto; y los de Libia y de Etiopía le seguirán.
11:44 Pero noticias del oriente y del norte lo atemorizarán, y saldrá con gran ira para destruir y matar a muchos.
11:45
Y plantará las tiendas de su palacio entre los mares y el monte
glorioso y santo; mas llegará a su fin, y no tendrá quien le ayude.
Daniel
Capítulo 12
12:1
En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte
de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue
desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será
libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.
12:2
Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados,
unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua.
12:3
Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los
que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua
eternidad.
12:4 Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el
libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la
ciencia se aumentará.
12:5 Y yo Daniel miré, y he aquí otros dos que estaban en pie, el uno a este lado del río, y el otro al otro lado del río.
12:6 Y dijo uno al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río: ¿Cuándo será el fin de estas maravillas?
12:7
Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el
cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive
por los siglos, que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo.
Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas
cosas serán cumplidas.
12:8 Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?
12:9 El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin.
12:10
Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos
procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los
entendidos comprenderán.
12:11 Y desde el tiempo que sea quitado
el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil
doscientos noventa días.
12:12 Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.
12:13 Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.
Oseas
Capítulo 01
1:1
Palabra de Jehová que vino a Oseas hijo de Beeri, en días de Uzías,
Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá, y en días de Jeroboam hijo de
Joás, rey de Israel.
1:2 El principio de la palabra de Jehová por
medio de Oseas. Dijo Jehová a Oseas: Ve, tómate una mujer fornicaria, e
hijos de fornicación; porque la tierra fornica apartándose de Jehová.
1:3 Fue, pues, y tomó a Gomer hija de Diblaim, la cual concibió y le dio a luz un hijo.
1:4
Y le dijo Jehová: Ponle por nombre Jezreel; porque de aquí a poco yo
castigaré a la casa de Jehú por causa de la sangre de Jezreel, y haré
cesar el reino de la casa de Israel.
1:5 Y en aquel día quebraré yo el arco de Israel en el valle de Jezreel.
1:6
Concibió ella otra vez, y dio a luz una hija. Y le dijo Dios: Ponle por
nombre Lo-ruhama, porque no me compadeceré más de la casa de Israel,
sino que los quitaré del todo.
1:7 Mas de la casa de Judá tendré
misericordia, y los salvaré por Jehová su Dios; y no los salvaré con
arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes.
1:8 Después de haber destetado a Lo-ruhama, concibió y dio a luz un hijo.
1:9 Y dijo Dios: Ponle por nombre Lo-ammi, porque vosotros no sois mi pueblo, ni yo seré vuestro Dios.
1:10
Con todo, será el número de los hijos de Israel como la arena del mar,
que no se puede medir ni contar. Y en el lugar en donde les fue dicho:
Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios
viviente.
1:11 Y se congregarán los hijos de Judá y de Israel, y
nombrarán un solo jefe, y subirán de la tierra; porque el día de
Jezreel será grande.
Oseas
Capítulo 02
2:1 Decid a vuestros hermanos: Ammi; y a vuestras hermanas: Ruhama.
2:2
Contended con vuestra madre, contended; porque ella no es mi mujer, ni
yo su marido; aparte, pues, sus fornicaciones de su rostro, y sus
adulterios de entre sus pechos;
2:3 no sea que yo la despoje y
desnude, la ponga como el día en que nació, la haga como un desierto,
la deje como tierra seca, y la mate de sed.
2:4 Ni tendré misericordia de sus hijos, porque son hijos de prostitución.
2:5
Porque su madre se prostituyó; la que los dio a luz se deshonró, porque
dijo: Iré tras mis amantes, que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi
lino, mi aceite y mi bebida.
2:6 Por tanto, he aquí yo rodearé de espinos su camino, y la cercaré con seto, y no hallará sus caminos.
2:7
Seguirá a sus amantes, y no los alcanzará; los buscará, y no los
hallará. Entonces dirá: Iré y me volveré a mi primer marido; porque
mejor me iba entonces que ahora.
2:8 Y ella no reconoció que yo le
daba el trigo, el vino y el aceite, y que le multipliqué la plata y el
oro que ofrecían a Baal.
2:9 Por tanto, yo volveré y tomaré mi
trigo a su tiempo, y mi vino a su sazón, y quitaré mi lana y mi lino
que había dado para cubrir su desnudez.
2:10 Y ahora descubriré yo su locura delante de los ojos de sus amantes, y nadie la librará de mi mano.
2:11 Haré cesar todo su gozo, sus fiestas, sus nuevas lunas y sus días de reposo, y todas sus festividades.
2:12
Y haré talar sus vides y sus higueras, de las cuales dijo: Mi salario
son, salario que me han dado mis amantes. Y las reduciré a un matorral,
y las comerán las bestias del campo.
2:13 Y la castigaré por los
días en que incensaba a los baales, y se adornaba de sus zarcillos y de
sus joyeles, y se iba tras sus amantes y se olvidaba de mí, dice
Jehová.
2:14 Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.
2:15
Y le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de
esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en
el día de su subida de la tierra de Egipto.
2:16 En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali.
2:17 Porque quitaré de su boca los nombres de los baales, y nunca más se mencionarán sus nombres.
2:18
En aquel tiempo haré para ti pacto con las bestias del campo, con las
aves del cielo y con las serpientes de la tierra; y quitaré de la
tierra arco y espada y guerra, y te haré dormir segura.
2:19 Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia.
2:20 Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová.
2:21 En aquel tiempo responderé, dice Jehová, yo responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra.
2:22 Y la tierra responderá al trigo, al vino y al aceite, y ellos responderán a Jezreel.
2:23
Y la sembraré para mí en la tierra, y tendré misericordia de Lo-ruhama;
y diré a Lo-ammi: Tú eres pueblo mío, y él dirá: Dios mío.
Oseas
Capítulo 03
3:1
Me dijo otra vez Jehová: Ve, ama a una mujer amada de su compañero,
aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel,
los cuales miran a dioses ajenos, y aman tortas de pasas.
3:2 La compré entonces para mí por quince siclos de plata y un homer y medio de cebada.
3:3 Y le dije: Tú serás mía durante muchos días; no fornicarás, ni tomarás otro varón; lo mismo haré yo contigo.
3:4
Porque muchos días estarán los hijos de Israel sin rey, sin príncipe,
sin sacrificio, sin estatua, sin efod y sin terafines.
3:5 Después
volverán los hijos de Israel, y buscarán a Jehová su Dios, y a David su
rey; y temerán a Jehová y a su bondad en el fin de los días.
Oseas
Capítulo 04
4:1
Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los
moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni
conocimiento de Dios en la tierra.
4:2 Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden.
4:3
Por lo cual se enlutará la tierra, y se extenuará todo morador de ella,
con las bestias del campo y las aves del cielo; y aun los peces del mar
morirán.
4:4 Ciertamente hombre no contienda ni reprenda a hombre, porque tu pueblo es como los que resisten al sacerdote.
4:5 Caerás por tanto en el día, y caerá también contigo el profeta de noche; y a tu madre destruiré.
4:6
Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto
desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque
olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.
4:7 Conforme a su grandeza, así pecaron contra mí; también yo cambiaré su honra en afrenta.
4:8 Del pecado de mi pueblo comen, y en su maldad levantan su alma.
4:9 Y será el pueblo como el sacerdote; le castigaré por su conducta, y le pagaré conforme a sus obras.
4:10 Comerán, pero no se saciarán; fornicarán, mas no se multiplicarán, porque dejaron de servir a Jehová.
4:11 Fornicación, vino y mosto quitan el juicio.
4:12
Mi pueblo a su ídolo de madera pregunta, y el leño le responde; porque
espíritu de fornicaciones lo hizo errar, y dejaron a su Dios para
fornicar.
4:13 Sobre las cimas de los montes sacrificaron, e
incensaron sobre los collados, debajo de las encinas, álamos y olmos
que tuviesen buena sombra; por tanto, vuestras hijas fornicarán, y
adulterarán vuestras nueras.
4:14 No castigaré a vuestras hijas
cuando forniquen, ni a vuestras nueras cuando adulteren; porque ellos
mismos se van con rameras, y con malas mujeres sacrifican; por tanto,
el pueblo sin entendimiento caerá.
4:15 Si fornicas tú, Israel, a lo menos no peque Judá; y no entréis en Gilgal, ni subáis a Bet-avén, ni juréis: Vive Jehová.
4:16 Porque como novilla indómita se apartó Israel; ¿los apacentará ahora Jehová como a corderos en lugar espacioso?
4:17 Efraín es dado a ídolos; déjalo.
4:18 Su bebida se corrompió; fornicaron sin cesar; sus príncipes amaron lo que avergüenza.
4:19 El viento los ató en sus alas, y de sus sacrificios serán avergonzados.
Oseas
Capítulo 05
5:1
Sacerdotes, oíd esto, y estad atentos, casa de Israel, y casa del rey,
escuchad; porque para vosotros es el juicio, pues habéis sido lazo en
Mizpa, y red tendida sobre Tabor.
5:2 Y haciendo víctimas han bajado hasta lo profundo; por tanto, yo castigaré a todos ellos.
5:3
Yo conozco a Efraín, e Israel no me es desconocido; porque ahora, oh
Efraín, te has prostituido, y se ha contaminado Israel.
5:4 No piensan en convertirse a su Dios, porque espíritu de fornicación está en medio de ellos, y no conocen a Jehová.
5:5
La soberbia de Israel le desmentirá en su cara; Israel y Efraín
tropezarán en su pecado, y Judá tropezará también con ellos.
5:6 Con sus ovejas y con sus vacas andarán buscando a Jehová, y no le hallarán; se apartó de ellos.
5:7
Contra Jehová prevaricaron, porque han engendrado hijos extraños; ahora
en un solo mes serán consumidos ellos y sus heredades.
5:8 Tocad bocina en Gabaa, trompeta en Ramá: sonad alarma en Bet-avén; tiembla, oh Benjamín.
5:9 Efraín será asolado en el día del castigo; en las tribus de Israel hice conocer la verdad.
5:10 Los príncipes de Judá fueron como los que traspasan los linderos; derramaré sobre ellos como agua mi ira.
5:11 Efraín es vejado, quebrantado en juicio, porque quiso andar en pos de vanidades.
5:12 Yo, pues, seré como polilla a Efraín, y como carcoma a la casa de Judá.
5:13
Y verá Efraín su enfermedad, y Judá su llaga; irá entonces Efraín a
Asiria, y enviará al rey Jareb; mas él no os podrá sanar, ni os curará
la llaga.
5:14 Porque yo seré como león a Efraín, y como cachorro
de león a la casa de Judá; yo, yo arrebataré, y me iré; tomaré, y no
habrá quien liberte.
5:15 Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.
Oseas
Capítulo 06
6:1 Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.
6:2 Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.
6:3
Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová; como el alba está
dispuesta su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia
tardía y temprana a la tierra.
6:4 ¿Qué haré a ti, Efraín? ¿Qué
haré a ti, oh Judá? La piedad vuestra es como nube de la mañana, y como
el rocío de la madrugada, que se desvanece.
6:5 Por esta causa los
corté por medio de los profetas, con las palabras de mi boca los maté;
y tus juicios serán como luz que sale.
6:6 Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.
6:7 Mas ellos, cual Adán, traspasaron el pacto; allí prevaricaron contra mí.
6:8 Galaad, ciudad de hacedores de iniquidad, manchada de sangre.
6:9
Y como ladrones que esperan a algún hombre, así una compañía de
sacerdotes mata en el camino hacia Siquem; así cometieron abominación.
6:10 En la casa de Israel he visto inmundicia; allí fornicó Efraín, y se contaminó Israel.
6:11 Para ti también, oh Judá, está preparada una siega, cuando yo haga volver el cautiverio de mi pueblo.
Oseas
Capítulo 07
7:1
Mientras curaba yo a Israel, se descubrió la iniquidad de Efraín, y las
maldades de Samaria; porque hicieron engaño; y entra el ladrón, y el
salteador despoja por fuera.
7:2 Y no consideran en su corazón que tengo en memoria toda su maldad; ahora les rodearán sus obras; delante de mí están.
7:3 Con su maldad alegran al rey, y a los príncipes con sus mentiras.
7:4
Todos ellos son adúlteros; son como horno encendido por el hornero, que
cesa de avivar el fuego después que está hecha la masa, hasta que se
haya leudado.
7:5 En el día de nuestro rey los príncipes lo hicieron enfermar con copas de vino; extendió su mano con los escarnecedores.
7:6
Aplicaron su corazón, semejante a un horno, a sus artificios; toda la
noche duerme su hornero; a la mañana está encendido como llama de
fuego.
7:7 Todos ellos arden como un horno, y devoraron a sus jueces; cayeron todos sus reyes; no hay entre ellos quien a mí clame.
7:8 Efraín se ha mezclado con los demás pueblos; Efraín fue torta no volteada.
7:9 Devoraron extraños su fuerza, y él no lo supo; y aun canas le han cubierto, y él no lo supo.
7:10
Y la soberbia de Israel testificará contra él en su cara; y no se
volvieron a Jehová su Dios, ni lo buscaron con todo esto.
7:11 Efraín fue como paloma incauta, sin entendimiento; llamarán a Egipto, acudirán a Asiria.
7:12
Cuando fueren, tenderé sobre ellos mi red; les haré caer como aves del
cielo; les castigaré conforme a lo que se ha anunciado en sus
congregaciones.
7:13 ¡Ay de ellos! porque se apartaron de mí;
destrucción vendrá sobre ellos, porque contra mí se rebelaron; yo los
redimí, y ellos hablaron mentiras contra mí.
7:14 Y no clamaron a
mí con su corazón cuando gritaban sobre sus camas; para el trigo y el
mosto se congregaron, se rebelaron contra mí.
7:15 Y aunque yo los enseñé y fortalecí sus brazos, contra mí pensaron mal.
7:16
Volvieron, pero no al Altísimo; fueron como arco engañoso; cayeron sus
príncipes a espada por la soberbia de su lengua; esto será su escarnio
en la tierra de Egipto.
Oseas
Capítulo 08
8:1
Pon a tu boca trompeta. Como águila viene contra la casa de Jehová,
porque traspasaron mi pacto, y se rebelaron contra mi ley.
8:2 A mí clamará Israel: Dios mío, te hemos conocido.
8:3 Israel desechó el bien; enemigo lo perseguirá.
8:4
Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por mí; constituyeron
príncipes, mas yo no lo supe; de su plata y de su oro hicieron ídolos
para sí, para ser ellos mismos destruidos.
8:5 Tu becerro, oh Samaria, te hizo alejarte; se encendió mi enojo contra ellos, hasta que no pudieron alcanzar purificación.
8:6
Porque de Israel es también éste, y artífice lo hizo; no es Dios; por
lo que será deshecho en pedazos el becerro de Samaria.
8:7 Porque
sembraron viento, y torbellino segarán; no tendrán mies, ni su espiga
hará harina; y si la hiciere, extraños la comerán.
8:8 Devorado será Israel; pronto será entre las naciones como vasija que no se estima.
8:9 Porque ellos subieron a Asiria, como asno montés para sí solo; Efraín con salario alquiló amantes.
8:10
Aunque alquilen entre las naciones, ahora las juntaré, y serán
afligidos un poco de tiempo por la carga del rey y de los príncipes.
8:11 Porque multiplicó Efraín altares para pecar, tuvo altares para pecar.
8:12 Le escribí las grandezas de mi ley, y fueron tenidas por cosa extraña.
8:13
En los sacrificios de mis ofrendas sacrificaron carne, y comieron; no
los quiso Jehová; ahora se acordará de su iniquidad, y castigará su
pecado; ellos volverán a Egipto.
8:14 Olvidó, pues, Israel a su
Hacedor, y edificó templos, y Judá multiplicó ciudades fortificadas;
mas yo meteré fuego en sus ciudades, el cual consumirá sus palacios.
Oseas
Capítulo 09
9:1
No te alegres, oh Israel, hasta saltar de gozo como los pueblos, pues
has fornicado apartándote de tu Dios; amaste salario de ramera en todas
las eras de trigo.
9:2 La era y el lagar no los mantendrán, y les fallará el mosto.
9:3 No quedarán en la tierra de Jehová, sino que volverá Efraín a Egipto y a Asiria, donde comerán vianda inmunda.
9:4
No harán libaciones a Jehová, ni sus sacrificios le serán gratos; como
pan de enlutados les serán a ellos; todos los que coman de él serán
inmundos. Será, pues, el pan de ellos para sí mismos; ese pan no
entrará en la casa de Jehová.
9:5 ¿Qué haréis en el día de la solemnidad, y en el día de la fiesta de Jehová?
9:6
Porque he aquí se fueron ellos a causa de la destrucción. Egipto los
recogerá, Menfis los enterrará. La ortiga conquistará lo deseable de su
plata, y espino crecerá en sus moradas.
9:7 Vinieron los días del
castigo, vinieron los días de la retribución; e Israel lo conocerá.
Necio es el profeta, insensato es el varón de espíritu, a causa de la
multitud de tu maldad, y grande odio.
9:8 Atalaya es Efraín para con mi Dios; el profeta es lazo de cazador en todos sus caminos, odio en la casa de su Dios.
9:9
Llegaron hasta lo más bajo en su corrupción, como en los días de Gabaa;
ahora se acordará de su iniquidad, castigará su pecado.
9:10 Como
uvas en el desierto hallé a Israel; como la fruta temprana de la
higuera en su principio vi a vuestros padres. Ellos acudieron a
Baal-peor, se apartaron para vergüenza, y se hicieron abominables como
aquello que amaron.
9:11 La gloria de Efraín volará cual ave, de modo que no habrá nacimientos, ni embarazos, ni concepciones.
9:12
Y si llegaren a grandes sus hijos, los quitaré de entre los hombres,
porque ¡ay de ellos también, cuando de ellos me aparte!
9:13 Efraín, según veo, es semejante a Tiro, situado en lugar delicioso; pero Efraín sacará sus hijos a la matanza.
9:14 Dales, oh Jehová, lo que les has de dar; dales matriz que aborte, y pechos enjutos.
9:15
Toda la maldad de ellos fue en Gilgal; allí, pues, les tomé aversión;
por la perversidad de sus obras los echaré de mi casa; no los amaré
más; todos sus príncipes son desleales.
9:16 Efraín fue herido, su raíz está seca, no dará más fruto; aunque engendren, yo mataré lo deseable de su vientre.
9:17 Mi Dios los desechará, porque ellos no le oyeron; y andarán errantes entre las naciones.
Oseas
Capítulo 10
10:1
Israel es una frondosa viña, que da abundante fruto para sí mismo;
conforme a la abundancia de su fruto multiplicó también los altares,
conforme a la bondad de su tierra aumentaron sus ídolos.
10:2 Está dividido su corazón. Ahora serán hallados culpables; Jehová demolerá sus altares, destruirá sus ídolos.
10:3 Seguramente dirán ahora: No tenemos rey, porque no temimos a Jehová; ¿y qué haría el rey por nosotros?
10:4 Han hablado palabras jurando en vano al hacer pacto; por tanto, el juicio florecerá como ajenjo en los surcos del campo.
10:5
Por las becerras de Bet-avén serán atemorizados los moradores de
Samaria; porque su pueblo lamentará a causa del becerro, y sus
sacerdotes que en él se regocijaban por su gloria, la cual será
disipada.
10:6 Aun será él llevado a Asiria como presente al rey Jareb; Efraín será avergonzado, e Israel se avergonzará de su consejo.
10:7 De Samaria fue cortado su rey como espuma sobre la superficie de las aguas.
10:8
Y los lugares altos de Avén serán destruidos, el pecado de Israel;
crecerá sobre sus altares espino y cardo. Y dirán a los montes:
Cubridnos; y a los collados: Caed sobre nosotros.
10:9 Desde los días de Gabaa has pecado, oh Israel; allí estuvieron; no los tomó la batalla en Gabaa contra los inicuos.
10:10 Y los castigaré cuando lo desee; y pueblos se juntarán sobre ellos cuando sean atados por su doble crimen.
10:11
Efraín es novilla domada, que le gusta trillar, mas yo pasaré sobre su
lozana cerviz; haré llevar yugo a Efraín; arará Judá, quebrará sus
terrones Jacob.
10:12 Sembrad para vosotros en justicia, segad
para vosotros en misericordia; haced para vosotros barbecho; porque es
el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia.
10:13
Habéis arado impiedad, y segasteis iniquidad; comeréis fruto de
mentira, porque confiaste en tu camino y en la multitud de tus
valientes.
10:14 Por tanto, en tus pueblos se levantará alboroto,
y todas tus fortalezas serán destruidas, como destruyó Salmán a
Bet-arbel en el día de la batalla, cuando la madre fue destrozada con
los hijos.
10:15 Así hará a vosotros Bet-el, por causa de vuestra gran maldad; a la mañana será del todo cortado el rey de Israel.
Oseas
Capítulo 11
11:1 Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.
11:2 Cuanto más yo los llamaba, tanto más se alejaban de mí; a los baales sacrificaban, y a los ídolos ofrecían sahumerios.
11:3 Yo con todo eso enseñaba a andar al mismo Efraín, tomándole de los brazos; y no conoció que yo le cuidaba.
11:4
Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos
como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos
la comida.
11:5 No volverá a tierra de Egipto, sino que el asirio mismo será su rey, porque no se quisieron convertir.
11:6 Caerá espada sobre sus ciudades, y consumirá sus aldeas; las consumirá a causa de sus propios consejos.
11:7
Entre tanto, mi pueblo está adherido a la rebelión contra mí; aunque me
llaman el Altísimo, ninguno absolutamente me quiere enaltecer.
11:8
¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? ¿Cómo
podré yo hacerte como Adma, o ponerte como a Zeboim? Mi corazón se
conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión.
11:9 No
ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir a Efraín; porque
Dios soy, y no hombre, el Santo en medio de ti; y no entraré en la
ciudad.
11:10 En pos de Jehová caminarán; él rugirá como león; rugirá, y los hijos vendrán temblando desde el occidente.
11:11
Como ave acudirán velozmente de Egipto, y de la tierra de Asiria como
paloma; y los haré habitar en sus casas, dice Jehová.
11:12 Me rodeó Efraín de mentira, y la casa de Israel de engaño. Judá aún gobierna con Dios, y es fiel con los santos.
Oseas
Capítulo 12
12:1
Efraín se apacienta de viento, y sigue al solano; mentira y destrucción
aumenta continuamente; porque hicieron pacto con los asirios, y el
aceite se lleva a Egipto.
12:2 Pleito tiene Jehová con Judá para castigar a Jacob conforme a sus caminos; le pagará conforme a sus obras.
12:3 En el seno materno tomó por el calcañar a su hermano, y con su poder venció al ángel.
12:4 Venció al ángel, y prevaleció; lloró, y le rogó; en Bet-el le halló, y allí habló con nosotros.
12:5 Mas Jehová es Dios de los ejércitos; Jehová es su nombre.
12:6 Tú, pues, vuélvete a tu Dios; guarda misericordia y juicio, y en tu Dios confía siempre.
12:7 Mercader que tiene en su mano peso falso, amador de opresión,
12:8
Efraín dijo: Ciertamente he enriquecido, he hallado riquezas para mí;
nadie hallará iniquidad en mí, ni pecado en todos mis trabajos.
12:9 Pero yo soy Jehová tu Dios desde la tierra de Egipto; aún te haré morar en tiendas, como en los días de la fiesta.
12:10 Y he hablado a los profetas, y aumenté la profecía, y por medio de los profetas usé parábolas.
12:11
¿Es Galaad iniquidad? Ciertamente vanidad han sido; en Gilgal
sacrificaron bueyes, y sus altares son como montones en los surcos del
campo.
12:12 Pero Jacob huyó a tierra de Aram, Israel sirvió para adquirir mujer, y por adquirir mujer fue pastor.
12:13 Y por un profeta Jehová hizo subir a Israel de Egipto, y por un profeta fue guardado.
12:14
Efraín ha provocado a Dios con amarguras; por tanto, hará recaer sobre
él la sangre que ha derramado, y su Señor le pagará su oprobio.
Oseas
Capítulo 13
13:1 Cuando Efraín hablaba, hubo temor; fue exaltado en Israel; mas pecó en Baal, y murió.
13:2
Y ahora añadieron a su pecado, y de su plata se han hecho según su
entendimiento imágenes de fundición, ídolos, toda obra de artífices,
acerca de los cuales dicen a los hombres que sacrifican, que besen los
becerros.
13:3 Por tanto, serán como la niebla de la mañana, y
como el rocío de la madrugada que se pasa; como el tamo que la
tempestad arroja de la era, y como el humo que sale de la chimenea.
13:4
Mas yo soy Jehová tu Dios desde la tierra de Egipto; no conocerás,
pues, otro dios fuera de mí, ni otro salvador sino a mí.
13:5 Yo te conocí en el desierto, en tierra seca.
13:6 En sus pastos se saciaron, y repletos, se ensoberbeció su corazón; por esta causa se olvidaron de mí.
13:7 Por tanto, yo seré para ellos como león; como un leopardo en el camino los acecharé.
13:8
Como osa que ha perdido los hijos los encontraré, y desgarraré las
fibras de su corazón, y allí los devoraré como león; fiera del campo
los despedazará.
13:9 Te perdiste, oh Israel, mas en mí está tu ayuda.
13:10 ¿Dónde está tu rey, para que te guarde con todas tus ciudades; y tus jueces, de los cuales dijiste: Dame rey y príncipes?
13:11 Te di rey en mi furor, y te lo quité en mi ira.
13:12 Atada está la maldad de Efraín; su pecado está guardado.
13:13
Dolores de mujer que da a luz le vendrán; es un hijo no sabio, porque
ya hace tiempo que no debiera detenerse al punto mismo de nacer.
13:14
De la mano del Seol los redimiré, los libraré de la muerte. Oh muerte,
yo seré tu muerte; y seré tu destrucción, oh Seol; la compasión será
escondida de mi vista.
13:15 Aunque él fructifique entre los
hermanos, vendrá el solano, viento de Jehová; se levantará desde el
desierto, y se secará su manantial, y se agotará su fuente; él saqueará
el tesoro de todas sus preciosas alhajas.
13:16 Samaria será
asolada, porque se rebeló contra su Dios; caerán a espada; sus niños
serán estrellados, y sus mujeres encintas serán abiertas.
Oseas
Capítulo 14
14:1 Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído.
14:2
Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová, y decidle:
Quita toda iniquidad, y acepta el bien, y te ofreceremos la ofrenda de
nuestros labios.
14:3 No nos librará el asirio; no montaremos en
caballos, ni nunca más diremos a la obra de nuestras manos: Dioses
nuestros; porque en ti el huérfano alcanzará misericordia.
14:4 Yo sanaré su rebelión, los amaré de pura gracia; porque mi ira se apartó de ellos.
14:5 Yo seré a Israel como rocío; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano.
14:6 Se extenderán sus ramas, y será su gloria como la del olivo, y perfumará como el Líbano.
14:7
Volverán y se sentarán bajo su sombra; serán vivificados como trigo, y
florecerán como la vid; su olor será como de vino del Líbano.
14:8
Efraín dirá: ¿Qué más tendré ya con los ídolos? Yo lo oiré, y miraré;
yo seré a él como la haya verde; de mí será hallado tu fruto.
14:9
¿Quién es sabio para que entienda esto, y prudente para que lo sepa?
Porque los caminos de Jehová son rectos, y los justos andarán por
ellos; mas los rebeldes caerán en ellos.
Joel
Capítulo 01
1:1 Palabra de Jehová que vino a Joel, hijo de Petuel.
1:2
Oíd esto, ancianos, y escuchad, todos los moradores de la tierra. ¿Ha
acontecido esto en vuestros días, o en los días de vuestros padres?
1:3 De esto contaréis a vuestros hijos, y vuestros hijos a sus hijos, y sus hijos a la otra generación.
1:4
Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón
comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había
quedado.
1:5 Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.
1:6 Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus dientes son dientes de león, y sus muelas, muelas de león.
1:7 Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la desnudó y derribó; sus ramas quedaron blancas.
1:8 Llora tú como joven vestida de cilicio por el marido de su juventud.
1:9 Desapareció de la casa de Jehová la ofrenda y la libación; los sacerdotes ministros de Jehová están de duelo.
1:10 El campo está asolado, se enlutó la tierra; porque el trigo fue destruido, se secó el mosto, se perdió el aceite.
1:11 Confundíos, labradores; gemid, viñeros, por el trigo y la cebada, porque se perdió la mies del campo.
1:12
La vid está seca, y pereció la higuera; el granado también, la palmera
y el manzano; todos los árboles del campo se secaron, por lo cual se
extinguió el gozo de los hijos de los hombres.
1:13 Ceñíos y
lamentad, sacerdotes; gemid, ministros del altar; venid, dormid en
cilicio, ministros de mi Dios; porque quitada es de la casa de vuestro
Dios la ofrenda y la libación.
1:14 Proclamad ayuno, convocad a
asamblea; congregad a los ancianos y a todos los moradores de la tierra
en la casa de Jehová vuestro Dios, y clamad a Jehová.
1:15 ¡Ay del día! porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso.
1:16 ¿No fue arrebatado el alimento de delante de nuestros ojos, la alegría y el placer de la casa de nuestro Dios?
1:17 El grano se pudrió debajo de los terrones, los graneros fueron asolados, los alfolíes destruidos; porque se secó el trigo.
1:18
¡Cómo gimieron las bestias! ¡cuán turbados anduvieron los hatos de los
bueyes, porque no tuvieron pastos! También fueron asolados los rebaños
de las ovejas.
1:19 A ti, oh Jehová, clamaré; porque fuego consumió los pastos del desierto, y llama abrasó todos los árboles del campo.
1:20
Las bestias del campo bramarán también a ti, porque se secaron los
arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderas del desierto.
Joel
Capítulo 02
2:1
Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos
los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está
cercano.
2:2 Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de
sombra; como sobre los montes se extiende el alba, así vendrá un pueblo
grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo
habrá en años de muchas generaciones.
2:3 Delante de él consumirá
fuego, tras de él abrasará llama; como el huerto del Edén será la
tierra delante de él, y detrás de él como desierto asolado; ni tampoco
habrá quien de él escape.
2:4 Su aspecto, como aspecto de caballos, y como gente de a caballo correrán.
2:5
Como estruendo de carros saltarán sobre las cumbres de los montes; como
sonido de llama de fuego que consume hojarascas, como pueblo fuerte
dispuesto para la batalla.
2:6 Delante de él temerán los pueblos; se pondrán pálidos todos los semblantes.
2:7 Como valientes correrán, como hombres de guerra subirán el muro; cada cual marchará por su camino, y no torcerá su rumbo.
2:8 Ninguno estrechará a su compañero, cada uno irá por su carrera; y aun cayendo sobre la espada no se herirán.
2:9 Irán por la ciudad, correrán por el muro, subirán por las casas, entrarán por las ventanas a manera de ladrones.
2:10
Delante de él temblará la tierra, se estremecerán los cielos; el sol y
la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor.
2:11
Y Jehová dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su
campamento; fuerte es el que ejecuta su orden; porque grande es el día
de Jehová, y muy terrible; ¿quién podrá soportarlo?
2:12 Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento.
2:13
Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová
vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y
grande en misericordia, y que se duele del castigo.
2:14 ¿Quién
sabe si volverá y se arrepentirá y dejará bendición tras de él, esto
es, ofrenda y libación para Jehová vuestro Dios?
2:15 Tocad trompeta en Sion, proclamad ayuno, convocad asamblea.
2:16
Reunid al pueblo, santificad la reunión, juntad a los ancianos,
congregad a los niños y a los que maman, salga de su cámara el novio, y
de su tálamo la novia.
2:17 Entre la entrada y el altar lloren los
sacerdotes ministros de Jehová, y digan: Perdona, oh Jehová, a tu
pueblo, y no entregues al oprobio tu heredad, para que las naciones se
enseñoreen de ella. ¿Por qué han de decir entre los pueblos: Dónde está
su Dios?
2:18 Y Jehová, solícito por su tierra, perdonará a su pueblo.
2:19
Responderá Jehová, y dirá a su pueblo: He aquí yo os envío pan, mosto y
aceite, y seréis saciados de ellos; y nunca más os pondré en oprobio
entre las naciones.
2:20 Y haré alejar de vosotros al del norte, y
lo echaré en tierra seca y desierta; su faz será hacia el mar oriental,
y su fin al mar occidental; y exhalará su hedor, y subirá su pudrición,
porque hizo grandes cosas.
2:21 Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas.
2:22
Animales del campo, no temáis; porque los pastos del desierto
reverdecerán, porque los árboles llevarán su fruto, la higuera y la vid
darán sus frutos.
2:23 Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y
gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su
tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como
al principio.
2:24 Las eras se llenarán de trigo, y los lagares rebosarán de vino y aceite.
2:25
Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y
la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros.
2:26
Comeréis hasta saciaros, y alabaréis el nombre de Jehová vuestro Dios,
el cual hizo maravillas con vosotros; y nunca jamás será mi pueblo
avergonzado.
2:27 Y conoceréis que en medio de Israel estoy yo, y
que yo soy Jehová vuestro Dios, y no hay otro; y mi pueblo nunca jamás
será avergonzado.
2:28 Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre
toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros
ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones.
2:29 Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.
2:30 Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo.
2:31 El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová.
2:32
Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el
monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y
entre el remanente al cual él habrá llamado.
Joel
Capítulo 03
3:1 Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad de Judá y de Jerusalén,
3:2
reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat,
y allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi
heredad, a quien ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi
tierra;
3:3 y echaron suertes sobre mi pueblo, y dieron los niños por una ramera, y vendieron las niñas por vino para beber.
3:4
Y también, ¿qué tengo yo con vosotras, Tiro y Sidón, y todo el
territorio de Filistea? ¿Queréis vengaros de mí? Y si de mí os vengáis,
bien pronto haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza.
3:5 Porque habéis llevado mi plata y mi oro, y mis cosas preciosas y hermosas metisteis en vuestros templos;
3:6 y vendisteis los hijos de Judá y los hijos de Jerusalén a los hijos de los griegos, para alejarlos de su tierra.
3:7 He aquí yo los levantaré del lugar donde los vendisteis, y volveré vuestra paga sobre vuestra cabeza;
3:8
y venderé vuestros hijos y vuestras hijas a los hijos de Judá, y ellos
los venderán a los sabeos, nación lejana; porque Jehová ha hablado.
3:9
Proclamad esto entre las naciones, proclamad guerra, despertad a los
valientes, acérquense, vengan todos los hombres de guerra.
3:10 Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy.
3:11 Juntaos y venid, naciones todas de alrededor, y congregaos; haz venir allí, oh Jehová, a tus fuertes.
3:12
Despiértense las naciones, y suban al valle de Josafat; porque allí me
sentaré para juzgar a todas las naciones de alrededor.
3:13 Echad
la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended, porque el
lagar está lleno, rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de
ellos.
3:14 Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión.
3:15 El sol y la luna se oscurecerán, y las estrellas retraerán su resplandor.
3:16
Y Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y temblarán
los cielos y la tierra; pero Jehová será la esperanza de su pueblo, y
la fortaleza de los hijos de Israel.
3:17 Y conoceréis que yo soy
Jehová vuestro Dios, que habito en Sion, mi santo monte; y Jerusalén
será santa, y extraños no pasarán más por ella.
3:18 Sucederá en
aquel tiempo, que los montes destilarán mosto, y los collados fluirán
leche, y por todos los arroyos de Judá correrán aguas; y saldrá una
fuente de la casa de Jehová, y regará el valle de Sitim.
3:19
Egipto será destruido, y Edom será vuelto en desierto asolado, por la
injuria hecha a los hijos de Judá; porque derramaron en su tierra
sangre inocente.
3:20 Pero Judá será habitada para siempre, y Jerusalén por generación y generación.
3:21 Y limpiaré la sangre de los que no había limpiado; y Jehová morará en Sion.
Amós
Capítulo 01
1:1
Las palabras de Amós, que fue uno de los pastores de Tecoa, que
profetizó acerca de Israel en días de Uzías rey de Judá y en días de
Jeroboam hijo de Joás, rey de Israel, dos años antes del terremoto.
1:2
Dijo: Jehová rugirá desde Sion, y dará su voz desde Jerusalén, y los
campos de los pastores se enlutarán, y se secará la cumbre del Carmelo.
1:3 Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Damasco, y por el
cuarto, no revocaré su castigo; porque trillaron a Galaad con trillos
de hierro.
1:4 Prenderé fuego en la casa de Hazael, y consumirá los palacios de Ben-adad.
1:5
Y quebraré los cerrojos de Damasco, y destruiré a los moradores del
valle de Avén, y los gobernadores de Bet-edén; y el pueblo de Siria
será transportado a Kir, dice Jehová.
1:6 Así ha dicho Jehová: Por
tres pecados de Gaza, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque
llevó cautivo a todo un pueblo para entregarlo a Edom.
1:7 Prenderé fuego en el muro de Gaza, y consumirá sus palacios.
1:8
Y destruiré a los moradores de Asdod, y a los gobernadores de Ascalón;
y volveré mi mano contra Ecrón, y el resto de los filisteos perecerá,
ha dicho Jehová el Señor.
1:9 Así ha dicho Jehová: Por tres
pecados de Tiro, y por el cuarto, no revocaré su castigo; porque
entregaron a todo un pueblo cautivo a Edom, y no se acordaron del pacto
de hermanos.
1:10 Prenderé fuego en el muro de Tiro, y consumirá sus palacios.
1:11
Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Edom, y por el cuarto, no
revocaré su castigo; porque persiguió a espada a su hermano, y violó
todo afecto natural; y en su furor le ha robado siempre, y
perpetuamente ha guardado el rencor.
1:12 Prenderé fuego en Temán, y consumirá los palacios de Bosra.
1:13
Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de los hijos de Amón, y por el
cuarto, no revocaré su castigo; porque para ensanchar sus tierras
abrieron a las mujeres de Galaad que estaban encintas.
1:14
Encenderé fuego en el muro de Rabá, y consumirá sus palacios con
estruendo en el día de la batalla, con tempestad en día tempestuoso;
1:15 y su rey irá en cautiverio, él y todos sus príncipes, dice Jehová.
Amós
Capítulo 02
2:1
Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Moab, y por el cuarto, no
revocaré su castigo; porque quemó los huesos del rey de Edom hasta
calcinarlos.
2:2 Prenderé fuego en Moab, y consumirá los palacios de Queriot; y morirá Moab con tumulto, con estrépito y sonido de trompeta.
2:3 Y quitaré el juez de en medio de él, y mataré con él a todos sus príncipes, dice Jehová.
2:4
Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Judá, y por el cuarto, no
revocaré su castigo; porque menospreciaron la ley de Jehová, y no
guardaron sus ordenanzas, y les hicieron errar sus mentiras, en pos de
las cuales anduvieron sus padres.
2:5 Prenderé, por tanto, fuego en Judá, el cual consumirá los palacios de Jerusalén.
2:6
Así ha dicho Jehová: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no
revocaré su castigo; porque vendieron por dinero al justo, y al pobre
por un par de zapatos.
2:7 Pisotean en el polvo de la tierra las
cabezas de los desvalidos, y tuercen el camino de los humildes; y el
hijo y su padre se llegan a la misma joven, profanando mi santo nombre.
2:8 Sobre las ropas empeñadas se acuestan junto a cualquier altar; y el vino de los multados beben en la casa de sus dioses.
2:9
Yo destruí delante de ellos al amorreo, cuya altura era como la altura
de los cedros, y fuerte como una encina; y destruí su fruto arriba y
sus raíces abajo.
2:10 Y a vosotros os hice subir de la tierra de
Egipto, y os conduje por el desierto cuarenta años, para que entraseis
en posesión de la tierra del amorreo.
2:11 Y levanté de vuestros
hijos para profetas, y de vuestros jóvenes para que fuesen nazareos.
¿No es esto así, dice Jehová, hijos de Israel?
2:12 Mas vosotros disteis de beber vino a los nazareos, y a los profetas mandasteis diciendo: No profeticéis.
2:13 Pues he aquí, yo os apretaré en vuestro lugar, como se aprieta el carro lleno de gavillas;
2:14 y el ligero no podrá huir, y al fuerte no le ayudará su fuerza, ni el valiente librará su vida.
2:15 El que maneja el arco no resistirá, ni escapará el ligero de pies, ni el que cabalga en caballo salvará su vida.
2:16 El esforzado de entre los valientes huirá desnudo aquel día, dice Jehová.
Amós
Capítulo 03
3:1
Oíd esta palabra que ha hablado Jehová contra vosotros, hijos de
Israel, contra toda la familia que hice subir de la tierra de Egipto.
Dice así:
3:2 A vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto, os castigaré por todas vuestras maldades.
3:3 ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?
3:4 ¿Rugirá el león en la selva sin haber presa? ¿Dará el leoncillo su rugido desde su guarida, si no apresare?
3:5 ¿Caerá el ave en lazo sobre la tierra, sin haber cazador? ¿Se levantará el lazo de la tierra, si no ha atrapado algo?
3:6
¿Se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo?
¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?
3:7 Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.
3:8 Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?
3:9
Proclamad en los palacios de Asdod, y en los palacios de la tierra de
Egipto, y decid: Reuníos sobre los montes de Samaria, y ved las muchas
opresiones en medio de ella, y las violencias cometidas en su medio.
3:10 No saben hacer lo recto, dice Jehová, atesorando rapiña y despojo en sus palacios.
3:11
Por tanto, Jehová el Señor ha dicho así: Un enemigo vendrá por todos
lados de la tierra, y derribará tu fortaleza, y tus palacios serán
saqueados.
3:12 Así ha dicho Jehová: De la manera que el pastor
libra de la boca del león dos piernas, o la punta de una oreja, así
escaparán los hijos de Israel que moran en Samaria en el rincón de una
cama, y al lado de un lecho.
3:13 Oíd y testificad contra la casa de Jacob, ha dicho Jehová Dios de los ejércitos:
3:14
Que el día que castigue las rebeliones de Israel, castigaré también los
altares de Bet-el; y serán cortados los cuernos del altar, y caerán a
tierra.
3:15 Y heriré la casa de invierno con la casa de verano, y
las casas de marfil perecerán; y muchas casas serán arruinadas, dice
Jehová.
Amós
Capítulo 04
4:1 Oíd esta palabra, vacas
de Basán, que estáis en el monte de Samaria, que oprimís a los pobres y
quebrantáis a los menesterosos, que decís a vuestros señores: Traed, y
beberemos.
4:2 Jehová el Señor juró por su santidad: He aquí,
vienen sobre vosotras días en que os llevarán con ganchos, y a vuestros
descendientes con anzuelos de pescador;
4:3 y saldréis por las brechas una tras otra, y seréis echadas del palacio, dice Jehová.
4:4
Id a Bet-el, y prevaricad; aumentad en Gilgal la rebelión, y traed de
mañana vuestros sacrificios, y vuestros diezmos cada tres días.
4:5
Y ofreced sacrificio de alabanza con pan leudado, y proclamad, publicad
ofrendas voluntarias, pues que así lo queréis, hijos de Israel, dice
Jehová el Señor.
4:6 Os hice estar a diente limpio en todas
vuestras ciudades, y hubo falta de pan en todos vuestros pueblos; mas
no os volvisteis a mí, dice Jehová.
4:7 También os detuve la
lluvia tres meses antes de la siega; e hice llover sobre una ciudad, y
sobre otra ciudad no hice llover; sobre una parte llovió, y la parte
sobre la cual no llovió, se secó.
4:8 Y venían dos o tres ciudades a una ciudad para beber agua, y no se saciaban; con todo, no os volvisteis a mí, dice Jehová.
4:9
Os herí con viento solano y con oruga; la langosta devoró vuestros
muchos huertos y vuestras viñas, y vuestros higuerales y vuestros
olivares; pero nunca os volvisteis a mí, dice Jehová.
4:10 Envié
contra vosotros mortandad tal como en Egipto; maté a espada a vuestros
jóvenes, con cautiverio de vuestros caballos, e hice subir el hedor de
vuestros campamentos hasta vuestras narices; mas no os volvisteis a mí,
dice Jehová.
4:11 Os trastorné como cuando Dios trastornó a Sodoma
y a Gomorra, y fuisteis como tizón escapado del fuego; mas no os
volvisteis a mí, dice Jehová.
4:12 Por tanto, de esta manera te
haré a ti, oh Israel; y porque te he de hacer esto, prepárate para
venir al encuentro de tu Dios, oh Israel.
4:13 Porque he aquí, el
que forma los montes, y crea el viento, y anuncia al hombre su
pensamiento; el que hace de las tinieblas mañana, y pasa sobre las
alturas de la tierra; Jehová Dios de los ejércitos es su nombre.
Amós
Capítulo 05
5:1 Oíd esta palabra que yo levanto para lamentación sobre vosotros, casa de Israel.
5:2 Cayó la virgen de Israel, y no podrá levantarse ya más; fue dejada sobre su tierra, no hay quien la levante.
5:3
Porque así ha dicho Jehová el Señor: La ciudad que salga con mil,
volverá con ciento, y la que salga con ciento volverá con diez, en la
casa de Israel.
5:4 Pero así dice Jehová a la casa de Israel: Buscadme, y viviréis;
5:5
y no busquéis a Bet-el, ni entréis en Gilgal, ni paséis a Beerseba;
porque Gilgal será llevada en cautiverio, y Bet-el será deshecha.
5:6
Buscad a Jehová, y vivid; no sea que acometa como fuego a la casa de
José y la consuma, sin haber en Bet=el quien lo apague.
5:7 Los que convertís en ajenjo el juicio, y la justicia la echáis por tierra,
5:8
buscad al que hace las Pléyades y el Orión, y vuelve las tinieblas en
mañana, y hace oscurecer el día como noche; el que llama a las aguas
del mar, y las derrama sobre la faz de la tierra; Jehová es su nombre;
5:9 que da esfuerzo al despojador sobre el fuerte, y hace que el despojador venga sobre la fortaleza.
5:10 Ellos aborrecieron al reprensor en la puerta de la ciudad, y al que hablaba lo recto abominaron.
5:11
Por tanto, puesto que vejáis al pobre y recibís de él carga de trigo,
edificasteis casas de piedra labrada, mas no las habitaréis;
plantasteis hermosas viñas, mas no beberéis el vino de ellas.
5:12
Porque yo sé de vuestras muchas rebeliones, y de vuestros grandes
pecados; sé que afligís al justo, y recibís cohecho, y en los
tribunales hacéis perder su causa a los pobres.
5:13 Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo.
5:14 Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos estará con vosotros, como decís.
5:15
Aborreced el mal, y amad el bien, y estableced la justicia en juicio;
quizá Jehová Dios de los ejércitos tendrá piedad del remanente de José.
5:16 Por tanto, así ha dicho Jehová, Dios de los ejércitos: En
todas las plazas habrá llanto, y en todas las calles dirán: ¡Ay! ¡Ay!,
y al labrador llamarán a lloro, y a endecha a los que sepan endechar.
5:17 Y en todas las viñas habrá llanto; porque pasaré en medio de ti, dice Jehová.
5:18 ¡Ay de los que desean el día de Jehová! ¿Para qué queréis este día de Jehová? Será de tinieblas, y no de luz;
5:19
como el que huye de delante del león, y se encuentra con el oso; o como
si entrare en casa y apoyare su mano en la pared, y le muerde una
culebra.
5:20 ¿No será el día de Jehová tinieblas, y no luz; oscuridad, que no tiene resplandor?
5:21 Aborrecí, abominé vuestras solemnidades, y no me complaceré en vuestras asambleas.
5:22
Y si me ofreciereis vuestros holocaustos y vuestras ofrendas, no los
recibiré, ni miraré a las ofrendas de paz de vuestros animales
engordados.
5:23 Quita de mí la multitud de tus cantares, pues no escucharé las salmodias de tus instrumentos.
5:24 Pero corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo.
5:25 ¿Me ofrecisteis sacrificios y ofrendas en el desierto en cuarenta años, oh casa de Israel?
5:26
Antes bien, llevabais el tabernáculo de vuestro Moloc y Quiún, ídolos
vuestros, la estrella de vuestros dioses que os hicisteis.
5:27 Os haré, pues, transportar más allá de Damasco, ha dicho Jehová, cuyo nombre es Dios de los ejércitos.
Amós
Capítulo 06
6:1
¡Ay de los reposados en Sion, y de los confiados en el monte de
Samaria, los notables y principales entre las naciones, a los cuales
acude la casa de Israel!
6:2 Pasad a Calne, y mirad; y de allí id
a la gran Hamat; descended luego a Gat de los filisteos; ved si son
aquellos reinos mejores que estos reinos, si su extensión es mayor que
la vuestra,
6:3 oh vosotros que dilatáis el día malo, y acercáis la silla de iniquidad.
6:4
Duermen en camas de marfil, y reposan sobre sus lechos; y comen los
corderos del rebaño, y los novillos de en medio del engordadero;
6:5 gorjean al son de la flauta, e inventan instrumentos musicales, como David;
6:6 beben vino en tazones, y se ungen con los ungüentos más preciosos; y no se afligen por el quebrantamiento de José.
6:7
Por tanto, ahora irán a la cabeza de los que van a cautividad, y se
acercará el duelo de los que se entregan a los placeres.
6:8
Jehová el Señor juró por sí mismo, Jehová Dios de los ejércitos ha
dicho: Abomino la grandeza de Jacob, y aborrezco sus palacios; y
entregaré al enemigo la ciudad y cuanto hay en ella.
6:9 Y acontecerá que si diez hombres quedaren en una casa, morirán.
6:10
Y un pariente tomará a cada uno, y lo quemará para sacar los huesos de
casa; y dirá al que estará en los rincones de la casa: ¿Hay aún alguno
contigo? Y dirá: No. Y dirá aquél: Calla, porque no podemos mencionar
el nombre de Jehová.
6:11 Porque he aquí, Jehová mandará, y herirá con hendiduras la casa mayor, y la casa menor con aberturas.
6:12
¿Correrán los caballos por las peñas? ¿Ararán en ellas con bueyes? ¿Por
qué habéis vosotros convertido el juicio en veneno, y el fruto de
justicia en ajenjo?
6:13 Vosotros que os alegráis en nada, que decís: ¿No hemos adquirido poder con nuestra fuerza?
6:14
Pues he aquí, oh casa de Israel, dice Jehová Dios de los ejércitos,
levantaré yo sobre vosotros a una nación que os oprimirá desde la
entrada de Hamat hasta el arroyo del Arabá.
Amós
Capítulo 07
7:1
Así me ha mostrado Jehová el Señor: He aquí, él criaba langostas cuando
comenzaba a crecer el heno tardío; y he aquí era el heno tardío después
de las siegas del rey.
7:2 Y aconteció que cuando acabó de comer
la hierba de la tierra, yo dije: Señor Jehová, perdona ahora; ¿quién
levantará a Jacob? porque es pequeño.
7:3 Se arrepintió Jehová de esto: No será, dijo Jehová.
7:4
Jehová el Señor me mostró así: He aquí, Jehová el Señor llamaba para
juzgar con fuego; y consumió un gran abismo, y consumió una parte de la
tierra.
7:5 Y dije: Señor Jehová, cesa ahora; ¿quién levantará a Jacob? porque es pequeño.
7:6 Se arrepintió Jehová de esto: No será esto tampoco, dijo Jehová el Señor.
7:7 Me enseñó así: He aquí el Señor estaba sobre un muro hecho a plomo, y en su mano una plomada de albañil.
7:8
Jehová entonces me dijo: ¿Qué ves, Amós? Y dije: Una plomada de
albañil. Y el Señor dijo: He aquí, yo pongo plomada de albañil en medio
de mi pueblo Israel; no lo toleraré más.
7:9 Los lugares altos de
Isaac serán destruidos, y los santuarios de Israel serán asolados, y me
levantaré con espada sobre la casa de Jeroboam.
7:10 Entonces el
sacerdote Amasías de Bet-el envió a decir a Jeroboam rey de Israel:
Amós se ha levantado contra ti en medio de la casa de Israel; la tierra
no puede sufrir todas sus palabras.
7:11 Porque así ha dicho Amós: Jeroboam morirá a espada, e Israel será llevado de su tierra en cautiverio.
7:12 Y Amasías dijo a Amós: Vidente, vete, huye a tierra de Judá, y come allá tu pan, y profetiza allá;
7:13 y no profetices más en Bet-el, porque es santuario del rey, y capital del reino.
7:14
Entonces respondió Amós, y dijo a Amasías: No soy profeta, ni soy hijo
de profeta, sino que soy boyero, y recojo higos silvestres.
7:15 Y Jehová me tomó de detrás del ganado, y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo Israel.
7:16 Ahora, pues, oye palabra de Jehová. Tú dices: No profetices contra Israel, ni hables contra la casa de Isaac.
7:17
Por tanto, así ha dicho Jehová: Tu mujer será ramera en medio de la
ciudad, y tus hijos y tus hijas caerán a espada, y tu tierra será
repartida por suertes; y tú morirás en tierra inmunda, e Israel será
llevado cautivo lejos de su tierra.
Amós
Capítulo 08
8:1 Así me ha mostrado Jehová el Señor: He aquí un canastillo de fruta de verano.
8:2
Y dijo: ¿Qué ves, Amós? Y respondí: Un canastillo de fruta de verano. Y
me dijo Jehová: Ha venido el fin sobre mi pueblo Israel; no lo toleraré
más.
8:3 Y los cantores del templo gemirán en aquel día, dice
Jehová el Señor; muchos serán los cuerpos muertos; en todo lugar los
echarán fuera en silencio.
8:4 Oíd esto, los que explotáis a los menesterosos, y arruináis a los pobres de la tierra,
8:5
diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y
abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el
precio, y falsearemos con engaño la balanza,
8:6 para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos, y venderemos los desechos del trigo?
8:7 Jehová juró por la gloria de Jacob: No me olvidaré jamás de todas sus obras.
8:8
¿No se estremecerá la tierra sobre esto? ¿No llorará todo habitante de
ella? Subirá toda, como un río, y crecerá y mermará como el río de
Egipto.
8:9 Acontecerá en aquel día, dice Jehová el Señor, que
haré que se ponga el sol a mediodía, y cubriré de tinieblas la tierra
en el día claro.
8:10 Y cambiaré vuestras fiestas en lloro, y
todos vuestros cantares en lamentaciones; y haré poner cilicio sobre
todo lomo, y que se rape toda cabeza; y la volveré como en llanto de
unigénito, y su postrimería como día amargo.
8:11 He aquí vienen
días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra,
no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová.
8:12 E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán.
8:13 En aquel tiempo las doncellas hermosas y los jóvenes desmayarán de sed.
8:14
Los que juran por el pecado de Samaria, y dicen: Por tu Dios, oh Dan,
y: Por el camino de Beerseba, caerán, y nunca más se levantarán.
Amós
Capítulo 09
9:1
Vi al Señor que estaba sobre el altar, y dijo: Derriba el capitel, y
estremézcanse las puertas, y hazlos pedazos sobre la cabeza de todos; y
al postrero de ellos mataré a espada; no habrá de ellos quien huya, ni
quien escape.
9:2 Aunque cavasen hasta el Seol, de allá los tomará mi mano; y aunque subieren hasta el cielo, de allá los haré descender.
9:3
Si se escondieren en la cumbre del Carmelo, allí los buscaré y los
tomaré; y aunque se escondieren de delante de mis ojos en lo profundo
del mar, allí mandaré a la serpiente y los morderá.
9:4 Y si
fueren en cautiverio delante de sus enemigos, allí mandaré la espada, y
los matará; y pondré sobre ellos mis ojos para mal, y no para bien.
9:5
El Señor, Jehová de los ejércitos, es el que toca la tierra, y se
derretirá, y llorarán todos los que en ella moran; y crecerá toda como
un río, y mermará luego como el río de Egipto.
9:6 El edificó en
el cielo sus cámaras, y ha establecido su expansión sobre la tierra; él
llama las aguas del mar, y sobre la faz de la tierra las derrama;
Jehová es su nombre.
9:7 Hijos de Israel, ¿no me sois vosotros
como hijos de etíopes, dice Jehová? ¿No hice yo subir a Israel de la
tierra de Egipto, y a los filisteos de Caftor, y de Kir a los arameos?
9:8
He aquí los ojos de Jehová el Señor están contra el reino pecador, y yo
lo asolaré de la faz de la tierra; mas no destruiré del todo la casa de
Jacob, dice Jehová.
9:9 Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa
de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el
grano en una criba, y no cae un granito en la tierra.
9:10 A espada morirán todos los pecadores de mi pueblo, que dicen: No se acercará, ni nos alcanzará el mal.
9:11
En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus
portillos y levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo
pasado;
9:12 para que aquellos sobre los cuales es invocado mi
nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que
hace esto.
9:13 He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara
alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la
simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se
derretirán.
9:14 Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y
edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán
viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto
de ellos.
9:15 Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo.
Abdías
Capítulo 01
1:1
Visión de Abdías. Jehová el Señor ha dicho así en cuanto a Edom: Hemos
oído el pregón de Jehová, y mensajero ha sido enviado a las naciones.
Levantaos, y levantémonos contra este pueblo en batalla.
1:2 He aquí, pequeño te he hecho entre las naciones; estás abatido en gran manera.
1:3
La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que moras en las
hendiduras de las peñas, en tu altísima morada; que dices en tu
corazón: ¿Quién me derribará a tierra?
1:4 Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas pusieres tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová.
1:5
Si ladrones vinieran a ti, o robadores de noche (¡cómo has sido
destruido!), ¿no hurtarían lo que les bastase? Si entraran a ti
vendimiadores, ¿no dejarían algún rebusco?
1:6 ¡Cómo fueron escudriñadas las cosas de Esaú! Sus tesoros escondidos fueron buscados.
1:7
Todos tus aliados te han engañado; hasta los confines te hicieron
llegar; los que estaban en paz contigo prevalecieron contra ti; los que
comían tu pan pusieron lazo debajo de ti; no hay en ello entendimiento.
1:8 ¿No haré que perezcan en aquel día, dice Jehová, los sabios de Edom, y la prudencia del monte de Esaú?
1:9 Y tus valientes, oh Temán, serán amedrentados; porque todo hombre será cortado del monte de Esaú por el estrago.
1:10 Por la injuria a tu hermano Jacob te cubrirá vergüenza, y serás cortado para siempre.
1:11
El día que estando tú delante, llevaban extraños cautivo su ejército, y
extraños entraban por sus puertas, y echaban suertes sobre Jerusalén,
tú también eras como uno de ellos.
1:12 Pues no debiste tú haber
estado mirando en el día de tu hermano, en el día de su infortunio; no
debiste haberte alegrado de los hijos de Judá en el día en que se
perdieron, ni debiste haberte jactado en el día de la angustia.
1:13
No debiste haber entrado por la puerta de mi pueblo en el día de su
quebrantamiento; no, no debiste haber mirado su mal en el día de su
quebranto, ni haber echado mano a sus bienes en el día de su calamidad.
1:14 Tampoco debiste haberte parado en las encrucijadas para matar
a los que de ellos escapasen; ni debiste haber entregado a los que
quedaban en el día de angustia.
1:15 Porque cercano está el día de
Jehová sobre todas las naciones; como tú hiciste se hará contigo; tu
recompensa volverá sobre tu cabeza.
1:De la manera que vosotros
bebisteis en mi santo monte, beberán continuamente todas las naciones;
beberán, y engullirán, y serán como si no hubieran sido.
1:17 Mas en el monte de Sion habrá un remanente que se salve; y será santo, y la casa de Jacob recuperará sus posesiones.
1:18
La casa de Jacob será fuego, y la casa de José será llama, y la casa de
Esaú estopa, y los quemarán y los consumirán; ni aun resto quedará de
la casa de Esaú, porque Jehová lo ha dicho.
1:19 Y los del Neguev
poseerán el monte de Esaú, y los de la Sefela a los filisteos; poseerán
también los campos de Efraín, y los campos de Samaria; y Benjamín a
Galaad.
1:20 Y los cautivos de este ejército de los hijos de
Israel poseerán lo de los cananeos hasta Sarepta; y los cautivos de
Jerusalén que están en Sefarad poseerán las ciudades del Neguev.
1:21 Y subirán salvadores al monte de Sion para juzgar al monte de Esaú; y el reino será de Jehová.
Jonas
Capítulo 01
1:1 Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo:
1:2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.
1:3
Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y
descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su
pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la
presencia de Jehová.
1:4 Pero Jehová hizo levantar un gran viento
en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que
se partiría la nave.
1:5 Y los marineros tuvieron miedo, y cada
uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la
nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de
la nave, y se había echado a dormir.
1:6 Y el patrón de la nave se
le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu
Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.
1:7
Y dijeron cada uno a su compañero: Venid y echemos suertes, para que
sepamos por causa de quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y
la suerte cayó sobre Jonás.
1:8 Entonces le dijeron ellos:
Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y
de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres?
1:9 Y él les respondió: Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra.
1:10
Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has
hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová,
pues él se lo había declarado.
1:11 Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más.
1:12
El les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará;
porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre
vosotros.
1:13 Y aquellos hombres trabajaron para hacer volver la
nave a tierra; mas no pudieron, porque el mar se iba embraveciendo más
y más contra ellos.
1:14 Entonces clamaron a Jehová y dijeron: Te
rogamos ahora, Jehová, que no perezcamos nosotros por la vida de este
hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente; porque tú, Jehová,
has hecho como has querido.
1:15 Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor.
1:16 Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos.
1:17 Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches.
Jonas
Capítulo 02
2:1 Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez,
2:2 y dijo:
Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó;
Desde el seno del Seol clamé,
Y mi voz oíste.
2:3 Me echaste a lo profundo, en medio de los mares,
Y me rodeó la corriente;
Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí.
2:4 Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos;
Mas aún veré tu santo templo.
2:5 Las aguas me rodearon hasta el alma,
Rodeóme el abismo;
El alga se enredó a mi cabeza.
2:6 Descendí a los cimientos de los montes;
La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre;
Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío.
2:7 Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová,
Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo.
2:8 Los que siguen vanidades ilusorias,
Su misericordia abandonan.
2:9 Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios;
Pagaré lo que prometí.
La salvación es de Jehová.
2:10 Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra.
Jonas
Capítulo 03
3:1 Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás, diciendo:
3:2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré.
3:3
Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y
era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino.
3:4 Y
comenzó Jonás a entrar por la ciudad, camino de un día, y predicaba
diciendo: De aquí a cuarenta días Nínive será destruida.
3:5 Y los
hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron
de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos.
3:6 Y llegó la
noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de
su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza.
3:7 E
hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus
grandes, diciendo: Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa
alguna; no se les dé alimento, ni beban agua;
3:8 sino cúbranse de
cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase
cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos.
3:9 ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos?
3:10
Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se
arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo.
Jonas
Capítulo 04
4:1 Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó.
4:2
Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía
estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque
sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de
grande misericordia, y que te arrepientes del mal.
4:3 Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida.
4:4 Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?
4:5
Y salió Jonás de la ciudad, y acampó hacia el oriente de la ciudad, y
se hizo allí una enramada, y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta
ver qué acontecería en la ciudad.
4:6 Y preparó Jehová Dios una
calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su
cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por
la calabacera.
4:7 Pero al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabacera, y se secó.
4:8
Y aconteció que al salir el sol, preparó Dios un recio viento solano, y
el sol hirió a Jonás en la cabeza, y se desmayaba, y deseaba la muerte,
diciendo: Mejor sería para mí la muerte que la vida.
4:9 Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte.
4:10
Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no
trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació,
y en espacio de otra noche pereció.
4:11 ¿Y no tendré yo piedad de
Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas
que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y
muchos animales?
Miqueas
Capítulo 01
1:1 Palabra
de Jehová que vino a Miqueas de Moreset en días de Jotam, Acaz y
Ezequías, reyes de Judá; lo que vio sobre Samaria y Jerusalén.
1:2
Oíd, pueblos todos; está atenta, tierra, y cuanto hay en ti; y Jehová
el Señor, el Señor desde su santo templo, sea testigo contra vosotros.
1:3 Porque he aquí, Jehová sale de su lugar, y descenderá y hollará las alturas de la tierra.
1:4
Y se derretirán los montes debajo de él, y los valles se hendirán como
la cera delante del fuego, como las aguas que corren por un precipicio.
1:5 Todo esto por la rebelión de Jacob, y por los pecados de la
casa de Israel. ¿Cuál es la rebelión de Jacob? ¿No es Samaria? ¿Y
cuáles son los lugares altos de Judá? ¿No es Jerusalén?
1:6 Haré,
pues, de Samaria montones de ruinas, y tierra para plantar viñas; y
derramaré sus piedras por el valle, y descubriré sus cimientos.
1:7
Y todas sus estatuas serán despedazadas, y todos sus dones serán
quemados en fuego, y asolaré todos sus ídolos; porque de dones de
rameras los juntó, y a dones de rameras volverán.
1:8 Por esto lamentaré y aullaré, y andaré despojado y desnudo; haré aullido como de chacales, y lamento como de avestruces.
1:9 Porque su llaga es dolorosa, y llegó hasta Judá; llegó hasta la puerta de mi pueblo, hasta Jerusalén.
1:10 No lo digáis en Gat, ni lloréis mucho; revuélcate en el polvo de Bet-le-afra.
1:11
Pásate, oh morador de Safir, desnudo y con vergüenza; el morador de
Zaanán no sale; el llanto de Betesel os quitará su apoyo.
1:12
Porque los moradores de Marot anhelaron ansiosamente el bien; pues de
parte de Jehová el mal había descendido hasta la puerta de Jerusalén.
1:13
Uncid al carro bestias veloces, oh moradores de Laquis, que fuisteis
principio de pecado a la hija de Sion; porque en vosotros se hallaron
las rebeliones de Israel.
1:14 Por tanto, vosotros daréis dones a Moreset-gat; las casas de Aczib serán para engaño a los reyes de Israel.
1:15 Aun os traeré nuevo poseedor, oh moradores de Maresa; la flor de Israel huirá hasta Adulam.
1:16 Ráete y trasquílate por los hijos de tus delicias; hazte calvo como águila, porque en cautiverio se fueron de ti.
Miqueas
Capítulo 02
2:1
¡Ay de los que en sus camas piensan iniquidad y maquinan el mal, y
cuando llega la mañana lo ejecutan, porque tienen en su mano el poder!
2:2 Codician las heredades, y las roban; y casas, y las toman; oprimen al hombre y a su casa, al hombre y a su heredad.
2:3
Por tanto, así ha dicho Jehová: He aquí, yo pienso contra esta familia
un mal del cual no sacaréis vuestros cuellos, ni andaréis erguidos;
porque el tiempo será malo.
2:4 En aquel tiempo levantarán sobre
vosotros refrán, y se hará endecha de lamentación, diciendo: Del todo
fuimos destruidos; él ha cambiado la porción de mi pueblo. ¡Cómo nos
quitó nuestros campos! Los dio y los repartió a otros.
2:5 Por tanto, no habrá quien a suerte reparta heredades en la congregación de Jehová.
2:6 No profeticéis, dicen a los que profetizan; no les profeticen, porque no les alcanzará vergüenza.
2:7
Tú que te dices casa de Jacob, ¿se ha acortado el Espíritu de Jehová?
¿Son estas sus obras? ¿No hacen mis palabras bien al que camina
rectamente?
2:8 El que ayer era mi pueblo, se ha levantado como
enemigo; de sobre el vestido quitasteis las capas atrevidamente a los
que pasaban, como adversarios de guerra.
2:9 A las mujeres de mi pueblo echasteis fuera de las casas que eran su delicia; a sus niños quitasteis mi perpetua alabanza.
2:10 Levantaos y andad, porque no es este el lugar de reposo, pues está contaminado, corrompido grandemente.
2:11
Si alguno andando con espíritu de falsedad mintiere diciendo: Yo te
profetizaré de vino y de sidra; este tal será el profeta de este
pueblo.
2:12 De cierto te juntaré todo, oh Jacob; recogeré
ciertamente el resto de Israel; lo reuniré como ovejas de Bosra, como
rebaño en medio de su aprisco; harán estruendo por la multitud de
hombres.
2:13 Subirá el que abre caminos delante de ellos; abrirán
camino y pasarán la puerta, y saldrán por ella; y su rey pasará delante
de ellos, y a la cabeza de ellos Jehová.
Miqueas
Capítulo 03
3:1 Dije: Oíd ahora, príncipes de Jacob, y jefes de la casa de Israel: ¿No concierne a vosotros saber lo que es justo?
3:2 Vosotros que aborrecéis lo bueno y amáis lo malo, que les quitáis su piel y su carne de sobre los huesos;
3:3
que coméis asimismo la carne de mi pueblo, y les desolláis su piel de
sobre ellos, y les quebrantáis los huesos y los rompéis como para el
caldero, y como carnes en olla.
3:4 Entonces clamaréis a Jehová, y
no os responderá; antes esconderá de vosotros su rostro en aquel
tiempo, por cuanto hicisteis malvadas obras.
3:5 Así ha dicho
Jehová acerca de los profetas que hacen errar a mi pueblo, y claman:
Paz, cuando tienen algo que comer, y al que no les da de comer,
proclaman guerra contra él:
3:6 Por tanto, de la profecía se os
hará noche, y oscuridad del adivinar; y sobre los profetas se pondrá el
sol, y el día se entenebrecerá sobre ellos.
3:7 Y serán
avergonzados los profetas, y se confundirán los adivinos; y ellos todos
cerrarán sus labios, porque no hay respuesta de Dios.
3:8 Mas yo
estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza,
para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado.
3:9 Oíd
ahora esto, jefes de la casa de Jacob, y capitanes de la casa de
Israel, que abomináis el juicio, y pervertís todo el derecho;
3:10 que edificáis a Sion con sangre, y a Jerusalén con injusticia.
3:11
Sus jefes juzgan por cohecho, y sus sacerdotes enseñan por precio, y
sus profetas adivinan por dinero; y se apoyan en Jehová, diciendo: ¿No
está Jehová entre nosotros? No vendrá mal sobre nosotros.
3:12 Por
tanto, a causa de vosotros Sion será arada como campo, y Jerusalén
vendrá a ser montones de ruinas, y el monte de la casa como cumbres de
bosque.
Miqueas
Capítulo 04
4:1 Acontecerá en los
postreros tiempos que el monte de la casa de Jehová será establecido
por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él
los pueblos.
4:2 Vendrán muchas naciones, y dirán: Venid, y
subamos al monte de Jehová, y a la casa del Dios de Jacob; y nos
enseñará en sus caminos, y andaremos por sus veredas; porque de Sion
saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Jehová.
4:3 Y él
juzgará entre muchos pueblos, y corregirá a naciones poderosas hasta
muy lejos; y martillarán sus espadas para azadones, y sus lanzas para
hoces; no alzará espada nación contra nación, ni se ensayarán más para
la guerra.
4:4 Y se sentará cada uno debajo de su vid y debajo de
su higuera, y no habrá quien los amedrente; porque la boca de Jehová de
los ejércitos lo ha hablado.
4:5 Aunque todos los pueblos anden
cada uno en el nombre de su dios, nosotros con todo andaremos en el
nombre de Jehová nuestro Dios eternamente y para siempre.
4:6 En aquel día, dice Jehová, juntaré la que cojea, y recogeré la descarriada, y a la que afligí;
4:7
y pondré a la coja como remanente, y a la descarriada como nación
robusta; y Jehová reinará sobre ellos en el monte de Sion desde ahora y
para siempre.
4:8 Y tú, oh torre del rebaño, fortaleza de la hija
de Sion, hasta ti vendrá el señorío primero, el reino de la hija de
Jerusalén.
4:9 Ahora, ¿por qué gritas tanto? ¿No hay rey en ti? ¿Pereció tu consejero, que te ha tomado dolor como de mujer de parto?
4:10
Duélete y gime, hija de Sion, como mujer que está de parto; porque
ahora saldrás de la ciudad y morarás en el campo, y llegarás hasta
Babilonia; allí serás librada, allí te redimirá Jehová de la mano de
tus enemigos.
4:11 Pero ahora se han juntado muchas naciones contra ti, y dicen: Sea profanada, y vean nuestros ojos su deseo en Sion.
4:12
Mas ellos no conocieron los pensamientos de Jehová, ni entendieron su
consejo; por lo cual los juntó como gavillas en la era.
4:13
Levántate y trilla, hija de Sion, porque haré tu cuerno como de hierro,
y tus uñas de bronce, y desmenuzarás a muchos pueblos; y consagrarás a
Jehová su botín, y sus riquezas al Señor de toda la tierra.
Miqueas
Capítulo 05
5:1 Rodéate ahora de muros, hija de guerreros; nos han sitiado; con vara herirán en la mejilla al juez de Israel.
5:2
Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá,
de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son
desde el principio, desde los días de la eternidad.
5:3 Pero los
dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; y el resto
de sus hermanos se volverá con los hijos de Israel.
5:4 Y él
estará, y apacentará con poder de Jehová, con grandeza del nombre de
Jehová su Dios; y morarán seguros, porque ahora será engrandecido hasta
los fines de la tierra.
5:5 Y éste será nuestra paz. Cuando el
asirio viniere a nuestra tierra, y cuando hollare nuestros palacios,
entonces levantaremos contra él siete pastores, y ocho hombres
principales;
5:6 y devastarán la tierra de Asiria a espada, y con
sus espadas la tierra de Nimrod; y nos librará del asirio, cuando
viniere contra nuestra tierra y hollare nuestros confines.
5:7 El
remanente de Jacob será en medio de muchos pueblos como el rocío de
Jehová, como las lluvias sobre la hierba, las cuales no esperan a
varón, ni aguardan a hijos de hombres.
5:8 Asimismo el remanente
de Jacob será entre las naciones, en medio de muchos pueblos, como el
león entre las bestias de la selva, como el cachorro del león entre las
manadas de las ovejas, el cual si pasare, y hollare, y arrebatare, no
hay quien escape.
5:9 Tu mano se alzará sobre tus enemigos, y todos tus adversarios serán destruidos.
5:10 Acontecerá en aquel día, dice Jehová, que haré matar tus caballos de en medio de ti, y haré destruir tus carros.
5:11 Haré también destruir las ciudades de tu tierra, y arruinaré todas tus fortalezas.
5:12 Asimismo destruiré de tu mano las hechicerías, y no se hallarán en ti agoreros.
5:13 Y haré destruir tus esculturas y tus imágenes de en medio de ti, y nunca más te inclinarás a la obra de tus manos.
5:14 Arrancaré tus imágenes de Asera de en medio de ti, y destruiré tus ciudades;
5:15 y con ira y con furor haré venganza en las naciones que no obedecieron.
Miqueas
Capítulo 06
6:1 Oíd ahora lo que dice Jehová: Levántate, contiende contra los montes, y oigan los collados tu voz.
6:2
Oíd, montes, y fuertes cimientos de la tierra, el pleito de Jehová;
porque Jehová tiene pleito con su pueblo, y altercará con Israel.
6:3 Pueblo mío, ¿qué te he hecho, o en qué te he molestado? Responde contra mí.
6:4
Porque yo te hice subir de la tierra de Egipto, y de la casa de
servidumbre te redimí; y envié delante de ti a Moisés, a Aarón y a
María.
6:5 Pueblo mío, acuérdate ahora qué aconsejó Balac rey de
Moab, y qué le respondió Balaam hijo de Beor, desde Sitim hasta Gilgal,
para que conozcas las justicias de Jehová.
6:6 ¿Con qué me
presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré ante
él con holocaustos, con becerros de un año?
6:7 ¿Se agradará
Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite? ¿Daré
mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado
de mi alma?
6:8 Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y
qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y
humillarte ante tu Dios.
6:9 La voz de Jehová clama a la ciudad; es sabio temer a tu nombre. Prestad atención al castigo, y a quien lo establece.
6:10 ¿Hay aún en casa del impío tesoros de impiedad, y medida escasa que es detestable?
6:11 ¿Daré por inocente al que tiene balanza falsa y bolsa de pesas engañosas?
6:12 Sus ricos se colmaron de rapiña, y sus moradores hablaron mentira, y su lengua es engañosa en su boca.
6:13 Por eso yo también te hice enflaquecer hiriéndote, asolándote por tus pecados.
6:14
Comerás, y no te saciarás, y tu abatimiento estará en medio de ti;
recogerás, mas no salvarás, y lo que salvares, lo entregaré yo a la
espada.
6:15 Sembrarás, mas no segarás; pisarás aceitunas, mas no te ungirás con el aceite; y mosto, mas no beberás el vino.
6:16
Porque los mandamientos de Omri se han guardado, y toda obra de la casa
de Acab; y en los consejos de ellos anduvisteis, para que yo te pusiese
en asolamiento, y tus moradores para burla. Llevaréis, por tanto, el
oprobio de mi pueblo.
Miqueas
Capítulo 07
7:1 ¡Ay de
mí! porque estoy como cuando han recogido los frutos del verano, como
cuando han rebuscado después de la vendimia, y no queda racimo para
comer; mi alma deseó los primeros frutos.
7:2 Faltó el
misericordioso de la tierra, y ninguno hay recto entre los hombres;
todos acechan por sangre; cada cual arma red a su hermano.
7:3
Para completar la maldad con sus manos, el príncipe demanda, y el juez
juzga por recompensa; y el grande habla el antojo de su alma, y lo
confirman.
7:4 El mejor de ellos es como el espino; el más recto,
como zarzal; el día de tu castigo viene, el que anunciaron tus
atalayas; ahora será su confusión.
7:5 No creáis en amigo, ni confiéis en príncipe; de la que duerme a tu lado cuídate, no abras tu boca.
7:6
Porque el hijo deshonra al padre, la hija se levanta contra la madre,
la nuera contra su suegra, y los enemigos del hombre son los de su casa.
7:7 Mas yo a Jehová miraré, esperaré al Dios de mi salvación; el Dios mío me oirá.
7:8 Tú, enemiga mía, no te alegres de mí, porque aunque caí, me levantaré; aunque more en tinieblas, Jehová será mi luz.
7:9
La ira de Jehová soportaré, porque pequé contra él, hasta que juzgue mi
causa y haga mi justicia; él me sacará a luz; veré su justicia.
7:10
Y mi enemiga lo verá, y la cubrirá vergüenza; la que me decía: ¿Dónde
está Jehová tu Dios? Mis ojos la verán; ahora será hollada como lodo de
las calles.
7:11 Viene el día en que se edificarán tus muros; aquel día se extenderán los límites.
7:12
En ese día vendrán hasta ti desde Asiria y las ciudades fortificadas, y
desde las ciudades fortificadas hasta el Río, y de mar a mar, y de
monte a monte.
7:13 Y será asolada la tierra a causa de sus moradores, por el fruto de sus obras.
7:14
Apacienta tu pueblo con tu cayado, el rebaño de tu heredad, que mora
solo en la montaña, en campo fértil; busque pasto en Basán y Galaad,
como en el tiempo pasado.
7:15 Yo les mostraré maravillas como el día que saliste de Egipto.
7:16 Las naciones verán, y se avergonzarán de todo su poderío; pondrán la mano sobre su boca, ensordecerán sus oídos.
7:17
Lamerán el polvo como la culebra; como las serpientes de la tierra,
temblarán en sus encierros; se volverán amedrentados ante Jehová
nuestro Dios, y temerán a causa de ti.
7:18 ¿Qué Dios como tú, que
perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No
retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.
7:19
El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras
iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.
7:20 Cumplirás la verdad a Jacob, y a Abraham la misericordia, que juraste a nuestros padres desde tiempos antiguos.
Nahúm
Capítulo 01
1:1 Profecía sobre Nínive. Libro de la visión de Nahum de Elcos.
1:2
Jehová es Dios celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de
indignación; se venga de sus adversarios, y guarda enojo para sus
enemigos.
1:3 Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no
tendrá por inocente al culpable. Jehová marcha en la tempestad y el
torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies.
1:4 El amenaza
al mar, y lo hace secar, y angosta todos los ríos; Basán fue destruido,
y el Carmelo, y la flor del Líbano fue destruida.
1:5 Los montes
tiemblan delante de él, y los collados se derriten; la tierra se
conmueve a su presencia, y el mundo, y todos los que en él habitan.
1:6
¿Quién permanecerá delante de su ira? ¿y quién quedará en pie en el
ardor de su enojo? Su ira se derrama como fuego, y por él se hienden
las peñas.
1:7 Jehová es bueno, fortaleza en el día de la angustia; y conoce a los que en él confían.
1:8 Mas con inundación impetuosa consumirá a sus adversarios, y tinieblas perseguirán a sus enemigos.
1:9 ¿Qué pensáis contra Jehová? El hará consumación; no tomará venganza dos veces de sus enemigos.
1:10
Aunque sean como espinos entretejidos, y estén empapados en su
embriaguez, serán consumidos como hojarasca completamente seca.
1:11 De ti salió el que imaginó mal contra Jehová, un consejero perverso.
1:12
Así ha dicho Jehová: Aunque reposo tengan, y sean tantos, aun así serán
talados, y él pasará. Bastante te he afligido; no te afligiré ya más.
1:13 Porque ahora quebraré su yugo de sobre ti, y romperé tus coyundas.
1:14
Mas acerca de ti mandará Jehová, que no quede ni memoria de tu nombre;
de la casa de tu dios destruiré escultura y estatua de fundición; allí
pondré tu sepulcro, porque fuiste vil.
1:15 He aquí sobre los montes
los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz. Celebra,
oh Judá, tus fiestas, cumple tus votos; porque nunca más volverá a
pasar por ti el malvado; pereció del todo.
Nahúm
Capítulo 02
2:1 Subió destruidor contra ti; guarda la fortaleza, vigila el camino, cíñete los lomos, refuerza mucho tu poder.
2:2
Porque Jehová restaurará la gloria de Jacob como la gloria de Israel;
porque saqueadores los saquearon, y estropearon sus mugrones.
2:3
El escudo de sus valientes estará enrojecido, los varones de su
ejército vestidos de grana; el carro como fuego de antorchas; el día
que se prepare, temblarán las hayas.
2:4 Los carros se
precipitarán a las plazas, con estruendo rodarán por las calles; su
aspecto será como antorchas encendidas, correrán como relámpagos.
2:5 Se acordará él de sus valientes; se atropellarán en su marcha; se apresurarán a su muro, y la defensa se preparará.
2:6 Las puertas de los ríos se abrirán, y el palacio será destruido.
2:7 Y la reina será cautiva; mandarán que suba, y sus criadas la llevarán gimiendo como palomas, golpeándose sus pechos.
2:8 Fue Nínive de tiempo antiguo como estanque de aguas; pero ellos huyen. Dicen: ¡Deteneos, deteneos!; pero ninguno mira.
2:9 Saquead plata, saquead oro; no hay fin de las riquezas y suntuosidad de toda clase de efectos codiciables.
2:10 Vacía, agotada y desolada está, y el corazón desfallecido; temblor de rodillas, dolor en las entrañas, rostros demudados.
2:11
¿Qué es de la guarida de los leones, y de la majada de los cachorros de
los leones, donde se recogía el león y la leona, y los cachorros del
león, y no había quien los espantase?
2:12 El león arrebataba en
abundancia para sus cachorros, y ahogaba para sus leonas, y llenaba de
presa sus cavernas, y de robo sus guaridas.
2:13 Heme aquí contra
ti, dice Jehová de los ejércitos. Encenderé y reduciré a humo tus
carros, y espada devorará tus leoncillos; y cortaré de la tierra tu
robo, y nunca más se oirá la voz de tus mensajeros.
Nahúm
Capítulo 03
3:1 ¡Ay de ti, ciudad sanguinaria, toda llena de mentira y de rapiña, sin apartarte del pillaje!
3:2 Chasquido de látigo, y fragor de ruedas, caballo atropellador, y carro que salta;
3:3
jinete enhiesto, y resplandor de espada, y resplandor de lanza; y
multitud de muertos, y multitud de cadáveres; cadáveres sin fin, y en
sus cadáveres tropezarán,
3:4 a causa de la multitud de las
fornicaciones de la ramera de hermosa gracia, maestra en hechizos, que
seduce a las naciones con sus fornicaciones, y a los pueblos con sus
hechizos.
3:5 Heme aquí contra ti, dice Jehová de los ejércitos, y
descubriré tus faldas en tu rostro, y mostraré a las naciones tu
desnudez, y a los reinos tu vergüenza.
3:6 Y echaré sobre ti inmundicias, y te afrentaré, y te pondré como estiércol.
3:7
Todos los que te vieren se apartarán de ti, y dirán: Nínive es asolada;
¿quién se compadecerá de ella? ¿Dónde te buscaré consoladores?
3:8 ¿Eres tú mejor que Tebas, que estaba asentada junto al Nilo, rodeada de aguas, cuyo baluarte era el mar, y aguas por muro?
3:9 Etiopía era su fortaleza, también Egipto, y eso sin límite; Fut y Libia fueron sus ayudadores.
3:10
Sin embargo ella fue llevada en cautiverio; también sus pequeños fueron
estrellados en las encrucijadas de todas las calles, y sobre sus
varones echaron suertes, y todos sus grandes fueron aprisionados con
grillos.
3:11 Tú también serás embriagada, y serás encerrada; tú también buscarás refugio a causa del enemigo.
3:12 Todas tus fortalezas serán cual higueras con brevas, que si las sacuden, caen en la boca del que las ha de comer.
3:13
He aquí, tu pueblo será como mujeres en medio de ti; las puertas de tu
tierra se abrirán de par en par a tus enemigos; fuego consumirá tus
cerrojos.
3:14 Provéete de agua para el asedio, refuerza tus fortalezas; entra en el lodo, pisa el barro, refuerza el horno.
3:15
Allí te consumirá el fuego, te talará la espada, te devorará como
pulgón; multiplícate como langosta, multiplícate como el langostón.
3:16 Multiplicaste tus mercaderes más que las estrellas del cielo; la langosta hizo presa, y voló.
3:17
Tus príncipes serán como langostas, y tus grandes como nubes de
langostas que se sientan en vallados en día de frío; salido el sol se
van, y no se conoce el lugar donde están.
3:18 Durmieron tus
pastores, oh rey de Asiria, reposaron tus valientes; tu pueblo se
derramó por los montes, y no hay quien lo junte.
3:19 No hay
medicina para tu quebradura; tu herida es incurable; todos los que
oigan tu fama batirán las manos sobre ti, porque ¿sobre quién no pasó
continuamente tu maldad?
Habacuc
Capítulo 01
1:1 La profecía que vio el profeta Habacuc.
1:2 ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?
1:3
¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción
y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan.
1:4
Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad;
por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia.
1:5
Mirad entre las naciones, y ved, y asombraos; porque haré una obra en
vuestros días, que aun cuando se os contare, no la creeréis.
1:6
Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, nación cruel y presurosa, que
camina por la anchura de la tierra para poseer las moradas ajenas.
1:7 Formidable es y terrible; de ella misma procede su justicia y su dignidad.
1:8
Sus caballos serán más ligeros que leopardos, y más feroces que lobos
nocturnos, y sus jinetes se multiplicarán; vendrán de lejos sus
jinetes, y volarán como águilas que se apresuran a devorar.
1:9 Toda ella vendrá a la presa; el terror va delante de ella, y recogerá cautivos como arena.
1:10 Escarnecerá a los reyes, y de los príncipes hará burla; se reirá de toda fortaleza, y levantará terraplén y la tomará.
1:11 Luego pasará como el huracán, y ofenderá atribuyendo su fuerza a su dios.
1:12
¿No eres tú desde el principio, oh Jehová, Dios mío, Santo mío? No
moriremos. Oh Jehová, para juicio lo pusiste; y tú, oh Roca, lo
fundaste para castigar.
1:13 Muy limpio eres de ojos para ver el
mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y
callas cuando destruye el impío al más justo que él,
1:14 y haces que sean los hombres como los peces del mar, como reptiles que no tienen quien los gobierne?
1:15 Sacará a todos con anzuelo, los recogerá con su red, y los juntará en sus mallas; por lo cual se alegrará y se regocijará.
1:16
Por esto hará sacrificios a su red, y ofrecerá sahumerios a sus mallas;
porque con ellas engordó su porción, y engrasó su comida.
1:17 ¿Vaciará por eso su red, y no tendrá piedad de aniquilar naciones continuamente?
Habacuc
Capítulo 02
2:1
Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré
para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja.
2:2 Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.
2:3
Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el
fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no
tardará.
2:4 He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.
2:5
Y también, el que es dado al vino es traicionero, hombre soberbio, que
no permanecerá; ensanchó como el Seol su alma, y es como la muerte, que
no se saciará; antes reunió para sí todas las gentes, y juntó para sí
todos los pueblos.
2:6 ¿No han de levantar todos éstos refrán sobre
él, y sarcasmos contra él? Dirán: ¡Ay del que multiplicó lo que no era
suyo! ¿Hasta cuándo había de acumular sobre sí prenda tras prenda?
2:7 ¿No se levantarán de repente tus deudores, y se despertarán los que te harán temblar, y serás despojo para ellos?
2:8
Por cuanto tú has despojado a muchas naciones, todos los otros pueblos
te despojarán, a causa de la sangre de los hombres, y de los robos de
la tierra, de las ciudades y de todos los que habitan en ellas.
2:9 ¡Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal!
2:10 Tomaste consejo vergonzoso para tu casa, asolaste muchos pueblos, y has pecado contra tu vida.
2:11 Porque la piedra clamará desde el muro, y la tabla del enmaderado le responderá.
2:12 ¡Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad!
2:13 ¿No es esto de Jehová de los ejércitos? Los pueblos, pues, trabajarán para el fuego, y las naciones se fatigarán en vano.
2:14 Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.Isaias 11. 9
2:15 ¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez!
2:16
Te has llenado de deshonra más que de honra; bebe tú también, y serás
descubierto; el cáliz de la mano derecha de Jehová vendrá hasta ti, y
vómito de afrenta sobre tu gloria.
2:17 Porque la rapiña del
Líbano caerá sobre ti, y la destrucción de las fieras te quebrantará, a
causa de la sangre de los hombres, y del robo de la tierra, de las
ciudades y de todos los que en ellas habitaban.
2:18 ¿De qué sirve
la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición que
enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en
su obra?
2:19 ¡Ay del que dice al palo: Despiértate; y a la piedra
muda: Levántate! ¿Podrá él enseñar? He aquí está cubierto de oro y
plata, y no hay espíritu dentro de él.
2:20 Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.
Habacuc
Capítulo 03
3:1 Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot.
3:2 Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.
Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos,
En medio de los tiempos hazla conocer;
En la ira acuérdate de la misericordia.
3:3 Dios vendrá de Temán,
Y el Santo desde el monte de Parán. Selah
Su gloria cubrió los cielos,
Y la tierra se llenó de su alabanza.
3:4 Y el resplandor fue como la luz;
Rayos brillantes salían de su mano,
Y allí estaba escondido su poder.
3:5 Delante de su rostro iba mortandad,
Y a sus pies salían carbones encendidos.
3:6 Se levantó, y midió la tierra;
Miró, e hizo temblar las gentes;
Los montes antiguos fueron desmenuzados,
Los collados antiguos se humillaron.
Sus caminos son eternos.
3:7 He visto las tiendas de Cusán en aflicción;
Las tiendas de la tierra de Madián temblaron.
3:8 ¿Te airaste, oh Jehová, contra los ríos?
¿Contra los ríos te airaste?
¿Fue tu ira contra el mar
Cuando montaste en tus caballos,
Y en tus carros de victoria?
3:9 Se descubrió enteramente tu arco;
Los juramentos a las tribus fueron palabra segura. Selah
Hendiste la tierra con ríos.
3:10 Te vieron y tuvieron temor los montes;
Pasó la inundación de las aguas;
El abismo dio su voz,
A lo alto alzó sus manos.
3:11 El sol y la luna se pararon en su lugar;
A la luz de tus saetas anduvieron,
Y al resplandor de tu fulgente lanza.
3:12 Con ira hollaste la tierra,
Con furor trillaste las naciones.
3:13 Saliste para socorrer a tu pueblo,
Para socorrer a tu ungido.
Traspasaste la cabeza de la casa del impío,
Descubriendo el cimiento hasta la roca. Selah
3:14 Horadaste con sus propios dardos las cabezas de sus guerreros,
Que como tempestad acometieron para dispersarme,
Cuyo regocijo era como para devorar al pobre encubiertamente.
3:15 Caminaste en el mar con tus caballos,
Sobre la mole de las grandes aguas.
3:16 Oí, y se conmovieron mis entrañas;
A la voz temblaron mis labios;
Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí;
Si bien estaré quieto en el día de la angustia,
Cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas.
3:17 Aunque la higuera no florezca,
Ni en las vides haya frutos,
Aunque falte el producto del olivo,
Y los labrados
no den mantenimiento,
Y las ovejas sean quitadas de la majada,
Y no haya vacas en los corrales;
3:18 Con todo, yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación.
3:19 Jehová el Señor es mi fortaleza,
El cual hace mis pies como de ciervas,
Y en mis alturas me hace andar.
Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas.
Sofonías
Capítulo 01
1:1
Palabra de Jehová que vino a Sofonías hijo de Cusi, hijo de Gedalías,
hijo de Amarías, hijo de Ezequías, en días de Josías hijo de Amón, rey
de Judá.
1:2 Destruiré por completo todas las cosas de sobre la faz de la tierra, dice Jehová.
1:3
Destruiré los hombres y las bestias; destruiré las aves del cielo y los
peces del mar, y cortaré a los impíos; y raeré a los hombres de sobre
la faz de la tierra, dice Jehová.
1:4 Extenderé mi mano sobre
Judá, y sobre todos los habitantes de Jerusalén, y exterminaré de este
lugar los restos de Baal, y el nombre de los ministros idólatras con
sus sacerdotes;
1:5 y a los que sobre los terrados se postran al
ejército del cielo, y a los que se postran jurando por Jehová y jurando
por Milcom;
1:6 y a los que se apartan de en pos de Jehová, y a los que no buscaron a Jehová, ni le consultaron.
1:7
Calla en la presencia de Jehová el Señor, porque el día de Jehová está
cercano; porque Jehová ha preparado sacrificio, y ha dispuesto a sus
convidados.
1:8 Y en el día del sacrificio de Jehová castigaré a
los príncipes, y a los hijos del rey, y a todos los que visten vestido
extranjero.
1:9 Asimismo castigaré en aquel día a todos los que
saltan la puerta, los que llenan las casas de sus señores de robo y de
engaño.
1:10 Y habrá en aquel día, dice Jehová, voz de clamor
desde la puerta del Pescado, y aullido desde la segunda puerta, y gran
quebrantamiento desde los collados.
1:11 Aullad, habitantes de Mactes, porque todo el pueblo mercader es destruido; destruidos son todos los que traían dinero.
1:12
Acontecerá en aquel tiempo que yo escudriñaré a Jerusalén con linterna,
y castigaré a los hombres que reposan tranquilos como el vino asentado,
los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni hará mal.
1:13
Por tanto, serán saqueados sus bienes, y sus casas asoladas; edificarán
casas, mas no las habitarán, y plantarán viñas, mas no beberán el vino
de ellas.
1:14 Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente.
1:15
Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y
de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de
entenebrecimiento,
1:16 día de trompeta y de algazara sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres.
1:17
Y atribularé a los hombres, y andarán como ciegos, porque pecaron
contra Jehová; y la sangre de ellos será derramada como polvo, y su
carne como estiércol.
1:18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos
en el día de la ira de Jehová, pues toda la tierra será consumida con
el fuego de su celo; porque ciertamente destrucción apresurada hará de
todos los habitantes de la tierra.
Sofonías
Capítulo 02
2:1 Congregaos y meditad, oh nación sin pudor,
2:2
antes que tenga efecto el decreto, y el día se pase como el tamo; antes
que venga sobre vosotros el furor de la ira de Jehová, antes que el día
de la ira de Jehová venga sobre vosotros.
2:3 Buscad a Jehová
todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio;
buscad justicia, buscad mansedumbre; quizás seréis guardados en el día
del enojo de Jehová.
2:4 Porque Gaza será desamparada, y Ascalón asolada; saquearán a Asdod en pleno día, y Ecrón será desarraigada.
2:5
¡Ay de los que moran en la costa del mar, del pueblo de los cereteos!
La palabra de Jehová es contra vosotros, oh Canaán, tierra de los
filisteos, y te haré destruir hasta no dejar morador.
2:6 Y será la costa del mar praderas para pastores, y corrales de ovejas.
2:7
Será aquel lugar para el remanente de la casa de Judá; allí
apacentarán; en las casas de Ascalón dormirán de noche; porque Jehová
su Dios los visitará, y levantará su cautiverio.
2:8 Yo he oído
las afrentas de Moab, y los denuestos de los hijos de Amón con que
deshonraron a mi pueblo, y se engrandecieron sobre su territorio.
2:9
Por tanto, vivo yo, dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que
Moab será como Sodoma, y los hijos de Amón como Gomorra; campo de
ortigas, y mina de sal, y asolamiento perpetuo; el remanente de mi
pueblo los saqueará, y el remanente de mi pueblo los heredará.
2:10 Esto les vendrá por su soberbia, porque afrentaron y se engrandecieron contra el pueblo de Jehová de los ejércitos.
2:11
Terrible será Jehová contra ellos, porque destruirá a todos los dioses
de la tierra, y desde sus lugares se inclinarán a él todas las tierras
de las naciones.
2:12 También vosotros los de Etiopía seréis muertos con mi espada.
2:13
Y extenderá su mano sobre el norte, y destruirá a Asiria, y convertirá
a Nínive en asolamiento y en sequedal como un desierto.
2:14
Rebaños de ganado harán en ella majada, todas las bestias del campo; el
pelícano también y el erizo dormirán en sus dinteles; su voz cantará en
las ventanas; habrá desolación en las puertas, porque su enmaderamiento
de cedro será descubierto.
2:15 Esta es la ciudad alegre que
estaba confiada, la que decía en su corazón: Yo, y no más. ¡Cómo fue
asolada, hecha guarida de fieras! Cualquiera que pasare junto a ella,
se burlará y sacudirá su mano.
Sofonías
Capítulo 03
3:1 ¡Ay de la ciudad rebelde y contaminada y opresora!
3:2 No escuchó la voz, ni recibió la corrección; no confió en Jehová, no se acercó a su Dios.
3:3 Sus príncipes en medio de ella son leones rugientes; sus jueces, lobos nocturnos que no dejan hueso para la mañana.
3:4 Sus profetas son livianos, hombres prevaricadores; sus sacerdotes contaminaron el santuario, falsearon la ley.
3:5
Jehová en medio de ella es justo, no hará iniquidad; de mañana sacará a
luz su juicio, nunca faltará; pero el perverso no conoce la vergüenza.
3:6
Hice destruir naciones; sus habitaciones están asoladas; hice desiertas
sus calles, hasta no quedar quien pase; sus ciudades están asoladas
hasta no quedar hombre, hasta no quedar habitante.
3:7 Dije:
Ciertamente me temerá; recibirá corrección, y no será destruida su
morada según todo aquello por lo cual la castigué. Mas ellos se
apresuraron a corromper todos sus hechos.
3:8 Por tanto, esperadme,
dice Jehová, hasta el día que me levante para juzgaros; porque mi
determinación es reunir las naciones, juntar los reinos, para derramar
sobre ellos mi enojo, todo el ardor de mi ira; por el fuego de mi celo
será consumida toda la tierra.
3:9 En aquel tiempo devolveré yo a
los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de
Jehová, para que le sirvan de común consentimiento.
3:10 De la región más allá de los ríos de Etiopía me suplicarán; la hija de mis esparcidos traerá mi ofrenda.
3:11
En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con que te
rebelaste contra mí; porque entonces quitaré de en medio de ti a los
que se alegran en tu soberbia, y nunca más te ensoberbecerás en mi
santo monte.
3:12 Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová.
3:13
El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca
de ellos se hallará lengua engañosa; porque ellos serán apacentados, y
dormirán, y no habrá quien los atemorice.
3:14 Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén.
3:15
Jehová ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos; Jehová es
Rey de Israel en medio de ti; nunca más verás el mal.
3:16 En aquel tiempo se dirá a Jerusalén: No temas; Sion, no se debiliten tus manos.
3:17
Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti
con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.
3:18 Reuniré a los fastidiados por causa del largo tiempo; tuyos fueron, para quienes el oprobio de ella era una carga.
3:19
He aquí, en aquel tiempo yo apremiaré a todos tus opresores; y salvaré
a la que cojea, y recogeré la descarriada; y os pondré por alabanza y
por renombre en toda la tierra.
3:20 En aquel tiempo yo os traeré,
en aquel tiempo os reuniré yo; pues os pondré para renombre y para
alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando levante vuestro
cautiverio delante de vuestros ojos, dice Jehová.
Hageo
Capítulo 01
1:1
En el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del
mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo a Zorobabel
hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo
sacerdote, diciendo:
1:2 Así ha hablado Jehová de los ejércitos,
diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de
que la casa de Jehová sea reedificada.
1:3 Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:
1:4 ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?
1:5 Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos.
1:6
Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no
quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a
jornal recibe su jornal en saco roto.
1:7 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos.
1:8 Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.
1:9
Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en
un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa
está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa.
1:10 Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos.
1:11
Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el
trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra
produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de
manos.
1:12 Y oyó Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de
Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo, la voz de Jehová
su Dios, y las palabras del profeta Hageo, como le había enviado Jehová
su Dios; y temió el pueblo delante de Jehová.
1:13 Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros, dice Jehová.
1:14
Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador
de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el
espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la
casa de Jehová de los ejércitos, su Dios,
1:15 en el día veinticuatro del mes sexto, en el segundo año del rey Darío.
Hageo
Capítulo 02
2:1 En el mes séptimo, a los veintiún días del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:
2:2
Habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué
hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo:
2:3
¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria
primera, y cómo la veis ahora? ¿No es ella como nada delante de
vuestros ojos?
2:4 Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová;
esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad
ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo
estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos.
2:5 Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, así mi Espíritu estará en medio de vosotros, no temáis.
2:6 Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca;
2:7
y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las
naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los
ejércitos.
2:8 Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.
2:9
La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho
Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los
ejércitos.
2:10 A los veinticuatro días del noveno mes, en el
segundo año de Darío, vino palabra de Jehová por medio del profeta
Hageo, diciendo:
2:11 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Pregunta ahora a los sacerdotes acerca de la ley, diciendo:
2:12
Si alguno llevare carne santificada en la falda de su ropa, y con el
vuelo de ella tocare pan, o vianda, o vino, o aceite, o cualquier otra
comida, ¿será santificada? Y respondieron los sacerdotes y dijeron: No.
2:13 Y dijo Hageo: Si un inmundo a causa de cuerpo muerto tocare
alguna cosa de estas, ¿será inmunda? Y respondieron los sacerdotes, y
dijeron: Inmunda será.
2:14 Y respondió Hageo y dijo: Así es este
pueblo y esta gente delante de mí, dice Jehová; y asimismo toda obra de
sus manos; y todo lo que aquí ofrecen es inmundo.
2:15 Ahora,
pues, meditad en vuestro corazón desde este día en adelante, antes que
pongan piedra sobre piedra en el templo de Jehová.
2:16 Antes que
sucediesen estas cosas, venían al montón de veinte efas, y había diez;
venían al lagar para sacar cincuenta cántaros, y había veinte.
2:17
Os herí con viento solano, con tizoncillo y con granizo en toda obra de
vuestras manos; mas no os convertisteis a mí, dice Jehová.
2:18
Meditad, pues, en vuestro corazón, desde este día en adelante, desde el
día veinticuatro del noveno mes, desde el día que se echó el cimiento
del templo de Jehová; meditad, pues, en vuestro corazón.
2:19 ¿No
está aún la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el
granado, ni el árbol de olivo ha florecido todavía; mas desde este día
os bendeciré.
2:20 Vino por segunda vez palabra de Jehová a Hageo, a los veinticuatro días del mismo mes, diciendo:
2:21 Habla a Zorobabel gobernador de Judá, diciendo: Yo haré temblar los cielos y la tierra;
2:22
y trastornaré el trono de los reinos, y destruiré la fuerza de los
reinos de las naciones; trastornaré los carros y los que en ellos
suben, y vendrán abajo los caballos y sus jinetes, cada cual por la
espada de su hermano.
2:23 En aquel día, dice Jehová de los
ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel hijo de Salatiel, siervo mío, dice
Jehová, y te pondré como anillo de sellar; porque yo te escogí, dice
Jehová de los ejércitos.
Zacarías
Capítulo 01
1:1
En el octavo mes del año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al
profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:
1:2 Se enojó Jehová en gran manera contra vuestros padres.
1:3
Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice
Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de
los ejércitos.
1:4 No seáis como vuestros padres, a los cuales
clamaron los primeros profetas, diciendo: Así ha dicho Jehová de los
ejércitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas
obras; y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehová.
1:5 Vuestros padres, ¿dónde están? y los profetas, ¿han de vivir para siempre?
1:6
Pero mis palabras y mis ordenanzas que mandé a mis siervos los
profetas, ¿no alcanzaron a vuestros padres? Por eso volvieron ellos y
dijeron: Como Jehová de los ejércitos pensó tratarnos conforme a
nuestros caminos, y conforme a nuestras obras, así lo hizo con nosotros.
1:7
A los veinticuatro días del mes undécimo, que es el mes de Sebat, en el
año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías hijo
de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:
1:8 Vi de noche, y he aquí
un varón que cabalgaba sobre un caballo alazán, el cual estaba entre
los mirtos que había en la hondura; y detrás de él había caballos
alazanes, overos y blancos.
1:9 Entonces dije: ¿Qué son éstos, señor mío? Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Yo te enseñaré lo que son éstos.
1:10 Y aquel varón que estaba entre los mirtos respondió y dijo: Estos son los que Jehová ha enviado a recorrer la tierra.
1:11
Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová que estaba entre los mirtos, y
dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aquí toda la tierra está
reposada y quieta.
1:12 Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh
Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén,
y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio
de setenta años?
1:13 Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consoladoras, al ángel que hablaba conmigo.
1:14
Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Clama diciendo: Así ha dicho
Jehová de los ejércitos: Celé con gran celo a Jerusalén y a Sion.
1:15
Y estoy muy airado contra las naciones que están reposadas; porque
cuando yo estaba enojado un poco, ellos agravaron el mal.
1:16 Por
tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con
misericordia; en ella será edificada mi casa, dice Jehová de los
ejércitos, y la plomada será tendida sobre Jerusalén.
1:17 Clama
aún, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Aún rebosarán mis
ciudades con la abundancia del bien, y aún consolará Jehová a Sion, y
escogerá todavía a Jerusalén.
1:18 Después alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro cuernos.
1:19
Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son éstos? Y me respondió:
Estos son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén.
1:20 Me mostró luego Jehová cuatro carpinteros.
1:21
Y yo dije: ¿Qué vienen éstos a hacer? Y me respondió, diciendo:
Aquéllos son los cuernos que dispersaron a Judá, tanto que ninguno alzó
su cabeza; mas éstos han venido para hacerlos temblar, para derribar
los cuernos de las naciones que alzaron el cuerno sobre la tierra de
Judá para dispersarla.
Zacarías
Capítulo 02
2:1 Alcé después mis ojos y miré, y he aquí un varón que tenía en su mano un cordel de medir.
2:2 Y le dije: ¿A dónde vas? Y él me respondió: A medir a Jerusalén, para ver cuánta es su anchura, y cuánta su longitud.
2:3 Y he aquí, salía aquel ángel que hablaba conmigo, y otro ángel le salió al encuentro,
2:4
y le dijo: Corre, habla a este joven, diciendo: Sin muros será habitada
Jerusalén, a causa de la multitud de hombres y de ganado en medio de
ella.
2:5 Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella.
2:6 Eh, eh, huid de la tierra del norte, dice Jehová, pues por los cuatro vientos de los cielos os esparcí, dice Jehová.
2:7 Oh Sion, la que moras con la hija de Babilonia, escápate.
2:8
Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Tras la gloria me enviará
él a las naciones que os despojaron; porque el que os toca, toca a la
niña de su ojo.
2:9 Porque he aquí yo alzo mi mano sobre ellos, y serán despojo a sus siervos, y sabréis que Jehová de los ejércitos me envió.
2:10 Canta y alégrate, hija de Sion; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová.
2:11
Y se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día, y me serán por
pueblo, y moraré en medio de ti; y entonces conocerás que Jehová de los
ejércitos me ha enviado a ti.
2:12 Y Jehová poseerá a Judá su heredad en la tierra santa, y escogerá aún a Jerusalén.
2:13 Calle toda carne delante de Jehová; porque él se ha levantado de su santa morada.
Zacarías
Capítulo 03
3:1
Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de
Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle.
3:2 Y dijo
Jehová a Satanás: Jehová te reprenda, oh Satanás; Jehová que ha
escogido a Jerusalén te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del
incendio?
3:3 Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel.
3:4
Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo:
Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de
ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala.
3:5 Después
dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia
sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba
en pie.
3:6 Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo:
3:7
Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si
guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también
guardarás mis atrios, y entre éstos que aquí están te daré lugar.
3:8
Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se
sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí, yo
traigo a mi siervo el Renuevo.
3:9 Porque he aquí aquella piedra que
puse delante de Josué; sobre esta única piedra hay siete ojos; he aquí
yo grabaré su escultura, dice Jehová de los ejércitos, y quitaré el
pecado de la tierra en un día.
3:10 En aquel día, dice Jehová de
los ejércitos, cada uno de vosotros convidará a su compañero, debajo de
su vid y debajo de su higuera.
Zacarías
Capítulo 04
4:1 Volvió el ángel que hablaba conmigo, y me despertó, como un hombre que es despertado de su sueño.
4:2
Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: He mirado, y he aquí un candelabro
todo de oro, con un depósito encima, y sus siete lámparas encima del
candelabro, y siete tubos para las lámparas que están encima de él;
4:3 Y junto a él dos olivos, el uno a la derecha del depósito, y el otro a su izquierda.
4:4 Proseguí y hablé, diciendo a aquel ángel que hablaba conmigo: ¿Qué es esto, señor mío?
4:5 Y el ángel que hablaba conmigo respondió y me dijo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: No, señor mío.
4:6
Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a
Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi
Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.
4:7 ¿Quién eres tú, oh
gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la
primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella.
4:8 Vino palabra de Jehová a mí, diciendo:
4:9
Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la
acabarán; y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió a vosotros.
4:10
Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y
verán la plomada en la mano de Zorobabel. Estos siete son los ojos de
Jehová, que recorren toda la tierra.
4:11 Hablé más, y le dije: ¿Qué significan estos dos olivos a la derecha del candelabro y a su izquierda?
4:12
Hablé aún de nuevo, y le dije: ¿Qué significan las dos ramas de olivo
que por medio de dos tubos de oro vierten de sí aceite como oro?
4:13 Y me respondió diciendo: ¿No sabes qué es esto? Y dije: Señor mío, no.
4:14 Y él dijo: Estos son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra.
Zacarías
Capítulo 05
5:1 De nuevo alcé mis ojos y miré, y he aquí un rollo que volaba.
5:2 Y me dijo: ¿Qué ves? Y respondí: Veo un rollo que vuela, de veinte codos de largo, y diez codos de ancho.
5:3
Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la
tierra; porque todo aquel que hurta (como está de un lado del rollo)
será destruido; y todo aquel que jura falsamente (como está del otro
lado del rollo) será destruido.
5:4 Yo la he hecho salir, dice
Jehová de los ejércitos, y vendrá a la casa del ladrón, y a la casa del
que jura falsamente en mi nombre; y permanecerá en medio de su casa y
la consumirá, con sus maderas y sus piedras.
5:5 Y salió aquel ángel que hablaba conmigo, y me dijo: Alza ahora tus ojos, y mira qué es esto que sale.
5:6 Y dije: ¿Qué es? Y él dijo: Este es un efa que sale. Además dijo: Esta es la iniquidad de ellos en toda la tierra.
5:7 Y he aquí, levantaron la tapa de plomo, y una mujer estaba sentada en medio de aquel efa.
5:8 Y él dijo: Esta es la Maldad; y la echó dentro del efa, y echó la masa de plomo en la boca del efa.
5:9
Alcé luego mis ojos, y miré, y he aquí dos mujeres que salían, y traían
viento en sus alas, y tenían alas como de cigüeña, y alzaron el efa
entre la tierra y los cielos.
5:10 Dije al ángel que hablaba conmigo: ¿A dónde llevan el efa?
5:11 Y él me respondió: Para que le sea edificada casa en tierra de Sinar; y cuando esté preparada lo pondrán sobre su base.
Zacarías
Capítulo 06
6:1 De nuevo alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro carros que salían de entre dos montes; y aquellos montes eran de bronce.
6:2 En el primer carro había caballos alazanes, en el segundo carro caballos negros,
6:3 en el tercer carro caballos blancos, y en el cuarto carro caballos overos rucios rodados.
6:4 Respondí entonces y dije al ángel que hablaba conmigo: Señor mío, ¿qué es esto?
6:5
Y el ángel me respondió y me dijo: Estos son los cuatro vientos de los
cielos, que salen después de presentarse delante del Señor de toda la
tierra.
6:6 El carro con los caballos negros salía hacia la tierra
del norte, y los blancos salieron tras ellos, y los overos salieron
hacia la tierra del sur.
6:7 Y los alazanes salieron y se afanaron por ir a recorrer la tierra. Y dijo: Id, recorred la tierra. Y recorrieron la tierra.
6:8
Luego me llamó, y me habló diciendo: Mira, los que salieron hacia la
tierra del norte hicieron reposar mi Espíritu en la tierra del norte.
6:9 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
6:10
Toma de los del cautiverio a Heldai, a Tobías y a Jedaías, los cuales
volvieron de Babilonia; e irás tú en aquel día, y entrarás en casa de
Josías hijo de Sofonías.
6:11 Tomarás, pues, plata y oro, y harás coronas, y las pondrás en la cabeza del sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac.
6:12
Y le hablarás, diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos,
diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará
de sus raíces, y edificará el templo de Jehová.
6:13 El edificará
el templo de Jehová, y él llevará gloria, y se sentará y dominará en su
trono, y habrá sacerdote a su lado; y consejo de paz habrá entre ambos.
6:14 Las coronas servirán a Helem, a Tobías, a Jedaías y a Hen hijo de Sofonías, como memoria en el templo de Jehová.
6:15
Y los que están lejos vendrán y ayudarán a edificar el templo de
Jehová, y conoceréis que Jehová de los ejércitos me ha enviado a
vosotros. Y esto sucederá si oyereis obedientes la voz de Jehová
vuestro Dios.
Zacarías
Capítulo 07
7:1 Aconteció que
en el año cuarto del rey Darío vino palabra de Jehová a Zacarías, a los
cuatro días del mes noveno, que es Quisleu,
7:2 cuando el pueblo de Bet-el había enviado a Sarezer, con Regem-melec y sus hombres, a implorar el favor de Jehová,
7:3
y a hablar a los sacerdotes que estaban en la casa de Jehová de los
ejércitos, y a los profetas, diciendo: ¿Lloraremos en el mes quinto?
¿Haremos abstinencia como hemos hecho ya algunos años?
7:4 Vino, pues, a mí palabra de Jehová de los ejércitos, diciendo:
7:5
Habla a todo el pueblo del país, y a los sacerdotes, diciendo: Cuando
ayunasteis y llorasteis en el quinto y en el séptimo mes estos setenta
años, ¿habéis ayunado para mí?
7:6 Y cuando coméis y bebéis, ¿no coméis y bebéis para vosotros mismos?
7:7
¿No son estas las palabras que proclamó Jehová por medio de los
profetas primeros, cuando Jerusalén estaba habitada y tranquila, y sus
ciudades en sus alrededores y el Neguev y la Sefela estaban también
habitados?
7:8 Y vino palabra de Jehová a Zacarías, diciendo:
7:9
Así habló Jehová de los ejércitos, diciendo: Juzgad conforme a la
verdad, y haced misericordia y piedad cada cual con su hermano;
7:10 no oprimáis a la viuda, al huérfano, al extranjero ni al pobre; ni ninguno piense mal en su corazón contra su hermano.
7:11 Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír;
7:12
y pusieron su corazón como diamante, para no oír la ley ni las palabras
que Jehová de los ejércitos enviaba por su Espíritu, por medio de los
profetas primeros; vino, por tanto, gran enojo de parte de Jehová de
los ejércitos.
7:13 Y aconteció que así como él clamó, y no escucharon, también ellos clamaron, y yo no escuché, dice Jehová de los ejércitos;
7:14
sino que los esparcí con torbellino por todas las naciones que ellos no
conocían, y la tierra fue desolada tras ellos, sin quedar quien fuese
ni viniese; pues convirtieron en desierto la tierra deseable.
Zacarías
Capítulo 08
8:1 Vino a mí palabra de Jehová de los ejércitos, diciendo:
8:2 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Celé a Sion con gran celo, y con gran ira la celé.
8:3
Así dice Jehová: Yo he restaurado a Sion, y moraré en medio de
Jerusalén; y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad, y el monte de
Jehová de los ejércitos, Monte de Santidad.
8:4 Así ha dicho
Jehová de los ejércitos: Aún han de morar ancianos y ancianas en las
calles de Jerusalén, cada cual con bordón en su mano por la multitud de
los días.
8:5 Y las calles de la ciudad estarán llenas de muchachos y muchachas que jugarán en ellas.
8:6
Así dice Jehová de los ejércitos: Si esto parecerá maravilloso a los
ojos del remanente de este pueblo en aquellos días, ¿también será
maravilloso delante de mis ojos? dice Jehová de los ejércitos.
8:7
Así ha dicho Jehová de los ejércitos: He aquí, yo salvo a mi pueblo de
la tierra del oriente, y de la tierra donde se pone el sol;
8:8 y los traeré, y habitarán en medio de Jerusalén; y me serán por pueblo, y yo seré a ellos por Dios en verdad y en justicia.
8:9
Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Esfuércense vuestras manos, los
que oís en estos días estas palabras de la boca de los profetas, desde
el día que se echó el cimiento a la casa de Jehová de los ejércitos,
para edificar el templo.
8:10 Porque antes de estos días no ha
habido paga de hombre ni paga de bestia, ni hubo paz para el que salía
ni para el que entraba, a causa del enemigo; y yo dejé a todos los
hombres cada cual contra su compañero.
8:11 Mas ahora no lo haré con el remanente de este pueblo como en aquellos días pasados, dice Jehová de los ejércitos.
8:12
Porque habrá simiente de paz; la vid dará su fruto, y dará su producto
la tierra, y los cielos darán su rocío; y haré que el remanente de este
pueblo posea todo esto.
8:13 Y sucederá que como fuisteis
maldición entre las naciones, oh casa de Judá y casa de Israel, así os
salvaré y seréis bendición. No temáis, mas esfuércense vuestras manos.
8:14
Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos: Como pensé haceros mal
cuando vuestros padres me provocaron a ira, dice Jehová de los
ejércitos, y no me arrepentí,
8:15 así al contrario he pensado hacer bien a Jerusalén y a la casa de Judá en estos días; no temáis.
8:16
Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su
prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en vuestras
puertas.
8:17 Y ninguno de vosotros piense mal en su corazón
contra su prójimo, ni améis el juramento falso; porque todas estas son
cosas que aborrezco, dice Jehová.
8:18 Vino a mí palabra de Jehová de los ejércitos, diciendo:
8:19
Así ha dicho Jehová de los ejércitos: El ayuno del cuarto mes, el ayuno
del quinto, el ayuno del séptimo, y el ayuno del décimo, se convertirán
para la casa de Judá en gozo y alegría, y en festivas solemnidades.
Amad, pues, la verdad y la paz.
8:20 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Aún vendrán pueblos, y habitantes de muchas ciudades;
8:21
y vendrán los habitantes de una ciudad a otra, y dirán: Vamos a
implorar el favor de Jehová, y a buscar a Jehová de los ejércitos. Yo
también iré.
8:22 Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a
buscar a Jehová de los ejércitos en Jerusalén, y a implorar el favor de
Jehová.
8:23 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: En aquellos
días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán
del manto a un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído
que Dios está con vosotros.
Zacarías
Capítulo 09
9:1
La profecía de la palabra de Jehová está contra la tierra de Hadrac y
sobre Damasco; porque a Jehová deben mirar los ojos de los hombres, y
de todas las tribus de Israel.
9:2 También Hamat será comprendida en el territorio de éste; Tiro y Sidón, aunque sean muy sabias.
9:3 Bien que Tiro se edificó fortaleza, y amontonó plata como polvo, y oro como lodo de las calles,
9:4 he aquí, el Señor la empobrecerá, y herirá en el mar su poderío, y ella será consumida de fuego.
9:5
Verá Ascalón, y temerá; Gaza también, y se dolerá en gran manera;
asimismo Ecrón, porque su esperanza será confundida; y perecerá el rey
de Gaza, y Ascalón no será habitada.
9:6 Habitará en Asdod un extranjero, y pondré fin a la soberbia de los filisteos.
9:7
Quitaré la sangre de su boca, y sus abominaciones de entre sus dientes,
y quedará también un remanente para nuestro Dios, y serán como
capitanes en Judá, y Ecrón será como el jebuseo.
9:8 Entonces
acamparé alrededor de mi casa como un guarda, para que ninguno vaya ni
venga, y no pasará más sobre ellos el opresor; porque ahora miraré con
mis ojos.
9:9 Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija
de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y
cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.
9:10 Y de
Efraín destruiré los carros, y los caballos de Jerusalén, y los arcos
de guerra serán quebrados; y hablará paz a las naciones, y su señorío
será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra.
9:11 Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay agua.
9:12 Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza; hoy también os anuncio que os restauraré el doble.
9:13
Porque he entesado para mí a Judá como arco, e hice a Efraín su flecha,
y despertaré a tus hijos, oh Sion, contra tus hijos, oh Grecia, y te
pondré como espada de valiente.
9:14 Y Jehová será visto sobre
ellos, y su dardo saldrá como relámpago; y Jehová el Señor tocará
trompeta, e irá entre torbellinos del austro.
9:15 Jehová de los
ejércitos los amparará, y ellos devorarán, y hollarán las piedras de la
honda, y beberán, y harán estrépito como tomados de vino; y se llenarán
como tazón, o como cuernos del altar.
9:16 Y los salvará en aquel
día Jehová su Dios como rebaño de su pueblo; porque como piedras de
diadema serán enaltecidos en su tierra.
9:17 Porque ¡cuánta es su bondad, y cuánta su hermosura! El trigo alegrará a los jóvenes, y el vino a las doncellas.
Zacarías
Capítulo 10
10:1
Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y
os dará lluvia abundante, y hierba verde en el campo a cada uno.
10:2
Porque los terafines han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto
mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual
el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor.
10:3
Contra los pastores se ha encendido mi enojo, y castigaré a los jefes;
pero Jehová de los ejércitos visitará su rebaño, la casa de Judá, y los
pondrá como su caballo de honor en la guerra.
10:4 De él saldrá la piedra angular, de él la clavija, de él el arco de guerra, de él también todo apremiador.
10:5
Y serán como valientes que en la batalla huellan al enemigo en el lodo
de las calles; y pelearán, porque Jehová estará con ellos; y los que
cabalgan en caballos serán avergonzados.
10:6 Porque yo
fortaleceré la casa de Judá, y guardaré la casa de José, y los haré
volver; porque de ellos tendré piedad, y serán como si no los hubiera
desechado; porque yo soy Jehová su Dios, y los oiré.
10:7 Y será
Efraín como valiente, y se alegrará su corazón como a causa del vino;
sus hijos también verán, y se alegrarán; su corazón se gozará en
Jehová.
10:8 Yo los llamaré con un silbido, y los reuniré, porque los he redimido; y serán multiplicados tanto como fueron antes.
10:9 Bien que los esparciré entre los pueblos, aun en lejanos países se acordarán de mí; y vivirán con sus hijos, y volverán.
10:10
Porque yo los traeré de la tierra de Egipto, y los recogeré de Asiria;
y los traeré a la tierra de Galaad y del Líbano, y no les bastará.
10:11
Y la tribulación pasará por el mar, y herirá en el mar las ondas, y se
secarán todas las profundidades del río; y la soberbia de Asiria será
derribada, y se perderá el cetro de Egipto.
10:12 Y yo los fortaleceré en Jehová, y caminarán en su nombre, dice Jehová.
Zacarías
Capítulo 11
11:1 Oh Líbano, abre tus puertas, y consuma el fuego tus cedros.
11:2
Aúlla, oh ciprés, porque el cedro cayó, porque los árboles magníficos
son derribados. Aullad, encinas de Basán, porque el bosque espeso es
derribado.
11:3 Voz de aullido de pastores, porque su
magnificencia es asolada; estruendo de rugidos de cachorros de leones,
porque la gloria del Jordán es destruida.
11:4 Así ha dicho Jehová mi Dios: Apacienta las ovejas de la matanza,
11:5
a las cuales matan sus compradores, y no se tienen por culpables; y el
que las vende, dice: Bendito sea Jehová, porque he enriquecido; ni sus
pastores tienen piedad de ellas.
11:6 Por tanto, no tendré ya más
piedad de los moradores de la tierra, dice Jehová; porque he aquí, yo
entregaré los hombres cada cual en mano de su compañero y en mano de su
rey; y asolarán la tierra, y yo no los libraré de sus manos.
11:7
Apacenté, pues, las ovejas de la matanza, esto es, a los pobres del
rebaño. Y tomé para mí dos cayados: al uno puse por nombre Gracia, y al
otro Ataduras; y apacenté las ovejas.
11:8 Y destruí a tres
pastores en un mes; pues mi alma se impacientó contra ellos, y también
el alma de ellos me aborreció a mí.
11:9 Y dije: No os apacentaré;
la que muriere, que muera; y la que se perdiere, que se pierda; y las
que quedaren, que cada una coma la carne de su compañera.
11:10 Tomé luego mi cayado Gracia, y lo quebré, para romper mi pacto que concerté con todos los pueblos.
11:11 Y fue deshecho en ese día, y así conocieron los pobres del rebaño que miraban a mí, que era palabra de Jehová.
11:12 Y les dije: Si os parece bien, dadme mi salario; y si no, dejadlo. Y pesaron por mi salario treinta piezas de plata.
11:13
Y me dijo Jehová: Echalo al tesoro; ¡hermoso precio con que me han
apreciado! Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa de
Jehová al tesoro.
11:14 Quebré luego el otro cayado, Ataduras, para romper la hermandad entre Judá e Israel.
11:15 Y me dijo Jehová: Toma aún los aperos de un pastor insensato;
11:16
porque he aquí, yo levanto en la tierra a un pastor que no visitará las
perdidas, ni buscará la pequeña, ni curará la perniquebrada, ni llevará
la cansada a cuestas, sino que comerá la carne de la gorda, y romperá
sus pezuñas.
11:17 ¡Ay del pastor inútil que abandona el ganado!
Hiera la espada su brazo, y su ojo derecho; del todo se secará su
brazo, y su ojo derecho será enteramente oscurecido.
Zacarías
Capítulo 12
12:1
Profecía de la palabra de Jehová acerca de Israel. Jehová, que extiende
los cielos y funda la tierra, y forma el espíritu del hombre dentro de
él, ha dicho:
12:2 He aquí yo pongo a Jerusalén por copa que hará
temblar a todos los pueblos de alrededor contra Judá, en el sitio
contra Jerusalén.
12:3 Y en aquel día yo pondré a Jerusalén por
piedra pesada a todos los pueblos; todos los que se la cargaren serán
despedazados, bien que todas las naciones de la tierra se juntarán
contra ella.
12:4 En aquel día, dice Jehová, heriré con pánico a
todo caballo, y con locura al jinete; mas sobre la casa de Judá abriré
mis ojos, y a todo caballo de los pueblos heriré con ceguera.
12:5
Y los capitanes de Judá dirán en su corazón: Tienen fuerza los
habitantes de Jerusalén en Jehová de los ejércitos, su Dios.
12:6
En aquel día pondré a los capitanes de Judá como brasero de fuego entre
leña, y como antorcha ardiendo entre gavillas; y consumirán a diestra y
a siniestra a todos los pueblos alrededor; y Jerusalén será otra vez
habitada en su lugar, en Jerusalén.
12:7 Y librará Jehová las
tiendas de Judá primero, para que la gloria de la casa de David y del
habitante de Jerusalén no se engrandezca sobre Judá.
12:8 En aquel
día Jehová defenderá al morador de Jerusalén; el que entre ellos fuere
débil, en aquel tiempo será como David; y la casa de David como Dios,
como el ángel de Jehová delante de ellos.
12:9 Y en aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén.
12:10
Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén,
espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y
llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como
quien se aflige por el primogénito.
12:11 En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Hadadrimón en el valle de Meguido.
12:12
Y la tierra lamentará, cada linaje aparte; los descendientes de la casa
de David por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes de la casa de
Natán por sí, y sus mujeres por sí;
12:13 los descendientes de la
casa de Leví por sí, y sus mujeres por sí; los descendientes de Simei
por sí, y sus mujeres por sí;
12:14 todos los otros linajes, cada uno por sí, y sus mujeres por sí.
Zacarías
Capítulo 13
13:1
En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para
los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la
inmundicia.
13:2 Y en aquel día, dice Jehová de los ejércitos,
quitaré de la tierra los nombres de las imágenes, y nunca más serán
recordados; y también haré cortar de la tierra a los profetas y al
espíritu de inmundicia.
13:3 Y acontecerá que cuando alguno
profetizare aún, le dirán su padre y su madre que lo engendraron: No
vivirás, porque has hablado mentira en el nombre de Jehová; y su padre
y su madre que lo engendraron le traspasarán cuando profetizare.
13:4
Y sucederá en aquel tiempo, que todos los profetas se avergonzarán de
su visión cuando profetizaren; ni nunca más vestirán el manto velloso
para mentir.
13:5 Y dirá: No soy profeta; labrador soy de la tierra, pues he estado en el campo desde mi juventud.
13:6 Y le preguntarán: ¿Qué heridas son estas en tus manos? Y él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos.
13:7
Levántate, oh espada, contra el pastor, y contra el hombre compañero
mío, dice Jehová de los ejércitos. Hiere al pastor, y serán dispersadas
las ovejas; y haré volver mi mano contra los pequeñitos.
13:8 Y
acontecerá en toda la tierra, dice Jehová, que las dos terceras partes
serán cortadas en ella, y se perderán; mas la tercera quedará en ella.
13:9
Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la
plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo
le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios.
Zacarías
Capítulo 14
14:1 He aquí, el día de Jehová viene, y en medio de ti serán repartidos tus despojos.
14:2
Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén;
y la ciudad será tomada, y serán saqueadas las casas, y violadas las
mujeres; y la mitad de la ciudad irá en cautiverio, mas el resto del
pueblo no será cortado de la ciudad.
14:3 Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la batalla.
14:4
Y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que
está en frente de Jerusalén al oriente; y el monte de los Olivos se
partirá por en medio, hacia el oriente y hacia el occidente, haciendo
un valle muy grande; y la mitad del monte se apartará hacia el norte, y
la otra mitad hacia el sur.
14:5 Y huiréis al valle de los montes,
porque el valle de los montes llegará hasta Azal; huiréis de la manera
que huisteis por causa del terremoto en los días de Uzías rey de Judá;
y vendrá Jehová mi Dios, y con él todos los santos.
14:6 Y acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura.
14:7 Será un día, el cual es conocido de Jehová, que no será ni día ni noche; pero sucederá que al caer la tarde habrá luz.
14:8
Acontecerá también en aquel día, que saldrán de Jerusalén aguas vivas,
la mitad de ellas hacia el mar oriental, y la otra mitad hacia el mar
occidental, en verano y en invierno.
14:9 Y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre.
14:10
Toda la tierra se volverá como llanura desde Geba hasta Rimón al sur de
Jerusalén; y ésta será enaltecida, y habitada en su lugar desde la
puerta de Benjamín hasta el lugar de la puerta primera, hasta la puerta
del Angulo, y desde la torre de Hananeel hasta los lagares del rey.
14:11 Y morarán en ella, y no habrá nunca más maldición, sino que Jerusalén será habitada confiadamente.
14:12
Y esta será la plaga con que herirá Jehová a todos los pueblos que
pelearon contra Jerusalén: la carne de ellos se corromperá estando
ellos sobre sus pies, y se consumirán en las cuencas sus ojos, y la
lengua se les deshará en su boca.
14:13 Y acontecerá en aquel día
que habrá entre ellos gran pánico enviado por Jehová; y trabará cada
uno de la mano de su compañero, y levantará su mano contra la mano de
su compañero.
14:14 Y Judá también peleará en Jerusalén. Y serán
reunidas las riquezas de todas las naciones de alrededor: oro y plata,
y ropas de vestir, en gran abundancia.
14:15 Así también será la
plaga de los caballos, de los mulos, de los camellos, de los asnos, y
de todas las bestias que estuvieren en aquellos campamentos.
14:16
Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra
Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los
ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos.
14:17 Y
acontecerá que los de las familias de la tierra que no subieren a
Jerusalén para adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre
ellos lluvia.
14:18 Y si la familia de Egipto no subiere y no
viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová
herirá las naciones que no subieren a celebrar la fiesta de los
tabernáculos.
14:19 Esta será la pena del pecado de Egipto, y del
pecado de todas las naciones que no subieren para celebrar la fiesta de
los tabernáculos.
14:20 En aquel día estará grabado sobre las
campanillas de los caballos: SANTIDAD A JEHOVÁ; y las ollas de la casa
de Jehová serán como los tazones del altar.
14:21 Y toda olla en
Jerusalén y Judá será consagrada a Jehová de los ejércitos; y todos los
que sacrificaren vendrán y tomarán de ellas, y cocerán en ellas; y no
habrá en aquel día más mercader en la casa de Jehová de los ejércitos.
Malaquías
Capítulo 01
1:1 Profecía de la palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías.
1:2 Yo os he amado, dice Jehová; y dijisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob? dice Jehová. Y amé a Jacob,
1:3 y a Esaú aborrecí, y convertí sus montes en desolación, y abandoné su heredad para los chacales del desierto.
1:4
Cuando Edom dijere: Nos hemos empobrecido, pero volveremos a edificar
lo arruinado; así ha dicho Jehová de los ejércitos: Ellos edificarán, y
yo destruiré; y les llamarán territorio de impiedad, y pueblo contra el
cual Jehová está indignado para siempre.
1:5 Y vuestros ojos lo verán, y diréis: Sea Jehová engrandecido más allá de los límites de Israel.
1:6
El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre,
¿dónde está mi honra? y si soy señor, ¿dónde está mi temor? dice Jehová
de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi
nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?
1:7 En que
ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos
deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable.
1:8
Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio,¿no es malo?
Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo,
pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? dice
Jehová de los ejércitos.
1:9 Ahora, pues, orad por el favor de
Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿cómo podéis agradarle,
si hacéis estas cosas? dice Jehová de los ejércitos.
1:10 ¿Quién
también hay de vosotros que cierre las puertas o alumbre mi altar de
balde? Yo no tengo complacencia en vosotros, dice Jehová de los
ejércitos, ni de vuestra mano aceptaré ofrenda.
1:11 Porque desde
donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las
naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda
limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de
los ejércitos.
1:12 Y vosotros lo habéis profanado cuando decís: Inmunda es la mesa de Jehová, y cuando decís que su alimento es despreciable.
1:13
Habéis además dicho: ¡Oh, qué fastidio es esto! y me despreciáis, dice
Jehová de los ejércitos; y trajisteis lo hurtado, o cojo, o enfermo, y
presentasteis ofrenda. ¿Aceptaré yo eso de vuestra mano? dice Jehová.
1:14
Maldito el que engaña, el que teniendo machos en su rebaño, promete, y
sacrifica a Jehová lo dañado. Porque yo soy Gran Rey, dice Jehová de
los ejércitos, y mi nombre es temible entre las naciones.
Malaquías
Capítulo 02
2:1 Ahora, pues, oh sacerdotes, para vosotros es este mandamiento.
2:2
Si no oyereis, y si no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, ha
dicho Jehová de los ejércitos, enviaré maldición sobre vosotros, y
maldeciré vuestras bendiciones; y aun las he maldecido, porque no os
habéis decidido de corazón.
2:3 He aquí, yo os dañaré la
sementera, y os echaré al rostro el estiércol, el estiércol de vuestros
animales sacrificados, y seréis arrojados juntamente con él.
2:4 Y sabréis que yo os envié este mandamiento, para que fuese mi pacto con Leví, ha dicho Jehová de los ejércitos.
2:5
Mi pacto con él fue de vida y de paz, las cuales cosas yo le di para
que me temiera; y tuvo temor de mí, y delante de mi nombre estuvo
humillado.
2:6 La ley de verdad estuvo en su boca, e iniquidad no
fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a
muchos hizo apartar de la iniquidad.
2:7 Porque los labios del
sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará
la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos.
2:8 Mas
vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos
en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Jehová de los
ejércitos.
2:9 Por tanto, yo también os he hecho viles y bajos
ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos,
y en la ley hacéis acepción de personas.
2:10 ¿No tenemos todos un
mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos
portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de
nuestros padres?
2:11 Prevaricó Judá, y en Israel y en Jerusalén
se ha cometido abominación; porque Judá ha profanado el santuario de
Jehová que él amó, y se casó con hija de dios extraño.
2:12 Jehová
cortará de las tiendas de Jacob al hombre que hiciere esto, al que vela
y al que responde, y al que ofrece ofrenda a Jehová de los ejércitos.
2:13
Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Jehová de lágrimas, de
llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla
con gusto de vuestra mano.
2:14 Mas diréis: ¿Por qué? Porque
Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la
cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu
pacto.
2:15 ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de
espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios.
Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la
mujer de vuestra juventud.
2:16 Porque Jehová Dios de Israel ha
dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su
vestido, dijo Jehová de los ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro
espíritu, y no seáis desleales.
2:17 Habéis hecho cansar a Jehová
con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? En que decís:
Cualquiera que hace mal agrada a Jehová, y en los tales se complace; o
si no, ¿dónde está el Dios de justicia?
Malaquías
Capítulo 03
3:1
He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de
mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis,
y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho
Jehová de los ejércitos.
3:2 ¿Y quién podrá soportar el tiempo de
su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque
él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.
3:3 Y se
sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de
Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda
en justicia.
3:4 Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos.
3:5
Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los
hechiceros y adúlteros, contra los que juran mentira, y los que
defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, y los
que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice
Jehová de los ejércitos.
3:6 Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.
3:7
Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no
las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho
Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?
3:8
¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis:
¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.
3:9 Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.
3:10
Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y
probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré
las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta
que sobreabunde.
3:11 Reprenderé también por vosotros al
devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en
el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.
3:12 Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.
3:13 Vuestras palabras contra mí han sido violentas, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti?
3:14
Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos
su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los
ejércitos?
3:15 Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los
soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que
tentaron a Dios y escaparon.
3:16 Entonces los que temían a Jehová
hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito
libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los
que piensan en su nombre.
3:17 Y serán para mí especial tesoro, ha
dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los
perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve.
3:18
Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el
malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.
Malaquías
Capítulo 04
4:1
Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los
soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que
vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará
ni raíz ni rama.
4:2 Mas a vosotros los que teméis mi nombre,
nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis,
y saltaréis como becerros de la manada.
4:3 Hollaréis a los malos,
los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en
que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.
4:4 Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel.
4:5 He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.
4:6
El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón
de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra
con maldición.